El Ejército Real Irakí que combatió durante la Segunda Guerra Mundial cuando el país se unió al bando del Eje en 1941, en seguida demostró sus deficiencias frente al poderío desplegado por el Imperio Británico en el Oriente Medio. Las inversiones en armamento o la formación de la oficialidad no fueron suficientes para contener las ofensivas de la Commonwealth, lo que no impidió que los soldados irakís lucharan con verdadera bravura en choques como Bassora, Habbaniya, Fallujah o Bagdad.
Cuando el Reino de Irak se independizó del Imperio Otomano tras el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, el Rey Faisal I fundó el Ejército Real Irakí en 1922 con una modesta cifra de de 3.618 efectivos y no de los 6.000 proyectados en un principio, ya que el Gobierno de Londres que tutelaba al nuevo país se negó a que hubiese tantos hombres armados junto a la frontera de su Mandato en Palestina. A pesar de todo la posterior pacificación de la región y sobretodo la vía diplomática acabaron de persuadir a los británicos y permitir que los irakís incrementaran el número de sus tropas a 4.500 soldados en 1923, a 5.772 en 1924 y a 7.500 en 1925.
A partir de 1933 las cosas cambiaron en el Ejército Real Irakí porque el Rey Faisal I escogió como Primer Ministro a Yasin Al-Hashimi, por ese entonces el líder del Partido de la Hermandad Nacional, quién implementó reformas mucho más amplias sin límite de efectivos, creó la Fuerza Aérea Real Irakí que puso al frente del coronel Ibrahim Hamdi Ar-Rawi y por primera vez se atrevió a reducir el sueldo de los asesores británicos e incluso a no renovarles el contrato, como sucedió con los generales Kinahan Cornwallis y John Charles. Sin embargo las medidas fueron vistas con recelo por parte de la población, ya que la mayor parte de la oficialidad era suní, mientras que casi todos los rangos inferiores eran de fe chií; sin obviar con que en lugar de emplearse los diferentes contingentes para la defensa de la patria, más bien se utilizaron para suprimir insurrecciones locales como por ejemplo la aplastada por el general Bark Sidqi Al-Askari que culminó con 315 asirios asesinados en la Masacre de Simele. También cuando el Rey Ghazi Bon Faisal accedió al trono las fuerzas armadas fueron las responsables de erradicar las grandes protestas del Bajo Éufrates en 1934, disolver una manifestación de ciudadanos descontentos en Bagdad y aniquilar la rebelión de los yazidís en 1935 tras una intervención armada en Jebel Sinjar. De hecho el Ejército Real Irakí se convirtió en el primer ejército árabe moderno en propinar un golpe de Estado después de que los militares liderados por el general Bakr Sidqi ocuparan a fecha de 29 de Octubre de 1936, derrocando al gabinete anterior e instaurando una nueva dirección que encabezó el Primer Ministro Hikmat Suleiman, quién volvió a acercar sus posturas con el Reino Unido y extendió las compras en armamento a la Italia Fascista.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1939, los sectores más nacionalistas que operaban en el Reino de Irak deseaban desprenderse del yugo occidental, romper el «permiso de paso» con el Ejército Británico y sobretodo expulsar a los ingleses de la Base Aérea de Habbaniya que poseían en Mesopotamia. Así fue como cuando el Tercer Reich ocupó la mayor parte de Europa e intervino sobre el Norte de África y los Balcanes, el movimiento fascista del Círculo Dorado que encabezaban los generales Raschid Alí al-Gaylani y Kamil Shabib, el coronel del aire Mahmud Salman y el coronel Salah Al-Din Al-Sabbagh, perpetraron un golpe de Estado el 3 de Abril de 1941 con el que sacaron a las calles de Bagdad a las tropas de la 1ª División de Infantería, las cuales tomaron el Ministerio de Defensa y el Palació Real donde vivía el pequeño Rey Faisal II (aunque fracasaron a la hora de capturar al Regente Abdullilah, un declararo pro-inglés que huyó a Transjornadia). A continuación los militares instauraron un régimen fascista de «partido único» que encabezó el recién nombrado Primer Ministro Raschid Alí al-Gaylani, cuyo gabinete no tardó en manifestar su rechazo al Imperio Británico y en asociarse con las potencias del Eje, provocando con ello el inicio de las hostilidades con el Reino Unido y por tanto el estallido de la Guerra Anglo-Irakí.
Justo al entrar el Reino de Irak en la Segunda Guerra Mundial los efectivos del Ejército Real Irakí sumaban los 60.000 oficiales, suboficiales y soldados repartidos en 45 batallones de infantería y 24 baterías de artillería, los cuales además contaban con un escaso material motorizado consistente en 16 tanquetas de origen italiano CV-33 y 14 vehículos blindados de construcción inglesa Rolls-Royce. La distribución de dichas fuerzas según la geografía se efectuó en Bagdad con la 1ª División de Infantería del coronel Kamal Shabib, la 3ª División de Infantería del coronel Salah Ed-Din Es-Sabbagh y la Brigada Mecanizada Independiente del coronel Fahmi Said; mientras que en Kirkuk se desplegó la 2ª División de Infantería y en Diwaniya la 4ª División de Infantería.
Ejército Real Irakí:
-1ª División de Infantería
-2ª División de Infantería
-3ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-Brigada Mecanizada Independiente
Oficialmente la Guerra Anglo-Irakí comenzó el 2 de Mayo de 1941 cuando la Marina Real Británica (Royal Navy) desembarcó a la 10ª División de Infantería India en el puerto de Bassora, obligando a los escasos defensores del Ejército Real Irakí a ceder el control de los barracones de Makina, siendo capturados durante la reyerta cincuenta de sus soldados en la vía férrea hacia Maqil. A pesar de que la artillería antiaérea consiguió abatir a un avión inglés Vincent, por la noche las tropas indias depositadas consiguieron ampliar la cabeza en la zona, apresando durante el proceso a un tren blindado. A lo largo de la semana próxima los irakís se defendieron en Shaibah que cayó en manos del 7º Batallón de Infantería «Gurkha», cuyos guerreros acabaron por entrar en la metrópoli para desalojar a los musulmanes del cuartel principal, la base naval, la gobernación, la comisaría, las instalaciones petrolíferas de la Compañía Rafidain Oil, el banco, la oficina de correos y telégrafos, la central eléctrica y la orilla opuesta del Río Eúfrates. Algo más de suerte tuvieron un grupo de francotiradores irakís que detuvieron a los anglo-indios entre Zubeila y Ashar, aunque para entonces las bajas ya eran tan elevadas que las fuerzas locales no tuvieron más remedio que capitular en Bassora y las unidades supervivientes refugiarse en los cursos interiores de los Ríos Tigris y Éufrates.

Caballería del Ejército Real Irakí. En el centro aparece el Primer Ministro de Irak, Raschid Alí Al-Gaylani, junto a otros miembros del movimiento filofascista «Círculo Dorado».
Al mismo tiempo en que se desarrolló la Batalla de Bassora a inicios de Mayo de 1941, la 1ª División de Infantería Irakí comenzó el asedio a la Base de Habbaniya, por ese entonces un aeródromo de la Fuerza Aérea Real Británica (RAF) situado a 89 kilómetros al oeste de Bagdad que asedió un contingente liderado por coronel Kamal Shabib, quién contaba con nada menos que de 9.000 soldados, 91 vehículos blindados (doce Rolls Royce), 38 cañones (26 obuses y 11 de campaña) y 6 ametralladoras ligeras. La operación comenzó con un bombardeo de las piezas de artillería emplazadas a 45 metros de altura sobre la escarpada sur, cuyas bocas destruyeron la central eléctrica, el depósito de agua y dos iglesias, además de dañar los acantonamientos civiles, la pista y el centro de operaciones, sin obviar con que seis soldados fueron capturados durante una salida y las armas antiaéreas derribaron a tres bombarderos Wellington. Esto obligó a los sitiados ingleses, kurdos y asirios a efectuar una salida con la que eliminaron a varios cañones enemigos, algo que a su vez forzó a los irakís a efectuar una carga frontal que acabó con una masacre de 200 hombres ante las ametralladoras que custodiaban el recinto. Como los sitiadores demostraron ser incapces de competir con la potencia de fuego de los Aliados, finalmente éstos últimos efectuaron un contragolpe con dieciocho vehículos blindados Rolls Royce que tras una cruenta lucha levantaron el cerco y empujaron a los irakís hasta las localidades de Din el-Dhibba y Mujara. Hasta ese momento la Batalla de Habbaniya costó al Ejército Real Irakí un total de 1.000 bajas y la pérdida material de nueve cañones con 4.900 proyectiles, 10 vehículos blindados Rolls-Royce, un tanque CV-33 y 10 camiones, así como la captura de 51 ametralladoras y 340 fusiles con 500.000 cartuchos de munición; mientras que los defensores tan sólo encajaron 49 bajas entre 20 muertos y39 heridos.
Con la finalidad de socorrer la Base de Habbaniya los Aliados organizaron una columna de socorro conocida como «Habforce» que accedió a Irak desde Transjordania, chocando y derrotando durante el primer choque a la escasa guarnición del Ejército Real Irakí que custodiaba la Fortaleza de Rutbath Wells, cuyos defensores se rindieron a los voluntarios transjordanos de la Legión Árabe. Como los irakís apenas disponían de unidades en el Desierto de Mesopotamia, los invasores redujeron a los pocos gendarmes armados que encotraron a su paso sobre la provincia de Al-Anbar y prácticamente sin oposición alcanzaron la Base de Habbaniya. La crisis experimentada por las Fuerzas Armadas Irakís obligó a las demás naciones del Eje a ayudar al Reino de Irak, tal y como fue el caso de Alemania cuando a través de Turquía envió cuatro cañones de 75 milímetros equipados con 6.000 proyectiles, 200 ametralladoras con 900 cartuchos de munición y 15.500 fusiles con 6 millones de balas; mientras que la Francia de Vichy mandó desde su frontera con Siria un lote de 32 camiones, 8 cañones de 155 milímetros con 6.000 proyectiles, 354 pistolas y 30.000 granadas.
El próximo objetivo a defender por el Ejército Real Irakí fue la ciudad de Fallujah cuando el 19 de Mayo fue atacada por la «Habforce» y sus defensas recibieron un bombardeo de 57 aviones de la RAF. Gracias al demoledor fuego los anglo-transjordanos cruzaron la pasarela metálica del único puente sobre el Río Éufrates y masacraron a un puñado de defensores que acabaron por huir o ceder el control de la metrópoli la jornada del 20. A la madrugada siguiente, en torno a las 2:30 horas, los soldados de las 1ª y 3ª Divisiones de Infantería Irakís lanzaron un contraataque con el que volvieron a entrar en Fallujah, pero entonces tuvieron que abrise paso por las calles y librar una feroz lucha casa por casa y sobre los escombros, en donde los combatientes de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» se impusieron a sus oponentes porque al amanecer rechazaron el contraataque a costa de haber encajado 50 bajas entre 17 muertos y 33 heridos, pero ocasionado a los irakís unas 300 bajas y la destrucción de seis carros CV-33.
Al sur de Irak los soldados del Ejército Real Irakí demostraron una eficacia mucho mayor que en otros sectores del país porque con fuego de morteros y armas ligeras consiguieron rechazar a las fuerzas de la 10ª División de Infantería India entre la ciudad de Ur y el curso del Río Tigris. Algo parecido ocurrió cerca de Ramadi la jornada del 24 de Mayo debido a que unos francotiradores irakís primero frenaron a un convoy motorizado entero y a continuación con fuego de artillería destruyeron a varios vehículos blindados Rolls-Royce, por lo menos hasta que los anglo-indios se sobrepusieron y pasaron al contraataque para terminar desalojando a los responsables y capturando a un centenar de tropas enemigas.
La Batalla de Bagdad comenzada el 27 de Mayo de 1941 constituyó el último gran enfrentamiento del Ejército Real Irakí cuando los Aliados accedieron a la capital en dos columnas que obtuvieron los siguientes resultados: la «Northern Column» penetró en la ciudad a través el Barrio Kadhimain tras encajar sus hombres un muerto y cinco heridos a manos de tiradores ocultos; mientras que la «Southern Column» resultó frenada ante el Canal de Washwash después de que los equipos de ingenieros volasen con explosivos el único puente. Al día siguiente, el 28, de nuevo los británicos resultaron detenidos tras la destrucción de un segundo puente junto al Canal de Abu Ghuraib sobre el Río Tigris, además de verse sometidos a un intenso fuego de morteros por parte de los irakís en la orilla opuesta que les obligaron a cavar hoyos en el suelo para mantener ocultas sus cabezas. Solamente la construcción de un puente artificial la noche del 28 al 29 facilitó a las tropas inglesas cruzar el Canal de Abu Ghuraib y atacar por sorpresa a los defensores, los cuales se retiraron en desorden y de forma caótica, sin obviar con que a la mañana siguiente, el 30, los invasores también superaron el Canal de Washash. Ante la caída de ambos bastiones, las innumerables deserciones y la huida del Primer Ministro Raschid Alí Al-Gailani hacia Irán, la Guerra Anglo-Irakí concluyó el día 31 con la capitulación total de las 1ª y 3ª Divisiones de Infantería Irakís.
Curiosamente no todas las guarniciones del Ejército Real Irakí decidieron cumplir lo acordado con el Reino Unido debido a que optaron por continuar el conflicto en forma de bandas de «Señores de la Guerra», lo que obligó a los ocupantes a erradicar estos núcleos de resistencia como ocurrió durante la aniquilación de la guarnición de Kut a manos de la 10ª División de Infantería, o la captura de las plazas de Mossul el 3 de Junio de 1941 o Kirkuk el 9. Así fue como una vez la totalidad del Reino de Irak quedó invadido por el Imperio Británico, las pérdidas del Ejército Real Irakí se cuantificaron en 7.800 bajas entre 500 muertos, 1.750 heridos y 6.000 prisioneros, así como la destrucción material de 9 tanques; a costa de haber provocado a los Aliados unas 500 bajas entre 100 muertos y 400 heridos.
Con la desmovilización parcial del Ejército Real Irakí en el verano de 1941, el Regente Abdullilah y el Primer Ministro Nuri As-Said que estaban tutelados por el Gobierno de Londres, no dudaron en reorientar la política del país hacia el bando de los Aliados y en llevar a cabo una gran purga contra los oficiales pro-germanos que concluyó en la ejecución del general Kamil Shabib y en la de los coroneles Mahmud Salman y Salah Al-Din Al-Sabbagh. Este cambio de postura permitió que en el verano de 1942 el Imperio Británico autorizara a las 2ª y 3ª Divisiones de Infantería Irakís a efectuar un despliegue sobre Mossul y Kirkuk para contribuir a una eventual defensa en caso de que el Ejército Alemán atravesara el Cáucaso e irrumpiera en Oriente Medio dentro del marco del Plan Orient.
El papel del Ejército Irakí durante el resto de la Segunda Guerra Mundial fue el de reprimir la revuelta del norte del Kurdistán por parte de 3.000 partisanos kurdos encabezados por los líderes guerrilleros Mustafá Barzani y Ahmed Barzani; aunque otros irakís optaron por continuar luchando contra los Aliados alistándose en la Legión Árabe del Ejército Alemán que operó en Rusia y los Balcanes. Una vez concluyó el conflicto con la derrota del Eje en 1945, el Ejército Real Irakí recuperó su fuerza y volumen durante la década posterior hasta la caída de la monarquía y la proclamación de la República de Irak en 1958, cuando la institución se convirtió en el Ejército Republicano Irakí.
Bibliografía:
-Robert Lyman, Irak 1941, the Battles of Basra, Habbaniya, Fallujah and Baghdad, Osprey Publishing (2006), p.18-93
-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerras sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «Una Historia Oscura: Irak 1941», Edaf (2026), p.253-268
-http://en.wikipedia.org/wiki/Iraqi_Army


