Legión Árabe

Transjordania fue una de los pocas naciones árabes que obtuvo una total independencia al finalizar la Primera Guerra Mundial. Ostentando desde entonces el rango de un país completamente soberano, aunque bajo la órbita de Reino Unido a cambio de protección frente otras potencias, la nación levantó su propia fuerza de choque que sería conocida con el nombre de Legión Árabe y que se distinguiría bravamente durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Árabe-Israelí.

Formación

El Ejército Británico que ocupaba Transjordania al término de la Gran Guerra, autorizó en 1920 la creación de una Fuerza Móvil compuesta por 150 auxiliares árabes que se distribuyeron del siguiente modo: 100 hombres (75 jinetes y 25 soldados) que se desplegaron en Zarqa para controlar la ruta de Ammán; y otros 50 que se estacionaron en la plaza de Kerak. Al mando del muy bien valorado asesor británico Frederick Gerard Peake, antiguo compañero del mítico oficial Thomas Edward Lawrence “Lawrence de Arabia” durante la Revolución Árabe contra el Imperio Otomano, solamente un 20% de los efectivos fueron árabes debido a que el 80% restantes procedían de Chechenia y las zonas del Cáucaso disputadas entre Rusia y Turquía.

Fuerza Móvil Transjordana, precedente de la Legión Árabe, que se compuso por jinetes y monturas del extinto Ejército Otomono y de tribus del Cáucaso.

Al año siguiente de la creación de la Fuerza Móvil, en 1921, el Reino de Transjordania decidió organizar sus propias fuerzas armadas levantando una fuerza con 200 árabes en Ammán, por aquel entonces un contingente muy escaso para un desierto tan grande a controlar. De hecho su reducido número y la pésima instrucción que recibieron propició que tras ser enviados al noroeste del Emirato para aplastar una sublevación beduina, los rebeldes tendieron una emboscada a los soldados árabes y mataron a 18 jinetes, además de capturarles todos sus caballos. Las polémicas surgidas a causa de esta derrota llevaron al Gobierno de Transjordania a unir su supuesto “ejército transjordano” con la Fuerza Móvil impulsada anteriormente por el Ejército Británico. A raíz de esta fusión surgió la Fuerza Móvil de Reserva compuesta de dos compañías de infantería, tres escuadrones de caballería, una batería de artillería de montaña, una compañía de ametralladoras y una sección de transmisiones. Sin embargo pronto esta iniciativa quedó también obsoleta en cuanto las autoridades flexibilizaron el reclutamiento hasta captar a un total 1.000 voluntarios, la mayoría veteranos transjordanos del extinto Ejército Otomano, lo que llevó el 22 de Octubre de 1923 a que la Fuerza Móvil de Reserva modificase su denominación por la de Legión Árabe (Al Jeish al Arabi).

Guerrilla contra Beduinos

Oficialmente el bautismo de fuego de la Legión Árabe tuvo lugar en 1924 sobre la frontera de Transjordania con Arabia Saudí, un área desértica sobre la que se enfrentó con éxito a la facción musulmana radical de los “wahabistas”. Las consecuencias de este triunfo fueron positivas porque Legión Árabe vio rápidamente incrementados sus efectivos a 1.500 hombres. A partir de dicha ampliación de sus plantillas, desde el año 1926 en adelante, la Legión Árabe fue utilizada en tareas de seguridad, normalmente para la vigilancia fronteriza con la Península Árabiga, Egipto o Irak, además de dedicarse a custodiar diversas carreteras sobre el desierto como la que iba desde Jerusalén hasta Ammán.

Desde comienzos de la década de 1930, la Legión Árabe experimentó notables cambios porque a los habituales jinetes a caballo o camello con que sus miembros se desplazaban para el combate, les fueron asignados vehículos modernos Wagner y armas de última generación como cañones y ametralladoras Lewis o Vickers. También se modificó su estructura interna suprimiendo la batería de artillería de montaña y la sección de transmisiones, aunque añadiendo nuevas compañías de infantería, caballería, motorizada, guardia urbana y la Patrulla del Desierto, esta última formada por 20 soldados en 4 camiones blindados que se encargaron de proteger las áreas de cultivo en las orillas del Río Jordan. Todos estas mejoras se notaron a partir de 1936 cuando la Legión Árabe fue llamada a Siria para aplastar una serie de revueltas civiles, acciones en las que se distinguió con eficacia y por las cuales fue muy bien valorada a ojos de los estadistas británicos y transjordanos. Como consecuencia de tales éxitos sobre Siria, los mandos transjordanos optaron por incrementar las fuerzas de la Legión Árabe con la creación de nuevas unidades como la Fuerza de Reserva de Combate compuesta por dos escuadrones de caballería, más la Fuerza Mecanizada del Desierto con base en Jaffa que estaba integrada por 350 beduinos en dos compañías de camiones y 6 vehículos blindados. También en 1938 se nombró comandante a un militar transjordano, concretamente el general Abdul Qadir Pasha Al Jundi, aunque supervisado por el consejero británico John Bagot Glubb, quién sería apodado por los árabes con el mote irónico de “Pachá Glubb”.

Soldado de la Legión Árabe en la frontera de Transjordania con Palestina.

Haciendo honor a la alianza con el Imperio Británico, el 3 de Septiembre de 1939, el Emir Abdullah Ibn Husayn Ibn Alí anunció la declaración de hostilidades a Alemania, metiendo de este modo a Transjordania en la Segunda Guerra Mundial del bando de los Aliados. Inmediatamente a este acontecimiento, la Legión Árabe fue movilizada en todo el país, aunque por el momento sólo a nivel defensivo y sin intención de participar en ninguna expedición exterior. Pese a las quejas de Gran Bretaña que esperaba más implicación por parte de Transjornadia, la Legión Árabe únicamente prestó 200 soldados transjordanos al Ejército Británico estacionado en Egipto que sólo ejercieron labores auxiliares en la Base Aérea de Aqir.

Campaña de Irak

Cuando Irak entró en la Segunda Guerra Mundial junto a las potencias del Eje, un total de 350 voluntarios de la Fuerza Mecanizada del Desierto adscrita a la Legión Árabe, partieron de Palestina el 9 de Mayo de 1941 formando parte de la Columna “Habforce” que tenía la misión de socorrer a una guarnición británica que había quedado asediada por el Ejército Irakí en la Base Aérea de Habbaniya. A partir de entonces, la Legión Árabe inició una larga marcha sobre el Desierto de Mesopotamia que llevó a los transjordanos a tomar la Fortaleza de Rutbath Wells el 10 de Mayo (tras ser previamente rechazados en varias ocasiones por las tropas irakís); así como sufrir un ataque aéreo de aviones Messerschmitt Bf 110 de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que destruyeron uno de sus vehículos blindados, matando a un soldado e hiriendo al conductor. No obstante y a pesar de estas dificultades y de las escaramuzas protagonizadas por soldados irakís ocultos entre las dunas, el 18 de Mayo de 1941 la Legión Árabe liberó la Base Aérea de Habbaniya.

Ocupada la Base Aérea de Habbaniya, la Legión Árabe emprendió la persecución contra el Ejército Irakí sobre el Desierto de Mesopotamia, sin dejar de ser acosada por los aviones alemanes Messerschmitt Bf 110 que durante una de las incursiones cerca del Puente Mujara hirieron a seis transjordanos y destruyeron algunos de sus vehículos. Afortunadamente aquellos ataques aéreos no fueron suficientes para detener a los hombres de la Legión Árabe que el 23 de Mayo cortaron la carretera entre Mossul y Bagdad, aniquilando a una columna irakí a la que hicieron siete prisioneros entre un oficial y seis soldados, además de capturarles dos camiones.

Musulmanes de la Legión Árabe vigilan un bombardero británico Blenheim durante la campaña de Irak.

La Batalla de Bagdad comenzó el 25 de Mayo de 1941 mediante una ofensiva de la Legión Árabe al suroeste de la capital. A pesar de la superioridad material de los transjordanos, las complicadas calles con barricadas y los atrincheramientos en los edificios, junto a la voladura del puente sobre el Canal de Washash, dejaron a los árabes clavados en el terreno y sometidos a un intenso fuego por parte de las tropas irakís. Solamente un eficaz contraataque lanzado por la Legión Árabe el 27 de Mayo, facilitó a los transjordanos superar el cauce del Canal de Washash y conquistar finalmente Bagadad el 30 de Mayo.

Al rendirse Irak en Junio de 1941, la Legión Árabe había sufrido durante la operación un total de 10 muertos y una cifra similar de heridos. Curiosamente y como agradecimiento por parte del Reino Unido, el general británico John Clark quedó tan maravillado con los transjordandos que felicitó por carta al Emir Abdullah Ibn Husayn Ibn Alí su participación en la campaña de Oriente Medio.

Campaña de Siria

Simultáneamente al fin de la campaña en Irak, en Junio de 1941 la Legión Árabe tuvo que regresar a Transjordania para suprimir una revuelta de beduinos que lideró el Emir Fawas Sciaban. Una vez extinguida la rebelión y pacificada la retaguardia, las tropas de la Legión Árabe fueron desplegadas junto a la Estación de Bombeo H3 con vistas de proceder a la invasión de Siria y Líbano que por aquel entonces estaban bajo dominio de la Francia de Vichy y por tanto del Eje.

Al amanecer del 21 de Junio de 1941, la Legión Árabe cruzó la frontera de Irak con Siria bordeando los flancos el Oleoducto T3 que enlazaba el Desierto de Mesopotamia con el puerto de Trípoli en la costa del Mar Mediterráneo. Durante esta marcha, los transjordanos fueron bombardeados por aviones vichystas que les provocaron las primeras bajas, aunque tuvieron la suerte de emboscar poco después a una patrulla francesa, a la cual capturaron 32 prisioneros, entre ellos 2 oficiales y 30 soldados. Sería en esta misma ruta que iba de Palmira a Homs, donde la Legión Árabe fue atacada el 25 de Junio por bombarderos franceses Potez 630 y cazas Morane-Saulnier MS.406 que les causaron otros tantos muertos y heridos; antes de ocupar la localidad de Seba Biyar la jornada del 28.

Camellos de la Legión Árabe en la Segunda Guerra Mundial.

El 29 de Julio de 1941, un grupo de la Legión Árabe compuesto por treinta transjordanos y tres vehículos blindados Wagner se asentaron en Sukhna, una ciudad situada a 40 kilómetros de Palmira en la que pretendían descansar algunos días, hasta que inesperadamente el 1 de Julio se presentó una columna del Ejército Vichysta integrada por cien soldados y seis coches acorazados. Tras establecer los árabes el primer contacto visual después de que uno de sus vehículos regresase del reconocimiento lleno de agujeros de bala, el resto de sus compañeros tomaron posiciones en una cresta próxima a Sukhna. Sobre esta posición, los transjordanos se defendieron con fuego de ametralladora cuando los franceses subieron la colina y fueron repelidos con numerosas bajas. Lamentablemente los defensores apenas tardaron en quedarse sin municiones, por lo que en un acto de desesperación, uno de los árabes exclamó: “¿Dónde están los valientes?”. Repentinamente el legionario saltó de su agujero y el resto le imitaron realizando una carga heroica cuesta abajo y gritando fieramente. Los sorprendidos franceses, fueron completamente arrollados y en muchos casos masacrados, antes de que el resto se rindieran levantando los brazos. Este episodio que fue conocido en Transjordania como la Batalla de Sukhna, costó a la Legión Árabe dos bajas entre un muerto y un herido, por 91 bajas francesas entre 11 muertos y 80 prisioneros, más los seis vehículos capturados.

Gracias a la victoria en la Batalla de Sukhna, el 2 de Julio de 1941 la Legión Árabe entró victoriosa en la histórica ciudad de Palmira. Tendrían que transcurrir otras dos semanas, para que finalmente el 14 de Julio la Francia de Vichy rindiese Siria a los Aliados y la Legión Árabe se convirtiese en parte de las fuerzas militares de ocupación sobre el Oriente Próximo. Curiosamente y como recompensa por su actuación durante la campaña, el Emir Abdullah Ibn Husayn pasó revista a los veteranos de la Legión Árabe durante una parada militar celebrada en Ammán.

Segunda Guerra Mundial

Al concluir la campaña de Siria, la Legión Árabe tuvo que dedicarse a poner orden entre las tribus rebeldes estacionadas en el área de Deir-ez-Zor, las cuales aprovechando la caída de las autoridades francesas, se dedicaron al saqueo. Una vez pacificada la región a mediados de 1941, Gran Bretaña presionó a Transjordania para que la Legión Árabe fuese enviada al Norte de África a combatir contra el Tercer Reich, una solicitud que nuevamente fue rechazada por el Emir Abdullah Ibn Husayn debido al riesgo de enturbiar las relaciones con el resto de países neutrales musulmanes que eran abiertamente pro-germanos. A partir de entonces, la Legión Árabe permaneció en Siria como fuerza de ocupación, creándose para ello los 1º, 2º y 3º Regimientos Mecanizados y un campo de entrenamiento inaugurado en Azraq.

Explorador de la Legión Árabe en la Línea de Mersa-Matruh, Egipto.

Cuando en 1942 las tropas del Ejército Alemán amenazaron a Siria con su irrupción en el Cáucaso, la Legión Árabe volvió a ser movilizada durante unos meses hasta que tras la victoria de la Unión Soviética en la Batalla de Stalingrado, se disipó el riesgo de una intervención del Eje en Oriente Medio. Al año siguiente, el 15 de Enero de 1943, la Legión Árabe fue estacionada en las industrias petrolíferas de Irak; mientras que en 1944 estuvo a punto de ser trasladada a los Balcanes, de no ser porque el Ejército Británico suspendió el desembarco en el último instante para concentrarse en la campaña de Italia. Curiosamente aquella fue la última oportunidad de la Legión Árabe de participar en el Frente Occidental de Europa, ya que permaneció el resto de la Segunda Guerra Mundial en el Próximo Oriente, protegiendo con 8.000 efectivos las carreteras y caminos de suministro de petróleo (a menudo atacadas por nacionalistas árabes y agentes alemanes) en Iraq, Irán, Siria, Palestina, la franja de Gaza y el puerto de Aqaba en Transjordania.

Guerra Árabe-Israelí

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 y aprobada la salida de Transjordania como miembro de la Commonwealth el 25 de Mayo de 1946, la Legión Árabe desfiló ante el Rey Abdullah I por las calles de Ammán. También al año siguiente, el 7 de Mayo de 1947, los veteranos de la Legión Árabe fueron invitados a Londres para participar en el desfile de conmemoración de la victoria de los Aliados sobre Alemania. Estos festejos que curiosamente concluyeron con la separación total entre la Legión Árabe y el Ejército Británico, no impidieron que desde entonces tanto Transjordania como Gran Bretaña fuesen a cooperar en el huracán de fuego que repentinamente iba a incendiar el corazón del Mandato de Palestina.

Combate entre la Legión Árabe y milicias judías del Grupo “Haganá” el 6 de Marzo de 1948 en el sector oriental de Jerusalén durante la Guerra Árabe-Israelí.

Coincidiendo con el anuncio de Gran Bretaña de abandonar el Mandato de Palestina en 1948, se desató una guerrilla interna entre las facciones palestinas y las facciones hebreas que reclamaban su independencia. A pesar de que inicialmente Transjordania se declaró neutral en este conflicto, los sucesos ocurridos entre el 12 y el 3 de Mayo de 1948, que terminaron con la muerte de algunos miembros de la Legión Árabe después de que judíos nacionalistas del Grupo “Haganá” abriesen fuego contra un convoy en Kfar Etzion, el Rey Abdullah I cambió de opinión y ordenó a sus tropas que impartiesen un castigo ejemplar. Fue así como el 4 de Mayo, soldados transjordanos de la Legión Árabe junto a tropas británicas y paramilitares musulmanas asaltaron la posición de Kfar Etzion provocando a los judíos 12 muertos y 30 heridos, aunque sin lograr desalojarlos del todo. Como la posición hebrea estaba fuertemente fortificada, la Legión Árabe bombardeó el sector durante más de una semana con artillería y morteros hasta que el 12 de Mayo lanzó su asalto final con doce vehículos blindados. Pese a las dificultades de las calles y las barricadas, los árabes acabaron por tomar Kfar Etzion y también un monasterio ruso ortodoxo cercano en el perecieron 24 de los 30 defensores hebreos. Hasta entonces las pérdidas de la Legión Árabe habían sido de 27 muertos por unas 100 bajas del Grupo “Haganá”, aunque los israelís se llevaron la peor parte porque los legionarios y colaboracionistas musulmanes irrumpieron en un asentamiento de refugiados disparando contra la población civil y acabando con la vida de 129 judíos, incluyendo mujeres y niños en lo que se conoció como la Matanza de Kfar Etzion.

Tropas de la Legión Árabe protagonizan una carga a fusil con bayoneta calada en la Batalla de Jerusalén. Algunos de los legionarios llevan el casco del Ejército Británico.

Básicamente el mayor de peso de las operaciones durante la Guerra Árabe-Israelí que protagonizaron los 6.000 efectivos de la Legión Árabe en Palestina se concentraron en torno a la capital durante la Batalla de Jerusalén. Precisamente sobre la Ciudad Santa, los legionarios árabes se distinguieron notablemente el 19 de Mayo de 1948 tomando la zona oriental de la capital, incluyendo la Ciudad Vieja, gracias a los diversos asaltos de los vehículos blindados y los bombarderos de las piezas de artillería de 57 milímetros. Sin embargo y pese a sus intentos, los legionarios fracasaron en el ataque contra la zona occidental debido a una serie de calles estrechas e irreconocibles que facilitaron su defensa, por lo menos hasta que la jornada del 21 los árabes reanudaron su avance ocupando el Monasterio Notre Dame de France tras intensos combates. Asegurada esta última posición, los soldados de la Legión Árabe llegaron a acceder al Barrio Judío y afianzaron posiciones en algunos de sus sectores hasta que tuvieron que suspender su progreso tras un decreto de alto el fuego anunciado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En Mayo de 1948 la Legión Árabe ocupó la Fortaleza de Latrún, considerada por los dos bandos como una plaza estratégica que cortaba la ruta de suministros hacia Jerusalén y las comunicaciones con Tel-Aviv. Curiosamente tan vital era esta fortificación para los israelís, que el mismo Primer Ministro David Ben Gurión ordenó tomarla costase lo que costase. Así fue como el 24 de Mayo, los judíos lanzaron dos asaltos fallidos contra el fuerte durante los que fueron fácilmente rechazados por los legionarios árabes, todavía al mando del comisario británico John Bagot Glubb. Este fracaso que costó a los israelís 218 bajas (72 muertos, 140 heridos y 6 prisioneros) por sólo 11 bajas árabes (5 muertos y 6 heridos), no impidió un nuevo asalto la noche del 30 de Mayo de 1948. Esta incursión que partió desde el área de Bab Al-Wad, también terminó en desastre porque la artillería de la Legión Árabe repelió a la primera oleada, y aunque la segunda tuvo más éxito porque los cañones israelís aniquilaron a los defensores árabes de la azotea y sus lanzallamas eliminaron la línea de trincheras de vanguardia, poco después los morteros de los defensores cayeron sobre los atacantes, a los que machacaron y pusieron en retirada con 44 muertos y 90 heridos a costa de 20 bajas propias. Gracias a la tregua pactada por la ONU, los judíos pudieron reorganizarse y desencadenar un nuevo asalto contra Latrún el 8 de Junio, tanto en el castillo como en cercana la Cota 315, utilizando para ello a la Brigada “Harel” que también fue vencida por unos árabes en inferioridad numérica tras provocar a los asaltantes 25 muertos. Acto seguido los árabes pasaron al contraataque y ocuparon las posiciones de primera línea enemigas en Bab Al-Wad y Gezer, aunque la notable falta de efectivos hizo que fuese imposible mantener la posición, por lo que al caer la noche ambas localidades volvieron a manos israelís. Con esta situación en tablas, la noche del 15 al 16 de Julio la Brigada “Harel” puso en marcha la “Operación Larlar”, mediante la que irrumpió en los pueblos vecinos de Yalo y Beit Nouba, hasta que los tanques Marmon-Herrington de la Legión Árabe les rechazaron con 23 muertos. No obstante y no dándose por vencidos, los israelís de la Brigada “Yiftach” volvieron al ataque el 18 de Julio, consiguiendo en este caso situarse a 500 metros de Latrún, aunque al final también fueron detenidos después de que un proyectil dejase fuera de combate a uno de sus tanques Cromwell. Fue entonces, cuando sintiéndose incapaces de ocupar la Fortaleza de Latrún, las tropas israelís no volvieron a realizar más intentos y dieron por perdida la campaña. Hasta la fecha la Batalla de Latrún costó a Israel unas 500 bajas entre 168 muertos, 327 heridos y 19 prisioneros; por tan sólo unas pocas decenas de la Legión Árabe.

Imagen de la película La Sombra de un Gigante en 1966, que recrea a la Legión Árabe durante los combates librados sobre la Fortaleza de Latrún en Mayo de 1948.

Durante el resto de la Guerra Árabe-Israelí, los soldados de la Legión Árabe protagonizaron acciones en otros sectores fuera de los escenarios principales como diversos choques en Nablus y Ramallah, así como escaramuzas en torno al Río Jordan, Alaffoula y Jenin para frenar el avance del Ejército Israelí. Sin embargo, uno de sus éxitos más importantes tuvo lugar en Taqumiya, cuando legionarios transjordanos asaltaron dicha localidad escoltados por siete tanques Marmon-Herrington, de los cuales dos resultaron destruidos por morteros y granadas enemigos, antes de que los las tropas de la Legión Árabe terminasen ocupando la urbe y expulsando al Ejército Israelí.

Crisis del Canal de Suez

Finalizada la Guerra Árabe-Israelí en 1949, la Legión Árabe desplegó a 10.000 efectivos para desempeñar tareas de vigilancia fronteriza entre Jordania y Palestina. Desgraciadamente estas medidas no evitaron que se produjesen tiroteos o incursiones, como por ejemplo ocurrió en Septiembre de 1955 cuando un destacamento de paracaidistas israelí violó la frontera cerca de Hebrón y ocupó la estación militar jordana de Al-Rahwa. A raíz de este suceso que sin duda fue considerado como una agresión a la soberanía de Jordania, la Legión Árabe intervino con éxito porque expulsó a los judíos y les provocó cuantiosas bajas, a costa de solamente 20 legionarios muertos.

Con el estallido de la Crisis del Canal de Suez en 1956, la Legión Árabe acudió en ayuda de Egipto y del Presidente Gamal Abdel Nasser. Durante esta breve contienda que sobretodo se concentró en el Desierto del Sinaí, el Ejército Israelí llevó a cabo desde 10 de Octubre una serie de asaltos sobre las guarniciones de Hubla, Al-Nabi, Illias y Azroun que dejaron un sangriento saldo de 1.000 muertos para la Legión Árabe y únicamente 17 para los soldados judíos.

Al producirse el decreto de alto el fuego de la ONU que puso fin a la Crisis del Canal de Suez, la Legión Árabe fue enviada de regreso a Jordania. Acto seguido y una vez fue acuartelada de nuevo en su patria, a finales de 1956 las autoridades acordaron la disolución definitiva de la Legión Árabe y su posterior reorganización como parte de la Guardia Nacional y el Ejército Jordano tras casi tres décadas de auténticas hazañas militares.

 

Bibliografía:

-Robert Lyman, Irak 1941 the battles of Basra, Habbaniya, Fallujah and Baghdad, Osprey Publishing (2006), p.18-93
-Alfonso Casado, 1920-1956 La Legión Árabe combate en Jordania. De la Segunda Guerra Mundial al Conflicto Árabe-Israelí (1ª Parte), Revista Serga Nº85 (2013), p.9-15
-Alfonso Casado, 1920-1956 La Legión Árabe combate en Jordania. De la Segunda Guerra Mundial al Conflicto Árabe-Israelí (2ª Parte), Revista Serga Nº86 (2013), p.9-16
-Alfonso Casado, 1920-1956 La Legión Árabe combate en Jordania. De la Segunda Guerra Mundial al Conflicto Árabe-Israelí (3ª Parte), Revista Serga Nº87 (2014), p.14-18
-Alfonso Casado, 1920-1956 La Legión Árabe combate en Jordania. De la Segunda Guerra Mundial al Conflicto Árabe-Israelí (4ª Parte), Revista Serga Nº87 (2014), p.42-47
-Alfonso Casado, 1920-1956 La Legión Árabe combate en Jordania. De la Segunda Guerra Mundial al Conflicto Árabe-Israelí (5ª Parte), Revista Serga Nº87 (2014), p.44-47