Eduardo VIII de Windsor

A lo largo de la Historia el amor y la monarquía han sido la causa determinante de infinidad de alianzas, guerras y tratados. Eso mismo sucedió con el romance entre el Rey Eduardo VIII de Windsor y su amante Wallis Simpson, que en los albores de la Segunda Guerra Mundial, a punto estuvo de modificar la hoja de ruta política y diplomática del futuro del Imperio Británico.

El Rey Eduardo V o Duque de Windsor, nació como Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha en White Lodge, Gran Bretaña, el 23 de Junio de 1894. Hijo primogénito del Duque de York y de la Princesa Victoria María de Teck, su bisabuela fue la Reina Victoria, la misma que había llevado al Imperio Británico a su máximo esplendor entre los siglos XIX y XX.

Eduardo VIII, Rey de Inglaterra.

Como miembro de la realeza, Eduardo fue educado con los mejores maestros y los más selectos tutores, aunque nunca destacó en los estudios, ni tampoco en el deporte debido a su escasa altura y a su complexión física poco vigorosa. Cuando el 26 de Mayo de 1910 murió su abuelo, Eduardo VII, el joven pasó a convertirse en Príncipe de Gales tras la coronación de su padre como Jorge V, lo que le convirtió en el siguiente candidato al trono y por tanto su preparación se hizo más necesaria que nunca. Así fue como a partir de ese momento ingresó en el Colegio Naval de Osborne y luego en el Colegio Naval de Darmouth, sirviendo a bordo del acorazado HMS Hindustán y cursando posteriormente una carrera en el Magdalen College de la Universidad de Oxford.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Eduardo tuvo que enfrentarse al dilema moral de enfrentarse contra su propio tío, el Káiser Guillermo II de Alemania. A pesar de que él siempre se había declarado germanófilo, tuvo que aceptar el bando donde había nacido y modificar su apellido alemán por el de Windsor, antes de ser movilizado por el Ejército Británico. Su destino fue los Granaderos de la Guardia, en cuyas filas partió al Frente Occidental de Francia, en donde siempre se mantuvo alejado de primera línea para no poner en peligro el linaje real (aunque en muchas ocasiones se saltó las normas y se presentó en las trincheras de vanguardia para combatir, lo que le valió ser condecorado con la Cruz del Mérito). Simultáneamente y junto al general Sir John French, formó parte del Estado Mayor del Cuerpo Expedicionario Británico (British Expeditionary Force o BEF) durante toda la contienda hasta la victoria final del Reino Unido tras la derrota de los Imperios Centrales.

Terminada la Gran Guerra en 1918, Eduardo se dedicó a atender los asuntos de la familia real y presidir actos públicos, además de realizar hasta un total de dieciséis viajes diplomáticos alrededor del mundo y especialmente a los dominios del Imperio Británico como la India y Canadá, comprándose en este último país una finca a las afueras de la región de Pekisko a la que bautizó con el nombre de Villa Berdingfielg. Sin embargo durante esta etapa de su vida en que adquirió una gran popularidad en la prensa y las revistas, perdió un poco la cabeza por sus constantes fiestas y las escapadas nocturnas a distintos clubs de Londres hasta altas horas de la madrugada.

La vida de Eduardo de Windsor cambió para siempre en 1931 cuando conoció a una mujer llamada Wallis Warfield Simpson. Originaria de Maryland en Estados Unidos, Wallis era la esposa de Ernest Simpson, un multimillonario propietario de una empresa naviera anglo-norteamericana, a quién no le importó engañar cuando se convirtió en la apasionada amante de Eduardo. Bajo el más absoluto secreto, los dos iniciaron una relación secreta que no pasó inadvertida a los ojos del Servicio Secreto Británico, sobretodo por la admiración ideológica que Wallis sentía por la Italia de Benito Mussolini y la Alemania de Adolf Hitler, un pensamiento con el que poco a poco fue influyendo en el futuro heredero del Imperio Británico.

Oficialmente el 20 de Enero de 1936, fecha que coincidió con la muerte del Rey Jorge V, su hijo y heredero, el Duque Eduardo de Windsor, fue proclamado Rey de Inglaterra bajo el nombre de Eduardo VIII. Curiosamente y entre las primeras medidas del nuevo monarca estuvo el acercamiento diplomático entre Gran Bretaña y la Alemania Nacionalsocialista de Adolf Hitler, así como la amistad que entabló con Oswald Mosley, líder de la Unión de Fascistas Británicos (British Union of Fascists). Lógicamente estos contactos restaron popularidad a Eduardo VIII, pero no tanto como el anuncio de divorcio de Wallis Simpson con su marido Ernest Simpson, lo que auguraba que muy pronto se convertiría en la pareja de Eduardo.

Ni la Casa de Windsor, ni el Parlamento Británico y ni la Iglesia Anglicana, aceptaron que el Rey Eduardo VIII convirtiese en futura Reina de Inglaterra a Wallins Simpson, una mujer a la que rechazaron por estar divorciada, por ser extranjera y además por sus tendencias fascistas. Así se lo dejaron claro al monarca a pesar de que él amenazó a la clase política con que se celebrase la boda, o de lo contrario el país se quedaría sin rey. Finalmente y tras muchas deliberaciones, el 11 de Diciembre de 1936, Eduardo VIII cumplió su palabra y tras redactar junto al político conservador Winston Churchill un manifiesto mediante en el que públicamente renunciaba a la Corona, abdicaba en favor de su hermado, el Rey Jorge VI, después de 325 días de reinado.

Al día siguiente de la dimisión de Eduardo VIII como Rey de Inglaterra, el 12 de Diciembre de 1936, subió junto su pareja Wallis Simpson a bordo del destructor HMS Fury, que los llevó hasta Francia para alojarse en el Palacio de Candé en Tours, por aquel entonces propiedad del multimillonario estadounidense Charles-Eugène Bedaux. Allí ambos contrajeron matrimonio en una ceremonia íntima y familiar a la que no acudió ningún miembro del Parlamento Británico, ni siquiera de la Casa de Windsor.

Durante el resto del año 1936 Eduardo y Wallis vivieron en Tours, antes de realizar la pareja un viaje a bordo del Tren “Orient Express” que les llevó a Turquía, donde el depuesto monarca tuvo ocasión de conocer en Estambul al Presidente Mustafá Kemal Atatürk. De regreso a Francia, el matrimonio residió en París debido al creciente número de sus amistades en la capital gala, como por ejemplo el fascista francés Charles Badeux, quién tuvo la idea de presentar a Eduardo al mariscal Hermann Goering, por aquel entonces fundador de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), que invitó al antiguo rey y a su esposa hacer una visita al Tercer Reich.

Adolf Hitler junto con Eduardo de Windsor y su esposa Wallis Simpson.

Cuando el Duque Eduardo y Wallis Simpson accedieron como invitados a la Alemania Nacionalsocialista, ambos quedaron maravillados por la acogida de sus gentes, todo lo contrario de lo que les había sucedido en Gran Bretaña. Así fue como el ex-monarca inició una campaña propagandística por todo el Tercer Reich, ya fuese hablando en mítines organizados por el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) o pronunciando discursos en alemán que movilizaron a grandes masas de oyentes. Incluso no dudó en posar para algunas fotografías de periódicos haciendo el saludo fascista y acudiendo a una entrevista personal con Adolf Hitler en Berchtesgaden, con quién mantuvo una extensa conversación privada. De hecho y gracias a la labor publicitaria del Duque Eduardo, la Unión de Fascistas Británicos en Inglaterra creció en número de adeptos, lo que preocupó enormemente tanto al Parlamento Británico como su hermando Jorge VI. Sin embargo el detonante definitivo de ruptura entre los miembros de la Casa de Windsor serían las declaraciones ante medios de comunicación locales que Eduardo hizo alabando el nacionalsocialismo y declarándose además portavoz de Hitler en Gran Bretaña. Lógicamente y a raíz de esta temeridad política que rompió la neutralidad de la familia real, el Rey Jorge VI prohibió la entrada de Eduardo en el Reino Unido y fracturó los débiles lazos de unión entre los dos hermanos.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Eduardo y Wallis se trasldaron al puerto de Cherburgo en Francia, donde se reunieron con el hijo de Winston Churchill, Randolph Churchill, que por aquel entonces trabajaba a bordo del destructor HMS Kelly capitaneado por el almirante Lord Luois Mounbatten. A pesar de que por la vía del Almirantazgo intentó convencer a su hermano de pedir la paz con Alemania debido a que consideraba justa la invasión a Polonia, el Rey Jorge VI se negó, aunque para calmar los ánimos de Eduardo le ascendió a general y le concedió el mando de una sección de tropas del Cuerpo Expedicionario Británico en el Frente Occidental de Francia. No obstante y a pesar de las nuevas oportunidades que se le abrían, Eduardo siguió en contacto con el fascismo francés de su amigo Charles Badeux e incluso desatendió sus responsabilidades como general cuando el Ejército Alemán invadió Francia en 1940 y arrolló al Cuerpo Expedicionario Británico.

Ocupada Francia por el Tercer Reich en Junio de 1940, el Duque Eduardo y Wallis Simpson huyeron a España cruzando los Pirineos (tenían prohibido pisar Inglaterra y no podían entregarse al Ejército Alemán porque serían considerados prisioneros de guerra) y se alojaron en el Hotel Ritz de Madrid. Desde entonces el partido filofascista Falange Española liderado por Miguel Primo de Rivera, con quién Eduardo mantenía muy buena relación, intentó por todos los medios retrasar la marcha del ex-monarca de España debido a que el Gobierno del “Caudillo” Francisco Franco pensaba utilizarlo como elemento de mediación entre Berlín y Londres para poner fin a la guerra. Desgraciadamente el plan fracasó en cuanto el Rey Jorge VI ordenó a Eduardo viajar a Portugal y desde allí tomar un barco a las Islas Bahamas (alejado de Europa el Imperio Británico se ahorraría problemas).

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el Rey Jorge VI otorgó al Duque Eduardo el título de Gobernador de las Islas Bahamas “Nassau”. A pesar de que algunas naciones solicitaron procesar judicialmente al ex-monarca por su colaboración con el nacionalsocialismo, el Gobierno de Londres se negó en rotundo alegando que las acusaciones carecían de fundamento y que tal cosa en caso de suceder solamente desprestigiaría a la Casa de Windsor que acababa de erigirse como la vencedora sobre las potencias del Eje.

Duque Eduardo de Windsor pasando revista junto a Robert Ley a un destacamento de tropas de las SS durante su visita al Tercer Reich.

La vida del Duque de Windsor como Gobernador de las Islas Bahamas fue de lo más monótona y aburrida, tanto que el ex-rey llegó a compararse con el Emperador Napoleón Bonaparte durante su reclusión en la Isla de Santa Helena. Afortunadamente siempre que pudo realizó grandes viajes junto a su esposa Wallis Simpson, sobretodo a Francia, pero también a Estados Unidos, donde entabló amistad con el Presidente Richard Nixon.

El 28 de Mayo de 1972, el Duque de Windsor, Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha, murió en París a la edad de 77 años. Sin haber dejado descendencia, el cuerpo fue llevado a Inglaterra y enterrado en el Cementerio Real de Frogmore, donde en 1986 le acompañó su difunta esposa Wallis Simpson.

 

Bibliografía:

-Sergi Vich Sáez, El Duque de Windosor y sus peligrosas amistades, Revista Historia y Vida Nº468 (2007), p.84-91
-http://en.wikipedia.org/wiki/Edward_VIII_of_the_United_Kingdom