Resistencia Francesa Vichysta

Muy conocida se hizo la Resistencia Francesa durante la ocupación alemana de Francia por su lucha contra el invasor y los colaboracionistas galos. Sin embargo cuando la Francia de Vichy que era leal al bando del Eje también fue absorbida por los Aliados en el verano de 1944, surgió una curiosa y llamativa Resistencia Francesa Vichysta.

El Servicio Secreto Alemán (Abwehr) tomó la iniciativa de organizar una guerrilla gala en la retaguardia de los Aliados a partir de los más de 2 millones de ciudadanos franceses que todavía se hallaban en territorio del Eje, entre ellos muchos vichystas y fascistas, quienes temerosos de la “Depuración” iniciada por las nuevas autoridades en Francia que estaba llevando al asesinato de miles de antiguos colaboracionistas, no dudarían en presentarse voluntarios para combatir al Gobierno del general Charles De Gaulle y a las diversas milicias comunistas que controlaban parte del país. Fue así como un puñado de simpatizantes franceses fueron adiestrados como combatientes de fuerzas especiales por el Frontaufklärungskommando (FAK), para a continuación ser adscritos a la 8ª Compañía del 2nd Batallón del 3º Regimiento “Brandenburgo” con el nombre de Grupo SS de Caza Sudoeste (SS-Jagdverband Südwest). Esta unidad que estuvo dirigida por el Gobierno de Vichy exiliado en la ciudad alemana de Sigmaringen al frente simbólico del Mariscal Philippe Pétain, fue gestionada por la Organización Técnica (OT), cuyos mandos se marcaron el reto de reclutar 1.000 comandos franceses, aunque al final solamente se conformaron con 200 galos, de los cuales 100 fueron entrenados en un curso muy riguroso de diez semanas, graduándose 80 de estos como especialistas en acción política clandestina y 20 como operadores de radio.

Respecto a la dificultad de alcanzar Francia por tierra, ya que sólo era posible sobre los complicados pasos de los Alpes junto a la frontera de Suiza e Italia, los franceses del Grupo SS de Caza Sudoeste únicamente tuvieron la opción llegar a su patria por aire a través del 200º Escuadrón Especial (Kampfgeschwader 200) de la Fuerza Aérea Alemana (Lufwaffe) compuesto por aparatos capturados a los Aliados como bombarderos B-24 Liberator y transportes C-47 Dakota. Sin embargo esta alternativa también resultaba peligrosa porque el enemigo tenía el dominio absoluto del aire y existía riesgo de accidentes, tal y como le ocurrió el 9 de Enero de 1945 a un B-24 Liberator que se estrelló al rodar sobre la pista, muriendo en la explosión 10 comandos franceses y los 2 pilotos alemanes.

Oficialmente la primera misión del Grupo SS de Caza Sudoeste tuvo lugar en Enero de 1945 cuando un destacamento de comandos galos saltó de un avión en paracaídas a las afueras de París; aunque para su más absoluta sorpresa, nada más llegar al suelo fueron reducidos y arrestados por la Gendarmería Francesa que los estaba esperando. La razón de este suceso fue que en Gran Bretaña, los especialistas del Gabinete de Guerra de Contrainteligencia (Counterintelligence War Room) descifraron a la Luftwaffe el código denominado “Olga”, el cual respondía a todas las operaciones que los aviones alemanes llevaban a cabo sobre Francia. Gracias a ello, los Aliados estuvieron en todo momento informados del lugar de los aterrizajes e incluso el nombre y la vida personal de los comandos antes de saltar. Así pues, de los 95 paracaidistas franceses que la Luftwaffe lanzó en Francia a lo largo de 1945, un total de 80 fueron capturados al instante. Tampoco tuvieron éxito aquellos comandos que intentaron cruzar la frontera francesa a través de los Alpes debido a la estrecha vigilancia que el Ejército Francés ejercía en las montañas. De hecho, únicamente 15 comandos franceses lograron internarse en Francia y provocar algún sabotaje en la retaguardia de escasa significación.

Un fracaso absoluto fue el resultado de los paracaidistas del Grupo SS de Caza Sudoeste que intentaron infiltrarse en Francia entre Enero y Abril de 1945. Sin embargo y a pesar de no lograr crear una Resistencia Francesa Vichysta en retaguardia, la idea fue una de las decisiones más curiosas tomadas por los franceses en la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Carlomagno. “¿Una nueva Resistencia Francesa?”, García Hispán Editor (2002), p.15-35