Partisanos Soviéticos

Cuando el Eje invadió la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941 durante la “Operación Barbarroja”, comenzó un enfrentamiento en el Frente Oriental que tendría la particularidad de ser el más sangriento y destructivo de la Segunda Guerra Mundial. Bautizado este conflicto de proporciones titánicas con el nombre de “Guerra Patriótica”, el pueblo soviético apenas tardó en organizarse en una de las mayores guerrillas en Europa que daría forma al movimiento partisano.

A comienzos de la “Operación Barbarroja” en Junio de 1941, el Ejército Alemán provocó al Ejército Rojo tremendas derrotas militares con más de 5 millones de bajas y ocupó grandes extensiones de terreno en Bielorrusia, Ucrania, los Países Bálticos y Rusia Occidental. Aunque a inicios de la campaña no existió ningún tipo de respuesta a la agresión, todo cambió el 18 de Julio de 1941 cuando el Comité Central del Partido Comunista Soviético (PCUS) dirigido por Iósif Stalin, decidió impulsar la creación de una guerrilla a imitación de la surgida durante la invasión de la Francia Napoleónica en 1812 y por ello emitió el siguiente comunicado: “Sobre la organización de la lucha en la retaguardia de las tropas enemigas”.

Oficialmente el movimiento partisano de la Unión Soviética nació en Agosto de 1941 en Bielorrusia cuando el oficial Vasili Korzh organizó el primer grupo guerrillero en los bosques situados entre Pinsk y Zhabinska. A esta pequeña célula que se dedicó a molestar a las fuerzas de ocupación mediante incursiones en la retaguardia, pronto se le unieron otras como consecuencia del brutal trato dispensado por las tropas alemanas a la población civil y en especial a los prisioneros de guerra. Así fue como en Bielorrusia se llegaron hasta formar 437 destacamentos partisanos con 91.000 efectivos, lo mismo que en Ucrania surgieron otras 37 partidas con 10.000 hombres al mando del oficial Sidor Kovpak; siendo la mayoría de sus integrantes soldados desmovilizados del Ejército Rojo, comisarios la Policía Estatal Soviética (NKVD), niños de la Unión Comunista de la Juventud (Komsomol) y ciudadanos o campesinos anómimos que se unieron a la guerrilla.

El año 1941 fue uno de los más difíciles de los partisanos soviéticos porque tuvieron que hacer frente a un Ejército Alemán que no dejaba de avanzar hacia el este mientras la Unión Soviética daba la impresión de estar desmoronándose. Sólo en el sitio a Leningrado fueron centenares los guerrilleros que cayeron en los alrededores sin generar efecto alguno entre las tropas alemanas que sitiaban la ciudad; al mismo tiempo en que durante la Batalla de Moscú los millares de partisanos que hostigaron a los invasores por la espalda no consiguieron los éxitos esperados y sí una enorme cantidad de bajas. De hecho, tampoco en Ucrania las cosas parecieron ir bien porque una de las mejores unidades partisanas fue completamente aniquilada tras una escaramuza en el pueblo de Osintsy, donde todos los combatientes fueron exterminados, salvo dos supervivientes que lograron escapar y conservar la vida.

Partisanos atacando una aldea de la URSS.

Con el comienzo del año 1942 el movimiento partisano alcanzó los 200.000 efectivos en toda la Unión Soviética bajo dominio del Eje que por aquel entonces sometía el territorio con fuerzas ocupantes procedentes de Alemania, Rumanía, Italia, Hungría, Finlandia, Eslovaquia, Croacia, la Francia de Vichy, etcétera…, así como tropas colaboracionistas y anticomunistas locales del Ucrania, Letonia, Lituania, Estonia, Bielorrusia, Crimea, el Cáucaso e incluso rusos blancos y cosacos de Rusia. Este tipo de “guerra en la retaguardia” solía efectuarse mediante asaltos a puestos militares enemigos o raids en las líneas de suministros sobre las vías férreas y carreteras, lo que a su vez generaba contragolpes en forma de represalias contra aldeas o ejecuciones masivas de los guerrilleros capturados. Precisamente miles de partisanos o simpatizantes fueron sistemáticamente fusilados o ahorcados por los invasores; aunque al mismo tiempo los miembros de la resistencia también saquearon aldeas de su propia patria y mataron a poblaciones enteras por el mero hecho de ser sospechosas de colaborar, algo que sin duda convirtió el conflicto trasero en una especie de “guerra civil entre eslavos”.

La guerrilla en Rusia Occidental fue una de las más activas del año 1942 porque conformada por más de 60.000 combatientes, abarcó una gigantesca área de 14.000 kilómetros cuadrados que de norte a sur incluyó las regiones de Nóvgorod, Pskov, Smolensk, Orel y Belgorod. Dentro de este espacio geográfico, sobresalió el Destacamento Partisano “Sergei Laszlo” que tras efectuar 216 atentados con bombas y 122 intentos fallidos , movilizó a un total de cinco divisiones del IX Ejército Alemán que tuvieron que poner en marcha una batida contra los Bosques de Rzhev bautizada como “Operación Seydlitz”, la cual que terminó en una auténtica tragedia de sangre para los guerrilleros que sufrieron una de sus peores derrotas encajando 50.131 prisioneros y la destrucción de un material de 226 tanques, 763 cañones y 1.955 ametralladoras o morteros.

Igualmente Bielorrusia acogió un fenómeno guerrillero muy activo con decenas de miles de combatientes que provocaron millares de bajas a las fuerzas del Eje sobre el área de Bryansk; aunque también encajaron graves derrotas como sucedió durante la “Operación Bamberg” cuando la 707ª División de la Luftwaffe, la 203ª División de Seguridad y el Regimiento de Infantería Eslovaco rodearon a los partisanos en torno a las áreas de Hlusk y Bobrujsk e incendiaron pueblos como los de Oktiabrskij, Kopakewiczi, Chwoineja, Rudnia, Kurin y Kowali, matando durante la acción a 4.396 guerrilleros o porteadores y capturando 47 ametralladoras. Al mismo tiempo en Ucrania, las tropas partisanas del oficial Sidor Kovpak incrementaron su número a los 20.000 efectivos, lo que les permitió aumentar sus escaramuzas hasta un total de 120 emboscadas a lo largo de Zythomir, Rovno y Lvov que provocaron a los soldados alemanes unos 2.000 muertos.

Como consecuencia del crecimiento desmedido del movimiento guerrillero en la URSS, al Tercer Reich no le quedó más remedio que movilizar en la retaguardia a 250.000 efectivos que en su mayor parte no fueron alemanes, sino auxiliares nativos o simplemente soldados de otras potencias del Eje. Por ejemplo entre estos últimos el II Ejército Húngaro se distinguió reduciendo a 5.000 partisanos sobre el Bosque de Bryansk; el Ejército Eslovaco neutralizando a otros 1.050 entre Kalinkavicy y Chojniki; y la Legión de Voluntarios Franceses, adscrita a la Francia de Vichy, se curtió durante la “Operación Marruecos” en el Bosque de Smory provocando a los comunistas 2.464 bajas entre 1.118 muertos y 1.346 heridos, así como la destrucción de 1.000 blocaos y el desmantelamiento de 41 campamentos. Respecto a los colaboracionistas autóctonos, la Rusia Autónoma de Lokot que se había convertido en un “estado títere” de Alemania, empleó a la Brigada “Kaminski” para eliminar a 4.000 guerrilleros en Lokot, y posteriormente a ésta misma en la “Operación Frühlingsfest” para aniquilar a otros 15.000 sobre el ferrocarril entre Orsha y Lepel . También en Ucrania se hizo popular el Ejéricto Insurgente Ucraniano por destruir a una de las agrupaciones partisanas de Sidor Kovpak en Galitzia; así como la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” por hacer desaparecer a las células de Lvov, Tschesaniv, Lubatshiv, Tarnohrad, Bilohraj, Zamiosc y Cholm. Incluso el Cuerpo de Caballería Calmuco que operaba entre Ulan Tug y el sur de Utta sobre Calmucia, desarticuló un batallón guerrillero al completo; lo mismo que la Legión Tártara al extinguir el fenómeno partisano de Crimea a un 50%.

Dos partisanos soviéticos en el Bosque de Polotsk.

Finlandia y las fronteras de Carelia Oriental y Laponia que se disputaba con la Unión Soviética fueron un foco de partisanos que el Ejército Finlandés se vio obligado a suprimir. Esta insurgencia que estuvo constituida por 5.000 guerrilleros al mando del oficial Yuri Andropov (futuro Presidente de la URSS), comenzó sus acciones con mal pie porque durante el primer raid contra el Lago Seesjärvi en 1942, las tropas finlandesas rodearon a la 1ª Brigada Partisana y la aniquilaron matando a más de un millar de soldados rusos. Desde entonces, el golpe sufrido por la guerrilla soviética fue tan grande, que sus voluntarios tuvieron que dedicarse a escaramuzas de escasa importancia sobre las localidades de Inari Laanila, Kusaamo, Lämsänkyla, Viianki y Lokka, donde aparte de asesinar 250 civiles fineses como represalia, nunca fueron rivales para el Ejército Finlandés que fue desarticulando todas las células hasta extinguir prácticamente el movimiento partisano.

Al producirse la derrota del Eje en la Batalla de Stalingrado en 1943, el fenómeno partisano se multiplicó ampliando sus filas con más de 250.000 guerrilleros en toda la URSS. De hecho estos combatientes fueron decisivos para incordiar la retaguardia del Ejército Alemán durante la Batalla de Kursk, destrozando un total de 430 tramos de vías férreas que impidieron a las tropas alemanas llevar los pertrechos necesarios a la primera línea del Frente Oriental. Sin embargo esta cifra fue escasa en comparación con la llamada “guerra del ferrocarril” que como consecuencia de las incursiones partisanas hizo que el 40% del tráfico ferroviario fuese suspendido en la Unión Soviética, aproximadamente el equivalente a 230.000 vías de tren.

Nuevamente a finales de 1943, el movimiento partisano compuesto por 550.000 combatientes fue decisivo en la lucha contra el Eje cuando el grupo de sabotaje dirigido por el oficial Sidor Kovpak incendió un yacimiento petrolífero de los Cárpatos; o durante la “Operación Concerto” en la Batalla del Río Dniéper después de que los partisanos hiciesen descarrilar a 1.061 trenes, boicoteasen 90.000 raíles, echasen abajo 72 puentes, neutralizasen 58 guarniciones enemigas y causaran 53.000 bajas entre las filas del Ejército Alemán y el Ejército Rumano. Al año siguiente, durante la gran ofensiva de 1944 en Bielorrusia conocida como la “Operación Bragation”, más de 300.000 partisanos se erigieron como una fuerza decisiva a la hora de coordinarse con el Ejército Rojo y dejar embolsadas a 17 divisiones alemanas que posteriormente serían destruidas, lo que significó la mayor derrota cosechada por el Tercer Reich hasta la fecha.

Tras la expulsión de las fuerzas del Eje de la Unión Soviética en el verano de 1944, el movimiento partisano fue oficialmente disuelto por el Kremlin. Hasta ese momento los guerrilleros habían sufrido 300.000 muertos, pero habían provocado a las tropas de ocupación y los colaboracionistas un total de medio millón de bajas entre muertos, heridos y prisioneros, lo que sin duda convirtió a los partisanos de la URSS en unos de los mejores combatientes irregulares de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Fernando Cohnen, La Resistencia en la URSS. Soviéticos VS Nazis, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.64-69
-https://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_partisans