Ewald Von Kleist

Paul Ludwig Ewald Von Kleist nació un 8 de Julio de 1881 en Braunfels an der Lahn, región de Hesse, Alemania. Procedente de una familia aristocrática prusiana con una generación de tres mariscales y 31 condecorados con la prestigiosa Cruz Pour le Mérite; su abuelo fue el mariscal Graf Friedrich Von Kleist, uno de los héroes de la Batalla de Laon en 1814 durante las Guerras Napoleónicas; de quién su nieto sería un digno sucesor en la Segunda Guerra Mundial.

General Ewald Von Kleist.

Siguiendo la tradición familiar, Von Kleist ingresó como cadete en Marzo de 1900 dentro del 3º Regimiento de Artillería de Brandenburg. Al año siguiente de su acceso, el 19 de Agosto 1901, ascendió a teniente de húsares y en 1904 fue elegido adjunto entre los mandos de su unidad. Posteriormente, entre Octubre de 1909 y 1911, cursó estudios militares en la Academia de Caballería de Hannover, antes de realizar un programa similar en 1912 dentro de la Academia de Guerra de Berlín. Una vez graduado en su especialidad, fue enviado como oficial de Estado Mayor al 1º Regimiento de Caballería de Húsares de Kassel y en Marzo de 1914 ascendido a capitán del 3º Escuadrón de Caballería.

A comienzos del siglo XX, Ewald Von Kleist formó su propia familia tras contraer matrimonio con una chica llamada Gisela Wachtel. Fruto de la pareja nacerían dos hijos, Johannes Jürgen Christoph Ewald y Hugo Edmund Cristoph Heinrich, quienes al igual que su padre, también seguirían la tradición militar como oficiales del Ejército Alemán.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en Agosto de 1914, Von Kleist dirigió al 3º Escuadrón del 1º Regimiento de Caballería de Húsares durante la Batalla de Tannenberg, contribuyendo a una de las mayores victorias militares de Alemania sobre Rusia en el Frente Oriental. Durante el resto de la Gran Guerra, entre 1915 y 1917, sirvió en Europa del Este como agregado del Estado Mayor de la 85ª División de Reserva, de la 86ª División de Infantería, de la 171ª Brigada de Infantería y del XVII Cuerpo de Reserva. Una vez se produjo la rendición de Rusia en 1917, Von Kleist fue trasladado al Frente Occidental de Francia, donde combatió en diversos escenarios como Reims, Champagne y el Río Mosa, además de desempeñar cargos en el Estado Mayor de la 225ª División de Infantería y posteriormente del VII Cuerpo.

Gracias a sus méritos en la Gran Guerra, Von Kleist pudo convertirse en uno de los pocos oficiales en ser admitido dentro del Ejército de la República de Weimar (Reichswehr) debido a que el Tratado de Versalles de 1919 obligó a Alemania a reducir al mínimo la plantilla de la oficialidad. Así fue como de 1922 a 1923 fue puesto al frente de un escuadrón del 13º Regimiento de Caballería, de 1923 a 1926 fue designado instructor de la Academia de Caballería de Hannover, de 1928 a 1929 fue ascendido a jefe de Estado Mayor de la División de Caballería de Breslau y de 1929 a 1931 fue puesto al mando el 9º Regimiento de Infantería. A raíz de estos nombramientos y su valiosa experiencia en la administración militar, en Julio de 1932 el Presidente Paul Von Hindenburg le concedió el rango de general de caballería.

Con la llegada al poder de Adolf Hitler y la fundación del Tercer Reich en 1933, Von Kleist que era una persona de ideas monárquicas y conservadoras, chocó con la manera de pensar del nacionalsocialismo revolucionario. Por este motivo cuando el Führer destituyó en Febrero de 1938 a todos los mandos tradicionalistas del nuevo Ejército Alemán (Wehrmacht), Von Kleist fue licenciado y jubilado forzosamente, aunque por lo menos marchó al retiro con una jugosa pensión de la que pudo disfrutar de unas largas vacaciones en su Villa de Weidebrueck cerca de Breslau. Sin embargo y contra todo pronóstico, al año siguiente, en el verano de 1939, Hitler llamó de nuevo a Von Kleist, a quién restituyó en su antiguo puesto de cara al inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.

El 1 de Septiembre de 1939, el XII Cuerpo del general Von Kleist, que por aquel entonces contaba con 58 años de edad, cruzó la frontera con Polonia, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente al inicio de la campaña, las tropas de Von Kleist fueron esenciales porque se apoderaron de los pozos petrolíferos de Lvov y unieron sus vanguardias acorazadas de tanques Panzer con las del general Gerd Von Rundest que dividieron al país en dos mitades. Una vez conquistada Polonia, Hitler se sintió tan complacido por los grandes dotes que Von Kleist al frente de los carros de combate, que el 20 de Febrero de 1940 bautizó a la mayor fuerza acorazada de Alemania con el nombre de Grupo Panzer “Kleist” (Panzergruppe “Kleist”) a la que por supuesto él mismo general lideró.

A las 9:00 horas de la mañana del 10 de Mayo de 1940, Von Kleist al mando del Grupo Panzer “Kleist” atravesó la frontera con Bélgica y arrolló con facilidad a las escasas tropas del Ejército Belga, antes de romper el frente por el Sedán el día 12 y superar el cauce del Río Mosa el 13, lo que le facilitó adentrarse en el Bosque de las Ardenas sin encontrar prácticamente oposición tras recorrer más 80 kilómetros hasta cruzar el Río Oise, conquistar Abbeville y entrar en la demarcación de Francia la jornada del 17, dejando durante el trayecto embolsados a más de 400.000 soldados británicos, franceses y belgas. Curiosamente y mientras el general del Ejército Francés, Henri Giraud, leía la prensa en su despacho acerca de la hecatombe militar de su patria, el general Ewald Von Kleis que acababa de tomar su cuartel, entró de repente por la puerta para anunciar al incrédulo galo que se convertía en su prisionero de guerra. La campaña prosiguió en los días posteriores, pero Von Kleist no pudo explotar su éxito debido a que tras ocupar Boulogne el 22 de Mayo, Hitler le ordenó detenerse inexplicablemente, decisión que permitió al Cuerpo Expedicionario Británico ser evacuado del puerto de Dunkerque. Sin embargo y a pesar de aquella inesperada pausa, el Panzergruppe “Kleist” reinició la marcha el 5 de Julio hacia el sur de Francia para asegurar las orillas del Río Aisne y posteriormente las ciudades de Lyon y Burdeos. Como recompensa por las increíbles hazañas de Von Kleist al término de la conquista de Francia, el general fue condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

Mariscal Ewald Von Kleist.

Al año siguiente, en 1941, Von Kleist fue puesto al mando del I Grupo Panzer (I Panzergruppe) desplegado en Sofia tras obtener un permiso de paso militar con Bulgaria que acababa de adherirse a las potencias del Eje. Aunque en un principio su objetivo iba a ser socorrer al Ejército Italiano en Grecia, en cuanto Yugoslavia se alineó con los Aliados, Von Kleist modificó su ruta y atacó a este última nación el 8 de Abril de 1941. Así fue como con asombrosa rapidez un conglomerado de tropas alemanas y búlgaras lideradas por Von Kleist tomaron Nîs el día 9 y aniquilaron al Ejército Real Yugoslavo durante las jornadas siguientes hasta ocupar la capital de Belgrado el 13 sin apenas haber pegado un sólo tiro.

El 22 de Junio de 1941 el I Grupo Panzer de Von Kleist invadió la Unión Soviética partiendo desde Polonia e irrumpiendo en Ucrania a través de Galitzia, donde el día 30 tomó la ciudad de Lvov (que dos años antes él mismo había arrebatado al Ejército Polaco durante la campaña de 1939 y entregado a la URSS dentro del marco del Pacto Ribbentrop-Molotov). A la semana siguiente, el 6 de Julio, Von Kleist reanudó la marcha rompiendo la “Línea Stalin” y el día 10 ocupó Zhitomir, antes de cerrar la “Bolsa de Umán” el 8 de Agosto capturando a 100.000 prisioneros del Ejército Rojo. Acto seguido sus vanguardias acorazadas cruzaron el Río Dniéper y conquistaron Zaporozhe la jornada 26, además de contribuir decisivamente al asedio de la “Bolsa de Kíev” que en Septiembre fue aniquilada con más de 800.000 bajas soviéticas y la destrucción de cinco ejércitos y 22 divisiones.

Mientras el grueso del Ejército Alemán comenzó la ofensiva hacia Moscú durante la “Operación Tifón”, el I Grupo Panzer de Von Kleist cubrió la maniobra desde el sur de Ucrania ocupando Dniepropetrovsk y alcanzando el Mar de Azov el 5 de Octubre. Inmediatamente y junto a refuerzos del Ejército Rumano, el Ejército Italiano, el Ejército Húngaro y el Ejército Eslovaco, las tropas de Von Kleist cruzaron el Río Mius, entraron en Tagnarog el 17 de Octubre y se apoderaron de Rostov el 20 de Noviembre. Sin embargo y con la llegada del frío invierno acompañado de barro y nieve que dejó atascados a los tanques, el Ejército Rojo lanzó una contraofensiva que obligó a Von Kleist a abandonar Rostov el 28 de Noviembre y a volver sobre sus pasos al Río Mius, donde milagrosamente consiguió rechazar a las interminables oleadas de tropas soviéticas. Como premio a la defensa de dichas posiciones al sur de la URSS, el 17 de Febrero de 1942 Hitler entregó a Von Kleist la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble.

Bajo el nombre de “Operación Edelweiss” que preveía la conquista del Cáucaso, el I Grupo Panzer de Von Kleist que acababa de quedar adscrito al Grupo de Ejércitos A del mariscal Wilhelm List, inició en el verano de 1942 su avance sobre la Eurasia con el objetivo de llegar a los pozos petrolíferos de Bakú y el Azerbayán. Al frente de sus fuerzas acorazadas, Von Kleist ocupó el 10 de Agosto las instalaciones petrolíferas de Maikop (que cubrían el 5% del crudo de la URSS), el 12 la capital de Elista en Calmucia y el 13 la capital de Krasnodar en el Kubán. Gracias a que la política de Von Kleist respecto a las poblaciones del Cáucaso fue la de entendimiento, miles de chechenos, nogais, inguches, daghestanos, kabardos, balkares, karachaís, calmucos e incluso cosacos se unieron a la causa y organizaron formaciones de voluntarios como la Unidad Especial “Bergmann” que contribuyó a la conquista de importantes plazas como Piatigorsk o Malgobek. De hecho Von Kleist fue uno de los máximos promotores de la independencia de Kabardino-Balkaria y por tanto el alemán de más alto grado invitado al nombramiento del Presidente Selim Shadov. A raíz de tales méritos tanto en el ámbito militar como en el político, el 9 de Septiembre de 1942 Hitler concedió a Von Kleist el mando supremo del Grupo de Ejércitos A.

Cuando se produjo la ofensiva del Ejército Rojo en la Batalla de Stalingrado que dejó embolsado al VI Ejército Alemán en Noviembre de 1942, la posición del Grupo de Ejércitos A fue tan vulnerable que Von Kleist no tuvo más remedio que solicitar el repliegue a Hitler para evitar un embolsamiento total. Fue entonces y como muy a su pesar, Von Kleist inició la retirada el 1 de Diciembre de 1942 bajo unas terribles condiciones de nieve, frío y barro que causaron un gran número de bajas, aunque por lo menos y gracias a esta iniciativa salvó a más de 30 divisiones con 227.484 soldados que alcanzaron la seguridad del Río Mius y el Río Don.

A finales de Octubre de 1943, Von Kleist fue ascendido a mariscal y puesto al mando del XVII Cuerpo estacionado en la Península de Crimea. Sin embargo y a sabiendas de que la zona estaba perdida de antemano, el 26 de Octubre propuso una retirada táctica que Hitler acabó abortando tras alegar de que ceder aquel territorio supondría un “portaaviones” desde el cual la aviación soviética tendría al alcance los pozos petrolíferos de Ploiesti que suministraban crudo al Ejército Alemán. A partir de entonces Von Kleist se encargó de la defensa de Crimea cuando el Ejército Rojo bloqueó el Istmo de Perekop el 1 de Noviembre y la Infantería Naval Soviética desembarcó en la cercana Península de Kerch. Finalmente y después de obtener el permiso de Hitler tras varios intentos, a inicios de 1944 Von Kleist rompió el dispositivo del Ejército Rojo y con el XVII Cuerpo escapó de Crimea través del Río Bug, dejando en la península a infinidad de tropas del Eje que en el futuro serían aniquiladas.

Repentinamente el 30 de Marzo de 1944, el avión personal de Hitler se presentó en Tiraspol, donde Von Kleist dirigía las operaciones sobre Ucrania, para informarle los pilotos de que debía subir a bordo. Obedeciendo a la orden, Von Kleist montó en el aparato que inició el despegue y voló durante unas horas hasta realizar un segundo aterrizaje en Lvov para recoger también al mariscal Erich Von Manstein. Una vez reunidos los dos mariscales, el avión los transportó hacia el Cuartel de Obersalzberg para finalmente entrevistarse con Hitler. Una vez estuvieron ante su presencia, el Führer les comentó que tenía una noticia buena y otra mala. La buena era que les condecoraba con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Espadas, pero la mala que les apartaba del mando y les concedía la jubilación. A pesar de que Von Kleist no se tomó mal la decisión de Hitler, al menos le recomendó llegar a un acuerdo de paz con la URSS y centrarse en ganar la guerra contra Estados Unidos y Gran Bretaña, algo a lo que el Führer se negó en rotundo para su propia perdición.

Un oficial y un soldado alemán charlando con Von Kleist en Rusia.

Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial y una vez retirado de la vida militar, Von Kleist se dedicó a llevar una existencia plácida y tranquila en su propiedad de Villa Weidbrueck en Silesia. Solamente tuvo un pequeño incidente cuando tras el atentado fallido contra Hitler el 20 de Julio de 1944, fue detenido por la Gestapo debido a que un primo suyo había participado en la conspiración, aunque en cuanto se descubrió que el mariscal no había tenido nada que ver, fue inmediatamente puesto en libertad. Lamentablemente la calma sólo se prolongaría hasta inicios de 1945, porque ante la inminente irrupción del Ejército Rojo en Silesia, Von Kleist abandonó Villa Weidbrueck, no sin antes destruir toda su finca con explosivos para evitar que sirviese como base a las tropas soviéticas. A continuación y tras haber dejado atrás su hogar, Von Kleist y su familia marcharon a Baviera para ocultarse a Mitterfels a la espera de la finalización de la contienda.

Inesperadamente el 25 de Abril de 1945, una patrulla de soldados de la 26ª División de Infantería Estadounidense capturó a Von Kleist en Baviera y lo internó en el campo de prisioneros de Trent Park. Acto seguido, a finales de 1945, el mariscal fue enviado a Gran Bretaña, donde fue encarcelado como cautivo del Ejército Británico en el Recinto Nº11 de la Isla de Farm en Gales. Al año siguiente, en 1946, fue extraditado a Yugoslavia y condenado a dos años de cárcel por las nuevas autoridades del Gobierno de Josip Tito después de haberle acusado de organizar una “guerra de agresión” contra su país en 1941. Transcurrido ése tiempo, justo el mismo día en que cumplió su cautiverio en 1948, en lugar de ponérsele en libertad, los yugoslavos entregaron a Von Kleist a la Unión Soviética, antes de ser deportado por orden de Iósif Stalin a Siberia. Desde entonces pasaría por diversos gulags y campos de concentración hasta que en 1954 fue encerrado en el Campo Vladimir situado a 300 kilómetros de Moscú, cuyos funcionarios al menos le dejaron escribir una postal mensual a su esposa. Lamentablemente como en los últimos nueve años había estado en 27 prisiones distintas, Von Kleist que ya de por sí tenía la salud delicada, enfermó de arteriosclerosis y finalmente perdió la vida el 15 de Octubre de 1954.

Johannes Jürgen Christoph Von Kleist, hijo del general Ewald Von Kleist y oficial de caballería del Ejército Alemán, tuvo más suerte porque sobrevivió al cautiverio en la URSS hasta ser liberado y devuelto a Alemania en 1956. Respecto a la actitud de los Aliados Occidentales a la hora de haber extraditado al mariscal al “Bloque Comunista” de Europa, surgió un debate interno e incluso una sensación de arrepentimiento por haber tratado de ésa manera a un hombre de la talla de Von Kleist. Afortunadamente la historiografía militar posterior del siglo XX consideraría al mariscal como uno de los mejores tácticos a la hora de poner en práctica la “Guerra Relámpago” o “Blitzkrieg” durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-François de Lannoy, Generalfeldmarschall Ewald Von Kleist, Revista Española de Historia Militar Nº93 (2008), p.77-86
-http://es.wikipedia.org/wiki/Ewald_von_Kleist