Alfredo Carpaneto

El caso de Alfredo Carpaneto fue uno de los más insólitos entre los extranjeros que se enrolaron en el Ejército Alemán. Este voluntario italiano que contra todo pronóstico fue admitido entre las filas del Tercer Reich, no sólo accedió a los Grupos Panzer (Panzergruppen), sino que además se convirtió en uno de los mejores carristas de tanques Tiger durante la Segunda Guerra Mundial.

Alfredo Carpaneto nació en Roma un 4 de Enero de 1915. Desde su más pronta juventud, se sintió atraído por el fascismo y se convirtió en un Camisa Negra de la Milicia Voluntaria Fascista (MVSN). Desilusionado en 1939 cuando Italia decidió permanecer neutral a la Segunda Guerra Mundial, Carpaneto abandonó su país y gracias a su buen conocimiento de la lengua alemana viajó a Austria para presentarse voluntario en el Ejército Alemán (Wehrmacht).

Alfredo Carpaneto con el uniforme Panzer. En el pecho luce la Cruz de Hierro.

El acceso de Carpaneto al Ejército Alemán se produjo a título personal” y no como un voluntario en representación de su patria debido a que las autoridades de Roma le prohibieron cualquier tipo de manifestación propagandística por miedo a que fuese puesta en entredicho su neutralidad. De hecho, una vez superados los obstáculos impuestos por Italia, también Carpaneto sorteó los prejuicios raciales del Ejército Alemán porque contra todo pronóstico fue admitido como tanquista de la 2ª División Panzer estacionada en el Cuartel de Mödling a las afueras de Viena.

Oficialmente el bautismo de fuego de Carpaneto tuvo lugar durante la invasión de Francia en 1940 a bordo de un tanque Panzer III de la 7ª Compañía del 4º Regimiento Panzer que se batió al norte del país. Curiosamente, mientras se hallaba combatiendo en plena campaña contra el Ejército Francés, se enteró de que Italia había entrado en la contienda al lado de Alemania y por tanto se le urgía darse de baja del Ejército Alemán para unirse al Ejército Italiano, algo que sorprendentemente rechazó alegando que había jurado servir hasta el final junto a los alemanes. Resuelto el problema diplomático, Carpateno continuó prestando servicio en el Ejército Alemán y participando en la invasión de la Unión Soviética durante la “Operación Barbarroja”, donde se distinguió luchando en diversos enfrentamientos como los de Umán, Kíev y Rostov.

A raíz de su excelente hoja de servicios como carrista, Carpaneto tuvo el honor de ser uno de los pocos candidatos elegidos para servir en los nuevos modelos de tanques Tiger. Lo hizo un 1 de Abril de 1942 como tanquista del 3º Regimiento Panzer ubicado en Sennelager, en cuyas instalaciones obtuvo muy buenos resultados, antes de partir al Frente Oriental y demostrar la potencia del Tiger a finales de año tras diversos choques contra el Ejército Rojo entre el Lago Ladoga y Leningrado.

Cuando Italia se cambió al bando de los Aliados en 1943 y Benito Mussolini fundó la República Social Italiana como un “estado satélite” del Tercer Reich, Carpaneto no quiso convertirse en tanquista del Régimen de Saló, sino que siguió firme en su determinación de seguir luchando exclusivamente por el Ejército Alemán. Así fue como continuó con su aventura en el Frente Oriental, destacando por su acción sobre Estonia en la Batalla de Narva en 1944, donde fue ascendido a cabo primero y a jefe de carro (obergefreiter).

La mayor gesta de Carpaneto tuvo lugar el 10 de Octubre de 1944 sobre la provincia de Memel en Lituania, cuando el uno de los vagones de tren en que iba cargando su Tiger, chocó accidentalmente con otra locomotora. Como consecuencia de este incidente, tan sólo dos Tigers, incluyendo el de Carpaneto, pudieron descender del vagón averiado y ser trasladados inmediatamente al sector de Truschellen sobre la región de Karlshof. Nada más llegar al área de operaciones, el Tiger que acompañaba al de Carpaneto fue alcanzado y destruido por una emboscada de trece tanques soviéticos del modelo T-34. No obstante y pese a la situación crítica, el carro de Carpaneto aceptó el reto contra sus oponentes aprovechándose de su invulnerabilidad frontal, por lo que encarado con la torreta hacia ellos, destruyó cuatro carros T-34 rusos empleando seis proyectiles. Gracias a aquella determinación y a que los proyectiles no hacían efecto sobre la parte delantera el tanque, el resto de blindados soviéticos huyó y Carpaneto en solitario ganó la batalla.

Curiosamente el mes de Octubre de 1944 fue el más dorado de la vida de Carpaneto porque durante este período destruyó un total de 15 tanques T-34 soviéticos, incluyendo algunos de la versión mejorada T-34/85. No mucho tiempo después, a finales de año, fue incorporado al Grupo de Combate Rinke (Rinke Kampfgruppe), concretamente en el 511st Batallón Panzer (Panzer-Abteilung 511); además de haber conseguido un historial hasta la fecha de numerosas condecoraciones entre las que estaban la Cruz de Hierro de Primera y Segunda Clase, más el Distintivo Panzer y la Medalla del Frente del Este (Ostmedaille).

La muerte de Carpaneto coincidió con una de sus más brillantes acciones bélicas el 26 de Enero de 1945 cuando sobre la carretera hacia Königsberg en Prusia Oriental, el italiano descubrió a una columna de tanques T-34 contra la que disparó destruyendo cuatro tanques rusos. Sin embargo y como se encontraba en inferioridad numérica, tuvo que dar media vuelta para regresar a sus líneas, con tan mala suerte que durante el trayecto su Tiger se hundió 120 centímetros sobre una charca de agua después de que se rompiese la capa de hielo en la superficie. Apenas sin tiempo para sacarlo, Carpaneto giró la torreta del Tiger 180º grados y abrió fuego desde la parte trasera contra sus perseguidores, liquidando hasta un total de ocho blindados enemigos T-34. Afortunadamente al cabo de un rato, consiguió extraer al Tiger de la charca y proseguir su camino sin saber que durante el tiempo perdido en el agua un grupo de tanques soviéticos Stalin IS-2 lo habían rodeado a la altura del cruce de caminos que iba de Gross a Blumenau. Así fue como el italiano resultó emboscado, causando el primer proyectil de 122 milímetros un incendio en el Tiger, mientras que el segundo lo desintegró aniquilando a toda la tripulación, incluyendo a Carpaneto que perdió la vida a la edad de 30 años, tan sólo 22 días después de haber sido su cumpleaños.

Alfredo Carpaneto se convirtió en uno de los mayores “ases” de tanques italianos durante la Segunda Guerra Mundial. Como carrista de Tiger, ocupó el puesto 28 de un total de 110 enlistados; siendo un total de 50 los tanques enemigos destruidos por este voluntario a lo largo de toda su trayectoria como militar.

 

Bibliografía:

-Carlo Caranci, El caso insólito de un voluntario extranjero en los Panzergruppen, Revista Serga Nº76 (2012), p.10-14