Erich Von Manstein

 

Muchos mariscales de primer nivel fueron los que contó el Ejército Alemán (Wehrmacht) durante la Segunda Guerra Mundia. Erwin Rommel, Gerd Von Rundest, Heinz Guderian, Albrecht Kesselring… fueron nombres que hicieron Historia. No obstante de entre todos estos fue Erich Von Manstein uno de los que mejor explotó los manuales militares y más éxitos cosechó en los diferentes campos de batalla.

Mariscal alemán Erich Von Manstein.

Erich Von Lewinski nació el 24 de Noviembre de 1887 en Berlín, por aquel entonces la Alemania Imperial del Segundo Reich. Su padre fue el general de artillería Eduard Von Lewinski y su madre Helene Von Sperling, ambos una familia de la Casa Borchwicz que mezclaba ancestros originarios de Polonia, Prusia y Rusia (aunque más tarde tras la muerte de estos Erich sería adoptado por su tío, el General Georg Von Manstein de quién tomaría su apellido). Así fue como el rebautizado Erich Von Manstein estuvo destinado a convertirse en militar, tal y como lo habían sido hasta 12 miembros de su linaje que alcanzaron el rango de general, entre ellos sus tíos Albrecht Gustav Von Manstein (héroe de la Guerra Franco-Prusiana de 1870-1871) y Paul Von Hindenburg (futuro vencedor de la Batalla de Tannenberg en 1914 y Presidente de Alemania de 1925 a 1934).

Desde muy pequeño Von Manstein fue educado en las costumbres castrenses y católicas con su ingreso en el Liceo Imperial de Estrasburgo que perduró de 1894 a 1899. Al año siguiente, en 1900, se incorporó en el Cuerpo de Cadetes de Plön, donde aprobó los exámenes para acceder al Colegio Militar de Gross Lichterfeldte en 1906. Allí demostraría sus grandes dotes militares sacando unas notas excelentes, lo que le favoreció ser ascendido a teneinte en 1907 dentro del 3º Regimiento de la Guardia Imperial Prusiana.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en Agosto de 1914, Von Manstein participó en la invasión de Bélgica como parte del 2º Regimiento de Reserva de Guardias Imperiales, destacando especialmente en la toma de Namur. Un mes después, en Septiembre, fue trasladado al Frente Oriental junto al VIII Ejército de su tío Hindenburg, donde entre finales de 1914 y 1915 tomó parte en la Batalla de los Lagos Masurianos, en el avance sobre la Alta Silesia, en la conquista de Polonia y en la entrada triunfal de Varsovia, acciones que le permitieron ser ascendido a capitán. Al año siguiente, en 1916, Von Manstein estuvo presente en la Batalla del Somme sobre Francia y en 1917 en la Batalla de Riga sobre Estonia. Por último en 1918, ya como parte del Estado Mayor de la 213ª División de Infantería, luchó en la Batalla de Reims hasta la derrota de Alemania.

Terminada la Gran Guerra en 1918, Von Manstein fue primeramente enviado a la Fuerza Defensiva Fronteriza de Breslau y posteriormente elegido como parte de los 4.000 miembros autorizados de la oficialidad previstos por el Tratado de Versalles que debía constituir el Ejército de la República de Weimar (Reichswehr). Mientras tanto aprovechó su tiempo para formar una familia casándose con una mujer llamada Jutta Sibylle Von Loesch, a quién curiosamente pidió matrimonio tres días después de conocerse y con la que tendría tres hijos: Gisela, Gero y Rüdiger.

General Erich Von Manstein estudiando los mapas de operaciones junto a su Estado Mayor.

Cuando Adolf Hitler llegó al poder en Alemania en 1933 como Canciller, Von Manstein apoyó la decisión de su tío Hindenburg (por aquel entonces Presidente de Alemania) de ceder la Cancillería al Führer. Sin embargo a la muerte de Hindenburg en 1934 que convirtió a Hitler en el nuevo Presidente, Von Manstein empezó a criticar ciertas políticas del Partido Nacionalista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), al que consideraba demasiado revolucionario y agresivo con el exterior; quejas que por suerte no le impidieron alcanzar el rango de general en 1936 y ser nombrado “Primer Intendente” gracias a sus modernas teorías acorazadas y al boceto que llevó al diseño del cañón autopropulsado Stug. Sin embargo cuando Von Manstein criticó duramente la anexión del Tercer Reich a Checoslovaquia en 1938, el Alto Mando Alemán (OKW) decidió enviarlo a un destino más discreto en el que no hiciese ruido, concretamente a la 18ª División de Infantería destacada en Liegnitz. No obstante ese “exilio forzoso” como lo consideró irónicamente Von Manstein, pronto dio por finalizado cuando al año siguiente, en 1939, el general fue nuevamente llamado para formar parte del Estado Mayor del Grupo de Ejércitos Sur estacionado en Silesia que debía comenzar la invasión de Polonia.

Iniciada la campaña de Polonia y con esta la Segunda Guerra Mundial el 1 de Septiembre de 1939, Von Manstein dirigió al Grupo de Ejércitos Sur cruzando la frontera de Silesia con Pomerania. Allí fue donde Von Manstein descubrió el potencial de la “Guerra Relámpago (Blitzkrieg)” consistente en la ruptura del frente con las columnas de tanques Panzer en vanguardia aprovechando la velocidad y el eficaz apoyo de la artillería y la aviación. Gracias a aquella doctrina elaborada por su amigo el general Heinz Guderian, Von Manstein arrolló a los polacos en Pomerania, cruzó el Río Vístula y rodeó y destruyó a varias divisiones del Ejército Polaco entre Lodz y Cracovia antes de concluir la campaña con la conquista de Polonia.

Básicamente por mero azar, Von Manstein se convirtió en uno de los generales más importantes de la Segunda Guerra Mundial por ser el autor del plan de invasión contra Francia. Todo ocurrió a principios de 1940 cuando después de haber estado realizando tareas de entrenamiento para el XXXIX Cuerpo en Pomerania, fue invitado a una comida en la Cancillería de Berlín en la que iba a estar presente Hitler. Una vez en la reunión, Von Manstein fue el único general que se atrevió a criticar el llamado “Plan Amarillo” basado en una copia del “Plan Schlieffen” (cruzar a Francia a través de Bélgica evitando el perímetro defensivo de la Línea Maginot en Alsasia y Loreana) que había fracasado en 1914 durante el inicio de la Primera Guerra Mundial. Fue entonces cuando Hitler curioso por escuchar otra alternativa, invitó a Von Manstein a su estudio privado para que le detallara su punto de vista. Así pues, Von Manstein le propuso el “Plan Golpe de Hoz” consistente en invadir primero Holanda con la finalidad de atraer a las fuerzas francesas y británicas hacia Bélgica; para a continuación desencadenar una gran ofensiva próxima a Luxemburgo sobre las Ardenas y avanzar hacia los puertos galos del Mar del Norte que rodease en una maniobra envolvente a las 49 divisiones de todos los ejércitos aliados. Maravillado por el “Plan Golpe de Hoz”, Hitler rompió el “Plan Amarillo” y autorizó la operación de Von Manstein.

El 10 de Mayo de 1940 comenzó la obra maestra de Von Manstein cuando el Ejército Alemán (Wehrmacht) inició la invasión de Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Tal y como estaba previsto, los Aliados picaron el anzuelo y enviaron sus ejércitos hacia Bélgica para ayudar a unos holandeses que de antemano estaban condenados porque se rindieron el 14 de Mayo. De este modo, una vez los anglo-británicos se asentaron en el corazón de Bélgica; las columnas Panzer alemanas rompieron el frente por el Sedán y las Ardenas, cruzaron la frontera francesa por el Río Mosa y tras realizar una maniobra envolvente en Abbeville, dejaron encerrados a los Aliados en Flandes, quienes se rindieron sufriendo casi medio millón de bajas y el equivalente a 70 divisiones, salvo los 300.000 evacuados en el puerto de Dunkerque hacia Reino Unido. Conseguida esta victoria, a continuación Von Manstein volvió sus ejércitos hacia el suroeste convergiendo sobre París y las costas del Océano Atlántico hasta los Pirineos. Así fue como gracias al general Von Manstein, recientemente nombrado mariscal de campo, París fue tomada, los Aliados fueron derrotados con 2 millones y medio de bajas y Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo conquistadas al completo.

Von Manstein inspeccionando la primera línea del frente en Rusia.

Hasta la invasión de la Unión Soviética conocida bajo el nombre “Operación Barbarroja”, el general Von Manstein no volvería a curtirse en batalla comandando el LVI Cuerpo Panzer que como parte integrante del Grupo de Ejércitos Norte al mando del general Ritter Von Leeb cruzó la frontera con Bielorrúsia y Lituania el 22 de Junio de 1941. Con una velocidad increíble, los Panzer de Von Manstein desbordaron a los soviéticos en el Río Dvina, Daugavpils y Luga, así como en la Batalla de Raseiniai donde destruyeron a 704 tanques rusos sin apenas pérdidas propias. Durante los meses siguientes de verano Von Manstein avanzó por Lituania, Letonia, Estonia y Rusia Occidental derrotando al Ejército Rojo hasta asediar Leningrado y converger sobre Demyansk capturando a decenas de miles de prisioneros.

Crimea fue el siguiente destino de Von Manstein en el otoño de 1941 tras tomar el mando del XI Ejército Alemán, fuerza dependiente del Grupo de Ejército Sur que cooperaba con el III Ejército Rumano después de que Rumanía hubiese entrado en la contienda al lado de Alemania. Durante esta fase el objetivo de Von Manstein básicamente consistió en conquistar la península cruzando la Fosa Tártara y el Istmo de Perekop hacia Yalta y Feodosia, aunque rechazando los continuos y molestos desembarcos soviéticos en retaguardia y la Península de Kerch. Así fue como Crimea se convirtió en la peor pesadilla de Von Manstein tras casi ocho meses de asedio a su principal puerto, Sevastopol, sin que sus tropas pudiesen avanzar por culpa de los poderosos fortines de hormigón enemigos. Incapaz de salir de aquella posición estática, Von Manstein tuvo la ingeniosa idea de recurrir a la artillería pesada por ferrocarril, empleando para ello a los obuses Leopold, Bertha, Dora e incluso al gigantesco mortero Thor de 600 milímetros que redujeron a escombros una por una las distintas fortalezas y búnkers enemigos. Disueltas las defensas soviéticas por las piezas de gran calibre y la aviación, Von Manstein dirigió a los soldados alemanes y rumanos hacia los muelles hasta conquistar definitivamente Sevastopol el 1 de Julio de 1942 causando a los rusos 350.000 bajas.

Tomada Crimea, Von Manstein fue de nuevo requerido en otoño de 1942 dentro del Grupo de Ejércitos Norte que asediaba la ciudad de Leningrado para detener una contraofensiva soviética en Sinyavino, a la cual frustró provocando al Ejército Rojo 113.000 bajas. Sin embargo menos suerte tuvo cuando otra vez fue llamado por el Grupo de Ejércitos Sur para liberar al VI Ejército Alemán que había resultado embolsado durante la Batalla de Stalingrado, una misión muy delicada denominada “Operación Tormenta de Invierno” que terminó en fracaso a finales de Diciembre de 1942 cuando Von Manstein aceptó su primera derrota al comprender que alcanzar la ciudad iba a ser imposible por culpa de la tenaz resistencia rusa en los alrededores del anillo y del frío invierno polar que causó estragos entre las tropas alemanas y rumanas bajo su mando. Por lo menos y a pesar del fracaso, gracias al ataque de distracción efectuado por Manstein se pudo evacuar al Grupo de Ejércitos A del Cáucaso junto a 45 divisiones del Eje.

Tanques Tiger inspeccionados por Von Manstein.

Intentando resarcirse por su fracaso durante la Batalla de Stalingrado tras saber que los soldados atrapados en la bolsa habían muerto diciendo “Manstein vendrá…, Manstein vendrá…”, el mariscal inició la reconquistado del territorio perdido volviendo a tomar el control de la cuenca del Donets y venciendo al Ejército Rojo en la Batalla de Kharkov, al que con unos medios muy inferiores causó 207.000 bajas y la destrucción de 615 de sus tanques. No obstante Von Manstein fracasó estrepitosamente durante el mayor enfrentamiento blindado de la Historia, la “Operación Ciudadela” o también conocida como la Batalla de Kursk en Junio de 1943, cuando al mando de 900.000 tropas y 3.000 tanques retó sobre las praderas de Ucrania Oriental y Prokhorovka a 1.300.000 soviéticos con 7.000 tanques; a los que provocó unas bajas mucho mayores de 254.000 hombres y 6.064 carros frente a 198.000 pérdidas propias con 760 carros, aunque estas últimas irreemplazables para continuar la ofensiva, sobretodo a raíz del desembarco de los Aliados en Italia durante la refriega que obligó a los germanos a suspender los ataques en el Frente Oriental.

Sobrepasado por los recursos infinitos de los que disponía la Unión Soviética en comparación con los del Tercer Reich, Von Manstein intentó mantener las posiciones del Frente Oriental en torno al Río Dniéper. Así pues, tras el margen de la orilla izquierda, varios ejércitos alemanes y rumanos compuestos por 1 millón de efectivos al mando de Von Manstein resistieron en una especie de “línea elástica” las continuas embestidas de 2 millones de soldados soviéticos entre verano y otoño de 1943 a los que provocó más de 1 millón de bajas. Sin embargo tanto los refuerzos, como el combustible y avituallamiento llegaron a cuentagotas para Von Manstein, por lo que en Diciembre de 1943 el mariscal ordenó la retirada, incluyendo la entrega de la capital de Kíev al enemigo, a pesar de las órdenes contrarias de Hitler. Tal decisión permitió salvar a Von Manstein a más de medio millón de soldados del Eje de un desastre peor que el de Stalingrado.

Furioso Hitler por la poca fe en la victoria de Von Manstein, decidió quitárselo de en medio discretamente, por lo que el 30 de Marzo de 1944 se reunió con él en Obersalzberg para premiarle con la condecoración de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas y a continuación anunciarle su jubilación anticipada. Aquello no tomó por sorpresa a Von Manstein, sobretodo tras saber que su sustituto era un general fanático nacionalsocialista llamado Walther Model, alguien que prefería decir lo que el Führer quería oír. Así pues, indignado por lo sucedido, pero a sabiendas de que Alemania iba a perder la guerra, Von Manstein regresó a su patria.

Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial Von Manstein se alojó con su familia en una casa la Baja Baviera, donde pudo redactar sus memorias tituladas Victorias Perdidas (Verlorene Siege). Allí permaneció bajo la vigilancia de los policías de la Gestapo hasta que el Ejército Rojo en 1945 amenazó su hogar. De este modo y temiendo caer prisionero de los rusos, el mariscal huyó hacia Alemania Occidental atravesando Pomerania y Berlín hasta rendirse al Ejército Británico en Mayo cerca de Heiligenhafen.

Erich Von Manstein.

Prisionero de los Aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Von Manstein fue encerrado en el campo de prisioneros de Lüneburg. Posteriormente fue procesado en el Palacio de Justicia de Nuremberg por no haber evitado que las tropas alemanas bajo su mando hubieran cometido crímenes durante la campaña de Crimea (curiosamente fue defendido por oficiales británicos licenciados en Derecho y contrarios a su castigo). Por tal cosa se le condenó en 1950 a doce años de cárcel a pesar de ser inocente de los cargos que se le imputaron. Por fortuna el viejo mariscal sólo cumplió tres años de prisión porque el 7 de Mayo de 1953 y tras recibir la Corte Penal Internacional fuertes presiones del Presidente alemán Konrad Adenauer, del Primer Ministro inglés Winston Churchill y del periodista Liddell Hart, Von Manstein fue puesto en libertad sin cargos.

Nada más salir de prisión, Von Manstein tuvo la oportunidad de hablar ante el Parlamento Federal (Bundestag) de la República Federal Alemana para reorganizar de nuevo el Ejército Alemán de postguerra, ahora miembro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Pronto recuperó su antiguo puesto de general y elaboró planes defensivos para proteger al país de un posible ataque por parte de la comunista República Democrática Alemana. También ayudó al periodista británico Liddell Hart a elaborar su gran enciclopedia sobre la Segunda Guerra Mundial y a escribir unas segundas memorias tituladas La Vida de un Soldado (Aus einem Soldaten) que publicó en 1958.

A la edad de 85 años y tras sufrir un ataque cerebrovascular, Erich Von Manstein falleció la noche del 9 de Junio de 1973. Como agradecimiento por sus servicios prestados, Alemania celebró un funeral por todo lo alto a su viejo mariscal como si se tratase de un héroe de la Antigüedad. No era para menos, la obra maestra de Von Manstein que culminó en la conquista de Francia en 1940 revolucionó la doctrina militar de una época.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Erich Von Manstein”, S.A.R.P.E. (1978), p.224-226

Mario Loizu, Clío Biografías. Líderes Militares, II Guerra Mundial, “Erich Von Manstein. El Planificador Brillante”, Revista Clío Biografías 4 (2015), p.24-28

http://en.wikipedia.org/wiki/Erich_von_Manstein