Resistencia Polaca

La Resistencia Polaca fue una de las más activas de la Segunda Guerra Mundial por el gran volumen de partisanos que pasaron por sus filas y también por ser las más longevas debido a que tras la derrota de Alemania la guerrilla continuó operando contra la Unión Soviética hasta el año 1963. Estos combatientes que en su mayor parte eran católicos del «Armia Krajowa» libraron grandes batallas a la retaguardia contra el Ejército Alemán, el Ejército Rojo y el Ejército Insurgente Ucraniano, además de protagonizar algunos eventos muy épicos como el famoso Levantamiento de Varsovia.

Años 1939-1941

Antes de terminar la campaña de Polonia el 27 de Septiembre de 1939, un grupo de 200 soldados pertenecientes al 110º Regimiento de Infantería que acababa de combatir en Grodno al Ejército Rojo, en lugar de optar por rendirse o marchar al exilio, decidieron operar en la clandestinidad tras quedar bajo el mando del coronel Henry Dobrazanski. A los pocos días estos combatientes convertidos en partisanos libraron su primer choque contra tropas soviéticas en Biebrza, antes de dirigirse hacia el oeste para cruzar el Río Vístula y esconderse en la zona boscosa de Deblin. Sería precisamente al abandonar este enclave el 1 de Noviembre cuando se enfrentaron por primera vez al Ejército Alemán, del cual lograron zafarse tras un breve tiroteo hasta que 50 de los partisanos supervivientes se ocultaron en las alturas de los Montes Swietokrzyskie.

Al mismo tiempo en que los hombres dirigidos por el coronel Henry Dobrazanski se fortificaban en Deblin, otros grupos menores de combatientes se ocultaron en aquellas áreas menos pobladas del país para resistir a alemanes y soviéticos a lo largo de ese otoño de 1939, siendo bautizados por ellos mismos como las «Guerrillas de Septiembre». La dirección de todos estos pequeños contingentes recayó en un principio en el Servicio para la Victoria de Polonia (Sluzba Zwyciestwu Polski o SZP) bajo supervisión del general Michal Torkazewski Karaszewicz, aunque desde 1940 se reconvirtió en la Liga de la Lucha Armada (Zwiazek Walki Zbrojnej o ZWZ) al mando del general Stefan Rowecki.

Bandera de la Resistencia Polaca del «Armia Krajowa».

Cuando empezó el año 1940 el grupo partisano más peligroso para el Tercer Reich fue el liderado por el coronel Henry Dobrazanski, apodado «Hubal», el cual operaba sobre los Montes Swietokrzyskie con un contingente al que bautizó con el nombre de Unidad Independiente del Ejército Polaco (Oddizal Wydzielony Polskiego), cuyos componentes provocaron cuantiosas pérdidas a los soldados alemanes en varias emboscadas como las que tuvieron lugar en Marzo sobre las aldeas de Huciska y Szalasy. A raíz de esta amenaza al final los ocupantes tuvieron que organizar una partida de 1.000 efectivos sumando a regulares de la Wehrmacht y guardias de las SS, quienes el 30 de Abril cayeron por sopresa sobre el campamento base de Anielin, acabando con todos los resistentes y matando al propio coronel Henry Dobrazanski.

También en la zona de Polonia bajo la ocupación de la Unión Soviética algunos resistentes polacos comenzaron a hostigar a las nuevas autoridades comunistas y a los batallones del Comisariado para Asuntos Internos, la NKVD, a lo largo de Galitzia, Volhynia, Polesia, Grodno, etcétera. La primera gran insurrección fue el Alzamiento de Chortkiv de 1940 cuando un grupo de 250 partisanos, todos católicos de la Iglesia Dominicana, intentaron asaltar un acuartelamiento del Ejército Rojo, siendo la operación un fracaso porque tras matar a tres soldados rusos, los soviéticos se repusieron de la sorpresa inicial y contraatacaron hasta reducir a los atacantes a los que infligieron 164 bajas, entre estos 14 muertos y 150 prisioneros (de ellos 24 ejecutados con posterioridad).

A mediados de 1940 el Gobierno Polaco en el exilio primero en Francia y luego en Reino Unido que lideraba el general Wladislaw Sikorski, pasó a coordinar desde el exterior la Liga de la Lucha Armada que operaba dentro de la propia Polonia. Al proyecto se sumaron los grupos levantados por los derechistas del Partido Popular (Stronnictwo Ludowe), los cuales se organizaron sobretodo en zonas rurales y boscosas bajo la denominación de Batallones Campesinos (Batailiony Chlopskie), cuyos combatientes pelearon por igual a los alemanes y soviéticos. Sin embargo fuera de la organización quedaron los izquierdistas del Partido Obrero Polaco (Polska Patria Robtnicza) que se articularon en la Guardia Popular (Gwardia Ludowa), así como los fascistas anti-alemanes de las Fuerzas Armadas Nacionales (Narodowe Sily Ludowa) encabezados por el coronel Ignacy Oziewicz que peleaban tanto a los ocupantes como a los resistentes de izquierda.

Los partisanos de Henry Dobrazanski, apodado «Hubal», uno de los primeros en echarse al monte para luego dar forma a la Resistencia Polaca.

El año 1941 fue un período de menor actividad para la Resistencia Polaca debido a que muchas de sus unidades estaban en plena formación y a que la mayor parte del país se hallaba atestado de millones de tropas alemanas que utilizaban el suelo polaco como una zona de tránsito de cara a la «Operación Barbarroja», lo que hacía inviable cualquier tipo acción hasta que las fuerzas germanas no abandonaran sus bases para profundizar en la Unión Soviética. Esto no obstante facilitó a los partisanos concentrarse en otros objetivos más fáciles como era el caso de los colaboracionistas polacos del Gobierno General, tal y como hicieron a la hora de asesinar al actor Igo Sym que trabajaba para el Tercer Reich, algo que se volvió bastante habitual en los resistentes porque a lo largo de la Segunda Guerra Mundial matarían a un total de 200 colaboradores patrios, la mayoría funcionarios, confidentes o agentes de la Policía Azul.

Año 1942

Oficialmente en Febrero de 1942 la mayor parte de los grupos de la Resistencia Polaca, salvo por la excepción de los de izquierda o de extrema derecha, se estructuraron en el Ejército Patriótico (Armia Krajowa) al mando del general Stefan Rowecki, apodado «Grot». El personal de la organización alcanzó la impresionante cifra de 300.000 efectivos, incluyendo combatientes, armeros, informadores, espías, radiotelegrafistas, propagandistas, sanitarios, sacerdotes, etcétera, así como numerosas mujeres e incluso niños de corta edad. Respecto al emblema adoptado el símbolo fue la «Kotwica», una especie de ancla ideada por la diseñadora Anna Smolenska que unía la letra P con la W, ambas las iniciales de las palabras «Pomscimy Wawer» o «Vengar a Wawer» en referencia a una matanza perpetrada por los alemanes en 1939.

Guerrillero del «Armia Krajowa» en un bosque de Polonia.

El «Armia Krajowa» se repartió geográficamente por todo el Gobierno General Polonia y el oeste del Comisariado de Ucrania en regiones militares designadas «Obszar», las cuales a su vez se subdividieron en batallones, compañías y pelotones. A nivel estructural el entramado partisano adoptó un organigrama paramilitarizado que se dividió en las secciones departamentales siguientes: 1) Organización, Personal y Religión; 2) Inteligencia y Contrainteligencia; 3) Operaciones y Formación; 4) Logística; 5) Comunicaciones; 6) Oficina de Información y Propaganda; y 7) Oficina de Financias. De igual manera se creó el Directorio de Sabotaje (Kedyw) y el Directorio de Resistencia Clandestina (Kierownictwo Walki Podziemnej), así como una organización juvenil de exploración compuesta por niños que recibió el apodo de Columnas Grises (Szare Szeregi).

Paralelamente al «Armia Krajowa» surgió un Estado Polaco Clandestino (Polskie Pantwo Podziemne) que no sólo tutelaba a los resistentes, sino que tejió una red administrativa en la sombra con sus propios ministerios y agencias de recaudación, aprobación de leyes e impresión de boletines, así como escuelas y universidades que emitían títulos, un sistema de correos, un departamento de servicios religiosos y hasta un tribunal de justicia que se articuló en el Directorio de Lucha Civil (Kierownictwo Dywersji). Los movimientos que secundaron el proyecto fueron el Partido Nacional, el Partido Campesino, el Partido Socialista y el Partido Cristiano del Trabajo, aunque quedaron excluidos por voluntad propia los fascistas del Fuerzas Armadas Nacionales y por rechazo de los demás el Partido Comunista Polaco.

El armamento del «Armia Krajowa» se multiplicó a partir de 1942 porque si hasta la fecha sus miembros habían combatido con armas del extinto Ejército Polaco que los militares habían escondido o enterrado en zulos durante la campaña de 1939, desde ese año los fusiles y subfusiles capturados a los alemanes pasaron a engrosar sus arsenales. También desde Inglaterra se lanzó mucho equipo en paracaídas, incluyendo radios y comandos entrenados apodados como «cichociemni»; además de surgir una industria clandestina en la que los ingenieros Waclaw Zawrotny y Seweryn Wielanier produjeron 700 unidades de una metralleta artesanal llamada Blyskawica, sin obviar con que el armero Edward Tymoszak inventó las granadas caseras «Filipinka» de las que se fabricaron 350.000 unidades.

A medida que los choques aumentaban contra los ocupantes del Ejército Alemán y estos empleaban más recursos para dar caza al «Armia Krajowa», la organización fue también incrementando sus efectivos en los montes y bosques con el establecimiento de los Batallones de Protección (Batalio Ochrony) clasificados como «Baltyk», Karpaty» u «Olza» dependiendo de su área de actuación. Entre las acciones más populares durante este período estuvo la voladura de numerosos puentes en el área de Lublin y el boicot a los convoyes que pasaban sobre la vía ferroviaria en los alrededores de Varsovia dentro del marco de la «Operación Wieniec». De igual manera se crearon varias redes de espionaje como la de Witold Pilecki, quién tras infiltrarse en el campo de exterminio de Auschwitz pudo recopilar valiosa información sobre el Holocausto que envió a Inglaterra; pero también la «Agencia África» encabezada por el coronel Gwido Langer y al oficial Maksymilian Ciężki, la cual mandó datos muy valiosos a los Aliados de cara a la campaña militar sobre el Norte de África.

Año 1943

A principios de 1943 la Resistencia Polaca de repente se encontró con nuevo enemigo articulado en el Ejército Insurgente Ucraniano, en este caso un movimiento partisano que también luchaba contra Alemania y la Unión Soviética, pero que de igual forma buscaba crear una «Gran Ucrania» en las antiguas provincias orientales de Polonia. Esto motivó que los partisanos ucranianos atacaran las aldeas polacas desprotegidas y exterminasen en una verdadera limpieza étnica a más de 80.000 campesinos polacos, incluyendo mujeres y niños, en un triste episodio conocido como el «Genocidio de Galitzia-Volhynia». La violencia desataba obligó a la Resistencia Polaca a intervenir para proteger a sus compatriotas y por tanto a enfrascarse en una lucha muy despiadada contra los nacionalistas ucranianos, los cuales ni tan siquiera respetaron a dos negociadores del «Armia Krajowa» venidos desde Londres, en concreto Zygmunt Rumel y Krzysztof Markiewicz, quienes nada más saltar en paracaídas fueron capturados y desmembrados en Kustyce para asombro de los Aliados Occidentales.

La guerra contra el Ejército Insurgente Ucraniano sobre las provincias de Volhynia y Galitizia, así como en menor medida sobre Polesia, también estuvo acompañada de una limpieza étnica contra la población ucraniana a manos de los guerrilleros de la Resistencia Polaca. A pesar de que el grado de salvajismo fue bastante menor, más de 23.000 ucranianos fueron exterminados por los partisanos polacos, siendo el crimen más bestial el asesinato de 366 civiles en la aldea de Pawlokoma. Aquella guerra genocida sin cuartel condujo al «Armia Krajowa» a pactar algunas treguas con el Ejército Alemán e incluso a comprar armas a los germanos; sin obviar con que colaboraron con dos unidades de 810 efectivos de la Policía Azul, exactamente los 107º y 202º Batallones de Seguridad, en compañía de los cuales pelearon contra los nacionalistas ucranianos sobre la vía férrea en torno a Lutsk.

Resistencia Polaca en los alrededores de Vilna.

Tampoco en la provincia de Lublin que pertenecía al Gobierno General, las cosas fueron fáciles para la Resistencia Polaca debido a que en una de sus áreas rurales el gobernador Hans Frank trató de expulsar a los habitantes locales para poblar la zona con 13.000 campesinos alemanes dentro del marco del «espacio vital» o «Lebensraum», algo a lo que por supuesto los autóctonos se negaron tras poner en marcha el Levantamiento de Zamosc. A diferencia de otras rebeliones, esta insurrección evitó el establecimiento de colonos germanos porque los polacos ofrecieron una enorme resistencia armada en Wojda, Róza, Zaboreczno, Dugli Kat, Lasowce y Hrubieszów, a veces sufriendo graves derrotas como en la Batalla de Osuchy, en donde 1.200 partisanos fueron derrotados en el Bosque de Solska con un saldo de 400 muertos ante una fuerza muy superior de 30.000 efectivos dirigidos por el general Friedrich Altrichter.

Durante el resto del año 1943 la Resistencia Polaca dio prioridad a las misiones planificadas por el Departamento de Operaciones de Distracción (Kierownictwo Dywersji) al mando del coronel Emil Fieldorf, sobretodo después de la captura y ejecución del general Stefan Rowecki en Junio, quién fue sustituido por el general Tadeusz Komorowski. Básicamente se trató de acciones de sabotaje en todo el territorio ocupado, incluyendo algunas maniobras militares de cierta entidad como la «Operación Tasma» que concluyó con el aniquilamiento de trece pequeñas guarniciones del Ejército Alemán. También un grupo de agentes mataron a Franz Bürkl, uno de los más temidos agentes de la Gestapo; mientras que el destacamento liderado por el oficial Henryk Iwański ofreció su apoyo a los guerrilleros judíos que se rebelaron en el Levantamiento del Gueto de Varsovia, ya fuese proporcionándoles armas, combatiendo a su lado y rescatando de entre las ruinas a 34 partisanos hebreros.

Año 1944

A partir del año 1944 los miembros de la Resistencia Polaca pusieron en marcha la «Operación Akcjian Pol» consistente en atacar coches con matrículas que perteneciesen a cargos de la SS , la SIPO o la Gestapo, siendo la víctima mortal de mayor rango el teniente Herbert Junk. De igual manera el Grupo Urban liderado por Wladyslaw Kabat consiguió robar intacto un misil V-2 que había caído durante unas pruebas cerca de Siemiatycze en las inmediaciones del Río Bug, por lo que sin saber los alemanes donde se hallaba el cohete, los guerrilleros lo desmontaron e improvisaron un aeródromo en la zona boscosa de Jadowniki Mokrew, en donde aterrizó un avión británico C-47 a los mandos del piloto Stanley Culliford y el copiloto polaco Kazimierz Szrajer, quienes subieron los restos del arma a bordo y despegaron sin incidentes de vuelta a Inglaterra en una misión que sería bautizada como la «Operación Most III».

Otra de las acciones de eliminación llevadas a cabo por el «Armia Krajowa» en 1944 fue el atentado contra Franz Kutschera, el general de las SS en Varsovia, cuando el 21 de Febrero la Compañía «Pegaz» al mando de Bronislaw Pietraszewicz le emboscó en el Número 23 de la Calle Ujazdowskie mientras viajaba a bordo de su coche Opel. Después de que una mujer diera el aviso atravesando la calle tras subirse el cuello del abrigo, un vehículo se precipitó desde la Calle Piusa y le bloqueó el paso, no sin que antes dos ejecutores disparasen varias ráfagas con las que mataron al instante al propio Franz Kutschera, aunque durante la refriega ambos comandos resultaron heridos para horas más tarde fallecer en un hospital clandestino.

Lituania se convirtió ese año 1944 en un nuevo foco de problemas para la Resistencia Polaca debido a que Polonia había mantenido graves disputas territoriales con este país desde la Guerra Polaco-Lituania de 1919 a 1920, por lo que al entener que más pronto que tarde los Aliados ganarían la contienda, los patriotas no querían tener que ceder a los lituanos ciudades como Vilna o Suwalki. Así fue como los días 13 y 14 de Mayo tuvo lugar la Batalla de Murowana Oszmianka, durante la cual 600 efectivos de las 3ª, 8ª, 9ª, 12ª y 13ª Brigadas Partisanas al mando del general Czeslaw Debicki arremetieron contra esta localidad y los pueblos vecinos de Grauzyski y Tolominowo que defendían 750 hombres del 301º Batallón de Seguridad la Defensa Territorial Lituana. Como las tropas lituanas fueron sorprendidas y arrolladas en sus puestos con un saldo de 500 bajas entre 70 muertos, 130 heridos y 300 prisioneros, las fuerzas polacas se hicieron con la victoria a un bajo coste de 40 bajas entre 15 muertos y 25 heridos.

Partisanos polacos a las afueras de Varsovia en 1944.

Cuando el Ejército Rojo destruyó al Grupo de Ejércitos Centro durante la «Operación Bagration» sobre Bielorrusia y acto seguido penetró en las fronteras orientales de Polonia del año 1939, un total de 12.000 miembros de la Resistencia Polaca cooperaron con la URSS, como por ejemplo hicieron los combatientes de la 27ª División Partisana del coronel Jan Wojciech y la Brigada Partisana «Wilno» del teniente coronel Aleksander Kryzanowski cuando se lanzaron a la insurrección en Vilna, la capital de Lituania, durante la «Operación Burza». A pesar de que los guerrilleros izaron sobre algunos tejados la bandera con las franjas roja y blanca, en seguida fueron rodeados por las fuerzas germanas del III Ejército Panzer y los colaboracionistas de la Policía Auxiliar Lituana, quienes exterminaron a todos los resistentes con más de 500 muertos. Lamentablemente en cuanto las tropas del Ejército Rojo conquistaron Vilna, las unidades policiales estalinistas que acompañaban a los soldados no dudaron en desarmar, arrestar y ejecutar a muchos supervivientes polacos, cuando no a deportarlos a los gulags de Siberia.

La persecución con la que el Ejército Rojo empezó a someter a la Resistencia Polaca se manifestó posteriormente tras la Insurrección de Lvov, cuando después de arrebatar un grupo de 5.000 partisanos polacos a los ocupantes alemanes la ciudadela medieval, la estación de gas, el mercado y las Calles Zielona y Lyczakowska, al terminar la batalla los guerrilleros fueron detenidos por los rusos y enviados a campos de concentración, incluyendo su general Wladislaw Filipkowski (aunque luego consiguió escapar). Algo parecido sucedió en otros puntos de las provincias orientales de Polonia tras registrarse algunos enfrentamientos entre soviéticos y polacos, como por ejemplo en la ciudad de Lublin, donde numerosos resistentes acabaron siendo fusilados por los batallones del NKVD. A raíz de tales incidentes y al poco tiempo de que la URSS proclamase un régimen comunista articulado en el Comité Polaco de Liberación Nacional (PWWN), el «Armia Krajowa» decidió adelantarse a los acontecimientos y liberar su país por cuenta propia en el Levantamiento de Varsovia.

A las 17:00 horas de la tarde del 1 de Agostol de 1944 tuvo lugar el Levantamiento de Varsovia cuando 50.000 guerrilleros del «Armia Krajowa», así como en menor medida del «Armia Ludowa» y de las Fuerzas Armadas Nacionales, se alzaron contra la guarnición alemana del Gobierno General de Polonia con un equipo militar que comprendía 169 ametralladoras, 35 armas antitanque PIAT, 2.629 fusiles , 657 subfusiles , 3.846 pistolas, 100 lanzallamas, 44.000 granadas, 100.000 cócteles molotov «Filipinki» y un vehículo blindado de fabricación casera apodado «Kubús». La insurrección consiguió sorprender a los alemanes debido a que muchos murieron en sus puestos y a que los partisanos se apropiaron de la central eléctrica, la oficina de correos, la oficina de ferrocarril del Barrio de Praga, el Banco Nacional, la Comisaría de Nordwache, los calabozos de la Plaza Umschlagplatz, el Rascacielos Prudential y los Barrios de Mokotów y Zóliborz. A estos éxitos se sumó que capturaron numeroso material bélico a los germanos, incluyendo un semioruga Hanomag y dos tanques Panther que pusieron bajo su servicio, uno de estos bautizado con el nombre de «Magda» que derribó los muros del campo de concentración de Gesiówka, liberando a 348 prisioneros judíos, polacos y griegos.

Formación de la Resistencia Polaca durante el Levantamiento de Varsovia.

El Levantamiento de Varsovia coincidió con la llegada del Ejército Rojo muy cerca de la capital tras situarse al otro lado del Vístula junto al Barrio de Praga, pero debido al desgaste de las divisiones soviéticas en la «Operación Bagration» y a que Iósif Stalin los partisanos le resultaban un serio obstáculo para instaurar un régimen comunista, optó por frenar a sus tropas y mantenerse a la espera de que los alemanes le hiciesen el trabajo sucio acabando con el alzamiento. Así fue como el IX Ejército y las SS bajo el mando del general Erich Von Dem Bach Zelewski trasladaron gran cantidad de efectivos a la ciudad para desalojar a los resistentes y de paso socorrer a las bolsas sitiadas por los guerrilleros, como fue el caso de la Universidad que despejaron con éxito, aunque en otras fracasaron como en el edificio de la Compañía Telefónica PAST que cayó en manos del «Armia Krajowa». A pesar de las dificultades, los alemanes se fueron abriendo paso con ayuda de 1.700 rusos blancos de la Brigada de Infantería «Kamiski» y los ex-convictos de la 36ª División SS de Granaderos «Dirlewanger», quienes cometieron brutales crímenes contra cientos de prisioneros y civiles inocentes a los que masacraron en el Barrio de Ochota.

Entre Agosto y Septiembre de 1944 los miembros de la Resistencia Polaca fueron siendo expulsados de sus puntos fuertes en el Barrio de Wola, el Cementerio Municipal, la Plaza Napoleón, el Palacio Mostowski, el Castillo Real o el Bosque de Kaminos, para terminar siendo arrinconados en los Barrios de Sródmiescie, Zóliborz, Czerniaków y el Alto Mokotów, donde fueron desalojados de las viviendas con lanzallamas, equipos de demolición o vehículos teledirigidos del modelo Goliath, además de recibir despiadados bombardeos de cañones de todos los calibres, lanzacohetes Nebelwerfer, obuses ferroviarios Dora de 800 milímetros, morteros superpesados Karl de 600 milímetros y bombarderos en picado Stukas. A raíz del castigo recibido y del inmenso número de bajas sufrido por guerrilleros y los civiles, sin obviar con que el puente aéreo de la aviación anglo-estadounidense arrojó el 60% de la carga en el lado alemán, el general Tadeusz Komorowski acordó con el general Erich Von Dem Bach Zelewski una capitulación pactada bajo tutela de la Cruz Roja Internacional en la que sus hombres fueron considerados militares según la Convención de Ginebra. Hasta la fecha la fallida insurrección costó a los partisanos unas 35.000 pérdidas sin incluir a los 250.000 ciudadanos, a costa de haber provocado a los germanos unas 15.000 bajas y haber dejado escapar la última oportunidad para liberar Polonia antes de la llegada del Ejército Rojo.

Años 1945-1963

La derrota de los insurrectos en el Levantamiento de Varsovia dejó herido de muerte al «Armia Krajowa» y en una posición de extrema debilidad para continuar enfrentándose al Tercer Reich, hasta el punto de que los mandos supervivientes cancelaron una nueva sublevación prevista en la ciudad de Cracovia. Lo peor sin embargo ocurrió en Enero de 1945 cuando el general Leopold Okulicki, quién sustituía a Tadeusz Komorowski como nueve jefe de la Resistencia Polaca tras su captura por las SS, de repente fue arrestado por soldados del Ejército Rojo y más tarde asesinado en una prisión del NKVD, además de sufrir un destino similar otros líderes importantes como Jan Stanislaw Jankowski o el socialista Kazimierz Puzak, ambos muertos en cautividad.

Como a partir de la invasión del Ejército Rojo a Polonia la Unión Soviética se convirtió en el máximo enemigo de la Resistencia Polaca, la mayor parte de sus accesiones se concentraron contra los rusos, salvo por la excepción de un ataque contra el campo de prisioneros alemán de Holiszowo, donde liberaron a 280 judíos y a varios miembros del «Armia Krajowa». Curiosamente el último enfrentamiento antes del fin de las hostilidades en Europa tendría lugar el 7 de Mayo de 1945 cuando 200 partisanos polacos al mando del teniente Francisek Przysiezniak emboscaron a 300 tropas rusas en un acontecimiento conocido como la Batalla de Kurylowka, matando durante la acción a 70 militares soviéticos (aunque estos se vengaron incendiando 730 viviendas de los pueblos cercanos).

Durante los meses siguientes en que la Segunda Guerra Mundial tan sólo se desarrolló en el escenario del Frente del Pacífico, en Europa todavía se registraron algunos choques sobre la Europa del Este y en especial en Polonia, ya que el «Armia Krajowa» protagonizó un efectivo raid con 44 partisanos al mando de los oficiales Edward Wasilewski y Edmund Swiderski, quienes el 21 de Mayo de 1945 atacaron un campo de concentración de la NKVD, liberando a 500 ex-combatientes que pudieron reingresar en la Resistencia Polaca. Lamentablemente al cabo de dos meses, entre el 10 y 25 de Julio, el Ejército Rojo ocasionó un duro golpe a la guerrilla durante una operación de limpieza entre Augustów y Suwalki, ya que 2.000 polacos fueron hechos prisioneros, una alto porcentaje ejecutados y otros 600 deportados a los gulags de Siberia.

Terminada la Segunda Guerra Mundial con la ocupación absoluta Polonia que se convirtió en un «Estado títere» de la Unión Soviética, la Resistencia Polaca se disolvió para dar lugar a diversos grupúsculos que desde ese instante combatirían tanto al Ejército Rojo como al nuevo régimen del Partido Comunista Polaco que más tarde gobernaría la República Popular de Polonia. Básicamente se trató de 53.000 guerrilleros divididos en facciones como la Unión Militar Nacional, el Ejército de Resistencia Local, las Fuerzas Armadas Nacionales o Libertad y Justicia, entre otros, aunque todos sus partisanos se autodefinieron con el apodo de «Soldados Malditos».

Los guerrilleros polacos de los «Soldados Malditos» en 1947.

A partir de 1946 los «Soldados Malditos» fueron siendo arrinconados, ya que ese año fueron eliminados los últimos 200 guerrilleros derechistas de las Fuerzas Armadas Nacionales, aunque los demás grupos siguieron operando en los bosques y montañas sobre toda la geografía del país. Lamentablemente el apoyo social en los partisanos fue menguando, pues Iósif Stalin mandó asesinar a 26.000 ciudadanos y a deportar a campos de concentración a otros 300.000 civiles sospechosos de colaborar con los resistentes, lo que no evitó que los «Soldados Malditos» buscaran nuevos socios, como por ejemplo sus antiguos enemigos del Ejército Insurgente Ucraniano. De hecho gracias a la coalición entre una facción polaca llamada Libertad, Igualdad e Independencia (WRU) y las fuerzas partisanas ucranianas, en 1947 se pudo emboscar y matar al Viceministro de Defensa de Polonia, el general Karol Swierszwekski, por ese entonces un fiel seguidor del Partido Comunista Polaco.

En los estadios iniciales de la Guerra Fría los «Soldados Malditos» se dedicaron al boicot del régimen comunista, al sabotaje de infraestructuras y al asesinato personalidades pro-soviéticas, siempre manteniendo viva la llama de lograr la tan ansiada independencia de Polonia. Las acciones más famosas ya fuesen en forma de ataques contra objetivos enemigos o de liberación de prisioneros se registraron en Cracovia, Kielce, Krotoszyn, Radom, Bialystok, Bilgoraj, Jaworzno, Zamosc, Lomza, Rembertów, Sandomierz, Przemsyl, Tarnów, Biala Krakowska, Biala Podlaska, Bludek, Bzresko, Breziny, Brzozów, Dabrowa Tarnowska, Grajewo, Grojec, Hrubieszów, Kepno, Jánow Lubleski, Kozmin, Kozienice, Krasnystaw, Lowicz, Luków, Maków Mazowiecki, Miechów, Mlawa, Nowy Sacz, Nowy Targ, Ostrów Wielkopolski, Pabianice, Pinczów, Piotrków Trybunalski, Przeworsk, Pulawy, Rabka, Radomsko, Radzyn, Rozwadów, Rzeszów, Sokolów Podlaski, Szamotuly, Szcyrk, Tarnobzeg, Wegrów, Wlodawa, Wloszczowa, Wyrzysk y Zakopane.

Desde la década de 1950 los resistentes polacos fueron desapareciendo del mapa de la República Popular Polonia, especialmente después de las amnistías concedidas tras la muerte de Iósif Stalin en 1953 y una relajación de las políticas del Partido Comunista Polaca en el período de la «desestalinización» puesto en marcha por el Kremlin. A pesar de todo algunos combatientes continuaron la lucha armada contra el régimen pro-soviético, falleciendo en combate el penúltimo guerrillero en 1957, concretamente Stanisław Marchewka; aunque el último partisano que perdió la vida fue Józef Franczak durante un tiroteo contra agentes en 1963.

Los partisanos del «Armia Krajowa» cayeron en el olvido durante gran parte de la Guerra Fría hasta que en 1989 se produjo la caída del comunismo con la disolución de la República Popular Polonia y la proclamación de una democracia que rehabilitó a los veteranos y los consideró como auténticos héroes nacionales. Este reconocimiento fue completamente justificado, pues la Resistencia Polaca fue de las más mortíferas de la Segunda Guerra Mundial y al mismo tiempo de las que sufrió un mayor número de bajas en comparación a su población, lo que sin duda convirtió a esta guerrilla en una de las más efectivas del siglo XX y en general de la Historia.

 

Bibliografía:

-Alberto Boo, Sublevación de Varsovia 1944, Resistencia y Alzamiento en la II Guerra Mundial, «Ocupación y Resistencia en la Polonia Ocupada» Galland Books (2023), p.5-22
-Rodrigo Brunori, La Larga Peripecia de los Soldados Malditos, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.91-92
-Jesús Hernández, Grandes Atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, «Limpieza Étnica en Volinia», Almuzara (2018), p.156-157
-https://en.wikipedia.org/wiki/Polish_resistance_movement_in_World_War_II