Gunichi Mikawa

 

Probablemente uno de los mayores maestros en buques de línea durante la Segunda Guerra Mundial fue Gunichi Mikawa. Vicealmirante de la Marina Imperial Japonesa y táctico inigualable, este “lobo de mar” fue el artífice de una las más valoradas gestas de la guerra naval, proeza que le haría pasar a la fama como el vencedor de la Batalla de la Isla de Savo.

Gunichi Mikawa nació un 29 de Agosto de 1988 en Hiroshima, Japón. Como oriundo de una ciudad portuaria, desde siempre tuvo fascinación por el mar, lo que le llevó en 1910 a tomar la decisión de enrolarse en la Academia de la Marina Imperial Japonesa, de donde salió aprobado el tercero de su promoción de un total de 149 aspirantes y ascendido a guardiamarina. Sólo tres años después, en 1913, Mikawa se graduó en la Escuela Naval de Torpedos y sirvió en prestigiosos navíos como los acorazados Satsuma y Kongo o los cruceros Asama y Soya.

Gunichi Mikawa.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914 con la declaración de guerra de Japón a Alemania, Mikawa fue destinado al crucero Aso con la misión de patrullar las aguas próximas a la colonia germana de Tsingtao en China. Poco después realizó operaciones similares a bordo del destructor Sugi y el transporte Seito, hasta que fue admitido y licenciado en el Colegio de Guerra Naval. De este modo, una vez terminada la Gran Guerra en 1918, Mikawa prestó tan buen servicio a su país que tuvo el honor de formar parte de la delegación japonesa enviada a Francia para firmar el Tratado de Versalles.

Vuelta la paz al mundo a partir de 1920, Mikawa trabajó a bordo de los cruceros Haruna, Tatsua e Ikoma, convirtiéndose poco después en instructor de la Escuela Naval de Torpedos, luego en agregado de la Marina Imperial Japonesa en París y por último en representante de la Conferencia Naval de Londres en 1930, año en que fue promovido a capitán. Así pues, una vez ascendido, Mikawa desempeñó su rango de capitán liderando primero los cruceros pesados Aoba y Chokai y más tarde el acorazado Kirishima. Desde entonces su carrera fue cuesta arriba cuando el 1 de Diciembre de 1936 fue nombrado contraalmirante de la II Flota Combinada y el 15 de Noviembre de 1937 miembro del Cuartel General de la Marina Imperial Japonesa. Con tales ascensos Mikawa pudo demostrar su valía como táctico naval y por tanto su talento al resto de la cúpula de la Armada que le nombró vicealmirante el 15 de Noviembre de 1940.

Toda la vida de Mikawa cambió el 22 de Noviembre de 1941 cuando zarpó de la Isla de Etorofu (Islas Kuriles), abandonando sigilosamente la Bahía de Tankan al mando de cuatro navíos, entre estos los acorazados Hiei y Kirishima y los cruceros Tone y Chikuma, rumbo a declarar la guerra a Estados Unidos atacando Pearl Harbor. De esta manera, mientras el 7 de Diciembre de 1941 los portaaviones de la Marina Imperial Japonesa soltaban a sus aparatos sobre Pearl Harbor, el grupo naval de Mikawa prestó escolta a los grandes buques sin registrar ninguna incidencia.

Iniciada la guerra entre Japón y Estados Unidos, Mikawa guió a sus barcos en diversas incursiones sobre el Océano Pacífico y el Océano Índico. Entre algunas de sus campañas estuvo a principios de 1941 su apoyo a las fuerzas terrestres en Malasia o la Batalla de Midway del 4 al 6 de Junio de 1942 al mando 3ª División Acorazada con el portaaviones Zuiho, los acorazados Kongo y Hiei y el destructor Miyazuki.

Por fin, el momento de gloria más esperado para Gunichi Mikawa y que le haría pasar a la Historia, llegó la noche del 8 al 9 de Agosto de 1942, cuando al mando del VIII Flota Imperial se infiltró en el brazo de mar que separaba Guadalcanal en Punta Lunga y la Isla de Savo liderando a los cruceros Chokai, Yubari, Tenryu, Yunagi, Aoba, Furtaka, Kako y Kinugasa. Bajo el amparo de la noche y empleando el factor sorpresa, estos navíos despacharon al destructor estadounidense USS Jarvis que rápidamente salió a su encuentro y que fue destruido al instante; para a continuación cebarse sobre el crucero australiano HMAS Canberra y los cruceros estadounidenses USS Astoria, USS Vincennes y USS Quincy, siendo los cuatro hundidos con facilidad a manos de los cañones y torpedos de Mikawa. Dicho encuentro, conocido como la Batalla de la Isla de Savo, terminó en una contundente victoria de Mikawa que sin pérdidas propias hundió la elevada cifra de cinco navíos aliados, entre estos 4 cruceros y 1 destructor, y matando a 1.478 marineros enemigos. Aquella gesta difundida en la prensa internacional fue considerada en todo el mundo como una de las victorias navales tácticas más importantes de la Historia.

Durante el resto de la Batalla de Guadalcanal, Mikawa continuó liderando a sus buques contra los navíos norteamericanos, perdiendo al inicio de la campaña cerca de Rabaul al crucero ligero Kako a manos del submarino estadounidense USS S-44. Sin embargo sus éxitos fueron mucho más rentables como la maniobra a la hora de sacar a sus barcos intactos de la derrota táctica en la Batalla de las Salomón Orientales el 24 de Agosto de 1942, entre estos los cruceros pesados Chokai, Aoba, Kinugasa y Furutaka. También Mikawa tuvo un papel muy destacado el 26 de Octubre de 1942 en la Batalla de las Islas Santa Cruz, contribuyendo a prestar escolta a los portaaviones nipones que hundieron al portaaviones estadounidense USS Hornet. No obstante y a pesar de su maestría, la superioridad material y numérica de Estados Unidos se demostró la noche del 12 al 13 de Noviembre de 1942 durante la Segunda Batalla Naval de Guadalcanal, cuando Mikawa perdió el crucero Kinugasa mientras bombardeaba el Aeródromo Henderson de la isla con los cruceros Suzuya y Maya.

Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial y en especial desde 1943, la inferioridad de la Marina Imperial Japonesa dejó a Mikawa en un segundo plano. Por ejemplo el antiguo héroe de Savo tuvo que contemplar como cientos de aviones norteamericanos hundían a una de sus flotas compuesta por 4 destructores y 8 transportes en el Mar de Bismarck. A partir de entonces Mikawa ocupó cargos de poca relevancia como la jefatura de la II Flota Expedicionaria Suroriental en Filipinas durante gran parte del año 1944.

Aniquilada la Marina Imperial Japonesa en la Batalla del Golfo de Leyte y sin apenas buques que comandar, Mikawa fue retirado del servicio activo y jubilado en Mayo de 1945. Así pues y desde su hogar, el veterano marino contempló aquel mismo año como Japón perdió la Segunda Guerra Mundial y como los estadounidenses ocuparon su país.

Terminada la Guerra del Pacífico, Mikawa vivió retirado recordando viejas batallas y recibiendo alabanzas de expertos militares que le comparaban con grandes guerreros de su época como los almirantes norteamericanos Chester Nimitz, Ernst King o Raymond Spruance. También el actor japonés Fugio Suga le interpretó en 1970 durante el rodaje de la película Tora, Tora, Tora! sobre el ataque a Pearl Harbor.

Finalmente el 25 de Febrero de 1981, la vida de Gunichi Mikawa, el héroe de Savo, se apagó para siempre.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Gunichi Mikawa”, S.A.R.P.E. (1978), p.231
http://en.wikipedia.org/wiki/Gunichi_Mikawa