Albert Speer

Berthold Konrad Hermann Albert Speer nació el 19 de Marzo de 1905 en Mannheim, Alemania. Su padre fue el arquitecto Albert Speer y su madre una aristócrata de nombre Luise Speer. Curiosamente y al igual que su progenitor, Speer destacaría en arquitectura, con la diferencia que él llegaría mucho más lejos tras convertirse en el arquitecto oficial del Tercer Reich.

Desde niño, Speer destacó por ser bueno en las matemáticas y en el deporte, especialmente en el rugby; aunque una de sus actividades favoritas era ir de excursión a la montaña. A pesar de que su familia fue de clase alta, Speer siempre supo ingeniárselas para divertirse sin necesidad de grandes lujos, ya que se desarrolló en su personalidad un carácter humilde del que no necesitó dinero para ser feliz.

Albert Speer.

Al igual que su padre, Speer decidió seguir el ejemplo familiar y estudiar arquitectura. Primeramente ingresó en la Universidad de Karlsruhe en 1923, luego en el Instituto Heidelberg y más tarde se trasladó a Baviera para seguir estudiando en el Instituto Politécnico de Munich de 1924 a 1925. Tras realizar otros dos cursos en 1925 y 1927, finalmente terminó su carrera en el Instituto Politécnico de Charlottenburg de Berlín de donde se licenció como arquitecto con el número 22 de su promoción.

Compaginando sus estudios arquitectónicos, Speer también tuvo tiempo para formar su propia familia con Margarete Weber. Al principio la relación fue difícil, ya que los padres de Speer, ambos de clase alta, estaban en contra de que su hijo tuviese como novia a una chica de clase baja. Sin embargo y gracias su férrea insistencia, Speer terminó saliéndose con la suya y por ello el 28 de Agosto de 1928 se casó con Margarete, a la que desde entonces llamó cariñosamente “Marget”. Fruto de este matrimonio nacería una hija a la que bautizaron con el nombre de Hilda.

Fortuito fue el encuentro de Albert Speer con Adolf Hitler y el nacionalsocialismo debido a que el arquitecto nunca se había interesado por la política. Todo empezó cuando Josef Goebbels, encargado de propaganda del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), contrató los servicios de Speer para decorar su casa de Berlín. Una vez finalizada la obra, Adolf Hitler acudió a casa de Goebbels y quedó impresionado por la decoración de su hogar, motivo por el cual le preguntó el nombre del arquitecto y la manera de contactar con él. Fue así como sin previo aviso, Hitler se presentó en el lugar de trabajo de Speer vistiendo el uniforme pardo. En seguida ambos quedaron cautivados el uno del otro, pues los dos eran amantes del arte, ya que al fin y al cabo Hitler había intentado de joven convertirse en arquitecto sin éxito. A raíz de esta experiencia, Hitler quiso poner a prueba a su nuevo amigo y por ello respecto a la casa de los Goebbles le dijo: “Los cuadros no me gustan. Es arte degenerado. Pero lo demás está bien. Venga a verme y tráigame sus diseños”. Semanas después Speer cumplió con lo dicho porque se presentó ante Hitler con unos proyectos que le entusiasmaron. A partir de ahí todo transcurrió con rapidez porque en 1933, ya con Hitler convertido en Führer de Alemania, Speer fue nombrado arquitecto oficial del Tercer Reich, ingresando en el NSADP con el número 474.481 de miembro.

Adolf Hitler con Albert Speer estudiando la maqueta del Pabellón Alemán que ganaría la medalla de oro en la Exposición Universal de París.

Durante la “Era de Entreguerras”, Albert Speer dotó al Tercer Reich de una serie de hermosos monumentos, basados en la grandiosidad y lo mastodóntico, cuyos conjuntos eran construidos en piedra con formas del romano neoclásico, de estética oriental y del gusto militar y folclórico, eliminando el acero, las ventanas horizontales y los tejados planos. Su mayor construcción fue la Explanada Zeppelin de Nuremberg en 1934, un estadio con gradas, columnatas y un águila metálica de 30 metros de altura en donde se hacían las principales reuniones del NSDAP con capacidad para 400.000 personas. La decoración de la Cancillería fue la siguiente obra maestra de Speer, con un impresionante pórtico precedido por columnas romanas y esculturas de hombres viriles imitando el prototipo ario. Otras de las obras que realizó fue la remodelación del Ministerio de Propaganda de la Plaza Wilhelmplatz o la decoración del interior de la embajada alemana en Londres. Pero si por algo saltó a la fama Albert Speer en el mundo de la arquitectura internacional fue por ganar la medalla de oro en la Exposición Mundial de París en 1937 con el Pabellón Alemán, una inmensa torre de 150 metros de altura coronada por un águila agarrando la cruz gamada entre las patas y las esculturas de tres hombres musculosos desnudos que glorificaban el cuerpo humano en la parte inferior.

Hubo algunas obras proyectadas por Speer que nunca llegaron a cumplimentarse debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. La más destacada fue la transformación de Berlín, que sería rebautizado como “Germania (Welthaupstadt)”. La nueva capital contaría con la Avenida del Esplendor de 4’8 kilómetros, un Arco de Triunfo que superaría por dos en tamaño al de París y el Salón del Pueblo (Volkshalle) con la cúpula más grande del mundo de 250 metros de diámetro. Otra obra inacabada de Speer sería el Estadio Alemán (Deutsches Stadion) de Berlín para los futuros desfiles del NSDAP.

El Ministro de Armamento, Albert Speer, realizó pruebas sobre la suspensión del chasis de un tanque Tiger mientras vadea un río.

Ninguna responsabilidad ostentó Albert Speer durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, salvo la de acompañar a Hitler en su viaje a París tras la conquista Francia para admirar la arquitectura la “Ciudad de las Luces” y compartir opiniones. Sin embargo todo esta inoperatividad cambió el 8 de Febrero de 1942 con la muerte Ministro de Armamento y Producción Bélica, Fritz Todt, como consecuencia de un fatal accidente aéreo. A raíz de este suceso y al no haber ningún candidato fiable para el puesto, el Führer nombró a Speer nuevo Ministro de Industria y Armamento del Tercer Reich.

Al frente del Ministerio de Armamento, Speer superó todas las expectativas previstas porque año tras año la producción bélica fue incrementándose a un ritmo vertiginoso, construyendo todo tipo de material militar, ya fuesen vehículos, tanques, aviones, barcos, submarinos, cañones, fusiles, granadas, morteros e incluso armas secretas como los misiles V-1 y V-2. También destacó en trasladar las factorías de las grandes ciudades a otros lugares más seguros en el campo u ocultarlas bajo tierra para no quedar a merced de las bombas de la aviación enemiga que constantemente arrasaba las ciudades. Sin embargo, parte de este éxito fue debido al reclutamiento de trabajadores forzosos dentro de la Organización del Trabajo (Organisation Todt u OT) dirigida por Fritz Sauckel, quién trajo a las industrias alemanas millones de ciudadanos europeos de los países ocupados como la Unión Soviética, Polonia, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, etcétera. Con este entramado industrial, Speer aumentó la producción de tanques y aviones de 1943 en un 80%; y batió el récord en la fabricación de toda clase de armamento en 1944 con una cantidad suficiente para equipar a 270 divisiones del Ejército Alemán (Wehmarcht).

Tanta confianza tenía Speer con Hitler, que en Enero de 1945, se atrevió a escribirle una carta para suplicarle que pusiera fin cuanto antes a una guerra que ya estaba perdida. A pesar de la actitud temeraria de Speer, Hitler no se enfadó con él debido a que los dos mantenían una gran amistad como consecuencia de la afición de ambos por el arte, especialmente en todo lo referente a la arquitectura. No obstante y a pesar de sus buenas relaciones, Speer cada vez se sentía más furioso con Hitler ante la situación en que había dejado a su país, por lo que el 19 de Marzo de 1945, hizo oídos sordos a la orden del Führer sobre destruir todas las infraestructuras de la nación como una estrategia de “tierra quemada” e impidió el sabotaje. Gracias a esta iniciativa, Speer evitó de morir de hambre a un considerable porcentaje de la población alemana.

Cuando el Ejército Rojo estaba aproximándose a Berlín, Speer acudió el 20 de Abril de 1945 a la Cancillería para felicitar a Hitler por su 56 cumpleaños. Allí permaneció algunos días discutiendo con Hitler acerca de una maqueta del proyecto “Germania” y sobre las líneas de los edificios y los diseños de las avenidas, algo completamente fuera de toda lógica porque mientras tanto los cañones soviéticos comenzaron a bombardear la capital. Precisamente y justo unas horas antes de cerrarse el cerco en torno a la ciudad, Speer decidió salvar su vida, se despidió de Hitler y abandonó Berlín para dirigirse hacia Alemania Occidental.

Al anunciarse la muerte del Führer el 1 de Mayo de 1945 tras haberse suicidado en el búnker bajo la Cancillería de Berlín, Speer fue nombrado en el testamento de Hitler nuevo Ministro de Economía y Producción. Al frente de esta cartera provisional, contribuyó a gestionar el Gobierno de Flensburgo presidido por el almirante Karl Doenitz hasta que el 23 de Mayo de 1945 Speer fue capturado por los Aliados en su chalet de Glücksburg.

Hitler paseando junto a Albert Spee en una base militar.

Imputado en los Juicios de Nuremberg por el Cargo Nº4 de Crímenes contra la Humanidad, Speer fue acusado de haber utilizado a trabajadores forzosos de los países ocupados en la industria alemana cuando era Ministro de Armamento y Producción Bélica. No obstante y como argumento de su defensa, siempre denunció la brutalidad de las SS y demostró que ayudó a muchos trabajadores bajo su cargo, hechos que fueron probados como ciertos. Precisamente Speer fue uno de los pocos acusados que se sintió arrepentido, algo a lo que el mariscal Hermann Goering desde el banquillo le insultó con las siguientes palabras: “¡traidor, te mearía encima!”. Gracias a aquellos gestos de buena voluntad hacia el tribunal, Speer se salvó de ser condenado a muerte, aunque no evitó que en la sentencia final del 1 de Octubre de 1946 fuera castigado a 20 años de cárcel.

En la Prisión de Spandau el antiguo Ministro de Industria Albert Speer cumpliría su pena de cautividad dos décadas. Durante su estancia en la cárcel desde 1946 a 1966 tuvo tiempo de escribir tres libros titulado Dentro del Tercer Reich, Spandau: Los Diarios Secretos e Infiltración. También se cultivó leyendo muchas obras de literatura clásica, novelas de viaje o biografías como las de Lucas Cranach, Édouard Manet o Gengis Khan.

Transcurridos los veinte años de cárcel en la Prisión Spandau, Speer abandonó el recinto penitenciario el 1 de Octubre de 1966 mientras a su salida era escoltado por numerosos fotógrafos y periodistas. Durante su libertad, aprovechó el tiempo para disfrutar con su esposa viviendo en un chalet de Heidelberg, el cual fue comprado gracias a los derechos de autor de las ventas de sus libros. De hecho y como siempre se sintió arrepentido por el Holocausto, parte del dinero obtenido lo donó a asociaciones de víctimas de guerra judíos. También dedicó cuantiosas entrevistas a revistas como Der Spiegel o Playboy, así como charlas en la Radio BBC de Londres como las que ofreció en los programas Midweek y Newsnight. Precisamente, durante uno de sus constantes viajes a Inglaterra, fue retenido por las autoridades de inmigración en el Aeropuerto de Heathrow tras descubrir los guardias la identidad del viajero, aunque afortunadamente, a las 48 horas del incidente, se solucionó el malentendido y pudo acceder al país. Respecto a sus últimos años como anciano, Speer residió en Heidelberg, relajado en una casa a la que bautizó con el nombre de “Villa Speer”.

Retirado a la vida civil tras ser liberado de Spandau, Speer disfruta en su casa de una buena lectura con un libro sobre arquitectura escrito por él mismo.

Albert Speer falleció repentinamente de un derrame cerebral el 1 de Septiembre de 1981 durante una visita a Londres. Su cuerpo fue repatriado a Alemania y enterrado en un bonito jardín junto a su difunta esposa en Villa Speer de Heidelberg.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Albert Speer”, S.A.R.P.E. (1978), p.337-340
-Rafael Bladé, Edificar el Nazismo: La Arquitectura de Hitler, Revista Historia y Vida Nº479 (2008), p.98-103
-http://en.wikipedia.org/wiki/Albert_Speer