John F. Kennedy y la hazaña de la patrullera PT-109

John Fisheral Kennedy ostentó el cargo de ser el 35º Presidente de Estados Unidos, aunque si por algo saltó a la fama fue por su papel en la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962 en plena tensión con la Unión Soviética y sobretodo por el polémico magnicidio sin resolver que acabó con su vida a manos de un francotirador durante una visita a Dallas en el año 1963. Sin embargo mucho antes de estos acontecimientos, exactamente dos décadas atrás en la Segunda Guerra Mundial, protagonizó una espectacular hazaña bélica contra el Imperio Japonés a bordo de la patrullera PT-109.

Acción de la Patrullera PT-109

Al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Japón a Pearl Harbor, John Fisheral Kennedy fue uno de los muchos jóvenes norteamericanos que imbuidos de patriotismo quisieron combatir a las potencias del Eje. Aunque fracasó en las pruebas de acceso al Ejército Estadounidense (US Army), apenas tardó en probar suerte en la Flota Estadounidense (US Navy), donde fue admitido en parte con ayuda de su padre, el empresario y diplomático Joseph Kennedy. Una vez en la Armada el joven Kennedy se instruyó en la Escuela de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva Naval y a continuación en el Centro de Entrenamiento de Escuadrones de Lanchas Torpederas. Completados los diferentes cursos en el continente, fue destinado al Canal de Panamá para vigilar la costa ante el posible acecho de submarinos alemanes, antes de ser trasladado a mediados de 1942 al Océano Pacífico, concretamente a la base de la Isla de Rendova situada en las Islas Salomón, en cuyas aguas comandó una patrullera de la Clase PT (Patrol Boat), la cual estaba construida enteramente en madera y poseía unas características de 24 metros de eslora, 40 toneladas de peso, 41 nudos de velocidad y un armamento comprendido en cuatro tubos lanzatorpedos de 530 milímetros, un cañón de 20 milímetros y cuatro ametralladoras de 12’7 milímetros.

Patrullera PT-109.

La noche del 1 al 2 de Agosto de 1943, un total de quince patrulleras de la Flota Estadounidense, una de estas la PT-109 al mando del capitán John Kennedy, zarparon de la Isla de Rendova para interceptar a un convoy japonés entre Rabaul y Nueva Georgia que se disponía a suministrar pertrechos a las tropas niponas que ocupaban los archipiélagos al norte de Australia. Lamentablemente antes de alcanzar su objetivo las embarcaciones fueron localizadas por torpederas de la Marina Imperial Japonesa que dispararon sus cañones y dispersaron a las patrulleras entre los géiseres de agua dejados por los proyectiles, quedando rezagada en medio la confusión la PT-109.

Inesperadamente a las 2:30 de la madrugada, un vigilante del destructor japonés Amagiri localizó a la PT-109, por lo que en seguida el capitán Kahii Hanami ordenó embestirla y abordarla como en las clásicas tradiciones navales previas al siglo XIX. Al ver los hombres del capitán John Kennedy la que se les venía encima, la patrullera aceleró mientras el tercer oficial George Ross, efectuó inútilmente unos pocos disparos contra el destructor enemigo. En ese instante se produjo la colisión con el Amagiri, cuya proa destrozó por completo la estructura de madera de la PT-109, matando en el instante a los tripulantes Andrew Jackson y Harold Marney. Después de desatarse un breve tiroteo con fusiles entre los marineros estadounidenses y japoneses, la velocidad del destructor desvió hacia un lado a la patrullera PT-109 que finalmente se incendió y hundió, no sin antes saltar al agua once miembros de la tripulación, entre ellos John Kennedy.

Supervivencia

Con la PT-109 hundida en mitad de las Islas Salomón, permanecieron a flote el capitán John Kennedy, los alféreces Leonard Thom y George Ross, el artillero Charles Harris, el contramaestre Edman Edgar, los maquinistas William Johnston y Gerard Zinser, el radio operador John Maguire, el torpedero Ray Starkey, el marinero Raymond Albert y el maquinista de segunda Mac Mahon, este último con una lesión en la pierna izquierda y quemaduras en cara y manos. Fue entonces cuando en un acto increíble de supervivencia, los náufragos tuvieron que nadar sin desfallecer alrededor de 5 kilómetros (el herido Mac Mahon a bordo de un salvavidas que el propio Kennedy arrastró mordiendo un cordel). Afortunadamente los once marines alcanzaron el Isla de Kasolo, un trozo de tierra de 100 metros de diámetro al que bautizaron como “Plum Pudding”.

John Kennedy en la patrullera PT-109.

Después de dormir un par de horas en la Isla de Kasolo, los supervivientes de la patrullera PT-109 cayeron en la cuenta que no disponían ni de agua ni comida. Como consecuencia a esta situación, los miembros de la tripulación volvieron al mar para nadar otros 2 kilómetros hasta alcanzar la Isla de Olsana, un paraíso tropical cargado de palmeras y cocoteros donde pudieron alimentarse de cocos. Lamentablemente como no había agua dulce, se organizó una tercera expedición compuesta por el capitán John Kennedy y el alférez George Ross que nadaron hasta la cercana Isla de Naru. Afortunadamente en esta ocasión encontraron un depósito de lluvia de la que bebieron y una caja de caramelos, aunque solo pudieron permanecer unas horas y tuvieron que regresar a la Isla de Olsana para esconderse entre los cocoteros debido a la presencia de barcos japoneses.

El 4 de Agosto de 1943 dos nativos negros de la Melanesia llamados Biuku Gasa y Eroni Kumana que servían en la Marina Real Australiana bajo las órdenes del oficial Arthur Reginald Evans, quién días antes había avistado la explosión de la patrullera PT-109 desde las alturas del Volcán Veve en la Isla de Kolombangara, salieron a investigar lo ocurrido a bordo de un cayuco melanesio hasta encontrar a los supervivientes en la Isla de Olasana. Como ninguno de los indígenas hablaba inglés, el capitán John Kennedy grabó con su navaja un mensaje sobre la superficie de un coco que decía lo siguiente: Isla Nauru – Comandante – Nativos conocen posición – Ellos pueden navegar – 11 Supervivientes – Necesitamos bote pequeño – Kennedy (Nauru Isl – Commander – Native knows pos’it – He can pilot – 11 Alive-Need Small Boat – Kennedy). Así fue como los melanesios se marcharon y navegaron 56 kilómetros a remo hasta la Isla de Rendova, donde avisaron a la Flota Estadounidense que finalmente los rescató enviando a la patrullera PT-157.

Mensaje del coco que escribió John Kennedy para el melanesio Biuku Gasa (expuesto en el Museo Kennedy).

Concluida la aventura de la patrullera PT-109, los supervivientes fueron hospitalizados hasta recuperarse en el hospital de campaña de la Isla de Rendova, siendo condecorado el capitán John Kennedy con el Corazón Púrpura, la Medalla de la Armada y la Medalla del Cuerpo de Infantería de los Estados Unidos (lamentablemente sus lesiones en la espalda tras su enorme esfuerzo a la hora de nadar tantos kilómetros le impidieron volver a inclinarse, algo que sin duda le habría salvado la vida entre el intervalo del primer al segundo disparo durante el atentado de Dallas en 1962). A pesar del trágico desenlace del protagonista, todo lo relacionado con la patrullera PT-109 alcanzó una enorme fama porque Kennedy ordenó construir una réplica durante su toma de posesión a la Presidencia en 1962 e incluso utilizó el coco del melanesio Biuku Gasa como pisapapeles en el Despacho Oval de la Casa Blanca. A esto hubo que sumar la película PT-109 estrenada por la Compañía Warner Bros, una canción en honor a la embarcación que compuso el cantante Jimmy Dean, la aparición tras una misión arqueológica del pecio en Mayo de 2002 y el cambio por parte del Gobierno de Salomón del nombre de la Isla de Olosana por Isla Kennedy.

 

Bibliografía:

-Alfonso Marina, PT-109 La patrullera de J.F. Kennedy, Revista Serga (2001), p.45-51
-http://es.wikipedia.org/wiki/PT-109