Guerrilla Italiana del África Oriental

La Guerrilla Italiana del África Oriental fue uno de los movimientos insurgentes que mayor amplitud alcanzó a nivel territorial tras la derrota del Ejército Real Italiano en 1941. Desde entonces este núcleo partisano que retomó al enemigo grandes zonas de Etiopía, Eritrea y Somalia, supuso un auténtico “frente secundario” para los Aliados que hubieron de trasladar grandes recursos desde otros escenarios bélicos entre 1942 y mediados de 1943.

Cuando se produjo la capitulación del África Oriental Italiana tras la Batalla de Góndar, teóricamente la Segunda Guerra Mundial parecía haber concluido sobre esta región en 1941. Solamente la favorable orografía del terreno compuesta por altas montañas, riscos, selvas y desiertos, facilitó a un grupo de soldados italianos y tropas coloniales desmovilizadas a formar una “quinta columna” en el Cuerno de África que contribuyese más o menos dentro de sus posibilidades a la victoria del Afrika Korps del general Erwin Rommel en Libia y Egipto, desde donde pensaban podrían ser liberados en el futuro.

Oficialmente el 27 de Noviembre de 1941 nació la Guerrilla Italiana del África Oriental con los restos del Ejército Real Italiano destruido y los indígenas de los Ejércitos Coloniales de Etiopía, Eritrea y Somalia. Aproximadamente se reunieron un total de 7.000 soldados italianos y varios miles de africanos que dividieron sus fuerzas del siguiente modo: el Grupo “Hijos de Italia” conformado por partisanos fascistas de los Camisas Negras; y el Frente de Resistancia dedicado a todo lo relacionado con inteligencia, logística e información.

Durante todo el año 1942 la Guerrilla Italiana del África Oriental fue un fenómeno que provocó grandes problemas a los Aliados porque un buen puñado de soldados del Ejército Británico perdieron la vida en las emboscadas, cuantiosas las carreteras fueron bloqueadas, líneas de comunicaciones obstruidas, vigilantes de seguridad asesinados e incluso tuvieron lugar algunos asaltos a depósitos de municiones o gasolina que causaron pérdidas económicas muy elevadas. Simultáneamente, estos guerrilleros fueron reconquistando amplias áreas de sus antiguas colonias hasta formar pequeños “micro-estados” como el del teniente Amadeo Guillet o “Comandante Diablo” en Eritrea, el del general Gobbi Desse en Etiopía Central, el del oficial Hamis Idris Awate en Somalia o el del coronel Dante Di Marco en el Desierto de Ogadén.

Algunas de las acciones más famosas de la Guerrilla Italiana del África Oriental fueron la que por ejemplo lideró el doctor Rosa Dainelli tras destruir mediante explosivos todo el depósito de municiones de Addis Abeba y la fábrica de subfusiles Sten con los que se proveía el Ejército Británico; así como la instigación de la rebelión de la Tribu Azebo Oromo al norte de Etiopía que causó incontables bajas a los Aliados. De hecho, todos los tanques y aviones que el Ejército Británico tenía en las colonias de Kenya y el Sudán hubieron de ser trasladados al África Oriental (y no a Europa como estaba previsto); mientras que a nivel político, el Emperador Haile Selassie de Etiopía, quién sorprendentemente creyó que finalmente los italianos triunfarían, comenzó a contactar en secreto con las potencias del Eje para un posible cambio de bando e incluso traicionar a los Aliados.

Con la derrota del Afrika Korps en la Batalla de El-Alamein sobre Egipto a mediados de 1942, la moral decayó en la Guerrilla Italiana del África Oriental porque muchos oficiales entendieron que la guerra sobre el continente africano estaba perdida y por tanto decidieron disolver sus unidades. No obstante y pese a las dificultades, las escaramuzas en Etiopía, Eritrea y Somalia se prolongaron hasta bien entrado 1943, siendo especialmente cruentos los combates para sofocar a la insurrección de la Tribu Azebo Oromo. Al mismo tiempo, la labor de espionaje de los italianos fue impecable porque transmitieron a Italia todos los detalles sobre los movimientos de buques en el Mar Rojo y también acerca de los contingentes de tropas que se dirigían hacia el Sudán.

Al producirse la rendición de Italia el 9 de Septiembre de 1943, la Guerrilla Italiana del África Oriental finalmente se rindió a los Aliados (de manera increíble algunos escaparían como el teniente Amadeo Guillet que se infiltró entre los ingleses y consiguió alcanzar el sur de Italia a través del puerto de Tarento). Curiosamente y a causa de la falta de información, el último contingente italiano del coronel Nino Tramonti no capitularía al Ejército Británico hasta Octubre de 1943. Hasta ese momento, la Guerrilla Italiana del África Oriental había organizado una resistencia de dos años contra unas fuerzas inmensamente superiores y sobre un área gigantesca, lo que sin duda la convirtió en uno de los mejores fenómenos partisanos de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Rodrigo Brunori, Italianos en África Oriental, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.91
-https://en.wikipedia.org/wiki/Italian_guerrilla_war_in_Ethiopia