Marc Mitscher

Marc Andrew Mitscher nació el 26 de Enero de 1887 en Hillsboro, territorio de Winsconsin, Estados Unidos. Este personaje que en un principio estaba destinado a ser un simple marinero con poco menos que el rango de oficial, para sorpresa de todos sus contemporáneos se convertiría en uno de los grandes almirantes de la Flota Estadounidense en la Guerra del Pacífico.

Almirante Marc Mitscher.

Oriundo de una familia con raíces germánicas, el padre de Marc Mitscher fue un inmigrante alemán llamado Andreas Mitscher, mientras que su madre una norteamericana de ascendencia alamana llamada Constantina Moln. A pesar de su procedencia extranjera, el progenitor de Mitscher realizó una importante carrera política tras mudarse a Oklahoma, donde alcanzó el título de teniente de alcalde. Aquel estatus paterno, sumado a un buen salario mensual, permitió al pequeño Mitscher tener una educación privilegiada y ser enviado a Washington para estudiar en los mejores colegios.

Atraído por el mar desde muy joven, en 1904 Mitscher ingresó en la Academia Naval de Annapolis, Maryland. Lamentablemente durante su estancia en aquel centro su rendimiento no fue muy satisfactorio porque por sus mediocres calificaciones y su aspecto físico débil estuvieron a punto de hacerle fracasar, siendo calificado por sus compañeros de promoción con el apodo de “Pete”. De hecho, cuando se graduó el 3 de Junio de 1910, su nota final le dejó en el puesto 113 de un total de 131 alumnos.No obstante y a pesar del resultado de su examen que aprobó por los pelos, finalmente fue aceptado para servir en el acorazado USS Colorado en 1911.

El primer bautismo de fuego de Mitscher fue en la Revolución Mexicana de 1913, donde a bordo del acorazado USS California operó en las costas de México. Al año siguiente, con el inicio de la Primera Guerra Mundial en Europa en 1914, Mitscher pasó por los destructores USS Whipple y USS Stewart, además de por el crucero USS North Carolina. Sin embargo y a pesar de su buena preparación, no tomó partido en la contienda cuando Estados Unidos entró en 1916, ya que fue pionero en aprender a pilotar aeroplanos despegando desde una catapulta instalada en su propio crucero, el USS North Carolina, una experiencia que le hizo descubrir su verdadera vocación: la aviación naval.

Antes terminar la Gran Guerra en 1918, Mitscher sirvió en el Océano Atlántico navegando en el crucero USS Huntington y luego como instructor en la 1ª División de Hidroaviones en Florida. Una vez finalizado el conflicto con la victoria de Estados Unidos, el 10 de mayo de 1919 realizó el primer vuelo transatlántico pilotando un hidroavión Curtiss NC desde Terranova hasta las Islas Azores, una proeza por la cual le fue concedida la Cruz Naval y el ascenso a teniente.

Durante la “Era de Entreguerras” Mitscher trabajó en la Flota del Pacífico con base en San Diego. Sería en este destino, donde gracias a sus consejos a los altos mandos acerca de la necesidad de adecuar una aviación naval para la Flota Estadounidense (US Navy), finalmente Washington terminaría aprobando un amplio programa para el desarrollo de aviones embarcados. Así fue como Mitscher adoptó esta doctrina sirviendo en los portaaviones USS Saratoga y USS Langley, además de en el portahidroaviones USS Wright. A raíz de tales méritos, en 1938 alcanzó el rango de capitán, en 1939 el de asistente en la Agencia Aeronáutica y en Octubre de 1941 el mando de su primer portaaviones, concretamente el USS Hornet.

Hidroavión Curtiss NC de Mitscher con el que realizó el vuelo de Terranova a las Islas Azores.

Al estallar la Guerra del Pacífico en 1941, Mitscher dirigió al portaaviones USS Hornet hasta las inmediaciones marítimas de Japón para lanzar 16 bombarderos B-25 Mitchell que al mando del coronel James Doolittle bombardearon las ciudades de Tokyo, Yokohama, Nagoya, Kobe y Yokosuka el 18 de Abril de 1942 en un acontecimiento que sería conocido como el “Raid Doolittle”. Al frente del USS Hornet, también Mitscher tomaría partido en la Batalla de Midway entre el 4 y 6 de Junio de 1942 junto a los dos portaaviones USS Enterprise y USS Yorktown, contribuyendo a hundir a los cuatro portaaviones japoneses Hiryu, Soryu, Kaga y Akagi.

Como premio a sus éxitos en el “Raid Doolittle” y la Batalla de Midway, Mitscher fue ascendido y nombrado responsable de coordinar todas aquellas acciones en el Pacífico Sur, como por ejemplo en la campaña de las Islas Salomón durante la Batalla de Guadalcanal y en la Batalla de las Islas Santa Cruz, durante la cual su viejo portaaviones USS Hornet resultaría hundido. Al año siguiente, en 1943, Mitscher ostentó el mando del reconocimiento aéreo del Océano Pacífico y posteriormente fue designado comandante de todos los escuadrones de la costa occidental de Estados Unidos.

En 1944, el almirante Marc Mitscher obtuvo el liderazgo de la Fuerza de Tareas 58 (Task Force 58) compuesta por 103 navíos entre los que había 12 portaaviones, 7 acorazados, 21 cruceros, 44 destructores y 19 submarinos. Estando al mando de esta inmensa escuadra naval combatió en la Batalla del Mar de Filipinas, un área muy próxima a las Islas Marianas, donde Mitscher consiguió una victoria decisiva al hundir a los tres portaaviones japoneses Taiho, Hiyo y Shokaku, además de dos petroleros, sin apenas sufrir pérdidas en barcos. Aquel mismo año, a finales de 1944, Mitscher también participó en la Batalla del Golfo de Leyte aunque con una flota mucho menor porque el grueso principal recayó en su compañero, el almirante William Halsey.

La Batalla de Okinawa fue el gran reto del almirante Marc Mitscher porque dirigió a la mayor escuadra hasta la fecha consistente en la Fuerza de Tareas 57 (Task Force 57) que incluyó 594 navíos entre 69 portaaviones, 24 acorazados, 41 cruceros y 320 destructores. Con tal potencia naval de fuego, arrasó a cañonazos la Isla de Okinawa y hundió al acorazado japonés Yamato, al crucero Yahagi y a los cuatro destructores Hamakaze, Isoakaze, Kasumi y Asashimo. No obstante y a pesar de esta superioridad, los aviones kamikaze que se estrellaron contra sus navíos le hundieron la gigantesca cifra de 87 buques (2 portaaviones, 17 destructores, 2 dragaminas, 1 portahidroaviones, 3 transportes y 62 lanchas de desembarco) y le dañaron otras 254 embarcaciones. De hecho el portaaviones USS Bunker Hill en el que viajaba Mitscher fue alcanzado por un aparato suicida que mató a todos los altos oficiales, lo que obligó a trasladar al almirante hacia el portaaviones USS Enterprise, el cual también fue dañado por otro aeroplano que finalmente le hizo buscar cobijo en el USS Randolph.

Mitscher con el coronel James Doolittle a bordo del portaaviones USS Hornet que llevó a los B-25 a bombardear Tokyo el 18 de Abril de 1942.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, Mitscher fue condecorado con la Medalla al Servicio Distinguido. Como recompensa por sus méritos en la contienda, al año siguiente, en 1946, lideró la VIII Flota Estadounidense en el Océano Atlántico durante los primeros meses de la Guerra Fría contra la Unión Soviética.

Repentinamente a la edad de 60 años, una espontánea enfermedad arrebató la vida a Marc Mitscher el 3 de Febrero de 1947 en Norfolk, Virginia. Sus compañeros y el pueblo norteamericano le despidió mediante un entierro de Estado con todos los honores en el Cementerio Nacional de Arlington.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Marc A. Mitscheri”, S.A.R.P.E. (1978), p.232
-http://en.wikipedia.org/wiki/Marc_Mitscher