Ejército Real Irakí

Irak fue una de las naciones árabes surgidas como consecuencia de la desmembración del Imperio Otomano al término de la Primera Guerra Mundial. Al frente del Rey Faisal I que tuvo que someterse a los dictámenes de Inglaterra, en 1922 firmó el Tratado Anglo-Irakí mediante el que se autorizó al país a disponer de sus propias fuerzas armadas, bautizadas como Ejército Real Irakí, que curiosamente y sin imaginárselo las autoridades de Londres, se volverían brevemente contra ellos durante la Segunda Guerra Mundial.

El nacimiento del Ejército Real Irakí tuvo lugar en 1922 con un número de 3.618 efectivos (a pesar de que la idea original del Rey Faisal I había sido de 6.000 hombres, una cifra que por el momento el Imperio Británico se negó a complacer por miedo a que pudieran rebelarse contra ellos como consecuencia de la inestabilidad en el vecino Mandato de Palestina). Solamente la pacificación de la región a corto plazo, facilitó a las autoridades de Londres autorizar el incremento de los soldados a 4.500 tropas en 1923, a 5.772 en 1924 y finalmente a 7.500 en 1925.

Naciente Ejército Real Irakí en 1922.

Durante la “Era de Entreguerras” entre 1930 y 1939, el Ejército Real Irakí fue mejorando sus fuerzas a raíz de la buena amistad entre Irak y Gran Bretaña. Sin embargo y a pesar a esta mejora en el trato entre Londres y Bagdad, muchos oficiales y un amplio apoyo popular, se sintieron estafados por formar parte de un “ejército satélite” del Reino Unido, lo que facilitó no pocas conspiraciones e incluso amenazas y atentados contra los británicos. Este odio hacia Inglaterra encontraría su cénit en Abril de 1941, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando el movimiento fascista Plaza Dorada del general Raschid Alí al-Gaylani, protagonizó un golpe de Estado que derrocó al Gobierno Pro-Occidental y adhirió al país junto a las potencias del Eje conformado por la Alemania Nacionalsocialista y la Italia Fascista.

Justo al entrar Irak en la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Real Irakí sumaba un total de 60.000 soldados distribuidos en cuatro divisiones y una brigada. El despliegue para la defensa nacional se efectuó de la siguiente manera: en torno a la capital de Bagdad y la Base de Habbaniya fueron estacionadas las 1ª y 3ª Divisiones de Infantería, más la Brigada Mecanizada Independiente; mientras que en Kirkuk la 2ª División de Infantería; y en Diwaniya la 4ª División de Infantería.

Ejército Real Irakí:
-1ª División de Infantería
-2ª División de Infantería
-3ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-Brigada Mecanizada Independiente

La Guerra Anglo-Irakí comenzó el 2 de Mayo de 1941 mediante la invasión de Gran Bretaña a Irak cuando la 10ª División de Infantería India procedente del Golfo Pérsico desembarcó en el puerto de Bassora bajo el fuego naval de la Marina Real Británica (Royal Navy), obligando a las tropas del Ejército Real Irakí a retirarse precipitadamente de la Base de Makina, siendo hechos prisioneros durante la huida cincuenta defensores a la altura de la vía ferroviaria de Maqil. A pesar de que los soldados irakís solamente derribaron con artillería antiaérea a un avión inglés Vincent por la tarde, de nada sirvieron los refuerzos traídos al caer la noche en forma de un tren blindado que fue capturado por las avanzadillas indias. Al día siguiente, el 3 de Mayo, la batalla se trasladó hasta la zona de Shaibah, donde tras librarse intensos combates, finalmente la jornada del 7, los soldados del 7th Batallón Nepalí “Gurkha” irrumpieron en el centro de Bassora y expulsaron a las tropas irakís del cuartel militar, el cuartel naval, el depósito petrolífero de la Compañía Rafidain Oil, el edificio del Gobierno, la comisaría de policía, correos, el banco, la oficina de telégrafos, la central telefónica y la orilla opuesta en el Río Eúfrates. Simultáneamente, los indios asaltaron la metrópoli sobre el sector de “Robert Creek”, concretamente un nudo de comunicaciones entre Zubeila y Ashar, contra el que fallaron a la hora de tomarlo debido a la pericia de los francotiradores irakís ocultos en el desierto. Similar fracaso cosechó el 7th Batallón Nepalí “Gurkha” en los suburbios periféricos, aunque por entonces las bajas del Ejército Real Irakí habían sido tan elevadas, que cansados los hombres de prolongar la lucha, iniciaron la fuga hacia el interior de Mesopotamia o bien en su mayoría negociaron una rendición con la que se entregaron al Ejército Británico, al que cedieron el control de Bassora.

Caballería del Ejército Real Irakí. En el centro aparece el Primer Ministro de Irak, Raschid Alí Al-Gaylani, junto a otros miembros del movimiento filofascista “Golden Square”.

Mientras se desarrolló la Batalla de Bassora, el Ejército Real Irakí inició el asedio a la Base de Habbaniya con una fuerza de 9.000 soldados, 91 vehículos blindados Rolls Royce, 11 cañones de campaña y 6 ametralladoras ligeras. Esta instalación de la Fuerza Aérea Real Británica (RAF) situada en medio de Irak, soportó el bombardeo de las piezas de artillería irakís emplazadas sobre la escarpada sur y el Lago Habbaniya, consiguiendo destruir la central eléctrica y el depósito de agua, así como provocar desperfectos en los acantonamiento civiles, el aeródromo y el centro de operaciones, sin contar a los seis soldados británicos que hicieron prisioneros durante una salida de los sitiados. No obstante y pese a que algunas patrullas inglesas aprovecharon la noche para infiltrarse en territorio enemigo y eliminaron varios cañones irakís, durante las jornadas próximas los proyectiles pulverizaron dos iglesias y las baterías antiaéreas derribaron tres bombardeos británicos Wellington. De hecho, las tropas irakís probaron suerte lanzando una serie de asaltos contra la base como por ejemplo hicieron 200 hombres que fueron masacrados ante la férrea resistencia inglesa. A raíz de este fracaso, sumado al de otras incursiones fallidas, el Ejército Real Irakí se quedó sin suministros y en un riesgo de vulnerabilidad extrema; por lo que aprovechando esa debilidad, los británicos pasaron al contraataque mediante un golpe organizado con dieciocho vehículos vehículos blindados Rolls Royce que finalmente levantaron el cerco a la Base de Habbaniya y forzaron a los irakís a replegarse hasta la seguridad de la localidad de Din el-Dhibba. Hasta ese momento, la Batalla por Habbaniya costó al Ejército Real Irakí un total de 1.000 soldados muertos y la pérdida material de 9 cañones con 4.900 proyectiles, 79 vehículos blindados Rolls Royce y 1 tanque, más la captura de 51 ametralladoras automáticas y 340 rifles con 500.000 balas de municiones; mientras que los británicos únicamente sufrieron 20 soldados muertos y 8 aviones derribados.

Al mismo tiempo en que tenía lugar la Batalla de Bassora y la Batalla de Habbaniya, el 9 de Mayo de 1941 los Aliados abrieron un nuevo teatro de operaciones al oeste cuando un contingente mixto con fuerzas de Gran Bretaña y Transjordania que incluían la “Habforce” y la Legión Árabe, invadieron Irak partiendo del Mandato de Palestina contra una sector que apenas estaba defendido por el Ejército Real Irakí. Oficialmente el primer choque tuvo lugar en la Fortaleza de Rutbath Wells que después de un breve tiroteo las tropas irakís abandonaron el día 10, lo que facilitó a las columnas británicas y transjordanas internarse a través del Desierto de Mesopotamia, donde a pesar de sufrir el hostigamiento de soldados y francotiradores irakís, a veces apoyados por voluntarios sirios, no pudieron impedir su avance que al final terminó enlazando con la Base de Habbaniya.

Como las pérdidas del Ejército Real Irakí estaban siendo considerables aquel Abril de 1941, a Irak no le quedó más remedio que solicitar ayuda de urgencia al resto de potencias del Eje. Fue así como el Tercer Reich equipó en tiempo récord a las tropas irakís con 4 cañones de 75 milímetros equipados con 6.000 proyectiles, 200 ametralladoras automáticas con 900 cinturones de munición y 15.500 fusiles con 6 millones de balas. De igual forma la Francia de Vichy desde sus dominios coloniales de Siria y Líbano prestó al Ejército Real Irakí a través de su vía ferroviaria un total de 32 camiones, 8 cañones de 155 milímetros con 6.000 proyectiles, 354 pistolas y 30.000 granadas.

Tanquetas LV-33 del Ejército Real Iralí en el Desierto de Mesopotamia.

La Batalla de Fallujah que comenzó mediante una ofensiva de la “Habforce” y la Legión Árabe precedida por un potente bombardeo de 57 aviones británicos sobre la 1ª División de Infantería Irakí que defendía la metrópoli, continuó a la jornada siguiente, el 19, mediante un asalto contra el Puente de Fallujah sobre el Río Eúfrates que los anglo-transjordanos tomaron sin sufrir ninguna pérdida, al mismo tiempo en que provocaban una matanza entre las tropas irakís. A la caída de esta infraestructura, la ciudad entera de Fallujah fue conquistada el día 20 de Mayo, por lo menos hasta que a las 2:30 horas de la madrugada del 21, la 1ª División de Infantería Irakí lanzó un contraataque con el que penetró en la urbe (a costa de perder tan sólo dos tanques), antes de que sus hombres se abriesen paso a tiros entre las calles, entablando una cruenta lucha casa por casa y sobre los escombros. De hecho, la sorpresa de esta incursión nocturna fue tal, que sólo la Compañía de Infantería Británica “King’s Own” sufrió 50 bajas entre 17 muertos y 33 heridos. No obstante, la situación cambió radicalmente al amanecer porque los Aliados recibieron cuantiosos refuerzos procedentes de la Base de Habbaniya y disfrutaron del dominio aéreo de la aviación británica que hostigó al Ejército Real Irakí que acababa de agotar sus últimos suministros. Fue así como finalmente aquel día 21 de Mayo, la 1ª División de Infantería Irakí se retiró de Fallujah dejando atrás a cien prisioneros y a seis de sus tanques destruidos sobre el terreno.

A finales de Mayo de 1941, el Ejército Real Irakí se encontró acosado sobre todos los frentes abiertos en Irak mientras sus tropas se retiraban hacia Bagdad acosadas por las incursiones de los aviones británicos y sólo muy de vez en cuando protegidas por los escasos aparatos presentes de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe). Especial resistencia ofrecieron los soldados irakís en Ur y el margen del Río Tigris, rechazando a las tropas de la 10ª División de Infantería India mediante fuego de morteros y armas ligeras. Otra acción similar ocurrió el 24 de Mayo, después de que unos francotiradores e ingenieros del Ejército Real Irakí emboscasen cerca de Ramadi a un convoy enemigo al que destruyeron numerosos vehículos Rolls Royce, aunque finalmente los ingleses se repusieron del choque y contraatacaron capturando a cien de los asaltantes.

Soldados y tanquetas LV-33 del Ejército Real Irakí en la Segunda Guerra Mundial.

La Batalla de Bagdad comprendió el último gran enfrentamiento el Ejército Real Irakí cuando el 27 de Mayo de 1941 los Aliados accedieron a la capital de Irak en dos columnas: la “Northern Column” entró en la ciudad por el Barrio Kadhimain sufriendo 1 muerto y 5 heridos frente a los tiradores; mientras que la “Southern Column” quedó frenada sobre el Canal de Washwash después de los ingenieros volasen con explosivos el único puente. Al día siguiente, el 28, de nuevo los británicos resultaron detenidos tras la destrucción de un segundo puente junto al Canal de Abu Ghuraib sobre el Río Eúfrates, además de verse sometidos a un intenso fuego de morteros por parte de los irakís situados en la orilla opuesta que les obligaron a cavar hoyos en el suelo para mantener ocultas las cabezas. Solamente la construcción de un puente artificial la noche del 28 al 29 de Mayo, facilitó a las tropas inglesas cruzar el Canal de Abu Ghuraib y atacar por sorpresa a los irakís, los cuales se retiraron en desorden y de forma caótica, al mismo tiempo en que el enemigo alcanzaba los límites con el centro urbano. A pesar de que la jornada del 30 los Aliados volvieron a ser rechazados por las tropas irakís en el Canal de Washash, justo un día después, el 31 de Mayo, se anunció por radio la capitulación de Irak y se ordenó la desmovilización del Ejército Real Irakí.

Hasta la rendición de Irak en Junio de 1941, el Ejército Real Irakí había sufrido 8.500 bajas entre 2.500 muertos y 6.000 prisioneros; a costa de haber provocado a los Aliados otras 1.200 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. Una vez desaparecido el Ejército Real Irakí, muchos de sus veteranos continuaron luchando del lado del Eje a lo largo de la Segunda Guerra Mundial porque un nutrido grupo organizó una guerrilla en las montañas del Kurdistán, mientras que otros marcharon a Europa para enrolarse en la Legión Árabe al servicio del Ejército Alemán o en las Waffen-SS. No sería hasta ya muy avanzada la descolonización, coincidiendo con la disolución de la Commonwealth en Oriente Medio y la proclamación de la República de Irak en 1958, cuando el país obtuvo unas fuerzas armadas completamente autónomas bajo el nuevo nombre de Ejército Republicano Irakí.

 

Bibliografía:

-Robert Lyman, Irak 1941 the battles of Basra, Habbaniya, Fallujah and Baghdad, Osprey Publishing (2006), p.18-93
-http://en.wikipedia.org/wiki/Iraqi_Army