Fuerza Aérea Imperial Etíope

 

Muy reducida fue la naciente Fuerza Aérea Imperial Etíope durante el período turbulento para Abissínea entre 1930 y 1945. Destruida en su totalidad durante la Guerra Ítalo-Etíope, apenas tendría un papel significativo en la Segunda Guerra Mundial después de que el país recobrara su independencia.

Auxiliares de pista etíopes femeninas posan con el piloto afroamericano John Robinson durante la Guerra Ítalo-Etíope.

Originalmente la idea de crear una fuerza aérea para Etiopía, vino cuando Tafari Mekonnen (futuro Emperador Haile Selassie) contempló en Noviembre de 1922 un espectáculo aéreo del Imperio Británico en Yemen. Seducido por la idea, Selassie compró cuatro aparatos a Francia, aterrizando el primero, un biplano Potez 25, en Addis Abeba el 18 de Agosto de 1929 de manos del piloto galo Andre Maillet. Tras pintar en el fuselaje del avión el León de Judá de la monarquía del Negus, así como grabar letras latinas y amáricas, nació oficialmente la Fuerza Aérea Imperial Etíope.

Como era lógico, todos los aviones de la Fuerza Aérea Imperial Etíope tuvieron que ser comprados en el exterior ante la ausencia de industria en un país de África tan humilde como aquel. Las primeras adquisiciones fueron cinco cazabombarderos Potez 25 de origen polaco, tres Fokker F.VII alemanes, dos Beechcraft Staggerwing estadounidenses, un Farman 190 francés, un Farman 192 francés, un Breda Ba.15 italiano, un Junkers W33 alemán, un De Havilland DH.60 Moth británico, un De Havilland Dragon británico, un Heinkel HD.21 alemán, un Fiat AS-1 italiano y un Weber Meindl Van Nes austríaco.

Fuerza Aérea Imperial Etíope:
Potez 25 (5)
Fokker F.VII (3)
Beechcraft Staggerwing (2)
Farman 190 (1)
Farman 192 (1)
Breda Ba.15 1)
Junkers W33 (1)
De Havilland DH.60 Moth (1)
De Havilland Dragon (1)
Heinkel HD.21 (1)
Fiat AS-1 (1)
Weber Meindl Van Nes (1)

La inmensa mayoría de pilotos de la Fuerza Aérea Imperial Etíope no fueron nativos, sino en su mayor parte mercenarios contratados en el extranjero o idealistas en busca de aventuras. Algunos de los pilotos internacionales más famosos fueron los franceses André Maillet, Gaston Vedel, Thierry Maignal, René Drouillet y Paul Corigé, los estadounidenses Hubert Julian, John Robinson y John Spencer, el sueco Carl Gustaf Von Rosen, el británico Charles Hayter y el alemán Ludwig Weber, entre otros. En el caso de los etíopes, únicamente hubo seis aviadores, entre ellos Bahru Kaba, Asfaw Ali o Mishka Babitchef de origen ruso.

Oficialmente el primer bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Imperial Etíope tuvo lugar el 31 de Marzo de 1930, cuando tres Potez 25 atacaron a las fuerzas rebeldes que pretendían deponer al Emperador Selassie durante la Insurrección de Anchem, los cuales consiguieron acabar con numerosos sublevados arrojándoles bombas y disparando a ras de suelo sus ametralladoras. Tras aquellos sucesos, la Fuerza Aérea Imperial Etíope se dedicó al transporte y entrenamiento durante algunos años en los que algunos de sus aparatos fueron destruidos en accidentes como el Fiat AS-1, el De Havilland DH.60 Moth, uno de los Fokker VII y otro de los Potez 25.

Potez 25 de origen polaco con letras amáricas en el fuslaje y el León de Judá, típico de la monarquía imperial del Negus.

Cuando estalló la Guerra Ítalo-Etíope entre Italia y Etiopía en 1935, todos los aparatos de la Fuerza Aérea Imperial Etíope se hallaban dispersos en los aeródromos de Addis Abbeba, Akaki, Dabat y Jan Meda. Durante el conflicto los aviones etíopes fueron usados exclusivamente para el transporte, el reconocimiento aéreo y como ambulancias en la evacuación de heridos, pero nunca entraron en combate directo con el enemigo. La primera baja etíope se produjo el 8 de Noviembre de 1935, después de que las avanzadillas italianas capturaran a un Potez 25 en Macallé. Al mes siguiente, el 6 de Diciembre, dos Potez 25 más resultaron destruidos en el campo aéreo de Dessié.

Al empezar el año 1936, el único Breda Ba.15 italiano de la Fuerza Aérea Imperial Etíope cayó abatido a manos de sus antiguos dueños. Peor suerte tuvo el De Havilland Dragon pilotado por Charles Hayter que se estrelló accidentalmente en un despegue el 24 de Febrero de 1936. Poco después, el 17 de Marzo, los dos Fokker VII fueron destruidos en sendos ataques aéreos sobre Kores y Beles el 17 de Marzo de 1936; mientras que el último Potez 25 resultó inutilizado el 4 de Abril en Akaki y el Weber Meindl Van Nes capturado en Jan Meda. La última baja de la Fuerza Aérea Imperial Etíope tuvo lugar en Mayo de 1936, después de que el Heinkel HD.21 fuera incendiado por bombarderos italianos sobre Djimma tras un lanzamiento de gas mostaza que produjo serias quemaduras al piloto sueco Carl Gustaf Von Rosen. El único aparato de la Fuerza Aérea Imperial Etíope que escapó sano y salvo fue el Junkers W33 de origen alemán que se refugió en Sudán el 3 de Mayo de 1936, justo unos días antes de que Etiopía al completo fuera conquistada por Italia.

Pilotos etíopes prestando atención a las palabras del aviador francés voluntario Paul Corriger junto a un caza.

Tras seis años de colonización italiana, las últimas tropas de la Italia Fascista no serían expulsadas por los Aliados hasta la Segunda Guerra Mundial en 1943. Una vez recobrada Etiopía su completa independencia, en 1944 el Emperador Haile Selassie volvió a reactivar la Fuerza Aérea Imperial Etíope, aunque esta vez con mucha menos fuerza que antaño. Estados Unidos fue la nación encargada de suministrar a los etíopes dos cazabombarderos biplanos D.H.60 Tiger Months que operaron desde finales de 1944 a 1945 en reconocimientos sobre el Océano Índico en busca de posibles navíos japoneses y en Eritrea intentando encontrar rebeldes. Jamás en la Segunda Guerra Mundial la Fuerza Aérea Imperial Etíope llegó a efectuar disparo alguno.

 

Bibliografía:

Isaac Johnson, La Aviación del Negus. La fuerza aérea etíope en la invasión italiana de 1935, Revista FAM Historia Militar, (2011), p.51-57
http://www.ethiopianewsforum.com/viewtopic.php?f=27&t=47789