Shalva Maglakelidze

Shalva Maglakelidze nació un domingo 1 de Febrero de 1893 en Dihashho, una localidad de Vani en Georgia que por aquel entonces formaba parte del Imperio Ruso. Sin ser todavía un personaje famoso, este futuro militar se convertiría en una figura clave del nacionalismo durante la República Democrática de Georgia y posteriormente en el líder de la Legión Georgiana durante la Segunda Guerra Mundial.

Como muchos otros georgianos y varones de los pueblos del Cáucaso, desde muy joven Maglakelidze recibió una educación militar en el Gimnasio Kutaisi de Georgia, donde abrazó los postulados del independentismo georgiano. Alcanzada la edad adulta viajó a Alemania para estudiar Derecho en la Universidad de Berlín, licenciándose como abogado y regresando poco después a Rusia para ingresar como oficial en el Ejército Ruso.

General georgiano Shalva Maglakelidze en la Segunda Guerra Mundial.

General georgiano Shalva Maglakelidze en la Segunda Guerra Mundial.

Al estallar la Primera Guerra Mundial entre Rusia y Turquía en 1914, Maglakelidze combatió en el Frente del Cáucaso con el rango de coronel, hasta que tras la Revolución Rusa de Febrero de 1917 fue nombrado plenipotenciario por Georgia dentro de la nueva República Rusa. Sin embargo este cargo sería efímero porque al producirse la Revolución Bolchevique de Noviembre de 1917, Maglakelidze que era un confeso anticomunista, promovió la independencia contra la Rusia Soviética y apoyó la segregación de la República Democrática de Georgia que fue declarado Estado soberano en 1918.

Independizada la República Democrática de Georgia, Maglakelidze fue elegido gobernador militar de la capital de Tblisi, desde cuyo cargo impulsó la adhesión de su patria a los Imperios Centrales (Alemania, Turquía, Austria-Hungría, Bulgaria y Azerbayán) mediante un acuerdo firmado con el general alemán Friedrich Werner Von Schulenberg. A partir de entonces, Maglakelidze dirigió las operaciones militares en Lori contra la República Democrática de Armenia que apoyaban los Aliados (básicamente Gran Bretaña, Francia e Italia) y aplastó las revueltas musulmanas dentro de su propio territorio como las que afloraron en Akhaltsikhe y Akhalkalaki. Desgraciadamente la derrota de los Imperios Centrales en la Gran Guerra y la posterior invasión de la Rusia Bolchevique a la República Democrática de Georgia en 1921, terminó con la ocupación rusa del país y la proclamación de la República Socialista Soviética de Georgia, algo que forzó a Maglakelidze a optar por exiliarse en el extranjero.

Maglakelidze se exilió en 1921 a Letonia y se afincó en la capital de Riga, donde en 1929 fundó junto al agitador Giorgi Shvangiradze la Sociedad Iveria, una organización compuesta por emigrados de Georgia, Armenia, Azerbayán y el Cáucaso Norte que se encargó de denunciar los crímenes comunistas en sus respectivas patrias. Allí permanecería una década hasta que en 1934 se trasladó a Francia para contactar con nuevos exiliados y en 1938 alojarse en Alemania para organizar el Comité Nacional Georgiano de Berlín que lideró el Príncipe Irakli Bragation. Sería precisamente en el Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1941, coincidiendo con la invasión alemana a la Unión Soviética, Magdalekidze se convirtió en uno de los máximos representantes del exilio georgiano, ostentando el rango de las dos mayores asociaciones nacionales, la Unión Tradicionalista Georgiana y la Tetri Grigori, ambas precedentes de la Legión Georgiana.

La Legión Georgiana (Georgische Legion) que lideró el general Shalva Maglakelidze en 1942, fue el primer intento de crear un “ejército georgiano” compuesto por 4.000 voluntarios reclutados entre la comunidad emigrante georgiana y antiguos prisioneros del Ejército Rojo. Esta fuerza que siguió la estela del Ejército Alemán (Wehrmacht) a lo largo de la campaña del Cáucaso en la “Operación Edelweiss”, llevó a Maglakelidze a combatir con sus georgianos en torno al Monte Elbrus, en el sector de Novo Uruch e incluso a pisar su propia en Georgia, abarcando una estrecha franja al norte del país. Desgraciadamente en 1943, la derrota del Eje en la Batalla de Stalingrado, forzó a Maglakelidze a emprender la retirada del Cáucaso hacia el Río Kubán, la Península de Tamán y finalmente a Ucrania sin dejar de combatir a las tropas soviéticas.

Inesperadamente y contra todo pronóstico, a principios de 1943 la Legión Georgiana de Maglakelidze fue trasladada del Frente Oriental y enviada a otros sectores como los Países Bálticos, Polonia, Italia, Francia y Holanda, donde combatió contra los partisanos comunistas que acosaban la retaguardia del Eje. Contrario a esa decisión debido a que Maglakelidze era partidario de luchar exclusivamente contra el Ejército Rojo, fue forzado por Adolf Hitler a dimitir de su cargo en Octubre de 1943. Desde ese instante se dedicaría a organizar políticamente a todas las organizaciones georgianas exiliadas en Europa contra el comunismo, incluyendo en estas a las de otros pueblos del Cáucaso como Armenia y Azerbayán, además de forjar una alianza con el Ejército de Liberación Ruso (ROA) del general Andrey Vlassov, con el cual pactaron dejar de lado diferencias territoriales en Georgia para centrarse en la lucha contra la URSS.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, Maglakelidze se trasladó primero a Italia y en 1949 se afincó en la República Federal Alemana. De nuevo en Alemania, se convirtió en asesor militar del Presidente Konrad Adenauer en 1950; siendo posteriormente nombrado representante de la comunidad georgiana emigrada y fundando en Munich la Unión de Soldados Goergianos en el Extranjero.

Sorprendentemente en 1954, agentes soviéticos del KGB localizaron a Maglakelidze en Alemania y le secuestraron en Munich. Acto seguido y sin levantar sospechas, le llevaron a la Unión Soviética y le encarcelaron a pesar de las protestas de Occidente que exigieron su extradición. Afortunadamente como su juicio coincidió con la reciente muerte de Iósif Stalin y la “desestalinización” iniciada por las nuevas autoridades rusas, Maglakelidze fue liberado de prisión y premiado con la anulación de todos sus cargos penales, con la única condición de que no abandodase nunca la Unión Soviética. A partir de entonces regresó a la República Socialista Soviética de Georgia y residió en una vivienda de Tblisi, ganándose la vida como abogado y como propagandista anticapitalista después de su extraña conversión al comunismo.

Shalva Maglakelidze falleció en Tblisi en 1976. Traidor para un bando y gran guerrero para otro, su rehabilitación como héroe nacional tendría que esperar hasta la ansiada independencia de Georgia en 1991.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Von Niedermayer y las Legiones Orientales de la Wehrmacht, “Shalva Maglakelidze”, Galland Books (2016), p.52
-https://en.wikipedia.org/wiki/Shalva_Maglakelidze