Hiromichi Shinohara

Hiromichi Shinohara nació un 1 de Agosto de 1913 en Suzumenomiya, una localidad junto a Utsunomiya en la prefactura de Tochigi, Japón. Imposible era que lo supiera en aquel momento, pero al igual que su contemporáneo Manfred Freiherr Von Richthofen, el “as” de “ases” de Occidente durante la Primera Guerra Mundial, Shinohara se convertiría en el “as” de “ases” de Oriente al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Siendo todavía muy joven e inspirado por el patriotismo latente en la nación, Shinohara se alistó en el 27º Regimiento de Caballería del Ejército Imperial Japonés. En 1931 participó en la invasión de Japón a Manchuria tras el Incidente de Mukden y durante toda la campaña combatió como jinete contra las tropas del Ejército del Kuomintang, formando parte de las filas del Ejército del Kwantung.

Finalizadas las operaciones en Manchuria en 1932, Shinohara sorprendió a todos sus camaradas de armas cuando en 1933 decidió dar un cambio a su vida y por dicha razón probó suerte ingresando en la Fuerza Aérea Imperial Japonesa. Desde entonces inició sus estudios en la Escuela de Vuelo de Tokorozawa, donde se graduó en 1934, antes de regresar a Manchuria para formar parte de la 1ª Escuadrilla de Cazas “Chutai”, organizada dentro del 11º Escuadrón de Cazas “Hiko Datai”.

Izquierda: Hiromichi Shinohara. Derecha: Su avión Nakajima Ki-27.

Cuando estalló la Guerra del Khalkin-Gol entre Japón y Manchukuo contra la Unión Soviética y la Mongolia Exterior, Shinohara recibió su primer bautismo de fuego la mañana del 27 de Mayo de 1939 cuando a los mandos de un caza Nakajima Ki-27, derribó a cuatro cazas soviéticos Polikarpov I-16 “Mosca”. Curiosamente, a la siguiente salida aquel mismo día, se encontró con un biplano de reconocimiento Polikarpov R-Z al que también abatió. Por aquel entonces ya llevaba cinco derribos en tan sólo unas horas, número que lo convertía oficialmente en un “as”. Sin embargo y contra todo pronóstico, al caer la tarde todavía continuaría la cacería porque Shinohara destruyó a cinco aviones más, en este caso biplanos Polikarpov I-152. Así fue como el total de aparatos derribados por Shinohara aquel 27 de Mayo ascendió a los diez aviones soviéticos, una cifra impresionante para alguien que jamás había librado un combate aéreo en su vida (y que hasta la Segunda Guerra Mundial no sería superado).

Durante la Guerra del Khalkin-Gol, Shinohara continuaría sumando victorias aéreas sobre los cielos de Manchuria y las llanuras de Mongolia, lo que le valdría ser convertido en un héroe nacional y ser ascendido a subteniente de escuadrón. Su mayor éxito tuvo lugar el 27 de Junio de 1939 cuando alcanzó la cifra de 11 aviones enemigos abatidos en una sola jornada, hazaña que llamó la atención de periodistas y reporteros de todo el mundo que le bautizaron como el “Barón Rojo Oriental”. De hecho el número de aparatos soviéticos derribados por Shinohara en la Guerra del Khalkin-Gol alcanzaría la cifra de 58 aviones, un récord jamás logrado por ningún piloto de Asia.

El 27 de Agosto de 1939 se acabó la suerte de Shinohara para siempre. Ese dia partió con su caza Nakajima Ki-27 y otros aviones del mismo modelo a escoltar una escuadrilla de lentos bombarderos sobre los pastos de Mongolia. Inesperadamente un grupo de cazas soviéticos cayeron sobre los pesados bombarderos japoneses, lo que propició la intervención de Shinohara para defenderlos, consiguiendo derribar en cuestión de minutos a tres aparatos rusos. No obstante y sin apenas percatarse, un solitario Polikarpov I-16 “Mosca” se situó a cola de Shinohara y comenzó a disparar sus ametralladoras. El compañero de Shinohara, el sargento Megumu Ohno, intentó protegerle atacando al caza soviético, pero fue demasiado tarde. El Nakajima Ki-27 de Shinohara comenzó a caer y a ser envuelto rápidamente por las llamas hasta estrellarse junto a un lago de la planicie de Mongolia.

La muerte de Shinohara fue una noticia triste para Japón que perdió al mejor “as” de su Historia Militar. Entre sus hazañas estuvo el derribo de 58 aviones enemigos y el de haber sido un piloto que el mismo día abatió a 11 aparatos, un récord que le situó en el puesto número 5º del mundo por detrás de los alemanes Erich Hartmann, Emil Lang, Hans-Joachim Marseille y Erich Rudorffer.

Uno de los legados de las hazañas de Shinohara fue el cambio de táctica que Japón adoptó en los combates aéreos tras la Guerra del Khalkin-Gol. A partir de ese momento los nipones pasaron a considerar la lucha individual entre pilotos como la clave para derribar a un gran número de enemigos, un estilo de combate mediante el que se convertía a cada aviador en lo que bautizaron como “guerrero samurái”.

 

Bibliografía:

-Alfonso Mateo, Hiromichi Shinohara. El “Barón Rojo” Oriental, Revista Serga Nº85 (2013), p.44-46
-http://en.wikipedia.org/wiki/Hiromichi_Shinohara