Resistencia Belga

La ocupación del Tercer Reich sobre Bélgica fue una de las más suaves de la Segunda Guerra Mundial en comparación a otras naciones de Europa Occidental como Francia y Holanda. No obstante y pese a esta cierta tolerancia por parte del Ejército Alemán y a una población que mayoritariamente estaba por la colaboración, surgió una insurgencia muy activa conformada en torno a la Resistencia Belga.

Cuando en Mayo de 1940 Bélgica fue invadida por el Tercer Reich y el Rey Leopoldo III no tuvo más remedio que capitular ante las fuerzas del Eje, el Ministro de Justicia Victor de Laveleye que acababa de exiliarse en Inglaterra, mostró ante las cámaras de la prensa el símbolo de la victoria en forma de “V” cruzando los dedos. Aquella señal encriptada que fue entendida por muchos como una manera de incitar a la rebelión en contra de las fuerzas ocupantes del Ejército Alemán y también de los colaboracionistas, impulsó el nacimiento de la Resistencia Belga.

En torno hasta 1941 y 1942, la Resistencia Belga no fue activa en Bélgica cuando con el recrudecimiento de la Segunda Guerra Mundial, los guerrilleros belgas de distintas facciones comenzaron a causar atentados contra los soldados del Ejército Alemán y también contra los colaboracionistas valones y flamencos del Partido Rexista Valón de León Degrelle y de la Unión Nacional Flamenca (VNV) de Hendrik Elias. De hecho una de las víctimas mortales que más eco tuvo fue el asesinato del hermano de León Degrelle, Edouard Degrelle, a quién los resistentes belgas mataron como represalia a la política de los rexistas. De igual manera, no todas las acciones fueron violentas porque hubo organizaciones humanitarias como la Red “Comète” dirigida por 2.000 voluntarios al frente de la enfermera Andrée Jongh que rescataron a 700 pilotos estadounidenses y británicos derribados sobre Bélgica que posteriormente fueron trasladados hacia Francia y luego a la frontera con la neutral España; o el Comité de Defensa de los Judíos que durante el Holocausto salvó la vida a varios niños hebreros que fueron conducidos clandestinamente a Suiza y descarriló un tren con destino al campo de exterminio de Auschwitz que facilitó la fuga a 118 prisioneros.

Miembros de la Resistencia Belga sobre un tanque Marder capturado al Ejército Alemán.

Aproximadamente la Resistencia Belga contó desde 1943 con un total de 130.000 efectivos, siendo las facciones más activas las siguientes: la Legión Belga compuesta por 50.000 miembros ligados a la extrema derecha al mando de Charles Claser, Robert Lenz y Jules Bastin; el Frente de la Independencia integrado por 40.000 socialistas liderados por Albert Marteaux, André Roland y Fernand Demany; el Movimiento Nacional Belga con 15.000 valones católicos encabezados por Aimé Dandoy y Camille Joset; los Partisanos Armados con 13.200 comunistas dirigidos por Raoul Baligand; el Movimiento Real Nacional con 8.000 monárquicos capitaneados por Eugène Mertens de Wilmars; la Brigada Blanca con 3.750 nacionalistas flamencos conducidos por Marcel Duoette; y el Grupo G con 400 estudiantes mandados por Jean Borges.

El año 1944 fue el más intenso de la Resistencia Belga porque los guerrilleros mataron a 1.000 colaboradores valones y flamencos, bloquearon 95 puentes ferroviarios y 17 túneles con vías, obligaron a detenerse a 285 locomotoras y 1.365 vagones, e incluso un grupo de 40 partisanos destruyó con explosivos un tren que descarriló entre la ruta de Le Gleize a Stoumont matando a 600 soldados alemanes. También durante la invasión de los Aliados a Bélgica en Septiembre de 1944, la Resistencia Belga hostigó al Ejército Alemán desde la retaguardia, tomando importantes enclaves como el Puente de Amberes. Desgraciadamente las bajas fueron elevadas y también las represalias durante una especie de “mini guerra civil belga” contra los rexistas como por ejemplo sucedió en masacres como la de Courcelles o Meensel-Kiezegem. Incluso durante la Batalla de las Ardenas que se prolongó al este de Bélgica hasta mediados de 1945, la Resistencia Belga realizó acciones de sabotaje y algunos de los guerrilleros se unieron como combatientes irregulares a la 101ª División Aerotransportada Estadounidense sitiada en Bastogne.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Resistencia Belga gestionó la rendición de 20.000 soldados del Ejército Alemán que acababan de capitular justo en la frontera septentrional con los Países Bajos. Finalmente, todos los guerrilleros belgas serían licenciados y devueltos al ámbito civil el 25 de Noviembre de aquel tras un desfile de la victoria por Bruselas y haber dejado un saldo 16.000 muertos durante toda la contienda.

 

Bibliografía:

-Laura Manzanera, Otras Resistencias. Bélgica, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.62
-https://en.wikipedia.org/wiki/Belgian_Resistance