Jesús Villamor

Muchos fueron los “ases” de aviación durante la Segunda Guerra Mundial que entre 1939 y 1945 afloraron en todos los bandos y potencias. Uno de ellos, Jesús Villamor, no sólo destacaría por ser el filipino que más derribos anotó en su haber, sino también por organizar la resistencia cuando Japón ocupó las Islas Filipinas.

Capitán Jesús Villamor a bordo de su caza P-26.

Jesús Antonio Villamor nació un 7 de Noviembre de 1914 en Bangued, una localidad de la provincia de Abra al norte de la Isla de Luzón, Filipinas. Atraído desde muy pequeño por todo lo relacionado con la aviación, en cuanto terminó sus estudios de comercio en el Colegio La Salle de Manila, Villamor asistió a la Escuela de Vuelo de Grace Park, donde se sacó el título de piloto civil. Una vez obtenida la licencia, en 1936 se alistó en la Fuerza Aérea Filipina y en 1938 alcanzó el rango de capitán. Posteriormente y debido a sus buenas cualidades como aviador, sus mandos le trasladaron a Estados Unidos para aprender a pilotar los grandes bombarderos cuatrimotores B-17, también conocidos como “fortalezas volantes”, con los cuales consiguió notables calificaciones, además de tener ocasión de volar en una de las ocasiones con el futuro Presidente Dwith Eisenhower.

Al entrar Filipinas en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Japón el 8 de Diciembre de 1941, el capitán Jesús Villamor fue puesto al mando del 6º Escuadrón de Cazas de la Fuerza Aérea Filipina que se encontraba estacionado en el Aeródromo de Zablán con anticuados aparatos P-26. Precisamente aquel era el momento menos propicio para tal nombramiento porque la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) encargada de defender Luzón, había sido completamente aniquilada por la Fuerza Aérea Imperial Japonesa en menos de 24 horas. A pesar de que la inferioridad numérica y técnica era manifiesta, Villamor tomó su P-26 y junto a los tenientes Godofredo Juliano, Jerónimo Aclán, Alberto Aranzaso y José Gozar, protagonizó una serie de patrullas que el 10 de Diciembre acabaron en un breve combate sobre Batangas con cazas japoneses que se saldó sin bajas, así como otro duelo el 12 que concluyó con la pérdida de uno de los aviones filipinos.

A mitad de Diciembre de 1941, la suerte del 6º Escuadrón de Cazas Filipino al mando del capitán Jesús Villamor cambió porque durante una serie de misiones de interceptación, los aviones filipinos abatieron hasta un total de cuatro aparatos japoneses, entre estos tres cazas Zero y un bombardero Mitsubishi G3M. Curiosamente dos de estos derribos los consiguió el propio Jesús Villamor, quién fue condecorado por Estados Unidos con la Cruz del Servicio Distinguido.

Incapaz la Fuerza Aérea Filipina de revertir la situación a inicios de 1942, el capitán Jesús Villamor supervisó la destrucción en tierra de todos los aviones P-26 que prendieron fuego con gasolina para evitar que cayeran en manos del enemigo. Acto seguido, abandonó Filipinas y se unió al Ejército Estadounidense que operaba el Océano Pacífico con el deseo de poder contribuir a la liberación de su patria. Entre sus labores en el exilio estuvo la de pilotar un biplano Stearman 75 con el que realizó una misión de reconocimiento en Cavite, de la que a punto estuvo de ser derribado por aviones japoneses. También trabajó con la Oficina de Inteligencia Aliada y desde su nuevo rango de coronel coordinó futuras operaciones de comandos en Filipinas.

Jesús Villamor siendo condecorado por el general Douglas MacArthur.

La noche del 27 de Diciembre de 1942, el submarino estadounidense USS Gudgeon trasladó al coronel Jesús Villamor hasta una playa de la Isla de Negros en Filipinas, donde desembarcó discretamente para contactar con la guerrilla que se estaba organizando. Una vez de vuelta a su patria, tomó el mando de importantes núcleos de la Resistencia Filipina con los que en 1943 causó numerosos sabotajes en la retaguardia al Ejército Japonés sobre las zonas de Luzón, Mindanao y Visayas. Conseguidos estos éxitos, en 1944 viajó a Austrialia para trabajar con el general Douglas MacArthur en la coordinación de todas las operaciones militares que tanto Estados Unidos como Filipinas llevarían a cabo de forma conjunta hasta 1945.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el coronel Jesús Villamor fue uno de los encargados de llevar a cabo la reconstrucción de la Fuerza Aérea Filipina. Curiosamente también actuaría como observador en Vietnam durante la Guerra de Indochina entre 1951 y 1952, además de ser condecorado con la Medalla al Valor.

El 28 de Octubre de 1971, a la edad de 56 años, el coronel Jesús Villamor falleció en Estados Unidos durante su estancia en la Universidad Georgetown de Washington. Como homenaje a su máximo “as” de la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno Filipino bautizó con su nombre a una parada del Metro de Manila y a una base aérea, aunque sin duda su mayor legado sería el de haber abatido dos aviones japoneses, una proeza muy significativa para una aviación tan minoritaria como la Fuerza Aérea Filipina.

 

Bibliografía:

-Redacción Serga, Jesús A.Villamor, Héroe de la Aviación Filipina, Revista Serga Nº108 (2017), p.29-30
-https://en.wikipedia.org/wiki/Jesus_A._Villamor