Legión Azul

Históricamente la División Azul fue una de las unidades extranjeras del Ejército Alemán más famosas y populares de la Segunda Guerra Mundial, ya fuese a nivel internacional o dentro de la propia España. Sin embargo tras su marcha a finales de 1943 cuando las cosas empezaron a torcerse seriamente para el Eje, se organizó una segunda unidad menor con soldados españoles que continuaron sirviendo en el Frente Oriental para mantener vivo el espíritu de la “Cruzada contra el Bolchevismo” que sería conocida como la Legión Azul.

Formación

Después de la retirada de la División Azul del Frente Oriental de la Unión Soviética en el otoño de 1943, cuando ya la Segunda Guerra Mundial se había torcido de manera irremediable para las potencias del Eje, España tuvo que jugar a un doble juego porque por una parte intentó mostrarse como un país neutral ante las cada vez mayores presiones por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña, pero por otra no quería indisponerse con Alemania debido a la ayuda ofrecida por este país para ganar la Guerra Civil Española. Así fue como el Gobierno de Madrid llegó a una situación intermedia, sacando a la División Azul pero manteniendo una unidad menor en Rusia para mantener vivo el espíritu de la “Cruzada Anticomunista” bajo la forma de Legión Azul.

La instrucción de la Legión Azul tuvo lugar en los cuarteles de Jamburg, una localidad de Rusia situada muy cerca de la frontera oriental con Estonia, con un buen puñado de veteranos de la División Azul, pero también con nuevos reclutas procedentes de España o de los últimos reemplazos de los denominados “batallones de marcha”. Al mando del coronel Antonio García Navarro, su organigrama se estructuró en la 1ª Bandera del comandante Antonio Ibarra Montis, la 2ª Bandera del comandante José María García Mendoza y la 3ª Bandera del comandante José Virgili Quintanilla, cada una compuesta por unos 650 hombres con sus correspondientes baterías de artillería y anticarro, una compañía de zapadores y transmisiones, así como las secciones de reconocimiento, intendencia, policía militar, reparación de vehículos y el hospital de campaña con 40 camas, más un destacamento a retaguardia 86 miembros de la Guardia Civil.

 

La Legión Azul en formación durante su proceso de constitución a finales de 1943.

Aproximadamente la Legión Azul de Voluntarios Española reunió a un total de 2.268 efectivos hispanos entre 110 oficiales, 114 suboficiales y 2.044 soldados, sin incluir a un grupo de 50 auxiliares rusos, 10 portugueses y un georgiano, más 152 enfermeras y 6 capellanes. El material con el que fue equipada la unidad fue de 44 cañones, 20 morteros, 63 ametralladoras (24 pesadas MG-42 y 36 ligeras MG-34) y 3 equipos de lanzallamas, así como un parque motorizado e hipomóvil consistente en 33 camiones, 17 vehículos ligeros como coches o furgonetas, 16 motocicletas o sidecars, 74 bicicletas, 269 caballos, 126 carros de tiro y 2 troikas rusas.

Batallas de Kostovo y Lyuban

Concluida la instrucción de la Legión Azul el 13 de Diciembre de 1943, justo después de haber contribuido a las tareas de evacuación de civiles rusos del área de Krutyye Ruchi, al cabo de dos días, la jornada del 15, las banderas partieron hacia el frente a bordo de cuatro trenes que primero los transportarían hacia el nudo de Shapki y posteriormente a primera línea, concretamente a Kostovo como parte de la 121ª División de Infantería Alemana al mando del general Helmuthh Priess, la cual estaba agregada al XVIII Ejército Alemán del general Georg Lindemann. La zona a cubrir era una comarca boscosa y pantanosa cargada de pasarelas y rollizos, donde el 18 de Diciembre la unidad se estrenó en un breve tiroteo contra una avanzadilla de reconocimiento enemiga, resultando heridos los legionarios Antonio Sánchez Mayo y Julián Antoranz Merino, además de morir el cabo Eugenio Bares Bares, aunque los españoles repelieron a sus oponentes matando a siete soldados soviéticos cerca del “Reducto Vinyagolovo”. Durante las semanas próximas de finales de mes y principios de Enero de 1944, los hispanos bombardearon con sus morteros las posiciones enemigas y desarticularon algunos ataques aislados de patrullas de esquiadores rusos, como por ejemplo la infiltración del día 18 que concluyó con la muerte de nueve intrusos a costa de ningún legionario. Sin embargo cuando el Ejército Rojo rompió el frente por Leningrado sobre el Grupo de Ejércitos Norte del Eje, la Legión Azul no tuvo más remedio que abandonar Kostovo el 21, replegándose las tropas españolas más al sur y de forma paralela al Pantano de Pelgorojke hacia la seguridad de la localidad de Lyuban, en cuyas inmediaciones se atrincheraron el 23 después de haber encajado durante el repliegue dos bajas y la pérdida de tres cañones Pak 40 de 75 milímetros que tuvieron que ser inutilizados por su dotación y abandonados.

Lyuban fue defendida por la Legión Azul desde el 23 de Enero de 1944 con las 1ª y 3ª Banderas protegiendo el pueblo y la II Bandera cubriendo 3 kilómetros de su flanco oriental en el Pantano de Gladky, sufriendo esta última 19 heridos ya en la primera jornada de batalla. Aunque siempre rechazaron las arremetidas de sus oponentes, el día 25 un grupo de infiltrados rusos que se camuflaron entre las arboleadas atacaron por sorpresa la Plana Mayor matando a tres españoles e hiriendo a uno, aunque rápidamente los legionarios se repusieron y les expulsaron con numerosas pérdidas. A la jornada siguiente, el 26, los hombres de la III Bandera rechazaron otra carga rusa en la estación de ferrocarril al tiempo en que otra de sus patrullas conformada por tres oficiales, dos sargentos y cinco soldados salían en su persecución hasta lograr matar a 35 soviéticos y capturarles un buen puñado de cajas de munición; mientras en el sector de la II Bandera los hispanos eliminaban en una acción la defensiva a otros 60 rusos. Al caer la noche las fuerzas soviéticas se aproximaron al cuartel de la III Bandera y en un cobertizo acabaron con tres legionarios e hicieron siete prisioneros, algo que de nada les sirvió porque tras hacerse el fallecido el soldado Bernabé López Hernando pudo escapar entre la oscuridad y advertir al personal de una batería de artillería cercana que contraatacó provocando a los intrusos 35 muertos y arrebatándoles cuantioso material, incluyendo dos morteros.

Soldados de la Legión Azul en un atrincheramiento boscoso al noroeste de Rusia a principios de 1944.

El 27 de Enero de 1944 el Grupo de Ejércitos Norte ordenó a la Legión Azul evacuar Lyuban y emprender una marcha de 132 kilómetros sobre tortuosos caminos helados entre los densos bosques, durante la cual los legionarios siguieron el curso del Río Tigoda mientras eran perseguidos por las vanguardias del Ejército Rojo a través de las localidades de Perekhodno, Khochenye, Yarmok, Korkino, Pusverewo, Apraksin Bor, Ruchi, Novaya Derevnya, Vditsko, Yazvinka, Rydno, Strubinovka, Yamezhye, Bereznisty, Pochepovo, Veryazhino, Volkino, Zagorye, Zheryadki, Tesovostroy y Zaplote, sosteniendo en esta última un combate contra los partisanos rusos que les causaron cuatro heridos. Posteriormente los españoles continuaron paralelos al Río Oredezh sobre Pristan, Yam-Tesovo, Morovino, Nadbele, Butkovo, Yerishevo, Borshchovo, Kashitsy y Oredezh, en cuya estación de ferrocarril resistieron a un masivo ataque de guerrilleros a los que rechazaron provocando a los soviéticos 70 muertos a costa de fallecer tan sólo cuatro hispanos. Rechazado esta última incursión partisana, los voluntarios prosiguieron su aventura pasando por Bolshiye, Sokolniki, Kolentsevo, Zapolye, Betkovo, Meryobo, Turovo, Zaklinye y finalmente la ciudad Luga, reuniéndose aquí con el grueso de la 121ª División de Infantería Alemana.

A partir de finales de Enero de 1944 los miembros de la Legión Azul participaron en acciones antiguerrilleras a la retaguardia contra los 4.000 partisanos que operaban entre las ciudades de Luga y Pleskau, eliminando algunos de ellos y muriendo en acciones de limpieza junto al Río Oredezh un total de cinco legionarios, todos de la Compañía de Transmisiones. A principios de Febrero de 1944 la Legión Azul fue trasladada a Estonia, un sector mucho más tranquilo porque salvo unos pocos partisanos del Partido Comunista Estonio que recibían de vez en cuando la ayuda de equipos formados por dos o cuatro paracaidistas soviéticos lanzados desde aviones, apenas existía el fenómeno guerrillero, ya que solamente se contabilizaron dos bajas, entre estas la muerte del legionario Antonio Lozano Sánchez y heridas en el teniente Ismael García Romeu, durante una patrulla en el Bosque de Jäneda.

Disolución

La estancia de la Legión Azul en Estonia fue más fue más o menos pacífica ante la ausencia prácticamente de guerra y a que por cualquier intento de crear una guerrilla por parte de los soviéticos en seguida era frustrado por la misma población local. Gracias a este respiro los españoles pudieron descansar, reponer fuerzas y reaprovisionarse a 300 kilómetros de sus líneas originales en Rusia, ya que fueron distribuidos por Tartu, Taps y Tallin, fijando su base en el Cuartel de Prunna. De hecho las relaciones con los civiles estonios fueron excelentes, creándose grandes amistades e incluso teniendo un hispano un hijo con una chica estonia.

Despedida de la Legión Azul en Königsberg en Marzo de 1944.

Inesperadamente en Marzo de 1944 las presiones de Estados Unidos y Gran Bretaña al Jefe del Estado de España, el general Francisco Franco, lograron que el Gobierno de Madrid accediese a retirar a la Legión Azul del Frente Oriental por miedo a una guerra abierta contra los Aliados Occidentales. Así fue como el día 6, el coronel Antonio García Navarro anunció con amargura el retorno de los legionarios a la patria, no sin antes tener lugar en el Cuartel de Prunna un acto de despedida la jornada del 14 que presidió el general alemán Georg Lindemann. Una vez concluidos los actos oficiales, los hispanos partirían en tren desde Estonia por Letonia y Lituania, para celebrar una última parada militar en el puerto de Köningsberg de Prusia Oriental, antes de proseguir por Alemania y Francia hasta cruzar en cuatro trenes distintos la frontera con la Península Ibérica por Irún entre el 31 de Marzo y el 9 de Abril, aunque los rezagados que estaba heridos en hospitales llegarían semanas más tarde, haciéndolo el último español el 2 de Junio.

Hasta la retirada de la Legión Azul del Frente Oriental, los voluntarios españoles sufrieron un total de 61 bajas entre 40 muertos, 7 prisioneros y 14 deserciones. Con la marcha de los legionarios hispanos de Rusia, se acabó la aventura oficial de España sobre las estepas soviéticas en la Segunda Guerra Mundial, aunque todavía algunos centenares de españoles continuaron combatiendo del lado de las potencias del Eje como parte de las Waffen-SS hasta la finalización del conflicto en 1945, dejando escritas algunas de las gestas más sorprendentes para las Armas Españolas en el siglo XX.

 

Bibliografía:

-Manuel Pérez Rubio y Antonio Prieto Barrio, Legión Española de Voluntarios en Rusia, los Últimos de la División Azul, Actas (2014),p.51-229
-Carlos Caballero Jurado, Atlas Ilustrado de la División Azul, “Retirada de la División Azul y Nacimiento de la Legión Azul,” Susaeta (2010), p.192-201