Georgi Zhukov

Zhukov fue el general más brillante de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Artífice de la victoria sobre Japón en la Guerra del Khalkhin-Gol, salvaría a su patria en la Batalla de Moscú, modificaría el curso de la contienda en la Batalla de Stalingrado y asestaría el golpe final al Tercer Reich en la Batalla de Berlín.

Mariscal Georgi Zhukov.

Mariscal Georgi Zhukov.

Georgi Konstantinovich Zhukov nació el 1 de Diciembre de 1896 en Strelkovka, una localidad del distrito de Kaluga, por aquel entonces parte del Imperio Ruso. Siendo de familia muy pobre, su padre fue un zapatero llamado Konstantin Zhukov y su madre una granjera de nombre Ustinina Aktemievna, teniendo como hermana mayor a Maria Zhukov y de hermano a Alexei Zhukov.

Pasando cuantiosas dificultades económicas, Zhukov tuvo que empezar a trabajar a los 8 años de edad para contribuir a pagar el alquiler de su hogar, cuya vivienda consistía en una humilde planta baja de una sola habitación con suelo de tierra aplastada. Afortunadamente pudo recibir una educación compaginando su trabajo gracias a que todas las noches acudía a clases particulares en las que aprendió a leer y escribir, además de adquirir conocimientos en otras materias como la historia y especialmente en todo lo referente a temas militares, un tema en el que se aficionó especialmente.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Zhukov se alistó en la caballería del Ejército Imperial Ruso con tan sólo 18 años recién cumplidos. Sin encontrar problemas a la hora de su inscripción, en 1915 fue encuadrado dentro el 10º Regimiento de Dragones “Novgorod”, antes de marchar al Frente Oriental y distinguirse valerosamente en combate alcanzando el grado de sargento y ganando por sus méritos la Cruz de San Jorge.

Cuando se produjo la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917, el Gobierno Provisional de Alexander Kerensky autorizó a los jinetes del 10º Regimiento de Dragones “Novgorod” cargar contra los revolucionarios obreros y campesinos. Sin embargo la unidad de Zhukov, quién sentía simpatía por los postulados de Vladimir Lenin, se negó a acatar la orden y se sumó a los rebeldes, lo que le valió ser nombrado por sus soldados “delegado del Soviet Regimiental”. A partir de ese instante combatió junto al Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa, adquiriendo el mando del 3º Regimiento de Cosacos de 1918 a 1921 y siendo ascendido a comandante de brigada ese mismo año. Entre sus contribuciones más notables en la contienda estuvo el aplastamiento de la Rebelión del Tambov en 1921, donde se distinguió venciendo a los campesinos socialistas que se sublevaron contra los bolcheviques.

Un joven Zhukov con el uniforme de caballería del Ejército Rojo en la Guerra Civil Rusa.

Un joven Zhukov con el uniforme de caballería del Ejército Rojo en la Guerra Civil Rusa.

Nada más acabar la Guerra Civil Rusa en 1924 con la victoria del Ejército Rojo y la fundación de la Unión Soviética, Zhukov dejó el servicio activo para dedicarse a estudiar en la Escuela Militar de Frunze. Fue así como unos años más tarde se graduó en la Alta Escuela de Caballería y en 1933 fue nombrado inspector militar con el rango de general. Al año siguiente, en 1934, consiguió el mando de la 4ª División de Caballería; mientras que en 1938, tras sobrevivir a la “Gran Purga” de Iósif Stalin durante la cual fue ejecutado su compañero Mikhail Tujachevsky, obtuvo el mando del Distrito Militar de Bielorrúsia.

Fuera de la vida militar, el general Georgi Zhukov también formó su propia familia casándose primero con Alexandra Zuikova, un matrimonio que acabaría en divorcio; y posteriormente con Galina Alexandrova, una doctora con la que compartiría el resto de su vida. Respecto a su descendencia Zhukov tuvo un total de cuatro hijas llamadas Era, Margarita, Ella y María.

Al iniciarse la Guerra del Khalkhin-Gol en el verano de 1939 entre la Unión Soviética y la Mongolia Exterior contra Japón y Manchukuo, el general Georgi Zhukov, todavía un desconocido para muchos soviéticos, fue enviado al Lejano Oriente para impedir la penetración japonesa sobre el territorio mongol. Milagrosamente y contra todo pronóstico, el joven militar por el que nadie dentro de sus propias filas había apostado, detuvo el avance del Ejército Imperial Japonés sobre un frente de 750 kilómetros y preparó un minucioso contraataque trasladando grandes reservas desde la retaguardia, moviendo a sus hombres de noche para no levantar sospechas y haciendo estudiar a sus propias tropas un manual escrito por él mismo que tituló Lo que el soldado soviético debe saber en defensa. Fue así como el 20 de Agosto de 1939, el Ejército Rojo de Zukhov desencadenó una ofensiva que arrolló fácilmente las posiciones enemiga, irrumpió en la frontera de Manchuria y destruyó al XI Ejército Japonés en la Bolsa de Nomohan. Aquella inesperada victoria que causó a los japoneses 50.000 bajas a costa de 26.000 soviéticas, terminó en un tratado de paz con Japón y en la concesión a Zhukov de la Medalla de Héroe de la Unión Soviética.

Georgi Zhukov con el general ruso Gregori Shtern y el mariscal mongol Khorloogiin Choibalsan en la Guerra del Khalkhin-Gol.

Resuelta la situación en el Lejano Oriente, Zhukov participó en la invasión a Besarabia sobre Rumanía en 1940, dirigiendo al Ejército Rojo contra los pocos combatientes del Ejército Rumano que fueron fácilmente vencidos. Durante los meses siguientes y principios de 1941, Zhukov comenzó a sospechar en la posibilidad de una guerra contra Alemania, motivo por el cual propuso a Iósif Stalin tomar medidas defensivas en la frontera e incluso adelantarse con un ataque preventivo, dos propuestas que no tuvieron éxito porque el líder soviético estaba absolutamente convencido de su amistad con Adolf Hitler.

El 22 de Junio de 1941, más de 4 millones de soldados del Eje invadieron la Unión Soviética en lo que se conoció como la “Operación Barbarroja”. Sorprendentemente el mismo Stalin, pensó que simplemente se trataba de un enfado momentáneo de Hitler con quién podría llegar a un acuerdo, algo que Zhukov intentó hacer ver que se equivocaba mediante un enfrentamiento verbal que acabó muy mal porque el líder soviético, convencido de su tesis, perdió tres semanas de tiempo en las que cayeron millones de tropas del Ejército Rojo. Desgraciadamente para cuando Stalin se dio cuenta de su error y nombró a Zhukov miembro del Estado Mayor (STAVKA), se produjo la derrota de Kíev que costó 1 millón de bajas soviéticas y aproximó al Ejército Alemán a Moscú. Afortunadamente los consejos de Zhukov como apuntalar el sector del Ártico contra Finlandia en Carelia, organizar partisanos en retaguardia y retrasar algunos días a 250.000 soldados alemanes en la Batalla de Smolensko, evitaron un colapso total del Frente Oriental.

Zhukov en el Frente Oriental dirigiendo las operaciones.

Moscú se convirtió en el último objetivo del Ejército Alemán (Wehrmacht) antes de su victoria final sobre la URSS y por eso el general Zhukov convenció a Stalin de que debía presentarse la batalla definitiva en torno a la capital. Fue así como tras resultar aniquilados 700.000 soldados soviéticos en las Bolsas de Vyzama y Bryansk, Zhukov fue retrasando el avance enemigo lo suficiente para movilizar a toda la población moscovita en la construcción de defensas y contar con la ayuda del invierno que cubrió de nieve las carreteras y congeló las máquinas alemanas. Gracias esta táctica, los soviéticos ganaron dos meses de tiempo y trasladaron desde el Lejano Oriente al Ejército Siberiano para desencadenar una contraofensiva el 5 de Diciembre de 1941 cuando el enemigo ya estaba a tan sólo 16 kilómetros de la capital. De esta forma, Zhukov arrolló a las vanguardias germanas y capturó numerosos prisioneros, logrando alejar al Grupo de Ejércitos Norte a más de 140 kilómetros de distancia de la ciudad y ser el ganador de la Batalla de Moscú, convirtiéndose de esta forma en el primer general en vencer por tierra al Ejército Alemán en la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el Grupo de Ejércitos Sur desencadenó la “Operación Azul” contra la URSS que llevó a las fuerzas del Eje a invadir la mitad del Cáucaso y a enfrascarse en la Batalla de Stalingrado, la cual se prolongaría desde el verano hasta el otoño de 1942 a lo largo de una sangrienta guerra urbana; el mariscal Georgi Zhukov tomó el mando del Ejército Rojo al otro lado del Río Volga mientras reunía en secreto una gigantesca fuerza de 1.101.000 soldados, 675 tanques, 10.250 cañones y 1.216 aviones. Bajo el nombre de “Operación Urano”, el 19 de Noviembre lanzó una contraofensiva en pinza que destruyó los III y IV Ejércitos Rumanos y el 21 unió a sus vanguardias a la altura de Sovietski, lo que dejó embolsado al IV Ejército Alemán dentro de la propia Stalingrado. Efectuado este movimiento, Zhukov fue estrechando el cerco a la ciudad y lanzando nuevas ofensivas como las que también aniquilaron en el Río Don al VIII Ejército Italiano y al II Ejército Húngaro. Ante esta presión y sometidos al hambre y el frío clima invernal, los soldados del VI Ejército Alemán finalmente se rindieron el 2 de Febrero de 1943. Este desastre que costó 800.000 bajas al Eje a costa de 1.200.000 soviéticas, fue el mayor triunfo militar de Zhukov hasta la fecha y el principal punto de inflexión que modificaría el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.

Obcecadamente el Tercer Reich volvió a pasar a la ofensiva en el verano de 1943 en lo que se conoció como la “Operación Ciudadela” sobre un sector comprendido entre Kursk y Orel del que era responsable el mismo Georgi Zhukov, recientemente ascendido a mariscal de campo. Precisamente como este último ya había previsto un movimiento sobre dicho lugar, organizó una formidable defensa en forma de herradura compuesta por densos campos de minas, redes de trincheras, trampas explosivas y una importante reserva de blindados. Fue así como se desarrolló la Batalla de Kursk, considerado el mayor enfrentamiento de carros de la Historia, en el cual a pesar de que los soviéticos tuvieron bajas mucho más abrumadoras debido a la introducción de los nuevos tanques Tiger y Panther que superaban al T-34 ruso, las pérdidas de Zhukov infligidas a los alemanes les forzaron a suspender la ofensiva y ceder la iniciativa al Ejército Rojo.

Zhukov junto al general Kliment Voroshilov inspeccionan un tanque Tiger alemán capturado en el Frente del Este.

Gracias a la victoria en la Batalla de Kursk, Zhukov persiguió al Ejército Alemán a través de Ucrania, recuperando un considerable tramo del territorio perdido como las plazas de Orel o Kharkov, cruzando el Río Dniéper y liberando la capital de Kíev en Diciembre de 1943. También organizó la ruptura del Asedio de Leningrado en 1944 tras expulsar a los sitiadores fino-germanos y recuperó gran parte de la Rusia Occidental, lo que le valió ser apodado por sus soldados con el nombre de “Salvador (Spasitel)”, “Ariete”, “Huracán” o “Invencible”.

Bajo el nombre de “Operación Bragation”, el 22 de Junio de 1944 el mariscal Georgi Zhukov organizó la mayor ofensiva del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial con 2.331.000 soldados, 4.070 tanques, 31.000 cañones o morteros y 6.339 aviones. De este modo, enterradas por el bombardeo de artillería inicial y a continuación arrolladas por los tanques e infantería de los rusos, las tropas alemanas sufrieron una de sus mayores derrotas debido a las 400.000 bajas frente a las 765.000 del Ejército Rojo, así como la pérdida territorial de Bielorrúsia, Polonia Oriental, Ucrania Occidental y Lituania.

A comienzos de 1945, Georgi Zhukov inició la ofensiva final contra el corazón del Tercer Reich primeramente expulsando a los alemanes del Río Vístula y Varsovia, luego conquistando Polonia y Prusia Oriental, y por último entrando en las fronteras germanas. Sin embargo a partir de este punto, Iósif Stalin intentó obtener réditos políticos personales de la campaña y por eso favoreció imprudentemente la competencia entre sus tres mariscales favoritos: Zhukov al mando del I Frente de la Rusia Blanca, Iván Koniev del I Frente Ucraniano y Konstantin Rokossovsky del II Frente de la Rusia Blanca. Esta absurda decisión de Stalin costó miles de vidas soviéticas en el cruce del Río Oder y la toma de las Colinas de Seelow, aunque a largo plazo favoreció a Zhukov porque tras activarse la Orden 11.074, el mariscal fue el primero en iniciar la Batalla de Berlín, conquistar la ciudad e finalmente en izar la bandera roja de la URSS sobre el Parlamento Alemán (Reichstag) el 2 de Mayo de 1945.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en Europa en Mayo de 1945, el mariscal Georgi Zhukov fue uno de los máximos militares en presidir el desfile de la victoria en la Plaza Roja de Moscú celebrado el 10 de Junio. Sin embargo Iósif Stalin, temiéndose que Zhukov se hiciese muy popular entre el pueblo ruso en detrimento de su figura, eclipsó la fama del mariscal a través de una intensa y falseada campaña propagandística mediante la cual él mismo líder soviético se atribuyó los laureles del triunfo sobre Alemania.

Tres grandes generales aliados. El norteamericano David Dwith Eisenhower en la izquierda, bromea con Georgi Zhukov en el centro. A la derecha se encuentra el mariscal británico Sir Arthur Tedder.

Como recompensa por los servicios prestados en la Segunda Guerra Mundial, Stalin nombró a Zhukov jefe del Alto Comisionado de Alemania que ocupaba la parte oriental del país, cargo que desempeñó estrechando lazos con Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, además de entrevistarse con importantes personalidades como el general norteamericano David Eisenhower, con el mariscal inglés Bernard Montgomery o con el general francés Jean de Lattre Tassigny. Poco a poco la fama de Zhukov no sólo fue creciendo entre los rusos, sino también entre los Aliados Occidentales. Aquello preocupó enormemente a Stalin ante el riesgo de que el pueblo soviético pudiese ver a Zhukov como el vencedor de la contienda y no a él mismo. Por dicha razón suprimió de sus responsabilidades a Zhukov en Alemania y para sorpresa de todos le otorgó el mando militar del Distrito de los Urales. Sin embargo más que un premio, su destino fue más bien un castigo y el propio Zhukov lo consideró un injusto exilio forzoso.

Muerto Stalin en 1953 e iniciado el proceso de la “Desestalinización” por el nuevo Presidente Georgi Malenkov, las nuevas autoridades trasladaron a Zhukov de los Urales y lo destinaron a Moscú para evitar un más que probable golpe de Estado de Lavrenti Beria, por aquel entonces el más fiel seguidor de Stalin que aspiraba a sustituirle. Inmediatamente Zhukov, al mando del Ejército Rojo en la capital, consiguió poner bajo su órbita a toda la Policía Estatal (NKVD) y arrestar a Beria, quién sería posteriormente ejecutado con el consiguiente fin del estalinismo.

Rápidamente Zhukov al mando del Ejército Rojo, consiguió poner a toda la policía secreta, el NKVD, bajo su órbita para evitar una sublevación. La intervención de Zhukov fue un éxito, pues el estalinismo tocó a su fin con la ejecución de Beria, juicio al que él mismo asistió como parte del tribunal.

Zhukov en uniforme durante la Guerra Fría. Siempre se definió como un antiestalinista.

En 1955 Zhukov fue nombrado Ministro de Defensa de la URSS bajo el nuevo gabinete del Presidente Nikolai Bulganin. Durante su cargo al frente de esta cartera, fue partidario del aperturismo a Occidente, razón por la cual se entrevistó con su viejo conocido norteamericano, David Eisenhower, recientemente convertido en el Presidente de Estados Unidos, a quién le regaló un kit de pesca. Simultáneamente reforzó lazos con el resto de países comunistas, como por ejemplo hizo a través de un viaje a bordo del crucero Kuibyshev por Albania y Yugoslavia, visitando a los mandatarios Enver Hoxa y Josip Tito respectivamente. Al mismo tiempo apoyó los juicios para restaurar la memoria de todas las víctimas de Stalin, entre ellos a varios compañeros suyos asesinados durante la Gran Purga como Mikhail Tujachevsky.

Nikita Jruschov, nuevo secretario del Partido Comunista Soviético (PCUS), retiró en 1957 a Zhukov del Ministerio de Defensa. Una década después, en 1965, fue llamado de nuevo por el gabinete del Presidente Leonid Breznev; mientras que al año siguiente, en 1966, fue condecorado con la Orden de Lenin en una tumultosa ceremonia sobre la Plaza Roja.

Inesperadamente en 1967, Zhukov sufrió un problema de salud cerebrovascular que le obligó a abandonar el servicio activo para siempre y obtener la baja por enfermedad. A partir de entonces fue sometido a un tratamiento en casa que le dispensó su propia esposa, la doctora Galina Alexandrova; llevando desde ese momento una vida muy plácida y hogareña en las que realizó actividades como contestar a los montones de cartas de sus admiradores militares o escribir una obra a la que tituló Memorias y Batallas publicada en 1969.

El 18 de Junio de 1974, la vida de Georgi Zhukov se apagó para siempre, siendo a continuación su cuerpo enterrado con todos los honores nacionales en el Mausoleo de la Plaza Roja de Moscú. Con él se fue uno de los más grandes héroes de la Unión Soviética y sin duda uno de los más brillantes militares de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Georgy Zukovi”, S.A.R.P.E. (1978), p.386-389
-Juan Antonio Guerrero, Zhukov, el Héroe Salvador, Revista Muy Historia Nº76 (2016), p.24
-http://en.wikipedia.org/wiki/Georgy_Zhukov