Maurice Gamelin

Maurice Gustave Gamelin nació el 20 de Septiembre de 1872 en París. Hijo de Zéphyrin Gamelin, un antiguo general del Emperador Napeleón III que se había destacado en la Batalla de Solferino durante la Guerra de Independencia de Italia en 1859, Maurice, al igual que se padre, estuvo destinado a convertirse en un importante militar que se haría famoso por la derrota ante el Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

General francés Maurice Gamelin, comandante en jefe del Frente Occidental a principios de la Segunda Guerra Mundial.

Gamelin inició sus estudios en el Colegio Stanilas de la Calle Montparnasse de París y una vez alcanzada la juventud ingresó en la Academia Militar de Saint-Cyr en 1891, graduándose el primero de su promoción en 1893. A partir de entonces pasó al 3º Regimiento de Tiradores (Tirailleurs) estacionado en Túnez, donde trabajó un tiempo formando parte de la brigada topográfica. A continuación regresó a París en 1897 para estudiar en la Escuela Superior de Guerra (École Supérieure de Guerre), sacando la segunda mejor nota de un total de ochenta alumnos. Aquella calificación tan alta favoreció a Gamelin tomar el mando de una compañía de tropas de montaña en los Alpes, cargo que no le restó tiempo para escribir su obra publicada en 1906 bajo el título de Estudio Filosófico del Arte de la Guerra. De hecho ese mismo año se convirtió en el nuevo ordenanza del general Joseph Joffre y en 1911 fue nombrado jefe del 11th Batallón de Cazadores Alpinos (Chasseurs Alpins) acuartelado en Annecy.

Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial entre Francia y Alemania, Gamelin ocupó un puesto muy importante dentro del Gran Cuartel General (Grand Quartier Général), elaborando los planes junto al general Joseph Joffre que llevarían a detener el avance del Ejército Alemán frente a París durante la Primera Batalla del Marne. Ascendido a coronel en 1915, luchó con las tropas de montaña en Alsacia y una vez conseguido el rango de general en 1916, tomó el mando de la 2ª Brigada de Cazadores Alpinos durante la sangrienta Batalla del Somme. Al año siguiente, en 1917, se hizo cargo de la 9ª División de Infantería destacada en Noyon con la que mantuvo una posición defensiva sobre el Frente Occidental hasta el fin del conflicto en 1918.

Terminada la Gran Guerra en 1918 con la victoria de Francia, Gamelin fue enviado a las nuevas posesiones de Siria y Líbano para mantener la paz frente a las tribus de árabes y drusos que lideradas por el Sultán Pasha Al-Atrash, buscaban la independencia del Imperio Francés. Así fue como tras iniciarse la Gran Revuelta Siria de 1925, Gamelin fue puesto al mando del Frente del Levante para aplastar la sublevación. Entre sus grandes logros estuvo la victoria en la Batalla de Al-Masayfirah donde derrotó al Ejército Sirio provocándole 2.000 bajas, a costa de únicamente 130 pérdidas entre los franceses, contando muertos y heridos. También destacó al contener el motín que se originó por parte de voluntarios sirios dentro de la Legión Extranjera Francesa acuartelada en Hama, durante la cual los franceses eliminaron a 76 rebeldes y 344 civiles que se habían sumado a estos últimos. Tales éxitos hasta el triunfo galo sobre Siria en 1927, contribuyeron a convertir a Gamelin en una importante figura militar dentro del Ejército Francés.

Galardonado por sus hazañas en Oriente Medio, Gamelin tuvo el honor de ostentar el cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército Francés en 1931. Poco después, en 1935, ocupó la Vicepresidencia del Consejo Superior de Guerra y en 1938 la Jefatura de la Defensa Nacional. Fue precisamente bajo esta última responsabilidad, donde Gamelin trabajó preparando a Francia para una eventual guerra contra el Tercer Reich, revisando para ello las fortificaciones de la “Línea Maginot” y adiestrando a las fuerzas armadas para la ocasión. Sin embargo y pese a su autoconfianza, Gamelin se equivocó al garantizar a su Gobierno de que el Ejército Francés estaba listo para enfrentarse al nuevo Ejército Alemán (Wehrmacht), un error fatal que llevó a París a tomar la decisión de declarar hostilidades a Alemania el 3 de Septiembre de 1939 cuando Francia no estaba nada preparada para afrontar la Segunda Guerra Mundial.

Inesperadamente el Ejército Alemán inició la invasión de Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo el 10 de Mayo de 1940 cuando el general Gamelin se encontraba al mando de todo el Ejército Francés. Roto el frente a manos de los tanques Panzer sobre el Sedán y el Bosque de las Ardenas en lo que se conoció como la “Guerra Relámpago (Blitzkrieg)”, pronto todos los cuerpos franceses mandados por Gamelin que habían atravesado Bélgica para acudir en ayuda de los holandeses, fueron embolsados en un trampa tras una maniobra más allá del Río Mosa que destruyó a una gran parte del Ejército Francés con cientos de miles de bajas y prisioneros. Culpado de aquel desastre militar por el Estado Mayor en París, Gamelin fue relevado del mando por el general Maxime Weygand, quién ya nada pudo hacer por salvar a su patria debido a que las tropas alemanas penetraron en el país y en Junio de 1940 terminaron de conquistar a Francia en su totalidad.

General francés Gamelin (en el centro) junto a oficiales polacos libres en la Línea Maginot.

Con el nacimiento de la Francia de Vichy que se convirtió en un “estado satélite” de las potencias del Eje, el Mariscal Philippe Pétain ordenó procesar a Gamelin y otros generales franceses acusados de ser los responsables de la catastrófica derrota militar durante lo que se conoció como los Juicios de Riom. Así fue, como tras muchas deliberaciones de los tribunales que se prolongaron de 1941 a 1943, se condenó a Gamelin a unos pocos años de cárcel que cumplió en la Fortaleza de Portalet en los Pirineos. Sin embargo, una vez disuelto el régimen de Vichy, soldados alemanes de las SS sacaron a Gamelin de prisión y lo deportaron a Austria, encerrándole dentro del Castillo de Itter en el Tirol Septentrional junto a los antiguos Presidentes Édouard Daladier y Paul Reynaud (conservadores), el Presidente León Blum (socialista), el líder de la extrema derecha François de La Roque y el tenista Jean Borotra. Allí permanecería bajo arresto hasta que el 5 de Mayo de 1945 se produjo una sublevación en el recinto conocida como la Batalla del Castillo de Ister, durante la cual los reos pelearon durante seis horas contras las SS hasta que las tropas del Ejército Estadounidense accedieron al complejo y liberaron a todos los cautivos, incluyendo a Gamelin.

De vuelta a Francia al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, Gamelin comenzó su jubilación, no sin sufrir en ocasiones las voces que le acusaban del desastre de 1940. Precisamente sobre este acontecimiento, Gamelin escribió unas memorias tituladas Servir en las que explicó que la debacle de Francia fue algo inevitable. De hecho, uno de sus máximos defensores fue el Primer Ministro Winston Churchill del Reino Unido, quién al igual que Gamelin en 1940, tuvo que soportar viviendo la derrota del Cuerpo Expedicionario Británico en Dunkerque.

A la edad de 85 años, Maurice Gamelin falleció en el Hospital Militar de Val-de-Grâce el 18 de Abril de 1958. Desde entonces, su figura sería recordada con cierta polémica, unos acusándole de incompetencia, otros eximiéndole alegando que la culpa del desastre fue de los políticos que de forma irresponsable arrastraron a Francia a la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Maurice Gamelin”, S.A.R.P.E. (1978), p.108-109
-http://fr.wikipedia.org/wiki/Maurice_Gamelin