Ejército Nacional Revolucionario

China ostentó el título de ser la nación que más tropas desplegó en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que la calidad de la mayoría de estos efectivos no estuvo en igualdad del de resto de potencias implicadas, los soldados del Ejército Chino, también conocido como Ejército Nacional Revolucionario o Ejército del Kuomintang, se batieron con una bravura y espíritu combativo admirables primero durante la Guerra Civil China y luego durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa.

Origen

El Ejército Chino tuvo su origen en el Ejército Qing del siglo XIX que agrupaba a un total de 525.000 efectivos, de los que solamente 200.000 estaban entrenados según los parámetros de la Edad Moderna, porque los restantes 270.000 se encontraban sin equipar y 55.000 formaban parte de la milicia rural conocida como “Estandarte Verde”. La Rebelión Taiping contra la Secta del Reino Celestial, la Primera Guerra Sino-Japonesa contra Japón y la Guerra de los Bóxers que enfrentó a China contra una coalición internacional, redujo drásticamente la capacidad de las fuerzas armadas a niveles alarmantes nada más comenzar siglo XX.

La Revolución China de 1911 que se inició con el amotinamiento del Ejército Qing en la región de Wuchang, se propagó rápidamente por todo el Imperio Chino hasta provocar la caída de la Dinastía Qing y la renuncia del Emperador Pu-Yi. La nueva República de China que surgió al frente del Presidente Sun Yat-Sen, organizó sus propias fuerzas armadas a las que bautizó con el nombre de Ejército Republicano (Chung-kuo Lu-chün), que al mando del general Yuan Shih-K’ai, suprimió los últimos focos de resistencia de la monarquía. Sin embargo y contra todo pronóstico, el propio Yuan Shih-K’ai propició un golpe de Estado en 1915 para autoproclamarse “Emperador”, cuya acción derivó en una lucha armada entre las diversas facciones, la cual acabó con la victoria de los republicanos y la muerte de éste general a manos de un señor de la guerra. Desgraciadamente y una vez restituida en 1916 la República de China bajo la forma del Gobierno Provisional de Cantón, la situación era tan caótica entre los diferentes clanes y sectas que pugnaban por el poder, que el Presidente Sut Yat-Sen tuvo que impulsar una gran coalición de todas las fuerzas republicanas conservadoras, liberales y comunistas hasta crear el 1919 el Partido del Kuomintang, convirtiéndose desde entonces el Ejército Republicano en el pilar de este régimen.

Ejército Nacional Revolucionario

Bandera del Ejército Nacional Revolucionario del Kuomintang.

A inicios de 1920 China entró en una fase conocida como la “Era de los Señores de la Guerra” debido a que el Ejército Republicano del Kuomintang únicamente controlaba el sur del país; mientras que el resto se dividía en una serie de gobiernos locales de provincia con ejércitos privados de mercenarios, así como con partidas de bandidos o sectas religiosas que azotaban la estabilidad de la nación, cuyos combatientes a veces estaban equipados por otros países y asesorados por oficiales extranjeros. A pesar de que el Ejército Republicano venció al Ejército “Chihli Clique” del general Wu Pei-Fu en Manchuria y al Ejército “Anhui” del general Li Yuanhong en Beiyang, el retraso a la hora de aplastar a estos rebeldes se prolongó tanto tiempo, que en 1922 el Presidente Sun Yat-Sen fundó la Academia Militar de Whampoa dirigida por militares profesionales de la Unión Soviética que lideró el general ruso Vasily Blyukher. A partir de las nuevas generaciones de oficiales surgidas de este centro, el Ejército Republicano comenzó poco a poco a obtener la iniciativa aniquilando a las fuerzas del señor de la guerra Chang Ts’ung-Ch’ang en Shangtung, a los bandidos de Yen Hsi-Shan en Shansi, a los seguidores de Sun Ch’uan-Fang en Fengtian y a los cristianos radicales del grupo de Feng Yu-Shiang en Zhili.

Con la muerte del Presidente Sut Yat-Sen en 1925, su sucesor, el “Generalísimo” Chiang Kai-Shek, modificó el nombre del Ejército Republicano y lo rebautizó como Ejército Nacional Revolucionario, estableciendo como nueva insignia una bandera de fondo rojo sobre un rectángulo azul y el emblema del “Sol Blanco” del Kuomintang. Al frente de esta agrupación compuesta por 250.000 soldados profesionales, Chiang Kai-Shek decidió desencadenar la ofensiva final contra el norte de China que defendían más de 2 millones de mercenarios y bandidos al servicio de los señores de la guerra (aproximadamente una desventaja de 2 a 8 para el Kuomintang.) No obstante y contra todo lo esperado, la “Expedición Norte” del Ejército Nacional Revolucionario fue un éxito porque aprovechando la división política e ideológica de sus oponentes, en 1926 arrolló sus demarcaciones fronterizas y ocupó las provincias de Wuhan y Nanchang, antes de cruzar el gran caudal Río Yang-Tse. Al año siguiente, en 1927, las tropas de Chiang Kai-Shek conquistaron las importantes ciudades de Nankíng y Shangai, siendo a inicios de Marzo todo el país liberado de los señores de la guerra y completada su unificación con la República de China.

Guerra Civil China (I)

La Matanza de Shangai acaecida en Abril de 1927 cuando el Ejército Nacional Revolucionario del “Generalísimo” Chiang Kai-Shek disparó contra una manifestación del Partido Comunista Chino que dejó miles de muertos, propició reacciones contra el Kuomintang en toda China. Así fue como la 24ª División de Infantería del XI Ejército del Kuomitang al mando del general Zhu De, se amotinó en Nanchang contra los nacionalistas; al mismo tiempo en que el líder comunista Mao Tse-Tung se sublevó violentamente con millares de campesinos sobre Changsa en lo que se conoció como el “Levantamiento de la Cosecha de Otoño”. A pesar de que con rapidez el Ejército Nacional Revolucionario derrotó a la 24ª División de Infantería en Nanchang y la hostigó a lo largo de la costa sobre el Mar de China Meridional, exactamente igual que a los rebeldes en Changsa y posteriormente Hunan, la mecha del Partido Comunista Chino prendió de tal manera que el país se vio abocado a un brutal conflicto que sería recordado por el nombre de la Guerra Civil China.

La Cordillera de Jinnggangshan en donde se refugiaron todos los guerrilleros del Partido Comunista de Mao Tse-Tung y los sublevados de la 24ª División de Infantería del general Zhu De, se convirtió desde en 1928 en una pesadilla para el Ejército Nacional Revolucionario liderado por Chiang Kai-Shek. Ocultos tras una serie de barreras naturales compuestas de riscos, montañas, barrancos, selvas y cañas de bambús, los soldados del Kuomintang sufrieron un infierno de emboscadas y ataques sorpresa desde la retaguardia, además de escasez de suministros, terror psicológico y amotinamientos dentro sus propias filas, como por ejemplo el caso de la 115ª División de Infantería en Wuhan que se sublevó contra Chiang Kai-Shek y se unió a los comunistas. Ni siquiera el armamento aportado en 1929 por Estados Unidos y Francia sirvió de nada al Ejército Nacional Revolucionario porque durante la ofensiva de 1930 sobre la Cordillera de Jinnggangshan la 5ª División de Infantería fue destruida; algo parecido a lo que le ocurrió al V Ejército del Kuomintang que también resultó aniquilado, además de quedar fuera de combate la 53ª División de Infantería.

A las 10:30 horas del 18 de Septiembre de 1931 tuvo lugar el Incidente de Mukden que implicó la invasión de Japón a Manchuria. Este suceso que obligó al Kuomintang de Chiang Kai-Shek a pasar a la defensiva frente al Partido Comunista Chino en la Cordillera de Jinnggangshan para atender la nueva amenaza del Imperio Japonés, llevó al Ejército Nacional Revolucionario a desplazar grandes efectivos hacia el este para socorrer a la guarnición de 160.000 hombres liderada por el general Zhang Xueliang. Desgraciadamente apenas los chinos tuvieron tiempo de hacer el traslado porque el Ejército Japonés ocupó Fengtian, se apoderó de todas las vías de tren de la Compañía del Ferrocarril Manchú Meridional y se expandió sobre Liaoning y Jilin, aplastando a 3.000 efectivos del Ejército Nacional Revolucionario en Jiangqiao. Nada más cruzar el Río Nen venciendo a los 150 defensores chinos del Puente de Nenjiang, los japoneses del Ejército del Kwantung, apoyados por nacionalistas manchús que tomaron Heilongjang y aseguraron las aguas del Río Nonni, aniquilaron a otros 3.000 enemigos en Jinzhou y entraron triunfales en la capital de Harbin causando 1.800 bajas más al Kuomintang. Una vez ocupada Manchuria en 1932, se sucedió el Incidente de Shangai cuando la Marina Imperial Japonesa desembarcó un contingente de infantería naval sobre esta ciudad, en cuyas calles se desarrolló una cruenta lucha urbana que costó al Ejército Nacional Revolucionario 13.000 bajas entre 4.000 muertos y 9.000 heridos por unas 5.000 niponas. Por suerte y gracias a la presión internacional, tanto Japón como China pactaron un alto el fuego, aunque muy desfavorable para el Kuomintang que tuvo que ceder una porción del puerto de Shangai al Imperio Japonés y reconocer a Manchuria como un “estado satélite” de Tokyo bajo el nombre de Manchukuo.

Caballería del Ejército Nacional Revolucionario durante una carga sable en mano.

“Operación Muralla Feroz” fue el nombre con que el Kuomintang bautizó a la ofensiva que reanudó la Guerra Civil China contra el VIII Ejército Rojo de Mao Tse-Tung sobre la Cordillera de Jinnggangshan entre 1932 y 1933. Curiosamente y a pesar de los fracasos anteriores, los soldados del Ejército Nacional Revolucionario fueron embolsando a grupos aislados en movimientos muy localizados y practicando tierra quemada con el incendio de campos de arroz, lo que sumado a los bombardeos de artillería y al bloqueo de las principales rutas de alimentos y municiones, costó a los comunistas más de 40.000 bajas y los puso en una situación crítica. A raíz de estos acontecimientos, al VIII Ejército Rojo no le quedó más remedio que iniciar la retirada partiendo de Jiangxi en un episodio conocido como la “Larga Marcha”. Durante esta huida caótica sobre montañas y desiertos, el Ejército Nacional Revolucionario acosó a los comunistas (aunque muchos soldados fueron sobornados con dinero por éstos para permitirles cruzar el Río Yudu) a lo largo de diferentes choques que se desarrollaron en el Río Xiang, Guizhou, Sichuyán, Qinghai, Gansu y el Río Dadu. Finalmente y tras un año de persecución, el Ejército Nacional Revolucionario fracasó en su cometido de impedir a la columna del VIII Ejército Rojo refugiarse en Ningxia junto a la frontera de Mongolia Exterior, aunque causó a los comunistas unas terribles pérdidas de 75.000 muertos o prisioneros (entre estos 28.000 ejecutados).

Las deficiencias ante las que se encontró el Ejército Nacional Revolucionario entre sus propias filas durante los enfrentamientos contra Japón y el Partido Comunista Chino, llevó a Chiang Kai-Shek a solicitar ayuda al exterior y más en concreto a Alemania. Así fue como se trasladaron a China numerosos oficiales primero desde la República de Weimar y posteriormente del Tercer Reich, que al mando del general Hans Von Skeet organizaron, entrenaron y equiparon al Ejército Nacional Revolucionario. Aunque en un principio la idea del Kuomintang era la de crear ochenta divisiones siguiendo los parámetros del Ejército Alemán (Wehrmacht), tal y como se fijó en el “Plan 80”, únicamente se germanizaron un total de siete encarnadas en las 3ª, 6ª, 9ª, 14ª 36ª, 87ª y 88ª Divisiones de Infantería; y parcialmente otras once que fueron las 2ª, 4ª, 10ª, 11ª, 25ª, 27ª, 57ª, 67ª, 80ª, 83ª y 89ª Divisiones de Infantería.

Mientras se desarrollaba la Guerra Civil China, al Kuomintang le surgió un nuevo problema a retaguardia con la secesión de la Mongolia Interior que tras proclamar su independencia al frente del Príncipe Demchugdongrob tras declararse “estado amigo” de Japón, atacó al Ejército Nacional Revolucionario a través de Khonggortu sobre la provincia de Suiyuán. Rápidamente Chaing Kai-Shek desplazó a la zona al Gran Ejército “Vertical” del general Fu Zuoyi que en 1936 rechazó al Ejército Mongol hacia Shangdu y destruyó a la 7ª División de Caballería Mongola con más de 1.500 bajas en la Batalla de Beile-Yin, aunque los chinos no pudieron progresar más hacia el interior de Mongolia porque fueron detenidos por la resistencia en torno al cauce del Gran Cinturón del Río Amarillo.

Segunda Guerra Chino – Japonesa

El 7 de Julio de 1937 tuvo lugar el Incidente del Puente Marco Polo cuando se produjo un tiroteo entre los soldados del Ejército Nacional Republicano situado en Pekín y las tropas del Ejército Imperial Japonés atrincheradas al otro lado del Río Yongding en Hebei Oriental. Este acontecimiento que concluyó con la ocupación de la ciudad de Pekín por el Imperio Japonés y la expulsión del Ejército Nacional Revolucionario que se replegó con 100 bajas (entre estas sólo 4 muertos), fue el detonante del inicio de la Segunda Guerra Sino Japonesa que enfrentó al Frente Unido conformado por una coalición entre el Kuomintang y el Partido Comunista contra el Eje encarnado por Japón, Manchukuo y la Mongolia Interior.

A comienzos del verano de 1937, el Ejército Imperial Japonés arrolló al Ejército Nacional Revolucionario sobre el norte de China, invadiendo rápidamente las provincias de Shanxi y Shangdong, así como las regiones de Hankou, Tianjin y Pokuo. Simultáneamente en Mongolia Interior, el Ejército Mongol que acababa de recibir el apoyo tropas japonesas, pasó a la contraofensiva recuperando la ciudad de Beile-Yin y expandiendo sus dominios a Hohhot, Chahar y Suiyuán, además de provocar más de 100.000 pérdidas al Ejército Nacional Revolucionario en la Batalla de Taiyuán. Mientras tanto desde el Océano Pacífico, infantes navales de la Marina Imperial Japonesa iniciaron la Batalla de Shangai mediante un desembarco en el puerto y una posterior irrupción de los nipones en la ciudad, en donde libraron una cruenta lucha urbana (sólo para tomar los Almacenes de Sihang los chinos mataron 200 oponentes antes de sucumbir a costa de 10 muertos propios) que se prolongó semanas hasta que finalmente los japoneses conquistaron la urbe tras un saldo de 98.417 bajas a costa de 250.000 bajas chinas. Sin embargo una de las mayores tragedias humanas para el Ejército Nacional Revolucionario tuvo lugar durante la Batalla de Nankíng que tras concluir con la ocupación japonesa de la que por aquel entonces era la capital de China, a las 10.000 bajas del Kuomintang se sumó la ejecución de más de 50.000 soldados nacionalistas mediante fusilamientos masivos sobre las orillas del Río Yang-Tse.

Combate urbano de las tropas chinas del Ejército Nacional Revolucionario el Ejército Imperial Japonés en la Batalla de Taizerzhuang.

Al comenzar el año 1938 la situación era muy grave para el Ejército Nacional Revolucionario porque los soldados tuvieron que practicar la táctica de “tierra quemada” para evitar que el enemigo se aprovechara de los alimentos y cubrir la retirada de todas las industrias armamentísticas hacia el centro del país, cuya nueva capital se estableció en Chongqing. A pesar de que en la Batalla de Xuzhou librada en Mayo con una masa de 600.000 efectivos, los chinos volvieron a ser contundentemente derrotados con más de 100.000 bajas a costa de 30.000 nipones, el “Generalísimo” Chiang Kai-Shek sabía que las enormes pérdidas en cifras no suponían ningún desastre para la causa, salvo por el horror de la tragedia humana. La razón de ello era que a largo plazo los muertos y heridos del Ejército Nacional Revolucionario eran recuperables gracias a la inmensa cantidad de población que poseía China, todo lo contrario de Japón que tenía una demografía muy limitada que con el paso del tiempo no podría reponer.

La Batalla de Wuhan que tuvo lugar entre el 11 de Junio y el 27 de Octubre de 1938, constituyó el mayor choque terrestre en la Historia de Asia Oriental que implicó a 1.100.000 soldados del Ejército Nacional Revolucionario y a 350.000 del Ejército Imperial Japonés, los cuales durante largos meses combatieron intensamente con oleadas de infantería, tanques, piezas de artillería y aviones, hasta que el encuentro concluyó con la derrota del Kuomintang que sufrió 400.000 bajas por 140.000 de los nipones, aunque estos últimos salieron tan mal parados que debieron interrumpir su ofensiva hacia el interior de China. Desde entonces el Ejército Imperial Japonés fracasó en todos los intentos de avanzar hacia el centro-oeste del país como en la Batalla del Paso de Kunlun de 1939, en donde encajó su primera derrota con más de 8.000 bajas y la muerte del general Masao Nakamura, así como en otros reveses menores contra los chinos sobre Changsa, Guangxi, Zaoyang y Hupei, o en la “Ofensiva de Invierno” que costó a los nipones otros 20.000 muertos. A raíz de estos graves contratiempos y tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los japoneses centraron todos sus esfuerzos en atacar al Ejército Nacional Revolucionario sobre las provincias costeras como en 1940 hicieron con éxito conquistando Jiangsu, Anhui, Zhejiang, Fujian, Hubei, Hunan, Guanqai, Cantón, Nachang y la Isla de Hainan, sin contar la derrota en la Batalla de Shanxi que supuso la pérdida de 20.000 nacionalistas.

Al mismo tiempo en que se desarrollaba la Segunda Guerra Sino-Japonesa, en algunos momentos se resucitó la Guerra Civil China, aunque en esta ocasión entre el Kuomintang y la China Nacional Reorganizada que al frente del Presidente Wang Jingwei había impuesto un régimen fascista títere del Imperio Japonés. Contra este nuevo oponente, el Ejército Nacional Revolucionario se enfrentó al llamado Ejército de Nankíng en la Batalla de Neihuang y otras campañas en el norte y el centro de China como la de Shaoxing. También en Enero de 1941 el Ejército Nacional Revolucionario volvió a luchar brevemente contra el Partido Comunista Chino en un episodio conocido como el Incidente de Wannan, durante el cual los nacionalistas se enzarzaron en un combate que terminó con la derrota del IV Ejército Nuevo Rojo después de sufrir 7.000 bajas, aunque afortunadamente los dos bandos invocaron al Frente Unido contra Japón y reactivaron la coalición.

Segunda Guerra Mundial

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Japón a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941, el Ejército Imperial Japonés sufrió una inesperada derrota frente al Ejército Nacional Revolucionario tan sólo un mes después, el 15 de Enero de 1942, encajando 56.746 bajas por sólo 28.116 de los chinos durante la Batalla de Changsha. Simultáneamente y como consecuencia de la globalización del conflicto, el Ejército Nacional Revolucionario tuvo que abarcar escenarios fuera de sus fronteras como contribuir a la fallida defensa del Hong Kong Británico con 2.000 hombres al mando del almirante Chan Pak; lo mismo que los otros 2.000 efectivos del Cuerpo Voluntario Chino-Singapurés liderado por el oficial Tan Kah Kee que fue aniquilado tras la caída de Singapur. Mientras tanto en Birmania, Chiang Kai-Shek envió como ayuda a los Aliados Occidentales al LXV Ejército del general Sun Li-Ren que desplegando a la 200ª División de Infantería en vanguardia, aguantó casi todo el peso de la lucha en torno a la jungla de Toungoo, antes de iniciar el repliegue a lo largo del ferrocarril entre Mawchi y Bawlake hasta atrincherarse finalmente en la región fronteriza con la propia China de Yenangyaung.

Nuevamente el año 1942 fue un período de grandes pérdidas humanas para el Ejército Nacional Revolucionario como el triunfo en la Batalla de Zhejiang que costó 70.000 bajas a los chinos por 36.000 niponas; o el éxito en la Batalla de Hubei que pasó factura a otras 60.000 por 25.830 de los invasores. Las cosas empezaron a igualarse en la Batalla de Changde a mediados de 1943 porque después de un crudo combate urbano en esta ciudad sobre la que se liberaron gases venenosos que afectaron a ambos bandos, el Ejército Nacional Revolucionario mantuvo el control de la urbe y por tanto del nudo de comunicaciones estratégico hacia el centro de China, provocando 40.000 bajas al Ejército Imperial Japonés y a los colaboracionistas del Ejército de Nanking, a cambio de 50.000 los nacionalistas de Chiang Kai-Shek. De hecho mientras se desarrollaba esta campaña, el Ejército Nacional Revolucionario obtuvo otra victoria impresionante al detener el avance del Ejército Imperial Japonés en la provincia de Sichuán que concluyó con un trágico revés para los nipones que encajaron 90.000 bajas por sólo 40.000 chinas, una cifra irrecuperable para la frágil demografía de Japón.

Tropas chinas del Ejército Nacional Revolucionario en Birmania mientras un avión P-40 Warhawk estadounidense sobrevuela la columna.

Otros de los muchos oponentes que tuvo que hacer frente el Ejército Nacional Revolucionario durante la Segunda Guerra Mundial fue a países del Eje como Thailandia o la Mongolia Interior, así como a los musulmanes uigures de Sinkiang. Por ejemplo a inicios de 1943 el Ejército Thailiandés violó la frontera con China cruzando el Río Nanlan y empujando a las tropas chinas hasta el interior de la provincia de Yunnan; mientras que al norte del país, el Ejército Mongol que acababa de sufrir una derrota en la zona de Yeke-Juu, se recompuso en la Batalla del Clan Derecho Ordos y tras empujar a los chinos al Desierto del Gobi, destruyó tres divisiones del Kuomintang. Al mismo tiempo en la región de Sinkiang habitada por musulmanes de etnia turca y uigur, tuvo lugar la Rebelión Ili (impulsada por la Unión Soviética que curiosamente formaba parte de la misma coalición con China) mediante la cual se proclamó una República del Turkestán Oriental que derivó en una lucha interétnica entre el Ejército Nacional Revolucionario y el Ejército Ili (este último con apoyo de unidades del Ejército Rojo) que se prolongó toda la contienda con un estancamiento táctico para las dos partes que posteriormente resolvería la diplomacia.

Bajo el nombre de “Operación Ichi-Go”, en Abril de 1944 el Ejército Imperial Japonés desencadenó la última gran ofensiva contra China intentando separar geográficamente la mitad noreste de la mitad sureste del país, la cual se desarrolló con éxito porque tras una serie de triunfos locales en Changheng, Guilin y Luzhou, el Ejército Nacional Revolucionario fue puesto en retirada hacia el centro de la nación con medio millón de bajas, aunque los japoneses con 100.000 muertos entre sus filas quedaron definitivamente incapacitados para llevar a cabo más acciones de conquista en la Segunda Guerra Sino-Japonesa. De hecho y a partir de entonces, también en los escenarios secundarios como en la provincia meridional del Yunnan, el Ejército Nacional Revolucionario comenzó a retomar la iniciativa tal y como sucedió en la Batalla del Monte Song durante la que expulsaron a las tropas niponas, reabriendo la carretera de China con Birmania.

Soldados chinos del Ejército Nacional Revolucionario defendiendo sus posiciones durante la Batalla del Monte Song.

A inicios de 1945 el Ejército Nacional Revolucionario cosechó la última derrota frente al Ejército Imperial Japonés en la Batalla de Henan Central con 100.000 bajas, aunque rápidamente los nacionalistas se recuperaron venciendo a los japoneses en la Batalla de Hunan Occidental e incluso reabrieron los choques contra el Partido Comunista Chino dentro del marco de la Guerra Civil China tras un breve combate en Yetaishan, así como otras escaramuzas secundarias en Baoying, Yongjiazhen, Tianmen, Pinyi, Linyi, Wudahao, Wuhe, Yinji, Huayin, Xinghua y Dazhongji. Mientras tanto la contienda contra el Ejército Imperial Japonés continuó en el centro de China, teniendo lugar el último enfrentamiento el 4 de Agosto en la Batalla de Guangxi, antes de anunciarse la capitulación de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945. Hasta ese momento las bajas del Ejército Nacional Revolucionario entre 1937 y 1945 habían sido de 3.200.000 soldados fallecidos.

Guerra Civil China (II)

Terminada la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional Revolucionario acababa de erigirse como el vencedor de la contienda, aunque su situación era realmente grave porque durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa había perdido millones de soldados y cantidades enormes de material, así como la mayoría de oficiales competentes para dirigir a las tropas. Contrariamente el Ejército de Liberación Popular que había concentrado su actividad a una guerrilla sobre Sichuyán y el Yenan, estaba prácticamente intacto y además contaba con la decisiva ayuda de la Unión Soviética que acababa de expulsar al Imperio Japonés ocupando Manchuria, además de haber cedido el Ejército Rojo la mayor parte de la industria pesada y armamentística a la China Comunista. Así fue como en cuestión de un período muy escaso de tiempo, el Ejército Nacional Revolucionario pasó de tener la iniciativa en la Guerra Civil China a perderla en todos los campos: se quedó sin sus grandes recursos humanos como consecuencia de los muertos en la lucha contra Japón y los desertores que abandonaron sus puestos cansados de tantos años de guerra; desapareció su fuente industrial que le proveía de armamento y materias primas porque pasó a manos enemigas; e incluso tecnológicamente se puso por debajo del Partido Comunista Chino que desde entonces estuvo suministrado por tanques y piezas de artillería de última generación que le proporicionó incondicionalmente el Ejército Rojo.

Solamente dos días después de terminar la Segunda Guerra Mundial, el 4 de Septiembre de 1945, el Ejército de Liberación Popular atacó por sorpresa y venció al Ejército Nacional Revolucionario en la Batalla de Lingbi, causándole 1.244 bajas (entre estas 104 muertos) y la captura de 1 mortero, 8 ametralladoras y 1.355 fusiles. Desde entonces los comunistas se irían imponiendo a los nacionalistas a los que provocaron otras 5.000 pérdidas en Pingdu, 6.000 en Taixing, 3.000 en Rugao, 6.000 en Wuli, 3.000 en Nuanquan y la elevada cifra de 35.000 soldados que cayeron prisioneros en Shangdang. De hecho muy pronto el Ejército Nacional Revolucionario comenzó a abandonar la región de Manchuria tras la Batalla de Handan que costó a los nacionalistas 30.000 bajas por sólo 4.708 de los comunistas, lo que llevó a Chiang Kai-Shek a solicitar soporte militar de Estados Unidos y Gran Bretaña que solamente le atendieron con la venta de un armamento muy limitado debido a que no deseaban inmiscuirse en los asuntos internos de China.

Con la llegada del año 1946 las derrotas del Ejército Nacional Revolucionario se sucedieron en Manchuria y el norte de China como ocurrió en Shaobo, Gaoyou, Tangtou, Goucun, Houma y Jinjiatun. Solamente la Batalla de Siping fue una excepción porque los nacionalistas mantuvieron esta ciudad provocando el doble de bajas a sus oponentes, aunque su resistencia no serviría de nada porque el Kuomintang se derrumbó en choques como los de Datong con 22.000 bajas, Longhai con 16.000 y Hunagquia con 17.000. Tampoco al año siguiente, en 1947, las cosas mejoraron porque los reveses del Ejército Nacional Revolucionario continuaron sucediéndose en Baoding, Niangziguan, Tang’erli y Menglianggu, siendo los mayores desastres cosechados en la “Ofensiva de Verano” con 82.000 bajas, en la “Ofensiva de Otoño” con otras 69.000 y en la “Ofensiva de Invierno” con la grave cifra de 156.000.

Tropas del Ejército Nacional Revolucionario con uniformes y cascos del Ejército Alemán adquiridos antes de la Segunda Guerra Mundial.

A partir de 1948 el Ejército de Liberación Popular irrumpió en el centro y norte de China aplastando al Ejército Nacional Revolucionario sobre Gongzhutun, Linfen y Zhouchun de las que se retiró con miles de pérdidas humanas. Salvo por el asedio a la plaza de Changchung, cuya guarnición de tropas nacionalistas al mando del general Zheng Donnguo resistió medio año hasta la aniquilación de sus 95.000 defensores; el resto de unidades del Ejército Nacional Revolucionario se disolvieron con rapidez como ocurrió en la Batalla de Liaoshen con los 472.000 muertos, heridos o prisioneros de los 550.000 iniciales a costa de sólo 70.000 bajas en el Ejército de Liberación Popular. Sin embargo todavía fue peor lo sucedido a inicios del año 1949 porque durante la Batalla de Xuzhou, las tropas maoístas realizaron una maniobra envolvente sobre Huahia que a pesar de significar la pérdida de 134.000 bajas propias, aniquilaron varias divisiones del Ejército Nacional Revolucionario que encajó un total de 550.000 bajas entre 223.000 muertos o heridos y 327.000 prisioneros.

A comienzos de Enero de 1949 más de 1.000.000 de soldados del Ejército de Liberación Popular desarrollaron la ofensiva final contra la capital de Pekín en lo que se conoció como la Batalla de Pingjin. Defendida el área por 2.500.000 tropas del Ejército Nacional Revolucionario al mando del general Fu Zuoyi, estas últimas, desmoralizadas y cansadas, abandonaron sus posiciones a los primeros choques y se disolvieron en forma de decenas de miles de desertores y amotinados. Así fue como a un coste mínimo de 39.000 bajas, los comunistas aniquilaron a 520.000 soldados del Ejército Nacional Revolucionario, antes de entrar victoriosos en Pekín y proclamar Mao Tse-Tung la República Popular de China.

La caída de Pekín significó la retirada del Ejército Nacional Revolucionario hacia el sur del país que todavía libró una serie de choques contra el Ejército de Liberación Popular a lo largo de 1949 como la Batalla de Shangai en donde perdió a 153.000 valiosos hombres frente a 34.000 de los comunistas; así como en las campañas de Ningxia con 40.000 bajas más o en la de Guangxi con otras 60.000. A partir de entonces el Ejército Nacional Revolucionario se deshizo y el Ejército de Liberación Popular avanzó imparable conquistando Tianquan, Yiwu, Hunan, Hupei, Sichuyán y la Isla de Hainan. Ante tantos reveses e incapaces las tropas del Kuomintang de resistir por más tiempo en el continente después de haber sufrido 8 millones de bajas, el “Generalísimo” Chiang Kai-Shek ordenó la evacuación del Ejército Nacional Revolucionario a la Isla de Formosa, en cuyo archipiélago instaló el nuevo Gobierno Provisional de la China Nacionalista.

Entre 1951 y 1955 la República Popular de China y la China Nacionalista en Formosa (Taiwán) mantendrían una serie de choques sobre los archipiélagos próximos a las costas de China como sucedió en las Islas de Nanri, Nanpeng, Dalushan, Dongshan, Yijangshan y Dachen hasta que el Ejército Nacional Revolucionario optó por replegarse. Oficialmente el último enfrentamiento entre el Partido Comunista Chino y el Kuomintang tendría lugar en 1961 cuando un reducido grupo del Ejército Nacional Revolucionario al mando del general Liu Yuanlin estacionado en las selvas de Birmania, atravesó la frontera de los Estados Shan con la República Popular de China y libró un combate que dejó 741 nacionalistas muertos y otros 1.000 comunistas, antes de ser los primeros expulsados para siempre de su patria.

Estadísticas

El Ejército Nacional Revolucionario fue en tamaño el mayor ejército desplegado por una potencia en la Segunda Guerra Mundial. Aunque oficialmente la cifra era de 4.300.000 soldados inscritos, el número real fue mucho más alto porque no se contabilizaron las milicias locales, grupos autónomos, mercenarios y guerrilleros nacionalistas que alcanzaron los 12 millones de combatientes. De hecho hubo un total de cuarenta grupos de ejércitos repartidos en 515 divisiones distribuidas en 416 de infantería, 20 de caballería, 13 de reserva y 66 provisionales.

Uniformológicamente la vestimenta del Ejército Nacional Revolucionario tuvo una curiosa dualidad entre los soldados que servían al norte y al sur del país (con excepción del uniforme de servicio que era de un marrón colonial estándar). Los norteños por ejemplo tenían una guerrera de algodón gris con un gorro de piel modelo “kepi” a imitación del Ejército Francés; mientras que los sureños llevaban en invierno un abrigo azul grisáceo con gran cantidad de algodón para protegerse del frío, y en verano una chaqueta ligera color kaki con dos pequeños bolsillos, cinco botones y unas hombreras (rojas para la infantería y amarilla para la caballería). Respecto a las prendas de cabeza los chinos fabricaron un casco propio llamado “Pith” con un diseño ancho y redondo, así como unas gorras con orejeras para climas de alta montaña, aunque también importaron masivamente cascos de acero del exterior como el modelo M1935 del Ejército Alemán y el M1 del Ejército Estadounidense.

A nivel armamentístico el Ejército Nacional Revolucionario desarrolló una industria bélica propia muy limitada como los fusiles Hanyang y Chiang Kai-Shek para la infantería, o las espadas Dao para la caballería. Sin embargo la mayor parte del equipo lo tuvo que adquirir al extranjero como los fusiles alemanes Mauser Kar-98 y Gewehr 98; las ametralladoras checas Brno ZB-26 y las alemanas MG-34; o los cañones británicos Bófors y germanos PaK 37. De hecho todos los tanques fueron de importación como los T-26 soviéticos, el Panzer I alemán, el Renault FT-17 francés, el Carden Loyd británico, los CV-33 y CV-35 italianos, y los Sherman, Stuart y M18 Hellcat estadounidenses.

Organización:
División = 10.923 soldados
Brigada = 3.024 soldados
Regimiento = 1.512 soldados
Batallón = 504 soldados
Compañía = 126 soldados
Sección = 42 soldados
Escuadra = 14 soldados

Rangos:
Mariscal = T ‘e-chi Shang-chiang
Señor General = I-chi Shang-chiang
General = Ehr-chi Shang chiang
Teniente General = Chung-chiang
Mayor General= Shao-chiang
Coronel = Shang-hsaio
Teniente Coronel = Chung-hsaio
Mayor = Shao-hsaio
Capitán = Shang-wei
Teniente = Chung-wei
Segundo Teniente = Shao-wei
Brigada = Chun-wei
Sargento = Chung-shih
Soldado de Primera Clase = Shang-ten Ping
Soldado = Hsia-shih
Entrenado = I-teng Ping
Recluta = Ehr-teng Ping

Grupo de Ejércitos:
I Grupo de Ejércitos (General Lu Han)
II Grupo de Ejércitos (General Sun Lianzhong)
III Grupo de Ejércitos (General Sun Tongxuan)
IV Grupo de Ejércitos (General Sun Weiru)
V Grupo de Ejércitos (General Du Yuming)
VI Grupo de Ejércitos (General Yang Aiyuan)
VII Grupo de Ejércitos (General Zhao Chengshou)
VIII Grupo de Ejércitos (General Sun Chu)
IX Grupo de Ejércitos (General Guan Linzheng)
X Grupo de Ejércitos (General Wang Jingjiu)
XI Grupo de Ejércitos (General Song Xilian)
XII Grupo de Ejércitos (General Yu Hanmou)
XIII Grupo de Ejércitos (General Wang Jingguo)
XIV Grupo de Ejércitos (General Liu Mao’en)
XV Grupo de Ejércitos (General He Zhuguo)
XVI Grupo de Ejércitos (General Xia Wei)
XVII Grupo de Ejércitos (General Ma Hongkui)
XVIII Grupo de Ejércitos del Kuomitang – Comunista (General Zhu De)
XIX Grupo de Ejércitos (General Luo Zhuoying)
XX Grupo de Ejércitos (General Huo Kuizhang
XXI Grupo de Ejércitos (General Li Pingxian)
XXII Grupo de Ejércitos (General Sun Zhen)
XXIII Grupo de Ejércitos (General Tang Shizun)
XXIV Grupo de Ejércitos (General Pang Bingxun)
XXV Grupo de Ejércitos (General Li Jue)
XXVI Grupo de Ejércitos (General Zhou Nie)
XXVII Grupo de Ejércitos (General Yang Sen)
XXVIII Grupo de Ejércitos (General Li Xianxhou)
XXIX Grupo de Ejércitos (General Wang Zuanxu)
XXX Grupo de Ejércitos (General Wang Lingji)
XXXI Grupo de Ejércitos (General Tang Enbo)
XXXII Grupo de Ejércitos (General Li Mo’an)
XXXIII Grupo de Ejércitos (General Feng Zhi’an)
XXXIV Grupo de Ejércitos (General Hu Zongnan)
XXXV Grupo de Ejércitos (General Deng Longguang)
XXXVI Grupo de Ejércitos (General Li Jiayu)
XXXVII Grupo de Ejércitos (General Tao Shiyue)
XXXVIII Grupo de Ejércitos (General Fan Hanjie)
XXXIX Grupo de Ejércitos (General Gao Shuxun)
XL Grupo de Ejércitos (General Ma Bufang)

 

Bibliografía:

-Philip Jowett, Chinese Civil War Armies 1911-49. “The Nationalist Army”, Osprey Publishing (1997), p.4-39
-Santiago Fuertes Bermúdez, La Guerra Civil China I Caída del Imperio, nacimiento de la Revolución, Revista Serga Nº48 (2007), p. 14-24
-Santiago Fuertes Bermúdez, La Guerra Civil China II Caída del Imperio, nacimiento de la Revolución, Revista Serga Nº49 (2007), p. 15-24