Henri Giraud

Henri Honoré Giraud nació un 18 de Enero de 1879 en París. Este futuro militar y político de Francia, no sólo se haría popularmente famoso por rivalizar en el liderazgo de la Francia Libre con el general Charles De Gaulle, sino que también se convertiría en todo un experto para las evasiones durante la primera mitad del siglo XX.

General francés Henri Giraud.

Giraud se alistó en el Ejército Francés en 1900 ingresando en la Academia Militar de Saint-Cyr, de donde salió con el grado de subteniente al mando de un contingente de tropas zuavas en las colonias del Norte de África. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial contra Alemania en 1914, Giraud se puso al frente de un destacamento de zuavos con el que protagonizó el 21 de Agosto una carga a bayoneta contra los alemanes durante la Batalla de Charleroi. Lamentablemente para él, el ataque fue todo un fiasco porque fue desbaratado y él mismo resultó capturado por las tropas alemanas. Enviado a un campo de prisioneros en Bélgica, le bastaron dos meses para evadirse cruzando la frontera con la neutral Holanda (curiosamente se vistió de trabajador de circo gracias a la labor de la enfermera británica Edith Cavell que se había hecho famosa por ayudar a numerosos cautivos a escapar hacia su patria). De regreso a Francia, Giraud pudo reincorporarse al Ejército Francés y participar en 1917 en la Batalla de Malmaison.

Terminada la Gran Guerra en 1918, Giraud participó en la Guerra del Rif entre 1920 y 1926 contra los rebeldes del Marruecos Francés, un conflicto en el que demostró sus excelentes cualidades como militar tras la captura del líder rifeño Abd-el-Krim, lo que le valió ser ascendido a general en 1930 y obtener la Medalla de la Legión de Honor. Alcanzado su nuevo rango en el escalafón, Giraud obtuvo grandes victorias contra los sublevados rifeños y marroquís aniquilando las rebeliones del Alto Atlas y Tafilalet. Tales éxitos militares, favorecieron a Giraud a ser nombrado general de división en 1934, gobernador de la ciudad de Metz en 1936 y comandante en jefe del VII Ejército Francés en 1939.

Cuando se produjo la invasión de Alemania a Francia en Mayo de 1940 durante los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, Giraud obtuvo el mando del IX Ejército Francés sobre el Frente Occidental. El nuevo jefe de esta gran concentración de tropas francesas cayó desde el principio en la trampa urdida por el general Erich Von Manstein y su insuperable Guerra Relámpago o “Blitzkrieg”, porque creyendo que la ofensiva vendría en el norte, atravesó con sus hombres Bélgica en dirección a Holanda hasta quedar frenado por las vanguardias alemanas en Breda el 13 de Mayo. Simultáneamente y sin saber que el Ejército Alemán (Wehrmacht) había roto el frente por las Ardenas y el Sedán más al sur, Giraud quedó atrapado en una gigantesca bolsa y tuvo que rendirse en Wassigny el 19 Mayo de 1940, viendo para su horror como el Tercer Reich ocupaba Francia.

Prisionero Henri Giraud en el Castillo de Königstein, Alemania. Atrás puede verse a un oficial alemán custodiando al general cautivo.

Nuevamente en el siglo XX, Giraud fue prisionero del Ejército Alemán y enviado al Tercer Reich para ser encerrado en el Castillo de Königstein próximo a Dresden. Una vez en su destino, comenzó a planear su evasión tal y como ya había hecho en la Primera Guerra Mundial. Así pues, durante los dos años que permaneció en cautividad, preparó su fuga memorizando mapas de la zona e incluso escribiendo cartas clandestinas a su familia sobre sus intenciones de abandonar Alemania en cuanto tuviese ocasión. Finalmente su oportunidad llegó el 17 de Abril de 1942, cuando Giraud ató una serie de sábanas con alambre que extrajo por la ventana de su celda y a modo de cuerda descendió hasta el suelo. Una vez en tierra y después de hacer sorteado a los centinelas, el general francés abandonó el Castillo de Königstein y disfrazado con un falso bigote y un sombrero tirolés, se movió por Alemania pasando por la ciudad de Bad Schandau, hasta tomar un tren y alcanzar la frontera con la neutral Suiza.

Justo después de asentarse en Suiza y alojarse en la ciudad Basilea, Giraud decidió volver a su patria y entrar en la Francia de Vichy para intentar convencer sin éxito al Mariscal Philippe Pétain de abandonar su alianza con Alemania. A pesar de que para su frustración el viejo militar se negó en rotundo, al menos Giraud pudo permanecer en la Francia de Vichy sin ser devuelto a los alemanes (inútilmente la Gestapo e incluso el Reichsführer Heinrich Himmler no dejaron de reclamar su extradición). No obstante, también los Aliados se interesaron por la figura de Giraud, sobretodo por su papel en la victoria contra las tribus rifeñas de Marruecos en la década de 1920, lo que le convirtió en un potencial colaborador en caso de que lograse unirse al bando de la Francia Libre. Así fue como agentes de Estados Unidos y Gran Bretaña enviados por el general Dwith Eisenhower, contactaron clandestinamente con Giraud en la Francia de Vichy para proponerle el mando supremo de las Fuerzas Francesas Libres en el Norte de África a cambio de ayudar a los Aliados a desembarcar en Marruecos y Argelia. Sin dudarlo un instante, Giraud aceptó la propuesta y el 5 de Noviembre de 1942 fue sacado de la Francia de Vichy bajo el más absoluto secreto del puerto de Toulon a bordo del submarino británico HMS Seraph, que al frente del capitán Jerauld Wright, lo llevó sano y salvo hasta Gibraltar.

Al producirse la “Operación Torch” el 8 de Noviembre de 1942 , Giraud jugó un papel decisivo en los desembarcos de Argelia y Marruecos, logrando convencer a la guarnición del Ejército Vichysta atrincherado en la plaza fuerte de Argel, para no ofreciera resistencia y se uniese a los Aliados. Aquel éxito favoreció su carrera política dentro de la Francia Libre, llegando a rivalizar incluso con el mismo general Charles De Gaulle, sobretodo tras la muerte en un atentado de su principal competidor, el almirante François Darlan, lo que le valió a Giraud ser nombrado comandante supremo de las Fuerzas Francesas Libres en África el 24 de Diciembre de 1942. A partir de entonces la relación entre Giraud y De Gaulle fue casi irreconciliable, ya que nacieron las dos facciones de los “giraudistas” y los “gaullistas”, cuyos seguidores buscaban en las figuras de estos dos personajes un futuro liderazgo para la Francia Libre. Tal rivalidad se mantuvo latente hasta la Conferencia de Casablanca en Enero de 1943, donde a pesar de que el Presidente Franklin Roosevelt de Estados Unidos y el Primer Ministro Winston Churchill de Gran Bretaña eran abiertamente “giraudistas”, a regañadientes tuvieron que decantarse por De Gaulle debido a su mayor popularidad entre los franceses libres.

Conferencia de Casablanca en 1943. De izquierda a derecha: General Henri Giraud (Francia Libre), Presidente Franklin Roosevelt (Estados Unidos), general Charles De Gaulle (Francia Libre) y Primer Ministro Winston Churchill (Gran Bretaña).

Inesperadamente al tener lugar la capitulación de Italia en Septiembre de 1943, el Ejército Italiano presente en la Isla de Córcega que en 1940 había sido anexionada al Imperio Italiano a costa de Francia, se rebeló contra las fuerzas de ocupación del Eje, lo que obligó a las tropas alemanas y a los fascistas italianos a combatir contra la Resistencia Corsa, la cual pronto recibió ayuda del I Cuerpo Francés Libre al mando del general Giraud. Así fue como el 13 de Septiembre de 1943, las tropas coloniales de la 4ª División de Montaña Marroquí desembarcaron en el puerto de Ajaccio, para a continuación avanzar hacia el interior, logrando de este modo el general Giraud poner en retirada a la 90ª División Panzergranadier Alemana y a la 184ª División Aerotransportada Italiana “Nembo”, hasta retomar el control de la isla el 4 de Octubre de 1943. Gracias a esta victoria, el triunfal Giraud se convirtió en el primer militar francés en liberar una provincia de Francia de las fuerzas del Eje.

Con el triunfo en la campaña de Córcega, Giraud se convirtió en Octubre de 1943 en miembro de la Presidencia del Comité Francés de la Liberación Nacional (Comité François de la Libération Nationale), cuyo gobierno provisional debería sustituir al de la Francia de Vichy para cuando se consumase la derrota de Alemania. No obstante, tan sólo medio año después en Mayo de 1944, Giraud rechazó el puesto que le ofrecieron para ser el Inspector General del Ejército Francés y por motivos personales dimitió de todos sus cargos políticos y militares. De esta manera, rebajado a un tercer plano en la escena pública francesa, el retirado general contempló como el Ejército Alemán fue expulsado de Francia, como sobrevivió a un atentado el 28 de Agosto de 1944 y finalmente como terminó la Segunda Guerra Mundial en 1945.

El general Giraud pasando revista a los soldados de las Fuerzas Francesas Libres.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Giraud volvió a la política para ayudar a fundar la IV República y ser elegido el 2 de Junio de 1946 diputado de la Asamblea Constituyente por el Partido de la Libertad. Algunos meses más tarde, participó en el Consejo de la Guerra y escribió dos libros titulados Mis Evasiones sobre sus fugas en las dos guerras mundiales y Un Punto Singular, Victoria: Argelia 1942-1944 sobre sus experiencias como comandante del Norte de África.

A la edad de 70 años, Henri Giraud falleció en Dijon el 11 de Marzo de 1949. Con su marcha, se fue uno de los más grandes líderes de la Francia Libre y todo un experto en fugas durante las Primera y Segunda Guerras Mundiales.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Henri-Honoré Giraud”, S.A.R.P.E. (1978), p.109
-http://en.wikipedia.org/wiki/Henri_Giraud