Jozef Tiso

 

Tiso constituyó uno de los personajes clave en el mapa de Europa Central antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Aupado en el poder por la Alemania Nacionalsocialista, este sacerdote católico que se convirtió en Presidente, fue uno de los más famosos fundadores de la moderna Eslovaquia.

Jozef Tiso nació un 13 de Octubre de 1888 en Velka Bytca, Eslovaquia, por aquel entonces bajo la dominación de la Monarquía Dual del Imperio Austro-Húngaro y más en concreto del Reino de Hungría. Hijo de un húngaro llamado Gaspar Tiso y de una eslovaca llamada Terezia Budískova, Jozef siempre se decantó más por ésta última y por tanto por la identidad eslovaca.

Inspirado por la Iglesia Católica y atraído por el fervor religioso latente en el territorio eslovaco, Tiso ingresó en la Escuela Cristiana Pázmáneum de Viena siendo todavía casi un niño, donde fue admitido gracias a la amistad que mantenía su familia con el obispo de Nitra, Imre Bende. Católico por vocación, en 1910 Tiso se licenció en Teología, en 1911 se ordenó sacerdote y durante la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918 se alistó en el Ejército Austro-Húngaro como capellán militar del Frente Oriental, lo que le valió ser ascendido a director del Seminario Espiritual de Nitra.

Monseñor Jozef Tiso en un mítin de Partido del Progreso Eslovaco.

Finalizada la Gran Guerra en 1918, Tids aprobó la desmembración de Eslovaquia con el Imperio Austro-Húngaro, aunque como patriota eslovaco se disgustó respecto a la unión con Chequia en lo que se conoció como Checoslovaquia. A raíz de estos sucesos, Tiso compaginó su profesión de sacerdote con la política, afiliándose al Partido del Progreso Eslovaco (Slovenská Iudová Strana) del famoso orador Andrej Hlinka, al mismo tiempo que trabajaba en la Parroquia de Bánovce Nad Brebravou. Por su labor religiosa pronto sería un monseñor admirado en toda la Iglesia; prestigio que le favoreció en 1925 ser elegido diputado del Parlamento Checoslovaco de Praga y entre 1927 y 1929 promovido a la jefatura del Ministerio de Salud y Deporte. Precisamente como responsable político, durante toda su carrera siempre defendió la separación de Eslovaquia con Chequia, así como más autodeterminación para su patria y menos presiones sociales y económicas por parte de unos checos excesivamente abusivos, a veces de manera violenta para aplastar cualquier tipo de disidencia nacionalista.

Cuando se produjo la Crisis de los Sudetes en 1938 que derivó en el Pacto de Munich, Checoslovaquia perdió las provincias germánicas de sus dominios en favor del Tercer Reich, así como las húngaras y polacas en beneficio de Hungría y Polonia. Disgregándose el país por momentos y tras ser elegido Tiso el nuevo líder del Partido del Progreso Eslovaco, el monseñor decidió que el momento de la autodeterminación de Eslovaquia había llegado. Así pues, apoyándose en el brazo paramilitar armado de la Guardia Hlinka (Hlinka Garda), un movimiento miliciano y de tendencia fascista, Tiso organizó protestas con la finalidad de desestabilizar todavía más al Gobierno Checo. Aquella actitud como era de esperar le costó su expulsión del mundo de la política, por lo menos hasta que el 9 de Marzo de 1939, Adolf Hitler, quién ya estaba tramando la desaparición de Chequia, le invitó a viajar a Alemania para informarle de que concedería la independencia a Eslovaquia a cambio de que Tiso regresase a Bratislava y proclamara una autodeclaración de separación con los checos. Sin dudarlo, Tiso volvió a Eslovaquia y apoyándose en las milicias de la Guardia Hlinka y en todos aquellos soldados eslovacos que acababan de desertar del Ejército Checo, organizó una rebelión en Bratislava y otras ciudades del país. Incapaces los checos de responder a tal afrenta y tras ser invadida Chequia por los alemanes, el Parlamento Eslovaco dirigido por Tiso declaró unánimamente el 10 de Marzo la independencia.

Oficialmente Eslovaquia obtuvo la independencia el 14 de Marzo de 1939, siendo Jozef Tiso elegido su Presidente. Bajo el título de “Vodca (Líder)”, el monseñor se autoproclamó jefe del Estado, designó Primer Ministro a Vojtech Tuka y organizó un sistema político basándose en el modelo de “partido único”, en este caso el Partido del Progreso Eslovaco, cuyos miembros se apoyaron en la milicia de la Guardia Hlinka para mantener el orden. A pesar de que Tiso copió toda la estética del fascismo en su nueva República Eslovaca como el corporativismo, saludos romanos, militarismo, anticomunismo, etcétera; añadió tendencias contrarias como declarar a Eslovaquia un “Estado Católico”, donde la religión cristiana tuvo el peso mayor dentro de la política nacional tal y como el Gobierno pactó con la Santa Sede del Vaticano y el Papa Pío XII.

Adolf Hitler y Josef Tiso en Berlín.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial el 1 de Septiembre de 1939, la Eslovaquia de Tiso fue la única nación que junto con Alemania invadió Polonia desde el mismo inicio del conflicto cruzando el Ejército Eslovaco la frontera polaca por Jaslo, Krosno y Sanok. Precisamente fue la Eslovaquia liderada por Tiso el primer país que conformó el Eje con Alemania, a los que más tarde se unirían Italia, Japón, Rumanía, Hungría, Finlandia, Bulgaria, Croacia, Thailandia, etcétera.

Ocupada Polonia y anexionada una parte del sur del país por Eslovaquia, el Gobierno de Tiso declaró la guerra a Gran Bretaña, Francia y la Commonwealth en 1940. Al año siguiente, coincidiendo con la “Operación Barbarroja”, Tiso se sumó a la invasión de la Unión Soviética confiriendo el mando del Ejército Eslovaco formado por 60.000 hombres al general Ferdinand Catlos.

Durante 1941 y 1942, la popularidad de Tiso creció enormemente en Eslovaquia por las constantes noticias sobre victorias militares en el Frente del Este. El Ejército Eslovaco conquistó 500 kilómetros de extensión del sur de Ucrania participando en la bolsa de Kíev, atravesando el Río Dniéper y luchando en torno al Mar de Azov sobre Rostov, antes de que Tiso se convirtiera en el primer jefe de Estado del Eje en vanagloriarse de penetrar en la Eurasia cuando las tropas eslovacas cruzaron el Río Don que separaba Europa y Asia antes que los alemanes.

Presidente Tiso visitando a unas jóvenes de la Sección Femenina de la Guardia Hlinka.

Todas las tornas empezaron a cambiar para Tiso a partir de 1943 cuando el Ejército Eslovaco fue derrotado en la campaña del Cáucaso y evacuado a Crimea, de donde también las tropas eslovacas tuvieron que replegarse tras la ofensiva soviética de 1944; exactamente igual que el contingente desplegado en Italia. Otro de los aspectos que minó al Gobierno de Bratislava fue el Holocausto después que la Guardia Hlinka deportase a 81.000 judíos hacia Alemania como mano de obra, algo que Tiso interrumpió de golpe tras enterarse de que la mayoría de hebreos eslovacos no iban a trabajar, sino a ser exterminados. Esto último provocó fuertes discrepancias entre los mismos eslovacos, así como la necesidad de continuar en una contienda que el Eje ya había perdido de antemano. Precisamente el propio Tiso, liderando una facción más anciana de ministros, era del sector más moderado que chocaba con la línea más radical y joven del Primer Ministro Vojtech Tuka partidario del nacionalsocialismo alemán.

Inesperadamente el 29 de Agosto de 1944, con el Ejército Rojo a las puertas de Eslovaquia, un gran contingente del Ejército Eslovaco liderado por el general Jan Golian se sublevó contra el Gobierno de Tiso haciéndose con algunos distritos del país y toda la región de Bánska Bystrica en lo que se conoció como “Levantamiento Nacional Eslovaco”, cuya finalidad era romper la alianza con el Eje, pasarse al bando de los Aliados y por último evitar que los vencedores volvieran a unificar su patria con Chequia como agradecimiento por la rebelión. Sin embargo este golpe de Estado fracasó en Bratislava, la capital, por lo que en seguida Tiso solicitó ayuda exterior al Tercer Reich y Hungría. Fue entonces cuando se desarrolló una guerra civil sobre Eslovaquia de tres meses entre los partidarios de Tiso autodenominados “tisistas” y apoyados por las tropas alemanas y húngaras; contra una amalgama de sublevados entre los que había militares, partisanos comunistas y pro-checos. Gracias a la abrumadora superioridad de los “tisistas”, los sublevados fueron derrotados y el Levantamiento Nacional Eslovaco aplastado por Tiso, lo que favoreció su continuidad en el poder.

Durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial en 1945, las funciones de Tiso se centraron exclusivamente en la defensa de Eslovaquia, coordinando las acciones políticas y militares. A pesar de que los cada vez más escasos defensores eslovacos lograron una victoria contra los rusos en la Batalla de San Nicolás de Liptov, pronto el Ejército Rojo ocupó la capital de Bratislava, forzando al Gobierno de Tiso a exiliarse a Austria, antes de que el 30 de Abril de 1945 los soviéticos hubiesen conquistado Eslovaquia al completo.

Tiso pasando revista a las tropas del Ejército Eslovaco.

Oculto en el Monasterio Capuchino de Altötting de Baviera, las tropas estadounidenses que ocupaban Austria descubrieron a Tiso en Junio de 1945, lo arrestaron y lo deportaron otra vez a Eslovaquia, que de nuevo se acababa de unir forzosamente a Chequia. Así pues, de regreso a Checoslovaquia, Tiso fue encarcelado y juzgado por los cargos de traición, separatismo y colaborador del Eje. Muchos ciudadanos, tanto en Chequia como en Eslovaquia, incluyendo el Presidente checo Edvard Benes y el Partido Democrático Eslovaco, pidieron su absolución por su condición de sacerdote. No obstante el Partido Comunista Checoslovaco, con cada más poder y apoyado por las tropas del Ejército Rojo que ocupaban el país, impuso su criterio. De este modo, el 15 de Abril de 1947, los tribunales declararon a Tiso culpable y lo condenaron a muerte.

El 18 de Abril de 1947, Tiso fue ejecutado en Bratislava en la horca, con tal mala suerte que al caer su cuerpo no se rompió el cuello, por lo que murió cruelmente asfixiado entre terribles convulsiones. Ni siquiera se le permitió tener un entierro cristiano porque las autoridades obligaron a que su cadáver fuese incinerado.

A lo largo de la Guerra Fría y convertida Checoslovaquia en un satélite de la URSS, Tiso fue considerado un personaje oscuro que había traicionado a su patria colaborando con Hitler. Sin embargo todo eso cambió tras la caída del comunismo en 1990 y la definitiva independencia de Eslovaquia en 1993, cuando la figura de Tiso fue restituida como uno de los padres de la moderna República Eslovaca.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Josef Tiso”, S.A.R.P.E. (1978), p.357
http://en.wikipedia.org/wiki/Jozef_Tiso