Servicio Aéreo Femenino (WASP)

 

Numerosas mujeres participaron en la Segunda Guerra Mundial y también como parte de las fuerzas aéreas. En el caso de Estados Unidos, el Ejército Estadounidense organizó un escuadrón formado por mujeres que se dedicó al transporte militar y fue conocido con el nombre de Servicio Aéreo Femenino (Women Airforce Service Pilots o WASP).

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial entre Alemania y los Aliados en 1939, algunas mujeres de América que servían como pilotos en el mundo civil, propusieron al Ejército Estadounidense crear un escuadrón femenino que por supuesto las autoridades militares declinaron por encontrarse la nación en una posición neutral. Tal negativa obligó a numerosas norteamericanas a viajar hasta Gran Bretaña para alistarse en la sección de los Transportes Aéreos Auxiliares (Air Auxiliary Transport o ATA), encargados de abastecer al Ejército Británico en los distintos teatros de operaciones sobre Europa.

Voluntarias del Servicio Aéreo Femenino (WASP) junto a un bombardero B-17.

Al producirse la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Japón a Pearl Harbor, los altos mandos de la Fuerza Aérea Estadounidense comprobaron preocupados como en 1942 padecían una notable carencia de pilotos para el transporte debido a que la mayoría de varones tuvieron que ocupar las plazas de los cazas y los bombarderos para las operaciones bélicas. Ante la urgente necesidad de manos expertas y gracias a las presiones de la Primera Dama Eleanor Roosevelt, así como de los generales Henry Arnold y William Tunner, se aprobó la inclusión de mujeres como pilotos en los vuelos de transporte militar.

Oficialmente el 10 de Septiembre de 1942 fue creado el 319º Destacamento de Entrenamiento de Vuelo Femenino (Women Flying Training Detachment o WFTD) al mando de Nancy Harkness Love, esposa del general Robert Love, cuya base fue establecida con 38 voluntarias en el Aeródromo de Castle, Delaware. Simultáneamente se organizó el 2º Escuadrón de Transporte Auxiliar Femenino (Women’s Auxiliary Ferry Squadron o WAFS) al frente de Jackie Cohran, una aviadora que había batido récords nacionales, quién junto con otras 18 voluntarias ubicó su base en el Aeropuerto Municipal de Houston, Texas. Ambas formaciones repartidas en 19 grupos más pequeños terminarían fusionándose en Julio de 1943 bajo el nombre de Servicio Aéreo Femenino (Women Airforce Service Pilots o WASP).

Nada sencillos fueron los requisitos para acceder al Servicio Aéreo Femenino. Según las normas las candidatas tenían que tener entre 29 y 35 años de edad, medir más de 1’60 centímetros y poseer titulación académica de secundaria. Por si fuera poco una vez aceptadas, tenían que cursar 1.400 horas de vuelo y superar una instrucción militar de 30 días. Así fue como de las 25.000 mujeres que se presentaron, únicamente 1.830 fueron admitidas y posteriormente 1.074 se graduaron tras suspender los exámenes de vuelo 552, renunciar 152, ser rechazadas por baja médica 28 y ser expulsadas por indisciplina 14.

Mujeres del Servicio Aéreo Femenino (WASP) rodeadas de bombarderos en picado Dauntless SBD Douglas.

A diferencia de los hombres que cariñosamente las apodaron como “Woofteddies (Ositos de Felpa)”, las mujeres realizando el mismo trabajo estuvieron muy por debajo de sus compañeros. Solamente en sueldo recibían mensualmente 250 dólares (6 diarios) frente a los 291 de los varones (7 diarios), además de tenerse que costear los cursos impartidos y el transporte. Por si fuera poco no tenían derecho a la sanidad militar ni a seguros de vida (y en caso de poseer uno civil automáticamente se le anulaba). Incluso si fallecían, únicamente podían optar a un féretro de pino y no de madera de buena calidad como los hombres, sin ni siquiera tener autorización para cubrirlo con la bandera norteamericana ni organizar ningún tipo de funeral militar. Una de las pocas cosas con que sí contaron estas voluntarias fue una ambulancia de emergencia y una revista propia que bautizaron como Gaceta Fifinella en honor al “Hada Fifinella” que dibujó el mismo Walt Disney.

Durante toda la Segunda Guerra Mundial, las voluntarias del Servicio Aéreo Femenino demostraron ser unas excelentes pilotos llevando aviones recién salidos de sus fábricas hasta las bases, además de efectuar vuelos de transporte hacia los frentes de guerra en Europa y el Océano Pacífico pilotando hasta 23 tipos de aparatos. Únicamente hubo una víctima mortal, la piloto Margaret Oldenburg que falleció junto a su instructor Norris Morgan en un accidente aéreo al sur de Houston.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el Servicio Aéreo Femenino (WASP) cumplió notablemente con su deber. A partir de entonces las mujeres norteamericanas irían poco a poco siendo admitidas en la Fuerza Aérea de Estados Unidos hasta su integración total a finales del siglo XX.

 

Bibliografía:

Lucía Gómez, Clío Biografías. Líderes Militares, II Guerra Mundial, “WASP: Mujeres Piloto de la Fuerza Aérea de EEUU”, Revista Clío Biografías 4 (2015), p.76-78
Guillermo Pariente, Women Airforce Service Pilots, Revista WW2GP Magazine Nº4 (2014), p.31-33