Vasily Blojin

Los verdugos fueron uno de los oficios más tristemente practicados durante la Segunda Guerra Mundial. De entre los muchos ejecutores que surgieron a lo largo del conflicto, el soviético Vasily Blojin ostentaría el récord de ser el mayor asesino que con sus propias manos mató al máximo número de personas, estando entre las víctimas los polacos de la Matanza de Katyn.

Vasily Blojin.

Vasily Mikhailovic Blojin nació un 7 de Enero de 1895 en la ciudad de Vladimir al este de Moscú. Originario de una familia campesina muy humilde, cuando alcanzó los 15 años de edad, se trasladó a la capital donde se convirtió en un provechoso albañil. Al cabo de cuatro años, coincidiendo con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Blojin se alistó en el Ejército Imperial Ruso y combatió contra los Imperios Centrales hasta la Revolución Bolchevique de 1918.

Con el inicio de la Guerra Civil Rusa en 1918, Blojin se unió a las filas del Ejército Rojo, distinguiéndose durante los combates contra el Ejército Blanco al oeste de Rusia. Gracias a su capacidad de liderazgo y a la crueldad mostrada con algunos de los prisioneros, en Marzo de 1921 se le admitió a formar parte de la Policía Secreta, la Cheka, al frente de cuyos destacamentos se hizo especialmente temido. Así fue como tras alcanzar Iósif Stalin el poder en la Unión Soviética, el nuevo mandatario nombró en 1926 a Blojin jefe del Departamento de Seguridad del Estado (GPU) y en 1934 de la Policía Estatal (NKVD) por detrás del comisario Lavrenti Beria, convirtiéndole en uno de sus máximos hombres de confianza y prestándole la Sede de la Lubyanka, un edificio del centro de Moscú en donde llevó a cabo numerosas torturas y asesinatos. De hecho al tener lugar la Gran Purga de 1937, Blojin fue el hombre elegido para ejecutar de un disparo al mariscal Mihail Tujachevsky, así como a dos de sus antiguos compañeros del NKVD, los comisarios Guénrij Yagoda y Nikolai Yezhov, a los que mató respectivamente en 1938 y 1940, obteniendo por el trabajo realizado la Insignia de Honor.

La vida de Blojin fue muy amargada a pesar de que él siempre apretaba el gatillo y los demás eran sus víctimas. Durante este oficio que era bautizado por Stalin como “chernaya rabota” o “trabajo negro”, tanto Blojin como sus otros quince verdugos bajo su mando, tenían que estar constantemente medio borrachos y bebiendo vodka para soportar las largas horas de torturas y ajusticiamiento que ellos mismos perpetraban en la Prisión de la Lubyanka. No obstante y contra todo lo esperado, Blojin en sus ratos libres encontró tiempo para estudiar una carrera y licenciarse en Arquitectura e Ingeniería Civil, además de dedicarse a sus aficiones fuera del horario laboral, como por ejemplo montar a caballo y coleccionar una densa biblioteca acerca del arte ecuestre.

La Matanza de Katyn en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial fue el episodio más oscuro en la vida de Vasily Blojin cuando se le ordenó asesinar a las afueras de Kalinin a miles de prisioneros del Ejército Polaco que se encontraban presos en el campo de concentración de Ostachkov. El método empleado para este cometido fue introducir a los reos en los sótanos de un búnker en medio del bosque, para a continuación conducirlos a la llamada “Sala Lenin” que estaba pintada de rojo (para disimular la sangre) y con las paredes acolchadas (para evitar el sonido de las balas), momento en que obligaban a la víctima a sentarse de rodillas mientras Blojin, que estaba escondido tras la puerta y recubierto de cuero con un delantal, gorro y guantes, disparaba en el cráneo del polaco que inmediatamente caía sin vida por un tobogán en el suelo hasta deslizarse el cadáver al exterior, donde era subido a un camión para luego ser arrojado a una fosa común. Aproximadamente un total de 250 a 300 cautivos fueron asesinados cada noche por Blojin, quién al cabo de veintiocho días superó la cifra de 7.000 prisioneros ejecutados por él mismo, lo que le valió ser recompensado por Stalin con la Orden de la Bandera Roja.

Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial entre 1941 y 1945, el comisario Blojin siguió llevando a cabo ejecuciones contra supuestos traidores, desertores o colaboracionistas del Eje, incluso en los inicios de la Guerra Fría continuó con su particular represión a los presos políticos. Solamente la muerte de Stalin en 1953 y el asesinato de su jefe Lavrenti Beria, propició la caída de Blojin cuando el Presidente Nikita Jruschov inició la “Desestalinización” y por tanto desposeyó al verdugo de su empleo militar, le obligó a devolver sus ocho condecoraciones y le retiró la pensión. A raíz de esta inesperada situación, Blojin se sumergió en la miseria y en una fuerte depresión que le llevó al alcoholismo.

Oficialmente el 3 de Febrero de 1955, Vasily Blojin falleció de un infarto al corazón en Moscú como consecuencia de su hipertensión de miocardio. Medio siglo más tarde, en el Libro Guiness de los Récords del año 2010, este comisario soviético sería elegido como el mayor verdugo de la Historia por haber asesinado de un tiro en la nuca a más de 20.000 personas.

 

Bibliografía:

-Jesús Hernández, Esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial, “Vasili Blojin, el verdugo más sanguinario”, Almuzara (2018), p.73-82
-https://en.wikipedia.org/wiki/Vasily_Blokhin