Oskar Von Niedermayer

El general Oskar Von Niedermayer fue uno de los aventureros más excepcionales del siglo XX que durante los dos conflictos más sangrientos de la Historia de la Humanidad estuvo al servicio de los Segundo y Tercer Reichs. Bautizado por algunos como el “Lawrence Alemán” en honor al mítico “Lawrence de Arabia”, quién desde luego fue su equivalente en el caso del Reino Unido, este militar germano estaría destinado a dirigir la expedición más popular de la Primera Guerra Mundial hacia la distante Afganistán y el reclutamiento de los voluntarios del Asia Central y Oriente Medio dentro de las “Legiones Orientales” en la Segunda Guerra Mundial.

El Aventurero

Oskar Ritter Von Niedermayer nació un 8 de Noviembre de 1885 en Freising, una ciudad de Baviera en Alemania. Hijo de un negociante mercantil llamado Friedrich Niedermayer y de una noble bávara de nombre Emme Niedermayer, sus padres le dieron una feliz infancia en Regensburg y una enseñanza orientada hacia el patriotismo y la admiración por el mundo exterior, especialmente con todo lo relacionado con los viajes y sobretodo con el exótico Oriente.

General Oskar Ritter Von Niedermayer en la Segunda Guerra Mundial.

General Oskar Ritter Von Niedermayer en la Segunda Guerra Mundial.

En 1905 el joven Oskar Von Nidermayer accedió a la Academia Militar del Ejército Bávaro, por aquel entonces una fuerza dependiente del Ejército Alemán pero que ejercía determinadas funciones autónomas ligadas a los príncipes locales de Baviera. El excelente servicio que prestó en esta rama de las Fuerzas Armadas Alemanas le facilitó alcanzar el rango de oficial, una vocación que compaginó con el ingreso en la Universidad de Erlangen donde se licenció en Geografía y Geología, además de estudiar a la perfección los idiomas árabe, persa y turco que llegó a hablar fluidamente.

Todo tipo de pensamiento y filosofía de Oriente fascinó tanto a Niedermayer que abandonó la religión cristiana en la que se había educado y abrazó el islam, concretamente la rama del chiísmo. Al cabo de mucho tiempo, en 1912, realizó un largo viaje primero a Arabia (por aquel entonces un territorio del Imperio Otomano), luego a Persia y por último a la India Británica. La visita a estos tres países le dejó completamente maravillado tanto por la cultura y costumbres de sus gentes, como también por los fabulosos paisajes exóticos en los que vivían, por lo que a partir de ese fecha Nidermayer se convirtió en un férreo defensor de los derechos de los pueblos colonizados por Occidente y en un firme partidario de la descolonización.

Primera Guerra Mundial

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en el verano de 1914, Niedermayer se encontraba viajando por Asia, por lo que nada más enterarse del inicio de las hostilidades, tuvo que regresar a su patria navegando hacia los neutrales Estados Unidos y posteriormente tomando un barco que lo transportó de manera clandestina hacia Alemania. Una vez de vuelta a Europa, inmediatamente se incorporó en las filas del Ejército Bávaro y con el rango de oficial marchó al Frente Occidental para combatir en las trincheras del norte de Francia.

Repentinamente en Diciembre de 1914, Niedermayer fue sacado del Frente Occidental y enviado a Persia, por aquel entonces una nación cobeligerante de los Imperios Centrales que había autorizado la presencia militar de Alemania y Turquía entre la zona noroccidental del país y el Mar Caspio. En un principio se alojó en la ciudad de Isfahan, en cuyo cuartel Niedermayer recibió el mando de una importante operación que se dividiría en tres fases: primeramente organizaría una expedición a la Persia Oriental que acababa de ser agredida por tropas de Gran Bretaña y Rusia con la finalidad de causar rebeliones contra los ocupantes; la segunda atravesar la Cordillera del Hindu-Kush para alcanzar la neutral Afganistán, donde alemanes y turcos carecían de presencia diplomática en un país completamente anglófobo que tenía altas posibilidades de sumarse a la causa; y la tercera la de enviar nacionalistas a la India para incitar motines contra las autoridades coloniales del Raj Británico

Expedición a Afganistán

La “Expedición Niedermayer-Hentig” que fue bautizada de ese modo en honor a sus dos líderes Oskar Von Niedermayer y Otto Werner Von Hentig, quienes además iban acompañados por el oficial turco Kazim Bey y los nacionalistas indios Raja Mahendra Pratap y Mohammed Barakatullah, así como por un grupo de 100 soldados del Ejército Persa, comenzó su andadura en dirección Afganistán a finales de Junio de 1915. Durante las primeras siete semanas atravesaron en una auténtica misión suicida el Desierto Salado (Dasti-Kavir), en cuyas arenas sufrieron numerosas bajas a causa del hambre, la sed, enfermedades y el calor; antes de cruzar el Corredor Oriental Persa (East Persian Corridor), en donde mantuvieron diversos choques contra las patrullas del Ejército Británico y las partidas de cosacos del Ejército Ruso, encajando algunas muertes en los tiroteos, aunque siendo el resultado de la marcha muy positivo porque muchas aldeas persas se rebelaron contra los Aliados. Sorprendentemente los expedicionarios dejaron atrás Persia y se internaron en la Cordillera del Hindu-Kush, conocida como la “Matadora de Indios” por sus complicados y elevados pasos de montaña nevados, logrando los intrépidos aventureros liderados por Niedermayer sortear los obstáculos naturales hasta entrar en Afganistán y refugiarse en la ciudad de Herat el 19 de Agosto de 1915. Allí permanecieron varias semanas recuperándose de la salud hasta que en Septiembre volvieron a ponerse en marcha para finalmente alcanzar la capital de Kabul en Octubre de 1915 después de un tortuoso viaje de 1.500 kilómetros.

La “Expedición Afgana” con Oskar Von Niedermayer, Otto Werner Von Hentig, Kazim Bey, Raja Mahendra Pratap y Mohammed Barakatullah con el Emir Habidullah Khan I de Afganistán.

Kabul fue el nuevo centro de operaciones para Oskar Von Niedermayer que fue recibido junto a sus combatientes alemanes, turcos, indios y persas como un héroe en la capital de Afganistán. Desgraciadamente el Emir Habidullah Khan I se negó a unirse a la contienda junto a los Imperios Centrales alegando que el Ejército Afgano no estaba preparado ni en hombres ni en armamento para invadir la India atacando el estratégico Paso de Khyber, tal y como había propuesto Niedermayer (la razón verdadera fue que los agentes de Londres habían comprado con grandes sumas de dinero la neutralidad del monarca). A raíz de este fracaso diplomático, Niedermayer únicamente consiguió infiltrar a un grupo de nacionalistas en la India que causaron ciertos sabotajes en Baluchistán y Waziristán, antes de emprender la marcha de regreso hacia el Imperio Otomano. No obstante y a pesar del limitado resultado de su viaja, en la marcha de vuelta Niedermayer aprovechó su dominio de la lengua turca para cruzar la frontera con Rusia e infiltrarse en el Turkestán dominado por múltiples tribus turcomanas con las que entendía muy bien. Gracias a la ventaja del idioma y a los conocimientos de la cultura popular de la zona, Niedermayer atravesó primero el Desierto de Karakum, luego el norte de Persia y finalmente Azerbayán hasta alcanzar en Septiembre de 1916 la seguridad de Turquía después de una tortuosa marcha en la que estuvo a punto de morir en varias ocasiones por el hambre y los bandidos.

A partir de 1917, Niedermayer fue enviado al Desierto de Mesopotamia junto al Cuerpo Germano-Asiático (Deutsches Asien Korps) al mando del mariscal Colmar Von Der Goltz, en concreto una fuerza conformada por soldados turcos y alemanes que intentó repeler la violenta ofensiva desencadenada por el Ejército Británico al norte de Siria. Al año siguiente, en 1918, fue trasladado nuevamente al Frente Occidental de Francia, en donde luchó contra las fuerzas británicas y francesas en diversas batallas sobre Champaña y Flandes hasta la conclusión definitiva de la Primera Guerra Mundial. Curiosamente como recompensa por sus méritos a lo largo de la contienda, el Estado de Baviera condecoró a Niedermayer con la Orden Militar de Francisco José.

Era de Entreguerras

Terminada la Primera Guerra Mundial en Noviembre de 1918, Oskar Von Niedermayer abandonó el Ejército Bávaro para estudiar Literatura en la Universidad Munich hasta 1919. Precisamente ese mismo año ingresó en los Cuerpos Francos (Freikorps), exactamente en el “Freikorps Von Epp” al mando del oficial Franz Ritter Von Epp, en cuyas fuerzas se enfrentó durante cruentas luchas callejeras a los bolcheviques de la República Soviética de Baviera que terminó siendo aplastada para ser reintegrada nuevamente su soberanía a la República de Weimar.

Recién fundado el Ejército de la República de Weimar (Reichswehr), Niedermayer fue elegido en 1922 para formar parte del equipo de asesores militares a la Unión Soviética encargados de adiestrar al Ejército Rojo a cambio de que las autoridades rusas les concediesen armamento moderno y terrenos para organizar maniobras, algo que el Tratado de Versalles redactado por los Aliados prohibía a Alemania. Curiosamente durante su estancia en la URSS que se prolongó casi una década, Niedermayer trabajó como miembro de la Oficina de Moscú (Moskauer Büro), donde a pesar de odiar el régimen comunista, llegó a admirar a Rusia y a su pueblo, e incluso entendió la necesidad de conformar una futura alianza germano-rusa debido a que al fin y al cabo ambos países habían sido víctimas de las naciones occidentales al término de la Gran Guerra.

Von Niedermayer (centro) durante la Primera Guerra Mundial.

Oskar Von Niedermayer (centro) durante la Primera Guerra Mundial en Oriente.

De vuelta a Alemania en 1931, Niedermayer se especializó en Geopolítica, una escuela geográfica que acababa de ser inaugurada hacía poco en el país y que apuntaba a ser prometedora para la posterior configuración del mundo militar y diplomático. Una vez graduado como tal en 1933, justo el mismo año en que Adolf Hitler fue nombrado Führer y proclamó el Tercer Reich, Niedermayer se declaró contrario al proyecto de Espacio Vital (Lebensraum) que los nacionalsocialistas proponían para expandirse hacia el Este a costa de Rusia. Sin embargo y a pesar de sus escasas simpatías por Hitler, Niedermayer tuvo la suerte de no ser marginado por las autoridades debido a que era el mejor en su campo y era sumamente necesario, por lo que en 1936 fue admitido como profesor de estrategia en la Universidad de Berlín y en Julio de 1937 fue ascendido a director del Instituto de Estudios de la Defensa (Wehrpolitisches Institut) del Reich.

Segunda Guerra Mundial

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1939, Niedermayer fue trasladado al Servicio Secreto Alemán (Abwehr) que dirigía el almirante Wilhelm Canaris como experto asesor en geopolítica del Oriente Medio, Asia Central y el Hindustán. Como colaborador en esta oficina y a sabiendas de la oportunidad histórica que suponía el hecho de que Alemania y la Unión Soviética fuesen aliadas tras el reparto de Polonia y el Pacto de No Agresión Germano-Soviético, redactó un memorándum titulado Política y Guerra en el Oriente Próximo consistente en la proposición de alentar rebeliones anticoloniales en los dominios británicos y franceses del Mediterráneo Oriental, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, así como infiltrar nacionalistas en la India y por supuesto atraer hacia el Eje a países como Turquía, Irán y Afganistán.

Inicialmente nadie se tomó en serio las demandas de Niedermayer respecto a la idea de intervenir militarmente en territorios fuera de Europa, hasta que la Italia Fascista de Benito Mussolini entró en la contienda en Junio de 1940. A partir de entonces el Ejército Alemán (Wehrmacht) tuvo que desplegar al Afrika Korps del general Erwin Rommel en Libia y Egipto; e invadir al mismo tiempo los Balcanes ocupando Yugoslavia, Grecia y Creta, algo que sin duda aproximó las fronteras germano-italianas a Turquía y Oriente Medio. Fue entonces cuando en Abril de 1941 el Irak se sublevó contra los Aliados y se adhirió al Eje, lo que obligó a Berlín a enviar numerosos aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que apoyaron al Ejército Irakí y al mismo tiempo a organizar el 3 de Junio un cuerpo de operaciones especiales del Regimiento “Brandenburgo” que lideró el mismo Niedermayer. Desgraciadamente la rendición de Irak y la posterior invasión británica de Siria donde supuestamente debía desembarcar el destacamento de Niedermayer, generó la cancelación de la misión para frustración del Estado Mayor de Berlín. Sin embargo aquello no supuso un fracaso en la carrera de Niedermayer porque casi de forma inmediata se le encomendó la creación de la Legión Árabe (DAL) compuesta por voluntarios musulmanes del Próximo Oriente y el Norte de África que combatirían contra el Ejército Británico en el Desierto del Sáhara; además de convertirse en uno de los asesores de la Legión SS India Libre (Freies Indien) integrada por nacionalistas hindús.

Legiones Orientales

Cuando se produjo la invasión del Eje a la Unión Soviética el 22 de Junio de 1942 en lo que se conoció como “Operación Barbarroja”, Oskar Von Niedermayer se enfrentó a un dilema moral porque por un lado deseaba acabar con el comunismo y contribuir a la liberación de los pueblos del Asia Central y el Cáucaso que habían estado sometidos al régimen soviético, pero por otro lado era contrario a la expansión territorial alemana sobre partes de Rusia y Ucrania en lo que Hitler denominaba “Lebensraum”. No obstante y a pesar de sus dudas, Niedermayer fue ascendido a general por el Estado Mayor Alemán (OKW) y a finales de 1941 se le otorgó el liderazgo del Mando de las Legiones Orientales (Kommando der Ostlegionen).

El entusiasmo de Oskar Von Niedermayer por recibir el mando de las Legiones Orientales (Ostlegionen) en 1942 fue mayúsculo porque cumplió con uno de sus mayores deseos a la hora de reclutar candidatos entre los prisioneros de guerra capturados al Ejército Rojo, desertores y exiliados de varios países de Europa, ya que se vio como una especie de “Lawrence de Arabia” por aglutinar a todos aquellos voluntarios que quisieran contribuir militarmente a la liberación sus respectivas patrias ocupadas por la URSS. Así fue como en tiempo récord Niedermayer organizó la Legión Turkestán con 180.000 efectivos procedentes del Turkestán (Kazhakistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Turkmenistán), la Legión Tártara del Volga “Idel-Ural” con 35.000 de Siberia Occidental (Kazán, Baskortostán, Chuvasia, Udmurtia, Mordovia, Mari El, Yugra y la Bulgaria del Volga), la Legión Azerí con 6.000 de Azerbayán, la Legión Georgiana con 5.000 de Georgia, la Legión Norcaucásica con 3.000 del Cáucaso Norte y la Legión Armenia con 2.000 de Armenia. Estas cifras sin duda constituyeron un rotundo éxito porque sin apenas haber dispuesto de medios técnicos o materiales, Nidernayer tuvo que entrenar, equipar, suministrar armas y vehículos a muchos de los combatientes, además de buscar traductores en 80 lenguas distintas y sobretodo hacer superar los prejuicios raciales de los alemanes respecto a los pueblos orientales, hasta finalmente levantar un gigantesco ejército de 90 batallones y 200 compañías con más de 200.000 tropas originarias de Asia Central y el Cáucaso.

Bajo el nombre de “Plan Orient”, el Eje decidió aprobar el memorándum Política y Guerra en el Oriente Próximo redactado por Niedermayer para liberar Oriente Medio, el Asia Central y el Hindustán mediante una ofensiva en tres alas: la primera desde Rusia estaría compuesta por el Ejército Alemán y las Legiones Orientales que avanzarían en dos columnas con las que se liberaría el Turkestán y se descendería por el Cáucaso hacia los campos petrolíferos del Próximo Oriente y Persia; la segunda desde Egipto compuesta por el Afrika Korps del mariscal Erwin Rommel y el Ejército Italiano cerrarían el Canal de Suez y se expandirían por el Creciente Fértil; y la tercera compuesta por Japón irrumpiría en la India y efectuaría un desembarco en el Golfo Pérsico. Esto suponía un plan mucho más ambicioso que el propuesto por Niedermayer, quién además esperaba poder atraerse a Turquía y Afganistán hacia la contienda obviamente del bando del Eje.

Campañas del Cáucaso e Italia

El “Plan Orient” se inició en Julio de 1942 cuando las Legiones Orientales de Niedermayer acompañaron al Ejército Alemán contra el Cáucaso en lo que se conoció como “Operación Edelweiss”, donde los turkestanos y caucásicos se distinguieron notablemente en combate contra el Ejército Rojo. No obstante y a pesar de que alcanzaron la Transcaucasia y amenazaron el Oriente Medio, las derrotas del Eje en la Batalla de El-Alamein y en la Batalla de Stalingrado, forzaron a los alemanes a suspender el “Plan Orient” y a retirar las Legiones Orientales hacia Ucrania. A partir de entonces Niedermayer amplió las plantillas de sus voluntarios, quienes a lo largo de 1943 se dedicaron básicamente a combatir contra los partisanos soviéticos en Vitebsk, Bryansk o el Río Dniéper, antes de ser trasladados definitivamente a Europa Central y Occidental.

Inesperadamente a mediados de 1943, Oskar Von Nidermayer recibió el mando de la 162ª División de Infantería Turcomana compuesta por 35.000 voluntarios de origen turco de Asia Central y Azerbayán. Al frente de esta unidad combatió contra los partisanos yugoslavos de Josip Tito en Istria y Trieste sobre los Balcanes, además de destacarse notablemente en la Batalla de Kocevje sobre Eslovenia. Al cabo de unos meses, a finales de 1943, Nidermayer fue enviado junto a sus turcomanos a Italia, donde de nuevo volvió a curtirse luchando contra el VIII Ejército Británico del mariscal Bernad Montgomery sobre la “Línea Gustav” en el tramo de la costa del Mar Adriático y posteriormente en el sector de Rímini.

A inicios de 1944, Oskar Von Nidermayer fue enviado al mando de la Legión Turkestana a Francia para proteger la Muralla Atlántica (Atlantikwall) ante un más que probable desembarco por parte de las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo durante su estancia en Normandía, cometió el error de insistir bastante ante Hitler para que reconociese sus errores a la hora del maltrato dispensado a los ciudadanos por los alemanes en Rusia, urgiéndole a organizar una alianza con los pueblos eslavos, caucásicos y centroasiáticos para sublevarlos contra Iósif Stalin antes de que fuera demasiado tarde. Como obviamente Hitler siguió en la absurda idea del “Lebensraum” en el Este, no dudó en tomar represalias contra él y por tanto suspendió a Niedermayer de sus funciones en Mayo de 1944.

Caída y Muerte

Cuando el 20 de Julio de 1944 se produjo el atentado bomba contra Hitler en la “Guarida del Lobo” de Rastenburg en Prusia Oriental, la histeria del Führer fue tal que no sólo se cebó contra los culpables, sino también contra los inocentes que únicamente habían cuestionado en algún momento sus decisiones, como por ejemplo sucedió a Niedermayer. Así fue como en Agosto de 1944, dos agentes de la Gestapo arrestaron al general y lo llevaron ante un Tribunal Militar que le condenó a una pena de cárcel en la Prisión de Torgau, donde permanecería diez meses encerrado en los que enfermó gravemente de tuberculosis.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en Europa en Mayo de 1945 tras el suicidio de Adolf Hitler y la rendición del Eje, las tropas de Estados Unidos liberaron a Niedermayer de la Prisión de Torgau, aunque en seguida lo entregaron al Ejército Rojo después de que las autoridades soviéticas le acusaran injustamente de haber cometido crímenes en la URSS. Acto seguido Niedermayer fue trasladado al Cuartel de la Lubyanka de Moscú que controlaba la Policía Soviética del NKVD, donde fue condenado a 25 años de trabajos forzados a un gulag de Siberia bajo el nombre de preso de “Oskar Fedorovich”. Desgraciadamente su salud era tan delicada a causa de la tuberculosis, lo que sumado al frío, a la ausencia de medicamentos y a los malos tratos dispensados por los guardias soviéticos, que de forma irremediable el general no pudo sobrevivir porque falleció el 25 de Septiembre de 1948 en la Prisión de Vladimir a las afueras de Moscú.

Al igual que “Lawrence de Arabia” al servicio del Imperio Británico durante la Revuelta Árabe, Oskar Von Nidermayer jugó el mismo papel en Persia durante la Primera Guerra Mundial, aunque con la diferencia de que sus gestas no pasaron al ideario popular al no tener una acogida propagandística tan grande, obviamente por encontrarse en el bando perdedor de los dos mayores conflictos del siglo XX. De hecho tuvo un final bastante triste después de ser perseguido por el nazismo, asesinado por el comunismo y silenciado por las democracias, algo que sin duda no cambió el hecho de haber sido el autor de la impresionante expedición a Afganistán, de defender la dignidad de los pueblos colonizados y de crear las “Legiones Orientales” en la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en uno de los mayores expedicionarios y aventureros militares más extraordinarios de la Historia Contemporánea.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Von Niedermayer y las Legiones Orientales de la Wehrmacht, Galland Books (2016), p.3-33
-https://en.wikipedia.org/wiki/Oskar_von_Niedermayer