Regimiento de Costa de Oro

Gran Bretaña colonizó Costa de Oro en 1821, aunque hasta el año 1789 no estuvo interesada en proteger este dominio de África cuando reclutó un cuerpo colonial con nativos de Ghana que se agruparon en el Constabulario de Costa de Oro. Esta pequeña fuerza policial que a sus inicios no tuvo ninguna capacidad ofensiva, iría evolucionando hasta convertirse en el siglo XX en el Regimiento de Infantería de Costa de Oro (Gold Coast Infantry Regiment) del Ejército Británico, cuyas tropas se batirían con bravura tanto en la Gran Guerra como en la Segunda Guerra Mundial.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en Agosto de 1914, el Regimiento de Costa de Oro con 1.595 efectivos entre los que había 1.141 soldados, 124 porteadores y 330 reservistas, inició la invasión de la Togolandia Alemana. Tomando como punto de partida la zona de Accra, los africanos del Regimiento de Costa de Oro cruzaron el Río Lila y ocuparon las localidades de Tsevie y Togblevoke el 15 de Agosto. Precisamente durante la campaña en Togo, fue un sargento negro llamado Alhaji Grunshi, quién se convirtió en el primer soldado del Ejército Británico Guerra en disparar un arma contra el Ejército Alemán en la Gran Guerra, teniendo lugar el suceso a las afueras de la ciudad de Nuatja. Posteriormente, una vez ocupada Togolandia, Regimiento Costa de Oro combatió contra las tropas germano-askaris en la campaña del Camerún entre 1915 y 1916; así como en el África Oriental Alemana contra los guerrilleros del general Paul Von Lettow entre 1917 y 1918 hasta el término de la Gran Guerra.

Tropas del Regimiento de Costa de Oro en África durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Regimiento de Costa de Oro volvió a reactivarse con un total de nueve que batallones de infantería que engrosaron las filas coloniales del Ejército Británico destacado en el África Occidental. A partir de entonces y después de producirse la entrada de la Italia Fascista en la contienda en 1940, el Regimiento de Costa de Oro contribuyó a expulsar a las tropas italianas del norte de Kenya y desde 1941 a invadir el África Oriental primeramente a través de Etiopía y luego de Somalia.

A mediados de 1944, el Regimiento de Costa de Oro al mando del general Hugh Stockwell fue trasladado hacia la India como parte de la 2ª Brigada de Infantería del África Occidental, siendo desplegado en las selvas Birmania que en aquellos momentos permanecía ocupada por Japón, donde los africanos sabían moverse en silencio y con agilidad a través de la jungla. A pesar de que algunos oficiales blancos denostaron a estos negros porque en más de una ocasión se desorganizaron en medio del combate e incluso la Radio de Tokyo les calificó como “caníbales liderados por fanáticos europeos”, generalmente rindieron bien en la lucha, tal y como por ejemplo demostró el soldado ghanés Kewku Pong, quién tras resultar herido, resistió durante horas disparando su subfusil contra los soldados japoneses hasta que fue liberado por sus compañeros y poco después condecorado con una medalla. De hecho y a nivel logístico, los miembros del Regimiento Costa de Oro también destacaron por su ingenio cuando construyeron unas escaleras improvisadas con cañas de bambú mediante las que transportaron a quince heridos sobre una pared de roca de 700 metros de altura. Así fue como con valentía y tenacidad, los africanos continuaron librando cruentos enfrentamientos contra las aguerridas tropas del Ejército Imperial Japonés hasta la rendición del Eje en 1945.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el Regimiento de Costa de Oro continuó siendo una fuerza policial y colonial al servicio del Ejército Británico en África hasta la independencia de Ghana en 1957. Dos años más tarde, en 1959, el Regimiento de Costa de Oro fue disuelto y rebautizado como Regimiento de Ghana.

Según el general Denis Cookson, que había luchando junto al Regimiento Costa de Oro sobre el teatro de operaciones de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial, se refirió con elogios a las tropas africanas tras pronunciar el siguiente discurso: Sin murmurar una sola queja, defendieron a un país cuyos habitantes despreciaban, en una lucha cuyas implicaciones no comprendían. Se habían prestado voluntarios para luchar por los británicos, y si los británicos les llevaban a la jungla, tanto daba: era razón suficiente para luchar. En cuclillas en sus trincheras, pulían los amuletos de cuero que llevaban siempre cerca de la piel, rezaban a Alá para que les protegiera y desempeñaban su trabajo con buen talante.

 

Bibliografía:

-Rafael Rodrigo, La Primera Guerra Mundial en África, “Gold Coast Regiment”, GallandBooks (2015), p.16
-Jesús Hernández, Esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial, “Negros en Birmania”, Almuzara (2018), p.297-300
-http://www.colonialsoldier.com/history/goldcoastregimentwoodensoldier.php