El general Maurice Gamelin fue uno de los máximos responsables de la catástrofe sufrida por el Ejército Francés cuando Alemania invadió el país en Mayo de 1940, quebrando las defensas galas por el Bosque de las Ardenas y el Sedán. A pesar de que hasta entonces el líder militar ostentó una brillante carrera de armas en conflictos como la Primera Guerra Mundial o la Gran Revuelta Siria, fue incapaz de hacer frente a la todopoderosa «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg».

General francés Maurice Gamelin, comandante en jefe del Frente Occidental a principios de la Segunda Guerra Mundial.
Maurice Gustave Gamelin nació un 20 de Septiembre de 1872 en París, haciéndolo en su casa familiar situada en el Bulevar de Saint-Germain, justo en frente del edificio que albergaba el Ministerio de la Guerra (en donde trabajaría de adulto). Su madre fue Pauline Adèle Uhrich, mientras que su padre Zéphyrin Auguste Joseph Gamelin, un antiguo general e interventor del Emperador Napeleón III que se había destacado en la Batalla de Solferino durante la Guerra de Independencia de Italia en 1859.
Gamelin inició sus estudios en el Colegio Stanilas de la Calle Montparnasse de París, en cuyo centro elitista demostró gran interés por el arte y la filosofía, ante de ingresar durante su juventud en la Escuela Especial Militar de Saint-Cyr, graduándose el primero de una promoción de 449 alumnos en 1893. Una vez obtuvo el rango de alférez, accedió al 3º Regimiento de Tiradores (Tirailleurs) estacionado en Túnez, en donde sirvió durante un tiempo formando parte de la brigada topográfica. A continuación volvió a París en 1897 para estudiar en la Escuela Superior de Guerra (École Supérieure de Guerre), sacando la segunda mejor nota de un total de ochenta aspirantes, lo que le valió ser designado a una compañía de tropas de montaña en los Alpes, un cargo que no le restó tiempo para publicar una obra en 1906 bajo el título de Estudio Filosófico del Arte de la Guerra. De hecho ese mismo año se convirtió en el nuevo ordenanza del general Joseph Joffre como miembro de la Sección de Operaciones y en 1911 fue nombrado jefe del 11th Batallón de Cazadores Alpinos (Chasseurs Alpins) acuartelado en Annecy.
Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial entre Francia y Alemania, Gamelin ocupó un puesto muy importante dentro del Gran Cuartel General (Grand Quartier Général), contribuyendo a la movilización nacional y elaborando planes junto al general Joseph Joffre con los que se detendría el avance del Ejército Alemán ante París durante la Primera Batalla del Marne. Después de ascender a coronel en 1915, comandó algunas tropas de montaña en Alsacia y una vez conseguido el rango de general en 1916, tomó el mando de la 2ª Brigada de Cazadores Alpinos durante la sangrienta Batalla del Somme. Al año siguiente, en 1917, se hizo cargo de la 9ª División de Infantería destacada en Noyon con la que mantuvo una posición defensiva sobre el Frente Occidental hasta el fin del conflicto en 1918, sin obviar con que frenó un ataque enemigo en el Río Oise y contraatacó contra los germanos durante la «Ofensiva de los Cien Días».
Terminada la Gran Guerra en 1918 con la victoria de la Entente, Gamelin fue enviado primero a una misión militar a Brasil y luego al Mandato de Siria y Líbano para mantener la paz ante la amenaza de las tribus árabes y drusas lideradas por el Sultán Pasha Al-Atrash, las cuales buscaban la independencia y separarse del Imperio Francés. Así fue como tras iniciarse la Gran Revuelta Siria de 1925, Gamelin fue puesto al mando del Frente del Levante para aplastar la sublevación, distinguiéndose especialmente durante su victoria en la Batalla de Al-Masayfirah, en donde derrotó al Ejército Sirio provocándole 2.000 bajas a costa de tan sólo 130 muertos y heridos entre las tropas franceses. También destacó a la hora de contener el motín que se originó por parte de voluntarios sirios dentro de la Legión Extranjera Francesa acuartelada en Hama, durante la cual los franceses eliminaron a 76 rebeldes y 344 irregulares que se habían sumado a estos últimos, además de participar en el polémico bombardeo con piezas artillería a la capital de Damasco que causó la muerte de 1.400 civiles. A raíz de tales éxitos que culminaron con el triunfo de las armas galas sobre Siria en 1927, Gamelin se convirtió en una importante figura militar dentro del Ejército Francés, por lo que en 1928 regresó cargado de condecoraciones a Francia.
Al poco de ser galardonado por sus hazañas en Oriente Medio, Gamelin tuvo el honor de ostentar el cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército Francés en 1931, teniendo como su superior directo al general Maxime Weygand, un conservador que a diferencia de él era contrario a las ideas modernizadoras consistentes en organizar unidades de tanques independientes y no de acompañamiento a la infantería, tal y como trató de hacer comprender sin éxito al Primer Ministro André Tardieu y más tarde al Ministro de Guerra Louis Maurin. A partir de 1935 el general ocupó la Vicepresidencia del Consejo Superior de Guerra y en 1938 la Jefatura de la Defensa Nacional, por lo que en caso de conflicto bélico, sobre el recaería la responsabilidad de evitar una invasión enemiga de la patria, algo que trató de evitar revisando a conciencia las fortificaciones de la «Línea Maginot». Sin embargo aquel criterio defensivo era erróneo y prematuro, pues tras desatarse la invasión del Tercer Reich a Polonia, no dudó en garantizar al Gobierno de París que el Ejército Francés estaba listo para enfrentarse al Ejército Alemán, la Wehrmacht, una falsedad que condujo al gabinete a declarar la hostilidades a Alemania el 3 de Septiembre de 1939 cuando en realidad el país no estaba preparado para afrontar la Segunda Guerra Mundial.
Inesperadamente el Ejército Alemán inició la invasión de Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo el 10 de Mayo de 1940, justo en el instante en que el general Maurice Gamelin ostentaba el mando absoluto de todo el Ejército Francés. Lamentablemente fue incapaz de hacer una lectura adecuada acerca de los tanques Panzer que rompieron el Frente Occidental sobre el Bosque de las Ardenas y el Sedán, ya que la famosa «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg» consiguió quebrar las defensas galas a la altura del Río Mosa y entonces los germanos aparecieron a la espalda del Ejército Francés, el Cuerpo Expedicionario Británico y el Ejército Belga en una especie de «golpe de hoz» que dejó embolsadas a la práctica totalidad de las divisiones del bando de los Aliados. Ante esta catástrofe de proporciones épicas, el Primer Ministro Paul Reynaud cesó a Gamelin de su puesto de comandante en jefe el 18 de Mayo y lo sustituyó por el general Maxime Weygand, quién poco pudo hacer porque el país acabó rindiéndose ante el Tercer Reich.
Justo al producirse la capitulación de Francia ante Alemania en Junio de 1940, el general Gamelin se hallaba cuidando rosales en su casa de París, aunque eso no evitó que continuase con su vida cotidiana y social durante los tres meses siguientes, por lo menos hasta el 6 de Septiembre, cuando fue arrestado durante una visita a su amigo Léo-Abel Gaboriaud, propietario del diario L’Ére Nouvelle. Los responsables de su detención fueron las autoridades de la Francia de Vichy por orden del Mariscal Philippe Pétain, las cuales le confinaron en el Castillo de Chazeron y a continuación le procesaron durante los Juicios de Riom con la intención de hacerle responsable de la debacle militar ante el Tercer Reich. De este modo fue como tras muchas deliberaciones de los tribunales que se prolongaron de 1941 a 1943, al final se condenó a Gamelin a unos pocos años de cárcel que cumplió en la Fortaleza de Portalet en los Pirineos, aunque tras la disolusión del régimen vichysta acabó siendo deportado al campo de concentración de Buchenwald en Alemania y para finales de 1944 al Castillo de Itter en Austria, en donde compartió prisión junto a otros franceses famosos entre los que estaban los ex-Primeros Ministros Édouard Daladier y Paul Reynaud, el general Maxime Weygand, su esposa Marie Weygand, el tenista Jean Borota, el fascista anti-germano François de la Rocque, el sindicalista León Jouhaux, el espía Michel Clemenceau, el oficial reservista Marcel Granger, la militante católica Marie Agnès Caillau (hermana del general Charles De Gaulle), el ingeniero Alfred Cailliau (cuñado de De Gaulle) y otras dos mujeres llamadas Augusta Bruchlen y Christine Mabire.
Repentinamente el 3 de Mayo de 1945, el comandante del Castillo de Itter, Sebastian Wimmer, abandonó a sus reclusos justo tras haber hecho firmar a Maurice Gamelin y al resto un documento en el que especificaba que habían sido bien tratados, antes de que el recinto pasara a depender de una avanzadilla estadounidense liderada por el comandante Jack Lee y algunos soldados del Ejército Alemán desafectos a Adolf Hitler, quién se había suicidado día antes en Berlín. Como de manera inesperada se presentaron 150 tropas de la 17ª División SS de Granaderos «Götz Von Berlichingen» dispuestas a tomar la fortificación por la fuerza, se dio el curioso caso de que norteamericanos y germanos lucharon juntos, incluyendo los galos y el propio Gamelin que con un arma defendió el muro almenado del patio delantero, disparando contra los intrusos que subían por la zona arbolada de la cara sur. Aquel acontecimiento conocido como la Batalla del Castillo de Itter concluyó con la retirada de las Waffen-SS y la llegada del grueso del Ejército Estadounidense, cuyos mandos condujeron a los ex-prisioneros al Lago Constanza y el 7 de Mayo devolvieron a Gamelin a Francia.
A su regreso a Francia al poco de acabar la Segunda Guerra Mundial, Gamelin inició una nueva etapa como jubilado, pero no sin sufrir numerosas voces que le acusaban del desastre militar sufrido por el Ejército Francés en 1940. De hecho entre 1946 y 1954 escribió unas memorias de cuatro volúmenes acerca de dicho acontecimiento a las que tituló Servir, en las cuales explicó que la debacle fue algo inevitable ante la muy superior «Blitzkrieg», una teoría que apoyó otro mandatario de la época, en este caso el Primer Ministro Winston Churchill del Reino Unido que también se vio en una situación parecida durante la evacuación del Cuerpo Expedicionario Británico de Dunkerque.
El general Maurice Gamelin falleció a la edad de 85 años el 18 de Abril de 1958 en el Hospital Militar Val-de-Grâce de París, siempre teniendo la duda de su podría haber desempeñado un papel mejor en el desastre de 1940. A pesar de que su figura sería recordada con cierta polémica, ya que mientras que unos le eximían de la catástrofe y otros en cambio le acusaban de absoluta incompetencia, la verdad fue que poco pudo hacer ante la imbatible maquinaria militar germana que durante la Segunda Guerra Mundial se abatió sobre toda Europa.
Bibliografía:
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8, «Maurice Gamelin», S.A.R.P.E. (1978), p.108-109
-Stephen Harding, La Última Batalla, cuando estadounidenses y alemanes combatieron juntos contra las Waffen-SS, «Los primeros en llegar», Desperta Ferro (2025), p.34-40
-http://fr.wikipedia.org/wiki/Maurice_Gamelin
