Alan Brooke

Alan Francis Brooke nació el 23 de Julio de 1883 en Bagnères de Bigorre, Francia. A pesar de ser francés, su nacionalidad realmente fue británica porque su padre Victor Brooke, tercer Barón de Colebrooke de Irlanda, se hubo de trasladar por motivos de salud al vecino país galo.

Brooke se educó en la ciudad francesa de Pau junto a su padre y su madre Alice Bellingham, viviendo allí hasta los 16 años, lo que le valió ser bilingüe en inglés y francés. Poco antes de la mayoría de edad, decidió convertirse en militar y por eso marchó a Gran Bretaña para alistarse en el Ejército Británico que por aquel entonces hacía furor en la dorada época colonial.

Como cadete, Brooke ingresó en la Real Academia Militar de Woolwich, de donde se graduó como oficial de artillería. Su primer bautismo de fuego lo recibió en una operación contra los rebeldes independentistas de Irlanda, convirtiéndose poco después en veterano de guerra tras tomar partido en una de las campañas coloniales de la India.

La Primera Guerra Mundial contribuyó al ascenso meteórico de Brooke cuando participó en la Batalla del Somme de 1916, durante la cual destacó en las misiones tácticas en las que utilizó el apoyo de las ametralladoras para cubrir a la infantería. Entre las medallas ganadas por sus logros en combate estuvieron la Cruz de la Orden del Mérito y la Jarretera; además de obtener el ascenso al rango de general en 1917.

General Alan Brooke.

Durante la “Época de Entreguerras” desde el término de la Gran Guerra en 1918, Brooke trabajó en el Colegio Imperial de Defensa, antes de escalar puestos importantes primero como inspector de artillería y luego como director de entrenamiento de la División Móvil. Precisamente en 1938 sería nombrado a general dentro del ámbito de la artillería antiaérea, donde tuvo la oportunidad de trabajar con el famoso mariscal del aire Hungh Dowding al frente de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF).

Fuera de la vida militar y en el plano puramente familiar, Alan Brooke se casó dos veces, la primera con Jane Richardson y la segunda con Benita Lees. Fruto de estos dos matrimonios tuvo cuatro hijos: Rosemary, Thomas, Kathleen y Victor, los dos primeros de la primera esposa y los otros de la segunda.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, el general Alan Brooke, que por aquel entonces tenía 47 años de edad, fue puesto al mando del II Cuerpo adscrito al Cuerpo Expedicionario Británico que fue desplegado en Bélgica. Sería sobre este sector donde en Mayo de 1940 recibió la embestida del Ejército Alemán (Wehrmacht) que con facilidad arrolló al Ejército Belga y empujó al II Cuerpo hacia las costas del Canal de la Mancha, aunque milagrosamente las tropas de Brooke cubrieron uno de los flancos el tiempo suficiente para permitir la huida del resto de las divisiones inglesas. Una vez completada la evacuación de Dunkerque, durante la cual Brooke fue uno de los últimos en abandonar la playa a bordo de un buque, el Primer Ministro Winston Churchill le devolvió el 11 de Junio a Francia para desembarcar en Bretaña con un pequeño contingente encargado de defender el llamado “Reducto Bretón”. Lamentablemente después de una entrevista en la ciudad de Briare con el general francés Maxime Weygand que le advirtió de la inminente capitulación de Francia, Brooke obtuvo el permiso de Churchill para abandonar el país, por lo que a mediados de Junio las últimas 140.000 tropas británicas fueron sacadas del puerto de Cherburgo.

De vuelta a Inglaterra, Brooke fue nombrado Jefe del Estado Mayor General del Ejército Británico gracias su carisma, ya que siempre formulaba sus opiniones con carácter enérgico y habla seca, una virtud que le aportó una notable capacidad de convencimiento entre la mayor parte de los políticos y mandatarios militares. Así fue como desde 1941 en adelante sus decisiones fueron esenciales y decisivas para fijar la estrategia de Gran Bretaña en su lucha contra Alemania, Italia y Japón. Precisamente el plan que elaboró fue muy acertado porque consistió en atacar a los países del Eje centrándose en la configuración geográfica de sus costas para obligar a sus fuerzas a dispersarse alrededor de todas las fronteras marítimas de sus conquistas, un movimiento que facilitaría futuros desembarcos porque las defensas serían menores, tal y como por ejemplo ocurrió en las invasiones de Sicilia, Italia o Normandía debido a que el enemigo se concentró innecesariamente en Grecia, los Balcanes o el Paso de Calais. También Brooke ocupó su tiempo en diseñar otros proyectos que nunca se llevaron a cabo como consecuencia de la negativa de Estados Unidos como el desestimado desembarco en Yugoslavia con el que se pretendía alcanzar Rumanía y enlazar con las tropas del Ejército Rojo de la Unión Soviética; o la operación anfibia en la Isla de Sumatra con la que se quería bloquear la base de Singapur ocupada por Japón.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, Brooke fue nombrado coronel de la Compañía Honorable de Artillería antes de retirarse del Ejército Británico para siempre. De hecho entre 1946 y 1954 trabajó como director de la Compañía Petrolífera Anglo-Iraní (Anglo-Iranian Oil Company) y también como jefe de dirección en el Banco Midland, además de obtener un puesto similar en la Compañía Nacional de Descuento, en la Compañía Banquera de Belfast y en la Compañía de la Bahía de Hudson.

Al retirarse de la vida laboral, Brooke se dedicó a sus aficiones personales como la caza y la pesca. También como era un amante de la ornitología y se dedicaba a la cría de aves, obtuvo la presidencia de la Sociedad Zoológica de Londres y la vicepresidencia de la Real Sociedad para la Protección de los Pájaros. Incluso encontró tiempo para publicar sus memorias en dos diarios titulados El turno de la marea (The turn of the tide) en 1957 y Triunfo en el Oeste (Triumph in the West) en 1959.

El 17 de Junio de 1963 Alan Brooke falleció de un ataque al corazón mientras dormía en la cama junto a su esposa. Como recompensa a sus méritos, el pueblo británico le despidió con honores nueve días después, el 26 de Junio, en un funeral celebrado en la Abadía de Windsor.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Alan Francis Brooke”, S.A.R.P.E. (1978), p.39-42
-http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Brooke,_1st_Viscount_Alanbrooke