Walter Bedell Smith

Walter Bedell Smith nació un 5 de Octubre de 1895 en Indiana, localidad de Indianapolis, Estados Unidos. Apodado por su familia como “Beetle”, su padre fue William Long Smith y su madre Ida Francis, ambos comerciantes de la Compañía “Pettis Dry Goods”, quienes jamás pensaron que su hijo, destinado a seguir con la tradición bueguesa de sus progenitores, se acabaría convirtiendo en un personaje clave del Ejército Estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

Smith durante su niñez pasó por diversos centros educativos como la Escuela de San Pedro y San Pablo, el Colegio Oliver Perry Morton y ya en su adolescencia en el Instituto Emmerich Manual, donde fue instruido como maquinista. Trabajó un breve período de tiempo en la Compañía de Vehículos Nacionales a Motor y más tarde entró en la Universidad de Butler, aunque fracasó al no ser civil su vocación.

Con 16 años en 1911, Smith descubrió lo que verdaderamente le gustaba en la vida, el mundo militar, por lo que sin dudarlo un instante se enroló como soldado en la Guardia Nacional de Indiana. Siendo un infante, participó en las tareas de salvamento durante las inundaciones de Ohio en 1931 y en diversos accidentes de coches. De igual forma obtuvo cierto protagonismo en México durante la intervención del Ejército Estadounidense en la Revolución Mexicana de Pancho Villa, una campaña en la que fue ascendido a sargento.

General Walter Bedell Smith.

Mientras Smith proseguía con su carrera en el Ejército Estadounidense, el 1 de Julio de 1917 contrajo matrimonio con quién sería el amor de su vida, una chica llamada Mary Eneanor Clone, o “Nory”, según se refería a ella cariñosamente. Fruto del matrimonio no nacería ningún hijo, aunque ello no les impidió ser una pareja feliz y ejemplar.

Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial en 1917, Smith fue llamado a filas en el campo de entrenamiento del Fuerte Benjamin Harrison, lugar en el que se graduó como segundo teniente del 1st Batallón del 39º Regimiento de la 4ª División de Infantería de Carolina del Norte. Tras abandonar los muelles de Nueva Jersey a bordo de un buque de transporte, Smith y sus compañeros llegaron a Francia el 9 de Mayo de 1918 tras desembarcar en el puerto de Brest. En seguida el 39º Regimiento de Infantería fue desplegado en el Frente Occidental y participó en la ofensiva de los Ríos Aisne y Marne contra el Ejército Alemán, donde Smith resultó herido por fragmentos de metralla el 20 de Julio. A causa de su salud, Smith fue devuelto a Estados Unidos y una vez recuperado fue ascendido a primer teniente del 379º Regimiento de la 95ª División de Infantería en el Campo de Sherman, Ohio, aunque ya no tendría oportunidad de volver al frente porque la rendición de Alemania impidió su partida a Francia.

Durante la “Era de Entreguerras”, Smith estuvo rotando por diversos destinos como el Campo Dodge de Iowa de la 2ª División de Infantería en 1919 o el Fuerte Sheridan de Illinois de la 12ª Brigada de Infantería en 1921. Más tarde, de 1925 a 1929, trabajó en la Agencia Económica, antes de ser enviado a Filipinas como capitán en el Fuerte William McKinley de la 45ª División de Infantería. De nuevo en 1931 regresó a Estados Unidos para desempeñar tareas administrativas en el Fuerte Benning de Georgia, en 1932 impartió clases sobre el uso de la ametralladora Browning M1918, en 1933 estudió en la Escuela del Fuerte Leavenworth de Kansas y en 1937 se graduó como general en el Colegio Militar de Guerra de Pennsylvania. Finalmente en Septiembre de 1939, Smith alcanzó uno de los puestos más elevados del Ejército Estadounidense al ser nombrado miembro del Estado Mayor en Washington que por aquel entonces dirigía el general George Marshall.

Al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Japón a Pearl Harbor en 1941, Smith fue uno de los generales que asistió a la Conferencia de Arcadia para evaluar la estrategia a seguir contra las potencias del Eje. No mucho tiempo después, en 1942, fue elegido miembro del Estado Mayor Combinado con otros oficiales procedentes de Reino Unido, de entre los cuales entabló una buena amistad con el general inglés Vivian Dykes. De igual manera y gracias a sus capacidades administrativas y visión geoestratégica, tuvo diversas reuniones con el Presidente Franklin Delano Roosevelt, intercambiando ambos opiniones militares sobre el curso de la contienda. Al año siguiente, en Febrero de 1941, cuando el Afrika Korps del general Erwin Rommel derrotó al Ejército Estadounidense en la Batalla del Paso de Kasserine sobre Túnez, al Estado Mayor Aliado no se le ocurrió nadie mejor que a Smith para dirigir la conflagración en el teatro de operaciones del Mar Mediterráneo.

El 15 de Febrero de 1943 el general Walter Bedell Smith fue nombrado comandante en jefe del Teatro de Operaciones Norteafricano (NATOUSA), lo que implicaba el mando de todas las fuerzas militares del Ejército Estadounidense en el Norte de África que precisamente en aquellos momentos se encontraban desplegadas en Túnez. Su decisión de elegir a los generales George Patton y Omar Nelson Bradley para revertir la situación fue un acierto porque tras la Batalla del Guettara, tanto el Afrika Korps como el I Ejército Italiano comenzaron una progresiva retirada que acabaría con la conquista de Túnez y la capitulación de 250.000 prisioneros del Eje.

La “Operación Husky” que comprendió la invasión de Sicilia fue planificada por Smith y llevada a buen término porque conjuntamente con la ocupación de la isla, se propició el derrocamiento de Benito Mussolini y la caída del fascismo en Italia. A partir de ese momento, Smith inició los contactos con el Gobierno Provisional del mariscal Pietro Badoglio, reuniéndose con el general Giuseppe Castellano en Portugal gracias a que la embajada británica de Lisboa se prestó para llevar a cabo las negociaciones en Agosto de 1943 por iniciativa del general británico Kenneth Strong. Así fue como el 3 de Septiembre, el general Castellano voló hasta Cassibile en Sicilia para firmar con Smith el Armisticio Ítalo-Aliado, el cual entró en vigor el 8 de Septiembre cuando las tropas anglo-estadounidenses desembarcaron en Salerno, Tarento y Calabria sin encontrar oposición por parte del Ejército Italiano.

Capitulación de Reims. Bedell Smith firma la rendición de Alemania junto a delegados británicos, soviéticos y franceses.

A finales de 1943, Smith fue enviado al Cuartel Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas en Inglaterra para trabajar en la preparación de la “Operación Overlord” que preveía la invasión de Francia junto a un equipo compuesto por los generales estadounidenses Dwith Eisenhower y Omar Nelson Bradley, el almirante británico Bertram Ramsay y los mariscales ingleses Bernard Montgomery, Arthur Tedder y Trafford Leigh-Mallory. El 6 de Junio de 1944 las planificaciones de Smith dieron sus frutos porque el desembarco de Normandía fue un éxito, lo mismo que la liberación de París, la conquista de Bélgica y el desbaratamiento de la ofensiva del Ejército Alemán en la Batalla de las Ardenas.

Justo antes de producirse el descalabro del Tercer Reich, el 30 de Abril de 1945 el general Smith mantuvo una entrevista secreta cerca del pueblo de Achterveld con el Gobernador “Gauleiter” de los Países Bajos, Arthur Seyss-Inquart, quién solicitó del norteamericano alimentos para la hambrienta población a cambio de rendir Holanda sin ningún tipo de oposición. Evidentemente Smith aceptó la propuesta y Seyss-Inquart cumplió su palabra abriendo las puertas de los Países Bajos al Ejército Estadounidense. Transcurrida una semana de este suceso, el 8 de Mayo de 1945, el general Smith tuvo el honor de ser uno de los firmantes de la ceremonia de capitulación del Ejército Alemán en el Armisticio de Reims.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, Smith fue nombrado embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética tras la sustitución del diplomático Averell Harriman. Al frente de esta responsabilidad en el centro mismo de Moscú, tuvo que llevar a cabo una labor muy difícil como consecuencia del deterioro de las relaciones entre América y Rusia al inicio de la Guerra Fría, llegando a explicar las complicaciones que tuvo que sortear en la embajada con un libro que publicó con el título de Mis tres años en Moscú. Afortunadamente para él, en 1948 el Presidente Harry Truman le retiró de Moscú y le otorgó la jefatura de la Secretaría de Estado para Asuntos Europeos. Al año siguiente, en 1950, obtuvo el mando del I Ejército Estadounidense ubicado en la Fortaleza Jay de Nueva York.

En 1950 Smith obtuvo el cargo de director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) justo en un momento en que debía afrontar la tensa situación de la Guerra Fría. Ostentando la dirección de este departamento, Smith llevó a cabo grandes reformas en medios y preparación, así como en la apertura de tres nuevos directorios consistentes en Administración, Planificación e Inteligencia. De igual manera contribuyó a organizar una caza de comunistas en el interior del país y también envió espías a la Guerra de Corea para robar información secreta a Corea del Norte. Gracias a la labor de Smith, cuando éste dejó la CIA el 9 de Febrero de 1953, había convertido a la organización en uno de los centros de inteligencia mejores del mundo.

Walter Bedell Smith como jefe de la CIA.

Con la elección de David Eisenhower como Presidente de los Estados Unidos en los comicios de 1953, una de sus primeras medidas fue asignar a Smith como su nuevo Subsecretario de Estado. Desde esta privilegiada posición, Smith presionó a Francia para poner fin a la Guerra de Indochina en 1954 e impulsó la partición de Vietnam y la independencia de Laos y Camboya; además de propiciar ese mismo año una sublevación militar en Guatemala con la que se derrocó al Gobierno y se impidió al Partido Comunista Guatemalteco acceder al poder. Al año siguiente, en 1955, Smith ocupó un asiento en la Comisión de Entrenamiento para la Seguridad Nacional, fue elegido consejero del Colegio Militar de Guerra de Pennsylvania y nombrado Presidente del Comité de Desarme en 1958.

Inesperadamente el 9 de Agosto de 1961, Walter Bedell Smith sufrió un infarto de corazón en su casa de Washington, a la cual acudieron unos médicos que diagnosticaron evacuarlo a un centro sanitario lo más pronto posible. Desgraciadamente cuando viajaba a bordo de la ambulancia de camino hacia Hospital del Ejército Walter Reed, la vida de Smith se apagó para siempre. Como recuerdo a su memoria, fue enterrado con todos los honores en el Cementerio Nacional de Arlington junto a otros veteranos y compañeros suyos de las Primera y Segunda Guerras Mundiales.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Walter Bedell Smith”, S.A.R.P.E. (1978), p.29
-http://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Bedell_Smith