Servicio Auxiliar Femenino

Cuando Benito Mussolini fundó la República Social Italiana que perduraría desde el año 1943 hasta 1945, el nuevo Estado Fascista tuvo la particularidad de admitir una formación militar compuesta en exclusiva por mujeres que llegarían a combatir contra los partisanos al norte de Italia. Se trató del Servicio Auxiliar Femenino adscrito a la prestigiosa Xª Flotilla MAS, cuyas voluntarias se verían implicadas en virulentos enfrentamientos armados contra la guerrilla durante los estadios finales de la Segunda Guerra Mundial.

Bastante antes de la existencia de la República de Saló, el sexo femenino en la Italia Fascista había experimentado cierta militarización cuando desde muy pequeñas las niñas comenzaban su educación en el Fascio Femenino de la Ópera Nacional Balilla (Fasci Feminnile dell’ Opera Nazionale Maternità e Infanzia), poco antes de continuar su adiestramiento en la adolescencia dentro de la Academia Femenina de Educación Física (Accademia Femminile di Educaziones Fisica). De hecho cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1940, muchas mujeres formaron parte del Servicio de Avistamiento Aéreo de la Aviación Militar (Servizio Avvistamento Aereo dell’ Aeronaturica Militare) y de la Unión Nacional para la Protección Antiaérea (Unione Nazionale per la Protezione Antiaerea o UNPA), ambas organizaciones encargadas de avistar posibles aviones enemigos en el espacio aéreo del Imperio Italiano.

Carteles para el alistamiento en el Servicio Auxiliar Femenino de la República de Saló.

Al producirse el Armisticio el 8 de Septiembre de 1943 que propició el inicio de la Guerra Civil Italiana entre los monárquicos apoyados por los Aliados y los republicanos sostenidos por el Eje, un gran número de chicas italianas, la mayoría jóvenes, se concentraron espontáneamente en diversas ciudades de la República de Saló para solicitar su ingreso en el Ejército Republicano (Esercito Repubblicano). Solamente en la Plaza San Sepolcro de Milán, donde Benito Mussolini había leído el Manifiesto Fascista en 1919, salieron a la calle 600 jóvenes para exigir el servicio militar; exactamente igual que hicieron en otros lugares como Roma, Turín o Venecia. A pesar de que un principio el mariscal Rodolfo Graziani, por ese entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Italianas, se negó en rotundo a crear unidades femeninas; por el contrario numerosos cuadros locales optaron por desobedecer y autorizaron dicho alistamiento, algo que también apoyó la prensa cuando el periodista Concetto Pettinato defendió la necesidad de reconocer el derecho de las mujeres a ser soldados, tal y como publicó en un artículo del diario La Stampa en Enero de 1944. Así fue como la prestigiosa Xª Flotilla MAS admitió a 300 voluntarias en el puerto de Pola que fueron puestas al mando de Fede Arnaud Pocek, las cuales se agruparon en el Servicio Auxiliar de la Décima (Servicio Ausiliario della Decima) o en la Guardia Nacional Republicana de Fronteras (Guardia Nazionale Repubblicana di Frontiera), este último un contingente bastante más pequeño que estuvo encabezado por Anna María Bardia.

Chicas del Servicio Auxiliar Femenino saludando a la bandera.

Oficialmente el 18 de Marzo de 1944 la República Social Italiana aprobó el Decreto Legislativo Nº447 que firmó el propio Benito Mussolini, el cual por primera vez autorizaba a las mujeres a ingresar en determinadas áreas de las Fuerzas Armadas Italianas, usualmente a través del Servicio Auxiliar Femenino (Servizio Ausiliario Femminile o SAF). Al mando esta formación estuvo una veterana fascista de origen toscano llamada Piera Gatteschi Fondelli, quién de manera sorprendente alcanzaría el rango de general de brigada, por ese entonces la primera mujer en conseguirlo dentro de un ejército moderno en la Historia de Europa.

La oficina de alistamiento del Servicio Auxiliar Femenino se fijó en Venecia, aunque más tarde se abrió una segunda en Como, donde las aspirantes debían tener más de 18 años o menos de 45 años, además de verse obligadas a superar un examen de patriotismo y moralidad, una prueba de educación física y poseer el título de escuela elemental con la autorización correspondiente de sus padres o maridos. Al poco de ser admitidas las candidatas pasaban a estar sometidas a una férrea disciplina militar de cuartel, aprendiendo a levantarse al toque de trompeta, a obedecer las ordenanzas, a realizar educación física, a cuidar su higiene personal, a disparar con armas, a manejarse en especialidades técnicas, a formarse en el adoctrinamiento político y a desempeñar diversas funciones prácticas dependiendo. Una vez superados todos los cursos, las voluntarias juraban lealtad a la bandera de la República Social Italiana y al Duce; justo antes de recibir las prendas de su uniforme consistentes en una guerrera, pantalones y boina (caqui colonial para verano y verde oscuro para invierno), además de la camisa negra con cinturón junto al resto de insignias correspondientes del Partido Nacional Fascista.

Piera Gatteschi Fondelli, la única mujer con el rango de general en la Segunda Guerra Mundial.

El Servicio Auxiliar Femenino quedó dividido en seis grupos que fueron distribuidos del siguiente modo: los «Italia», «Roma» y «Onore» se acuartelaron en Venecia; mientras que los «Giovenezza», «Fiamma» y «18 Aprile» en Como. La suma de todas estas agrupaciones dio una cifra de 6.737 voluntarias, de las que 1.237 ya estaban desempeñando funciones desde inicios de 1944 y otras 5.500 en fase de instrucción, quedando repartidas según la geografía en seis comandancia del siguiente modo: la 202º Comandancia de Bolonia de la oficial Maria Ponti, la 203º Comandancia de Padua de la oficial Nadia Pasini, la 204º Comandancia de Trieste de la oficial Gemma De Calò, la 205º Comandancia de Milán de la oficial Lydia Volta, la 206º Comandancia de Turín de la oficial Anna Bardia y la 210º Comandancia de Génova de la oficial Anna Ribera. Curiosamente cada equipo femenino disponía de su propio acantonamiento, siempre separado del de los hombres, con quienes se prohibía tener relaciones mientras se prestaba servicio en tiempos de guerra; sin obviar con que las combatientes cobraban un sueldo diferente acorde a sus funciones y recibían un rancho alimenticio distinto, incluso disponían de un periódico propio al que titularon Donne in grigioverde.

Servicio Auxiliar Femenino:
Grupo «Italia»
Grupo «Roma»
Grupo «Onore»
Grupo «Giovenezza»
Grupo «Fiamma»
Grupo «18 Aprile»

Las voluntarias del Servicio Auxiliar Femenino fueron distribuidas en una serie de equipos muy reducidos a través de las siguientes formaciones: el Ejército Republicano Fascista, la Guardia Nacional Republicana, la Xª Flotilla MAS, las Brigadas Negras, el Ejército del “Liguria”, la División Blindada “Littorio”, la División Alpina “Monte Rosa” y Legión “Ettore Muti”. Básicamente la función de las mujeres fue la de actuar como sanitarias, operadoras de radio, secretarias, contables, archivistas, telefonistas, telegrafistas, meteorólogas, aerólogas, intérpretes, publicistas o cocineras a lo largo del frente sobre la «Línea Gótica» y más tarde en el Valle del Río Po. También en la retaguardia combatieron numerosas veces contra los partisanos comunistas sobre las montañas, distinguiéndose en la lucha armada con pistolas y fusiles, usualmente en los Apeninos y los Alpes. De hecho el Grupo «Giovenezza» fue la única formación del Servicio Auxiliar Femenino que tuvo el honor de recibir una visita de Benito Mussolini durante una parada militar en el Castillo Sforzesco de Milán el 18 de Diciembre de 1944, donde todas las combatientes fueron elogiadas por el Duce.

Voluntarias italianas del Servicio Auxiliar Femenino adiestrándose en el uso del fusil y la bayoneta.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el destino de las voluntarias del Servicio del Auxiliar Femenino resultó ser muy trágico porque la mayoría cayeron en manos de los partisanos y sufrieron la violencia del Partido Comunista Italiano. Por ejemplo un buen puñado de ellas fueron rapadas al cero, desnudadas públicamente y obligadas a marchar por las calles ante los insultos y escupitajos de la gente; aunque otras menos afortunadas sufrieron torturas, violaciones y muchas acabaron siendo asesinadas ante pelotones de ejecución. Algo más de suerte tuvieron aquellas que se rindieron a los soldados del Ejército Estadounidense, pues fueron internadas en el Recinto Número 334 del campo de prisioneros de Scandicci, donde permanecieron medio año hasta ser puestas en libertad en Enero de 1946.

Gracias al Servicio Auxiliar Femenino la República Social Italiana se convirtió en el tercer país del mundo en aprobar el servicio militar de mujeres, pues primero lo había sido en 1917 la Rusia Zarista con el «Batallón Femenino de la Muerte», al que le siguieron otras unidades de la posterior República Rusa y finalmente del Ejército Rojo en tiempos de la Unión Soviética. También durante la Segunda Guerra Mundial hubo infinidad de combatientes partisanas en Yugoslavia, China, Grecia, Polonia, Filipinas, Francia, etcétera; aunque la única unidad propia regular de gran tamaño fue el Regimiento de Infantería “Rani de Jhansi” en 1943, formado por mujeres hindús al servicio de la India Libre (Azad Hind) que lucharon en favor de las potencias del Eje.

Jóvenes italianas del Servicio Auxiliar Femenino posan sonrientes para la cámara durante un descanso. Algunas de ellas llevan ramos de flores, probablemente un regalo de los soldados.

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial el Servicio Auxiliar Femenino proporcionó muchas heroínas que desempeñaron muy bien sus labores durante la campaña italiana, ya fuese atendiendo a soldados heridos en el frente, soportaban todo tipo de bombardeos aéreos o de artillería y o estando sometidas constantemente a los ataques por la espalda de los partisanos. Entre las nombradas en el Cuadro de Honor y condecoradas con la Cruz de Guerra, la Medalla de Oro o la Medalla de Plata, estuvieron las siguientes cuatro chicas:
-Franca Barbier: Era una estudiante de 21 años que permaneció en su puesto de combate hasta el último instante defendiendo la localidad de Champorcher, donde fue capturada y ejecutada por los partisanos el 25 de Julio de 1944 (condecorada a título póstumo).
-Angelina Milazzo: Se trataba de otra universitaria de 22 años originaria de Bocconi, quién en medio de un ataque aéreo sobre la estación ferroviaria de la localidad de Garbagnate, protegió con su cuerpo a dos mujeres que estaban siendo ametralladas por un avión en vuelo rasante de la aviación estadounidense, perdiendo durante dicha acción la vida a fecha de 21 de Enero de 1945 (condecorada a título póstumo).
-Silvia Polettini: Fue otra joven estudiante que justo mientras se hallaba atendiendo a un grupo de soldados italianos y alemanes heridos, de repente falleció cuando un aparato norteamericano la alcanzó con una ráfaga en la ciudad de Rovigo (condecorada a título póstumo).
-Nella Ruina: Era una chica que el 2 de Marzo de 1945 rescató a dieciocho personas de una casa cuando aviones estadounidenses bombardearon la ciudad de Brescia (fue la única condecorada en vida porque sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial).

Una chica italiana del Servicio Auxiliar Femenino disparando su fusil en el combate.

Juramento del Servicio Auxiliar Femenino:
Juro defender y servir a la República Social Italiana, a sus instituciones y a sus leyes, a su honor y a su territorio en paz o en guerra, realizando un sacrificio supremo. Lo juro compareciendo ante Dios y ante los Caídos por la unidad, por la independencia y por el advenimiento de la patria.

 

Bibliografía:

-Associazione Culturale SAF, Servizio Ausiliario Femminile, NovAntico Editrice (2007), p.9-51
-Nino Arena, RSI Forze Armate della Repubblica Sociale, la Guerra in Italia 1944, «Servizio Ausiliaro Femmenile SAF», Ermmanno Albertelli Editore, 2000), p.162-164
–http://it.wikipedia.org/wiki/Servizio_Ausiliario_Femminile