Resistencia Rumana Anticomunista

Rumanía era uno de los países con mayor sentimiento anticomunista de Europa que durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial se había alineado con las potencias del Eje. Todo esto cambió en 1944 cuando la Unión Soviética ocupó el país y entonces tuvo que surgir una guerrilla dirigida fundamentalmente por los fascistas de la Guardia de Hierro que provocaron grandes problemas en la retaguardia del Ejército Rojo.

Formación

Al producirse la traición del Rey Miguel I de Rumanía el 23 de Agosto de 1944, que culminó con la invasión de la Unión Soviética, la deportación del Ejército Rrumano a Siberia, el cambio de bando contra el Eje y la imposición de una monarquía pro-comunista teniendo a gran parte de la población en contra, iba a ser necesaria la resistencia en suelo patrio. De esta tarea se encargó el Gobierno Nacional Rumano en el Exilio, ubicado en Viena y liderado por Horia Sima, que aglutinaba a los legionarios de la Guardia de Hierro y a miembros de otras fuerzas democráticas menores.

Inicialmente la “Resistencia Rumana” fue patrocinada por el Gobierno Nacional Rumano desde Viena que el Tercer Reich decidió apoyar en forma de comandos y agentes para ser enviados tras las líneas enemigas. El perfil de estos voluntarios serían mayoritariamente miembros de la Guardia de Hierro porque tras haberse ocultado durante las décadas de 1920 y 1930 de las fuerzas monárquicas del Rey Carol II, conocían a la perfección la geografía montañosa y boscosa de Rumanía, y dominaban todas las técnicas propagandísticas para ganar afectos a la causa, aprovechando los lazos de latinidad cultural entre la población y el sentimiento anti-ruso.

Virgil Popa, legionario de la Guardia de Hierro, fue seleccionado por la Oficina de Seguridad del Reich (RSHA) para entrenar al primer grupo de 200 rumanos en la localidad de Neukarenburg sobre Austria. A este contingente de hombres, pronto se sumaron varios centenares de voluntarios porque para sorpresa del Gobierno Nacional Rumano en el Exilio se rebasaron todas las expectativas previstas. Así fue como se organizó el “Abwehr Gruppe Rumanien” para la instrucción de agentes secretos en dos sedes, una en Viena y otra en Korneuburg, cuya fuerza en un principio sólo adiestró a 12 hombres, aunque rápidamente estos se irían incrementando los combatientes tras recibir un riguroso entrenamiento para la infiltración, guerrilla, sabotaje, recopilación de información y transmisión, además de un curso de paracaidismo a manos de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) y otro de comunicaciones en código morse que efectuaron en Breitenfurth.

Si los cursos de agentes eran importantes para la supuesta “Resistencia Rumana”, también lo era aprender lucha partisana, algo en lo que los legionarios de la Guardia de Hierro eran expertos. Las Waffen-SS se encargaron de dicha especialidad creando dentro del “Abwehr Gruppe Rumanien” una rama bautizada como Grupo de Tareas Rumanía (Einsatzgruppe Rumanien) que adscrita a la Unidad de Caza SS “Sudeste” (SS-Jagdverband “Sudost”), compartía el organigrama junto a los otros voluntarios extranjeros del Grupo de Tareas “Bulgaria” (Einsatzgruppe Bulgarien), el Grupo de Tarea “Eslovaquia” (Einsatzgruppe Slowakei), el Grupo de Tarea “Serbia-Croacia” (Einsatzgruppe Serbien-Kroatien) y el Grupo de Tarea “Hungría” (Einsatzgruppe Ungarn). Todos estos combatientes recibieron la debida instrucción para saber realizar su trabajo una vez llegasen a su patria, siendo la cifra en el caso del “Einsatzgruppe Rumanien” de un total de 245 soldados, de los cuales 175 eran rumanos y 70 ciudadanos mixtos de origen étnico rumano-alemán o mestizos “volksdeutsches”.

Originalmente el objetivo de los rumanos exiliados era establecer en Rumanía una serie de grupos de guerrilla y partisanos con la finalidad de distraer tropas del Ejército Rojo de la primera línea del Frente Oriental, además de consolidar una firme resistencia política y armada, y de obtener información acerca de los movimientos de militares rusos dentro del país. Curiosamente todos estos comandos serían enviados en equipos de entre 6 y 8 hombres desde aviones de la Luftwaffe, teniéndose previsto desplegar hasta un total de 100 agrupaciones a pesar de las dificultades logísticas y de la carencia notable de aeropuertos cercanos desde los que despegar o suministrarles avituallamiento.

Operaciones

A finales de 1944, comenzaron a llegar los primeros equipos de la Guardia de Hierro sobre Rumanía saltando en paracaídas desde bombarderos Heinkel He 111 procedentes del Aeropuerto de Wiener-Neustadt en Austria. Aproximadamente fueron depositados un total de 50 hombres repartidos en ocho grupos distintos, los cuales rápidamente sumaron a centenares de adeptos entre los antiguos legionarios o campesinos descontentos. A pesar de que hasta Abril de 1945 los soldados del Ejército Rojo y del Ejército Real Rumano que cooperaba con la URSS capturaron a muchos de estos paracaidistas al descender, no evitaron que se consolidase una guerrilla fuerte y por el momento con vistas a ser ampliada.

Desde que la Guardia de Hierro instauró la guerrilla en el corazón de Rumanía y sus partidas comenzaron a hacerse con el control de bosques y montañas que permitieron bloquear numerosas rutas y carreteras a sus enemigos, sobretodo en Transilvania, los Cárpatos, la Cordillera de Fâgaras y los Montes Apuseni, tanto las columnas de la Gendarmería Real Rumana como del Ejército Rojo fueron víctimas de emboscadas y sabotajes con las que sufrieron numerosas bajas. A raíz de este inesperado movimiento partisano, las fuerzas del Eje consiguieron un éxito estratégico de grandes proporciones porque obligaron a las tropas soviéticas que ocupaban el país a incrementar sus efectivos de los 80.000 hombres a un total de 615.000 que retiraron de primera línea en el Frente Oriental.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 e impuesto un régimen comunista en Rumanía, los partisanos del “Abwehr Gruppe Rumanien” liderados por Ion Gavrilâ-Ogoranu multiplicaron sus efectivos desde 1947 a 1.196 células activas gracias a que además de la Guardia Hierro, todos los movimiento democráticos contrarios al Partido Comunista Rumano de Georghe Gheorghui se unieron a sus filas en plena Guerra Fría como el Partido Nacional Campesino, el Partido Nacional Liberal o el Frente de Labradores. Gracias a esta iniciativa, el área de influencia de los más de 10.000 partisanos y 50.000 auxiliares o porteadores se extendió a Cluj, Brasov, Maramures, Bukovina, Banato, Arad, Vrancea, Gorj, Sibiu, Craiova, Bacau, Hunedoara, Suceava, Covasna, Bârlad, Vâlcea, Dobrogea y Bristita-Nâsaud, así como amplias zonas de los Montes Rodna y el Río Crisul Alb.

La guerrilla del “Abwehr Gruppe Rumanien” y de los legionarios de la Guardia de Hierra alargaron sus acciones en el tiempo (a pesar de la derrota en la Segunda Guerra Mundial), como sucedió con la célula de Filon Verca que fue extinguida en 1948 tras el fallecimiento de este último y habiendo únicamente diez supervivientes; o la heroica resistencia hasta la muerte del centenar de defensores en los Montes Apuseni de Transilvania que lideró León Susman. Más sorprendente fue el movimiento partisano de Ion Gavrilâ-Ogoranu que con más de 200 legionarios se mantuvo durante años atrincherado en la Cordillera de Fâgaras, desde donde rechazó todos los ataques de los comunistas, hasta que mediante una conjunción de masas de tropas, artillería, tanques y aviación, finalmente sus miembros fueron aniquilados en 1956.

A partir de la década de 1950 también Estados Unidos se involucró en la guerrilla del “Abwehr Gruppe Rumanien” infiltrando en el espacio aéreo de Rumanía a aviones de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) y lanzando partisanos rumanos e incluso agentes norteamericanos. Por ejemplo algunos paracaidistas saltaron con éxito sobre la provincia de Oltenia cerca de Targu Carbunisti; aunque otros grupos fracasaron como los que tomaron tierra en Oradea-Satu Mare porque fueron interceptados y arrestados, entre ellos tres espías estadounidenses a los que perdonaron la vida a cambio de convertirse en “agentes dobles”.

Oficialmente en 1962 la guerrilla del “Abwehr Gruppe Rumanien” fue completamente extinguida por las autoridades comunistas de Rumanía. Hasta la fecha habían muerto un total de 2.000 combatientes a lo largo de un período de 18 años, lo que sin duda convirtió a este movimiento partisano antibolchevique en uno de los más longevos del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Ejército Nacional Rumano. “Los comandos rumanos tras las líneas soviéticas”, García Hispán Editor (1997), p.215-228
-Rodrigo Brunori, Cambio de Bando en Rumanía, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.92
-http://www.axishistory.com/index.php?id=1749