Resistencia Búlgara

Las diversas insurgencias que surgieron contra el Tercer Reich en Europa se dieron en los países ocupados y contra las fuerzas del Ejército Alemán. Muy diferente fue el caso de Bulgaria que tras adherirse a las potencias del Eje y no admitir la presencia de tropas alemanas en su territorio, nació una guerrilla orientada a combatir a las propias autoridades de la nación, cuyos miembros de tendencia comunista se agruparon en torno a la Resistencia Búlgara.

Al entrar Bulgaria en la Segunda Guerra Mundial junto a las naciones del Eje en 1940, la postura fue bien acogida por la población básicamente por dos motivos: primeramente porque el país pudo resarcirse de la derrota sufrida en la Gran Guerra recuperando los territorios perdidos en el Tratado de Neully como NÎs y Kosovo a costa de Yugoslavia, Macedonia y Tracia a costa de Grecia, y Dobrudja a costa de Rumanía; y segundo porque como la nación era totalmente rusófila, no vieron mal estar en una misma coalición que tenía como potencia amiga a la Unión Soviético tras la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov con Berlín. Salvo por una facción del Partido Comunista Búlgaro al frente de Georgi Dimitrov y un grupo armado fundado por Iván Kozarev, la resistencia no cuajó porque por el momento la opinión pública fue ampliamente favorable al Eje.

Todo cambió con la “Operación Barbarroja” y la invasión de Alemania a la Unión Soviética el 21 de Junio de 1941, cuando a pesar de que Bulgaria se declaró neutral, tan sólo cinco días más tarde, el 25, nació la Resistencia Búlgara con la creación del primer grupo partisano o “partizanin” en la región de Razlog al frente de Nikola Parapunov. A partir de entonces los rusófilos y militantes del clandestino Partido Comunista Búlgaro, iniciaron una intensa campaña para captar adeptos a través de periódicos que hacían circular en secreto y una emisora de radio llamada Hristo Botev. Gracias a esta serie de medidas y a 55 guerrilleros búlgaros entrenados en la URSS que entraron en Bulgaria desembarcando desde submarinos rusos o saltando en paracaídas desde aviones, surgieron nuevas células partisanas en el Macizo de Ródope, en la Cordillera de Pirin, los Montes Sredna Gora y la región de Tran.

Partisanos de la Resistencia Búlgara a las afueras de Sofia.

Bajo la agrupación del Frente Patriótico (Otecestven Front) y su brazo armado consistente en el Ejército Rebelde de Liberación Popular (NOVA), a mediados de 1942 la Resistencia Búlgara reunió a un total de 30.000 partisanos que mayoritariamente pertenecían al Partido Comunista Búlgaro, aunque en menor medida también hubo miembros moderados del Partido Social-Demócrata de los Trabajadores Búlgaros, conservadores del Partido Agrario e incluso fascistas antinazis del Partido “Zveno”, además de extranjeros rusos, serbios y un checo, cuyas fuerzas llegaron a sumar una división y nueve brigadas. Estos combatientes que extendieron sus acciones a doce provincias del país desde 1943 realizando actos de sabotaje en las vías de tres o atacando puestos de la Gendarmería Búlgaria, llevaron a la movilización de más de 100.000 soldados del Ejército Búlgaro en 1944 que pelearon contra estos partisanos intensamente, e incluso produciéndose represalias contra sus familias y contragolpes por parte de los guerrilleros, lo que convirtió la lucha en una especie de “guerra civil búlgara”.

Cuando el Ejército Rojo accedió a los Balcanes a finales del verano de 1944, la Resistencia Búlgara que casi en su totalidad estaba bajo control político de la Unión Soviética, inició una revuelta armada con la que los guerrilleros tomaron 170 ciudades pequeñas y pueblos entre los días 6 y 8 de Septiembre. Simultáneamente los partisanos descendieron de las montañas; mientras los infiltrados del Partido “Zveno” en el Ejército Búlgaro, propiciaron una serie de motines que pusieron a los cuarteles de parte de la sublevación y desarmaron a gran parte de la Gendarmería Búlgara proclive al Eje. Así fue como gracias a esta insurrección de carácter nacional, el Ejército Rebelde de Liberación Popular se apoderó de Sofia poco antes de que el Ejército Rojo entrase en la capital y sacase definitivamente a Bulgaria de la Segunda Guerra Mundial.

La victoria de la Resistencia Búlgara en el Segunda Guerra Mundial significó el alineamiento con los Aliados y la fundación de la República Socialista de Bulgaria que perduraría hasta la caída del comunismo en 1990. Respecto a la capacidad militar de esta guerrilla, entre 1941 y 1944 perdieron la vida un total de 2.740 partisanos búlgaros luchando contra las autoridades, aunque durante este período mantuvieron distraídos a más de 100.000 efectivos del Ejército Búlgaro, cuya repercusión se dejó notar en otros escenarios de la contienda debido a que Bulgaria nunca pudo inmiscuirse cien por cien tal y como el resto de potencias del Eje hubiesen deseado.

 

Bibliografía:

-Laura Manzanera, Otras Resistencias, Bulgaria. Revuelta Patriótica, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.63
-https://en.wikipedia.org/wiki/Bulgarian_resistance_movement_during_World_War_II