Theodor Oberländer

El 1 de Mayo de 1905 nació Theodor Oberländer en la ciudad de Meiningen, Alemania. Político, filósofo y científico agrario, este muchacho se convertiría en uno de los mayores ideólogos en la teoría de la unificación de Europa y Asia durante la Segunda Guerra Mundial; además de un héroe al salvar las vidas de 8.000 ciudadanos rusos que iban a caer en manos del Ejército Rojo para su posterior deportación y asesinato.

Siendo menor de edad, Oberländer se sintió frustrado al no poder participar en la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918. Afortunadamente al finalizar la Gran Guerra, pudo resarcirse de sus inquietudes uniéndose al Freikorps “Oberland” que combatía a los comunistas en las calles durante la inmediata Guerra Civil Alemana que fue coetánea con la República de Weimar. De hecho en 1923 tendría la oportunidad de tomar partido en el Putsch de Munich, un golpe de Estado encabezado por el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) liderado por Adolf Hitler que acabó en fracaso tras la intervención del Ejército Alemán (Reichswehr). Sin embargo y a pesar de este revés que Oberländer consideró provisional, en 1924 decidió alistarse en las escuadras de las SA al mando de Ernst Röhm donde alcanzó el grado de capitán “SA Sturmhauptführer”.

Theodor Oberländer.

Simultáneamente a la vida de Oberländer como miembro de la SA, también combinó sus aspiraciones haciendo una carrera universitaria con la que se doctoró en Economía Política y Agronomía. Su buena labor al frente de estas materias le llevó a que el Partido Comunista Soviético (PCUS) le eligiera para viajar a la Unión Soviética y le nombrara supervisor de la reforma agraria en los años 1928, 1930 y 1932. Durante estancia en la URSS Oberländer tuvo la oportunidad de visitar Rusia, Ucrania y el Cáucaso, tres áreas geográficas que investigó y estudió minuciosamente. Sorprendentemente tan hondo caló su aventura por aquellas tierras tan alejadas de su patria, que Oberländer llegó a la conclusión de que para construir un mundo fuerte y de paz iba a ser necesario unir y unificar a todos los pueblos de Europa y Asia.

Al regresar Oberländer a Alemania en 1933, Adolf Hitler acababa de hacerse con el poder y había fundado el Tercer Reich. Aprovechando aquella situación tan favorable, Oberländer dejó las SA y en Mayo e ingresó en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Nada más acceder al movimiento, sus buenas cualidades fueron correctamente valoradas porque Hitler le encargó organizar y presidir la Liga del Este Alemán (Bund Deutscher Osten o BDO), una organización que representaba a los alemanes residentes en los países de Europa Oriental, al frente de la cual publicó la revista Ostland como medio esencial de propaganda. Al año siguiente, en 1934, fue nombrado Jefe Territorial de la Liga Popular para la Defensa del Germanismo en el Extranjero (Volksbund für das Deutschum im Ausland o VDA) con sede en Prusia Oriental, otra herramienta para difundir la cultura alemana entre todos los ciudadanos alemanes repartidos por Europa, Asia, África, América y Oceanía. También aquel mismo año fue designado profesor de la Escuela Técnica Superior de Danzig por el Gobierno de Polonia; además de reconocer a distintos gobernadores “gauleiters” entre todas las minorías germanas diseminadas por el mundo.

Hasta 1937 Oberländer ostentó el liderazgo de la Liga Popular para la Defensa del Germanismo, fecha en que dimitió de sus funciones tras sus constantes peleas con Erich Koch que en aquellos instantes tenía el cargo de Jefe Provincial del NSDAP en Prusia Oriental. Desde entonces se dedicó a impartir clases de política en la Universidad de Köningsberg, antes de ser nombrado director del Instituto de Economía de Europa Oriental (Institut für Osteuropäische Wirtschaft). Sin embargo su nueva vida como profesor sería efímera porque al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939, Oberländer fue reclutado por el Ejército Alemán (Wehrmacht), concretamente por el Servicio Secreto Militar (Abwehr II), cuya Oficina de Misiones Especiales y Sabotajes requirió de sus conocimientos en temas eslavos primeramente para asesorar a las fuerzas de ocupación sobre Polonia y posteriormente para realizar el mismo cometido en el Protectorado de Bohemia-Moravia sobre Checoslovaquia, donde de nuevo trabajó brevemente como maestro en la Universidad de Praga.

Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en la “Operación Barbarroja” de Junio de 1941, Oberländer criticó duramente el trato que el Ejército Alemán dispensó a las naciones recién ocupadas de Letonia, Lituania, Estonia, Bielorrúsia y Ucrania, denunciando que en lugar de estar liberando a dichos pueblos, más bien los estaban colonizando como antes habían hecho los rusos. A pesar de las advertencias de Oberländer acerca de la necesidad de contar con la cooperación de las tierras conquistadas, solamente consiguió la autorización para la construcción de algunos batallones ucranianos y bálticos que combatirían contra el comunismo, además de la concesión de cierta autonomía a Ucrania, Letonia y Estonia, así como a un microestado satélite llamado Rusia Autónoma de Lokot en el que apenas existió el fenómeno partisano. De hecho la brutalidad del Eje en la URSS hizo que muchos posibles candidatos a recibir con los brazos abiertos a los alemanes se echaran atrás, lo que llevó a Oberländer a redactar una serie de Memorándums que de haberlos leído Hitler le hubiesen ahorrado muchos problemas. Esta serie de manifestaciones contrarias a las políticas hostiles contra eslavos y judíos preocuparon tanto a las autoridades del Tercer Reich que a punto estuvieron de licenciar a Oberländer, de no ser porque iba a ser una figura necesaria en la campaña que se avecinaba en el Cáucaso.

A diferencia del resto de la URSS, el Tercer Reich no tenía ninguna aspiración en el Cáucaso y por ello mismo decidió poner en práctica las teorías de Oberländer concediendo a las distintas naciones que habitaban la cordillera la independencia, siempre que se adhiriesen a la causa del Eje. Inflamado de alegría al conocer la noticia, Oberländer trabajó con intensidad en mantener una relación diplomática abierta con los distintos pueblos de la región y en difundir propaganda a través de toda la Ciscaucasia y la Transcaucasia. Así fue como en el verano de 1942 el Ejército Alemán irrumpió en el Cáucaso durante la “Operación Edelweiss” y con la ayuda de la población local que se organizó en guerrillas y bandas armadas para atacar al Ejército Rojo, los alemanes se expandieron sobre Karachai, Kabardia, Balkaria, Adygheya, Calmucia y porciones de Chechenia, Osetia, Abjasia, Daghestán y Georgia. Durante toda la campaña, las tropas alemanas asesoradas por Oberländer tuvieron un trato correcto con los civiles y jamás les impusieron ningún tipo de autoridad, algo que sin duda fue recompensado porque el recibimiento de sus habitantes fue entusiasta e incluso miles de voluntarios se presentaron ante las delegaciones militares para alistarse masivamente. Pero de manera incuestionable el mayor éxito de Alemania respecto a su política en el Cáucaso fue reconocer la independencia de Karachai, Kabardino-Balkaria, Cherkesia y Calmucia, las cuales erigieron sus propios ejércitos para luchar contra el comunismo, además de contactar el propio Oberländer con nacionalistas autóctonos de Armenia y Azerbayán que prometieron causar problemas a los soviéticos en la retaguardia. Gracias a todos estos logros dentro del plano diplomático, fueron creadas dentro del Ejército Alemán la Legión Norcaucásica, la Legión Georgiana, la Legión Armenia, la Legión Azerí, el Cuerpo de Caballería Calmuco y la Unidad Especial “Bergmann”, esta última compuesta por caucásicos de todas las etnias que lideró el mismo Oberländer luchando contra el Ejército Rojo y contribuyendo a algunos triunfos tácticos como la toma de los pozos petrolíferos de Maikop. Solamente la debacle del Eje en la Batalla de Stalingrado impidió a los alemanes recoger los buenos frutos sembrados en el Cáucaso porque a inicios de 1943 el Führer ordenó abandonar la zona y a Oberländer regresar a Ucrania.

Tras el éxito cosechado por Oberländer en el Cáucaso, el Führer le destinó a Crimea para convencer a los tártaros, una minoría musulmana de origen turco-mongol, de colaborar con la causa del Eje en una unidad de voluntarios que sería bautizada con el nombre de Legión Tártara y que se batiría con bravura durante la contienda. Aprovechando este tipo de experiencias tan positivas tanto en el Cáucaso como en Crimea, Oberländer volvió a insistir en aplicar la misma política en Ucrania, algo a lo que de nuevo Hitler se negó alegando que dicha región tendría que ser colonizada por granjeros alemanes. Ante aquel absurdo empecinamiento del Führer, Oberländer se sintió tan enojado que en Junio de 1943 escribió una tesis titulada Memorándum ¿Alianza o Explotación?, la cual reincidía en modificar cuanto antes la actitud en Ucrania y otras zonas de Rusia, o de lo contrario Alemania perdería la guerra. Este profético memorándum que por supuesto llegaría a hacerse realidad, asombrosamente le costó el puesto a Oberländer porque Hitler lo destituyó y le mantuvo bajo arresto domiciliario de las SS en su casa de Praga.

Cuando Alemania estaba a punto de perder la Segunda Guerra Mundial en 1945, las SS levantaron el arresto domiciliario a Oberländer y lo llamaron a filas de nuevo para hacerse cargo de los cientos de miles de voluntarios de Rusia, Ucrania, los Países Bálticos, el Cáucaso y el Turkestán que servían en las filas del Eje. Así fue como se convirtió en el instructor del Ejército de Liberación Ruso (ROA) del general Andrei Vlasov, una agrupación de rusos blancos anticomunistas que luchó contra el Ejército Rojo tanto en el Río Oder como en la zona de los Sudetes en Checoslovaquia.

A finales de Abril de 1945, Oberländer se encontraba al mando de la Fuerza Aérea del Ejército de Liberación Ruso sobre la frontera de los Sudetes cuando el III Ejército Blindado Estadounidense se presentó en la zona. A partir de este instante surgió un problema de índole humanitario porque Oberländer sabía que si los rusos se rendían a los estadounidenses, probablemente serían entregados a los soviéticos para ser asesinados o deportados a campos de concentración. Ante este dilema moral del que era responsable, Oberländer se dispuso a negociar y por ello cruzó en solitario la línea del frente hacia la zona norteamericana el 24 de Abril, ofreciéndose a parlamentar con el alto mando del área, un general que dijo no saber qué hacer hasta que no hablase con el comandante de los aviadores rusos. Oberländer hubo de regresar a sus líneas y volver con los oficiales rusos a la espera de acontecimientos. Todo parecía estar perdido hasta que gracias a un milagro de última hora, apareció el mítico y anticomunista general George Patton que le ofreció felizmente toda la ayuda necesaria y se comprometió a no entregar a los voluntarios rusos al Ejército Rojo. Así fue como Oberländer salvó la vida a 8.000 personas inocentes, todos combatientes rusos, que pudieron iniciar una nueva vida repartidos por Europa Occidental y los Estados Unidos.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945 y tras haber sido proclamada la República Federal Alemana en 1949, Oberländer volvió a dedicarse a la política dentro del Partido Libre Democrático. Durante la etapa política en este movimiento de carácter cristiano y conservador, contribuyó en todo lo posible a reconstruir de la devastación a Alemania hasta que el país resurgió de sus cenizas con el milagro económico de la década de los cincuenta. No mucho tiempo después, en 1953, Oberländer se cambió a las filas de la Unión Democrática Cristiana y tuvo la oportunidad de formar parte del Gobierno del Presidente Konrad Adenauer hasta 1956.

Inesperadamente en 1960, el bloque comunista de la República Democrática Alemana que era títere de la URSS, se inventó una falsa acusación contra Oberländer al que acusó de haber sido responsable de la Masacre de Lvov en 1941, algo completamente absurdo porque no sacaron ninguna prueba concluyente de tal cosa y además los asesinos habían sido nacionalistas ucranianos que jamás estuvieron bajo las órdenes alemanas (de hecho en 1993 se destapó que todo fue un montaje del KGB para desestabilizar el Parlamento Alemán). A pesar de que salió limpio de tales acusaciones, en 1966 los comunistas volvieron a intentar hundir a un anciano Oberländer tras señalarle acerca de su responsabilidad en la Masacre Kislovodosk, un crimen cometido por los voluntarios caucásicos de la Unidad Especial “Bergmann” en el Cáucaso. Afortunadamente tampoco la cosa terminó en nada porque según los expertos que revisaron el caso, Oberländer no dirigía el liderazgo de las guerrillas y además el culpable, en caso de haberlo, únicamente podría ser el comandante del destacamento que ejecutó la acción.

El 4 de Mayo de 1998 Theodor Oberländer falleció en Bonn. Sorprendente sus dos hijos, Erwin Oberländer y Christian Oberländer, seguirían ostentando la pasión de su padre por Europa Oriental y Asia, convirtiéndose el primero en investigador del mundo eslavo y el segundo en profesor de estudios de Japón.

Memorándums de Theodor Oberländer:
-Alemania y el Cáucaso. Octubre de 1941. 33 Páginas.
-Recomendaciones para asegurar los suministros y lograr mayores recursos alimenticios en Ucrania. Octubre de 1941. 10 Páginas.
-Ucrania y las necesidades militar-psicológicas en la futura conducta de la guerra en el Este, especialmente en el Cáucaso. Octubre de 1942. 11 Páginas.
-Los Países Ocupados del Este y el curso futuro de la guerra. Noviembre de 1942. 12 Páginas.
-24 Tesis sobre la situación. Marzo de 1943. 6 Páginas.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Comandos en el Cáucaso. “Theodor Oberländer y los Memorándums”, García Hispán Editor (1995), p.213-220
-Theodor Oberländer, Memorándums de la Unidad Especial Bergmann, García Hispán Editor (1995), p. 215-218
-http://en.wikipedia.org/wiki/Theodor_Oberlander