Martin Eugen Ekstörm

Martin Eugen Ekström nació el 6 de Diciembre de 1887 en la localidad de By Socken, una localidad de Dalarna en Suecia. A pesar de que su patria no se uniría a ninguno de los grandes conflictos del siglo XX, este joven sueco estaría destinado a convertirse en uno de los mayores guerreros de su país.

Desde que era un niño, a Martin le interesó todo lo relacionado con el mundo militar y por ello siempre su sueño fue ser soldado. A raíz de esta pasión, a los 18 años se alistó en el Ejército Sueco e ingresó en el 5º Regimiento Real de Artillería, una fuerza militar en la que a pesar de sus ganas, únicamente pudo ascender a cabo tras cinco años de servicio.

Fotografía de Martin Eugen Ekström con el uniforme del Ejército Sueco.

Inesperadamente en 1911, Persia solicitó instructores extranjeros para adiestrar a la Gendarmería Persa y Martin fue uno de los que se presentaron voluntarios. Siendo ordenanza del comandante sueco Carl Petersen, el cabo Ekström se instaló en la capital de Teherán para instruir a los persas contra las bandas rebeldes que asolaban las zonas rurales del país, una tarea a partir de la cual fue ascendiendo lenta pero progresivamente por méritos individuales.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Ekström fue puesto al mando de un destacamento de la Gendarmería Persa que se declaró leal a los Imperios Centrales y combatió contra las tropas del Ejército Británico en 1915, obteniendo la Medalla al Valor en Plata, la Medalla al Valor en Oro y el ascenso al rango de capitán. Tres años después, en 1918, el Ejército Alemán le contrató para combatir en el Cáucaso contra las bandas del Ejército Blanco, una campaña durante la cual ganó la Cruz de Hierro; mientras que poco después sirvió en el Ejército Turco que invadió la Transcaucasia, en donde fue premiado con la Medalla de la Media Luna al Valor nada más cumplir los 30 años de edad.

Concluida la Gran Guerra en 1918, Ekström volvió a Suecia y se reenganchó en el Ejército Sueco con el grado se sargento, un rango muy inferior al de capitán debido a que no le convalidaron los empleos obtenidos en el extranjero. Afortunadamente su período de inactividad fue breve porque en seguida en el país vecino comenzó Guerra Civil Finlandesa entre la Finlandia Roja y la Finlandia Blanca, tomando Ekström partido por esta última tras enrolarse en el Cuerpo Voluntario “Vasa”. Al frente de una batería de artillería que dirigió nuevamente con el rango de capitán, pronto comandó un batallón al completo y luego un regimiento con el que consiguió arrebatar a la Guardia Roja Finesa la ciudad de Tammerfors en Mayo de 1918, antes de hacer una entrada triunfal en la capital de Heilsinki.

Al año siguiente de la Guerra Civil Finlandesa, en 1919, se inició la Guerra de Independencia de Estonia a la que Ekström acudió como comandante del Cuerpo Voluntario Finés que apoyó al Ejército Estonio frente a la invasión de la Rusia Soviética. Liderando a esta unidad, Ekström contribuyó a la victoria en la Batalla de Narva, donde sus compañeros estonios le recordaron con estas palabras: “El valeroso reconsquistador de Narva”. De hecho y gracias a sus veteranía, las autoridades de Tallin le nombraron comandante en jefe del Ejército Estonio, al mando del cual expulsó a los soviéticos de Estonia e inclusó los persiguió dentro de la propia Rusia hasta las mismas puertas de Petrogrado. Como agradecimiento a sus servicios, el Gobierno de Tallin le concedió la Cruz de la Libertad de 1ª y 2ª Clase, dos medallas que por aquel entonces sólo podían obtener los primeros ministros de los países del Mar Báltico.

Terminada la Guerra de Independencia de Estonia en 1920, Ekström marchó a Lituania tras ser contratado como organizador militar del Ejército Lituano. No mucho tiempo después, regresó al Ejército Finlandés para liderar el Regimiento de Infantería “Vasa” hasta que en 1921 se licenció y pasó a la vida civil. Desde entonces y a pesar de ostentar el estatus de reservista, fijaría su residencia en Finlandia después de contraer matrimonio con una chica finesa.

Con la moda de los fascismos durante la “Era de Entreguerras”, Ekström se sintió atraído por la ideología de Adolf Hitler en Alemania y por eso volvió a Suecia para fundar el Bloque Nacionalsocialista. A pesar de que en un principio obtuvo relativo éxito político entre 1933 y 1934 gracias al apoyo de algunas clases altas e industriales, así como de cierta financiación por parte del mariscal alemán Herman Göering; pronto su movimiento fracasó con el nacimiento de un partido rival llamado Unión Socialista Sueca que dirigía Sven Olov Lindhom, quién mucho más hábil que él, supo ganarse a las clases más elevadas y humildes, por lo que perdió todo su feudo de votantes y derrotado políticamente tuvo que regresar a Finlandia.

Cuando la Unión Soviética atacó a Finlandia en la Guerra de Invierno de 1939, Ekström que por aquel entonces contaba con 53 años de edad, fue puesto al mando del Cuerpo Voluntario Sueco enviado por Suecia para evitar la expansión del comunismo sobre Escandinavia. El despliegue que fue llevado a cabo sobre Laponia, apenas dio la oportunidad a Ekström de batirse en combate porque en Marzo de 1940 Heilsinki y Moscú firmaron la paz. No obstante y sin dejar de menguar en su empeño por luchar contra el bolchevismo, aquel mismo año Ekström volvió a ser contratado brevemente por el Ejército Turco para repeler una invasión de la URSS sobre Anatolia que jamás llegó a materializarse.

Al reiniciarse la Guerra de Continuación entre Finlandia y la Unión Soviética en 1941, el Ejército Sueco volvió a nombrar a Ekström comandante del Batallón Voluntario Sueco que acudió en ayuda del Ejército Finlandés. Durante la campaña en Rusia, el Batallón Voluntario Sueco de Ekström participó durante semanas en el asedio sobre la Base Naval Hängo defendida por el Ejército Rojo, hasta que finalmente el 4 de Diciembre de 1941 las tropas suecas se lanzaron al asalto y ocuparon la instalación. Una vez finalizada la operación que constituyó la última gesta militar de Ekström, el comandante escandinavo solicitó tan sólo dos semanas después la jubilación del Ejército Sueco que se hizo efectiva el 22 de Diciembre de 1941.

El 28 de Diciembre de 1954 falleció Martin Ekström por enfermedad en un hospital de Heilsinki. Al funeral acudieron infinidad de políticos y militares tanto del Gobierno de Finlandia como del Ejército Finlandés, casi como si de un Jefe de Estado se tratara (de hecho se criticó a Suecia no haber enviado a ningún representante debido a la deriva de este país en el contexto de la Guerra Fría hacia unas tendencias izquierdistas intolerantes respecto de sus héroes, lo que generó algunas protestas diplomáticas por parte de las autoridades finesas). Así fue como Martin Ekström pasó a la Historia como uno de los máximos exponentes militares no sólo de Suecia o Finlandia, sino de toda Escandinavia en el siglo XX.

 

Bibliografía:

-Erik Norling, Sangre en la Nieve. “Apéndice 6. Martin Ekström, osado voluntario en cinco guerras. Perfil militar de un voluntario escandinavo”, García Hisán Editor (1996), p. 265-270
-http://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Eugen_Ekstrom