Ejército Finlandés

El Ejército Finlandés fue una de las fuerzas armadas más populares de la Segunda Guerra Mundial, no solo por su reducido tamaño, sino porque a pesar de su inferioridad numérica, las tropas finesas lograron hazañas espectaculares. De hecho, gracias a la valentía y pericia del soldado finlandés, Finlandia se erigió como la única nación de Europa Oriental que mantuvo su independencia de la Unión Soviética al término de la Guerra de Continuación en 1944.

Origen

Finlandia había sido ocupada por el Imperio Ruso durante las Guerras Napoleónicas a inicios del siglo XIX y desde entonces el pueblo finlandés ansiaba su autodeterminación. La Primera Guerra Mundial entre Rusia y Alemania facilitó este proceso cuando el Ejército Alemán creó al 27th Batallón de Cazadores Finlandés “Jäger” compuesto por 1.450 voluntarios fineses que combatieron contra el Ejército Ruso en el Frente Oriental, tomando parte en la invasión de Letonia y peleando en el Río Misa y Curlandia. Precisamente, esta unidad constituiría la columna vertebral de las “fuerzas armadas finlandesas” después de la Revolución Bolchevique que supuso la derrota de Rusia en la Gran Guerra, impulsara el 6 de Diciembre de 1917 la definitiva independencia de Finlandia.

El 28 de Enero de 1918 comenzó la Guerra Civil Finlandesa entre la Guardia Blanca (Valkoiset) con 70.000 efectivos al mando del general Carl Gustav Emil Von Mannerheim y la Guardia Roja (Punaiset) con 80.000 efectivos entre 70.000 milicianos del Partido Comunista Finés y 10.000 tropas soviéticas del Ejército Rojo. A pesar de que los revolucionarios de izquierda ocuparon una gran parte del país, incluyendo las zonas industriales del sur y la capital de Heilsinki, los contrarrevolucionarios se apoderaron de las ricas zonas agrícolas de la nación con las que podían mantener alimentados a sus hombres. Inicialmente, los primeros combates bautizados como “guerra del ferrocarril” tuvieron lugar sobre las vías férreas en el área comprendida entre Viipuri y el Istmo de Carelia que enlazaba con San Petesburgo, aunque rápidamente se extendieron a zonas interiores como Ostrobothnia, Haapamäki y Vilppula y a los Ríos Vuoksi, Toijala y Kouvola. La Batalla de Tampere librada entre Marzo y Abril de 1918 constituyó el punto de inflexión cuando la Guardia Blanca aniquiló a la Guardia Roja provocando a los comunistas 12.000 bajas entre 2.000 muertos y 10.000 prisioneros, a costa de tan sólo 2.500 pérdidas propias. A raíz de aquel desastre y a una operación anfibia del Ejército Alemán que con ayuda del 27th Batallón de Cazadores Finlandés “Jäger” desembarcó y tomó la capital de Heilsinki, la Guardia Roja emprendió una retirada hacia el este protagonizando una serie de acciones contra la Guardia Blanca en medio de la persecución sobre Lathi, Kouvola, Kotka y Kymenlaakso, en donde fueron capturados 9.000 prisioneros bolcheviques. Así fue como el 15 de Mayo de 1918, la Guardia Blanca entró en el extremo más oriental de Ito y alcanzó la frontera con la Rusia Soviética en Carelia, lo que supuso el final de la Guerra Civil Finlandesa tras un saldo de 30.000 muertos en ambos bandos (25.000 la Guardia Roja y 5.000 la Guardia Blanca), lo que supuso el conflicto más sangriento hasta la fecha en la Historia de Finlandia.

Guardia Blanca desfilando sobre Heilsinki en el año 1918.

Terminada la Guerra Civil Finlandesa a mediados de 1918, la Guardia Blanca fue reconvertida en el Ejército Finlandés que a lo largo de los años siguientes mantuvo una serie de choques contra la Rusia Soviética. Por ejemplo en 1919 estalló el Conflicto de Carelia Oriental después de que Finlandia reconociese dos “estados satélites” sometidos a la tutela de Heilsinki que fueron la República Septentrional de Ingria y la República de Carelia Oriental, lo que derivó en una serie de choques contra el Ejército Rojo, que incluso se extendieron hasta la región de Aunus después de que 2.700 tropas del Ejército Finlandés irrumpieran en esta zona de la Rusia Continental. Solamente la mayor superioridad del Ejército Rojo facilitó la expulsión del Ejército Finladés en 1920 después de un alto coste de 2.800 bajas soviéticas por 1.200 finesas; aunque desde entonces surgiría una guerrilla careliana bautizada como los “Hermanos del Bosque”, que compuesta por 3.050 efectivos y financiada por el Gobierno de Heilsinki, todavía causaría estragos en la retaguardia enemiga hasta su disolución en 1923.

A partir de 1925 el Ejército Finlandés entró en una fase de modernización de la mano del mariscal Carl Emil Gustav Von Mannerheim, el hombre que había llevado a la Guardia Blanca a la victoria durante la Guerra Civil Finlandesa, aunque también gracias a la ayuda a nivel táctico como técnico de especialistas y asesores procedentes de Alemania, Francia y Reino Unido. De hecho en 1938, sólo un año antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Finlandia pasó de tener únicamente dos unidades, concretamente las 1ª y 3ª Divisiones de Infantería; a disponer en 1939 de las 4ª, 5ª, 8ª, 10ª, 11ª, 12ª y 13ª Divisiones de Infantería, más la 5ª Brigada de Caballería; estando cada división formada por 15.000 soldados y 36 cañones repartidos de la siguiente manera: tres regimientos de tres batallones de infantes, un regimiento de artillería, un batallón de subfusiles, una compañía ciclista y un escuadrón de caballería.

Guerra de Invierno

A las 6:50 horas del amanecer del 30 de Noviembre de 1939, la Unión Soviética invadió Finlandia en un conflicto que sería conocido como la Guerra Ruso-Finesa, o más popularmente como la Guerra de Invierno. La ofensiva masiva del Ejército Rojo fue llevada a cabo por 1.500.000 soldados, 1.200 tanques y 900 cañones, frente a un Ejército Finlandés que únicamente disponía de 130.000 soldados, 212 cañones (modelos Bófors) y 59 tanques (viejos Renault y Vickers E), lo que equivalía a una diferencia numérica de 15 a 1. Respecto al despliegue de las tropas finlandesas para rechazar la invasión enemiga, su distribución se efectuó de la siguiente manera: el Ejército del Istmo sobre Carelia y las fortificaciones de la “Línea Mannerheim” con los II y III Cuerpos que incluían a las 1ª, 4ª, 5ª, 8ª, 10ª y 11ª Divisiones de Infantería, más la 5ª Brigada de Caballería; el IV Cuerpo entre el Lago Ladoga y Salla con las 12ª y 13ª Divisiones de Infantería; y el Grupo “Laponia” sobre la costa del Océano Glacial Ártico y la Isla de Péstamo con la Guardia Blanca y la Guardia Fronteriza.

Ejército Finlandés (1939-1940):
·Ejército del Istmo
-II Cuerpo: 4ª División de Infantería, 5ª División de Infantería, 11ª División de Infantería y 5ª Brigada de Caballería
-III Cuerpo: 8ª División de Infantería y 10ª División de Infantería
-Reserva: 1ª División de Infantería
·IV Cuerpo
-Independientes: 12ª División de Infantería y 13ª División de Infantería, 8th Batallón, 9th Batallón y Batallón Ciclista
·Grupo de Laponia
-Guardia Blanca
-Guardia Fronteriza

La Guerra de Invierno se desarrolló mediante una gigantesca ofensiva del Ejército Rojo que abarcó un frente de 1.537 kilómetros entre el Istmo de Carelia al sur y la Península de Kola al norte. A pesar de la inmensidad de esta distancia a proteger por una fuerza tan reducida por el Ejército Finlandés, los defensores conocían muy bien cada palmo de terreno constituido por frondosos bosques, innumerables lagunas y caminos cubiertos de nieve, lo que les permitió, gracias a una táctica bautizada como “Motti”, acosar a las tropas soviéticas desde los flancos y la retaguardia mediante rápidos desplazamientos en esquís, aislamiento de grupos enemigos enteros y su posterior destrucción individual. A este tipo de estratagemas, también se inventaron algunos valiosos ingenios, como por ejemplo el Cóctel Molotov, consistente en una botella de cristal rellena de gasolina a la que prendían con un trapo y arrojaban contra los tanques para pulverizarlos al instante. A raíz de esta fiera e inesperada resistencia del Ejército Finladés, el Ejército Rojo únicamente pudo avanzar de forma muy limitada en Maanselka y Péstamo porque en el resto de sectores obtuvo severas derrotas como en la Batalla de Tohmajäriv en la que los rusos tuvieron 5.000 muertos o en la Batalla de Agaläjärvi en la que encajaron otras 2.600 bajas entre 2.000 muertos y 600 prisioneros. Sin embargo, la mayor victoria del Ejército Finlandés tendría lugar el 8 de Enero de 1940 cuando en la Batalla de Suömussalmi causó al Ejército Rojo un catastrófico desastre con 23.000 bajas y la aniquilación o captura de 43 tanques, 260 cañones y 1.170 caballos, así como la destrucción total de las 44ª y 163ª Divisiones de Fusileros; a costa de tan sólo 800 muertes en el bando finés.

Marcha de las tropas del Ejército Finlandés en la Guerra de Invierno.

El 1 de Febrero de 1940 el Ejército Rojo comenzó la gran contraofensiva contra Finlandia después de haber aprendido de los errores del pasado, por lo que desde entonces, los oficiales modificaron la táctica que hasta la fecha había sido la de lanzar inútiles oleadas de hombres frontalmente, para utilizar en su lugar grandes concentraciones de artillería que poco a poco fueron disolviendo los puntos fortificados del Ejército Finlandés. Aunque este proceso fue lento y costoso, el 17 de Febrero el Ejército Rojo rompió la “Línea Mannerheim” y penetró en Carelia, forzando la retirada del Ejército Finlandés que perdió el puerto de Viipuri el 2 de Marzo y la ciudad de Vilajoki el día 4. Solamente en Laponia, los soldados del Ejército Rojo fracasaron porque nuevamente las tropas del Ejército Finlandés les rechazaron en el Lago Inari e incluso el 13 de Marzo los finlandeses infligieron una gran derrota a los rusos durante la Batalla de Kolla tras hacerles encajar 8.000 bajas.

Como invadir toda Finlandia, que era la intención inicial de Iósif Stalin, iba a ser imposible para el Ejército Rojo debido a la firme determinación del Ejército Finlandés; el 13 de Marzo de 1940 la Unión Soviética tuvo que firmar la paz con el Gobierno de Heilsinki, aunque este último hubo de conceder a Moscú algunas regiones de su patria como Carelia, Salla o Hanko, entre otras. Curiosamente, hasta la fecha el Ejército Finlandés había sumado unas pérdidas de 68.000 bajas con 21.396 muertos, 43.557 heridos, 1.434 desaparecidos y 3.100 prisioneros; a costa de provocar al Ejército Rojo más de 800.000 bajas con 200.000 muertos, 600.000 heridos y 1.000 prisioneros.

Guerra de Continuación

La Guerra de Continuación fue el conflicto que estalló entre Finlandia y la Unión Soviética dentro del contexto de la “Operación Barbarroja” durante la invasión de Alemania a Rusia, con la intención por parte del Gobierno de Heilsinki de recuperar los territorios perdidos en la Guerra de Invierno. Así fue como el Ejército Finlandés al mando del mariscal Carl Emil Gustav Von Mannerheim, reunió a un total de 500.000 soldados que se distribuyeron del siguiente modo: sobre Carelia se estacionó el Ejército de Carelia que incluía al VI Cuerpo con las 5ª y 11ª Divisiones de Infantería y la 1ª División de Reserva, el VII Cuerpo con las 4ª, 7ª y 19ª Divisiones de Infantería, y el Grupo “O” con los 5º, 6º y 7º Regimientos de Infantería; sobre Laponia el II Cuerpo con las 3ª y 6ª Divisiones de Infantería; y de manera desigual a lo largo de las fronteras las 2ª, 8ª, 9ª, 10ª, 12ª, 14ª, 15ª, 17ª, 18ª Divisiones de Infantería, más la División Especial “J”.

Ejército Finlandés (1941-1943):
·Ejército de Carelia Finés:
-VI Cuerpo Finés: 5ª División de Infantería Finesa, 11ª División de Infantería Finesa y 1ª División de Reserva Finesa.
-VII Cuerpo Finés: 7ª División de Infantería Finesa, 19ª División de Infantería Finesa y 4ª División de Infantería Finesa.
-Grupo O: 5º Regimiento Finés, 6º Regimiento Finés y 7º Regimiento Finés.
·Fuerzas Separadas Finesas: 2ª División de Infantería Finesa, 8ª División de Infantería Finesa, 9ª División de Infantería Finesa, 10ª División de Infantería Finesa, 12ª División de Infantería Finesa, 14ª División de Infantería Finesa, 15ª División de Infantería Finesa, 17ª División de Infantería Finesa, 18ª División de Infantería Finesa, División J Finesa y Batallón Voluntario Sueco.
·II Cuerpo Finés: 3ª División de Infantería Finesa y 6ª División de Infantería Finesa.

Soldados finlandeses atravesando un bosque durante la “Operación Barbarroja”.

A las 6:00 horas de la madrugada del 22 de Junio de 1941, el Ejército Finlandés inició la “Operación Kilpapurjehdus” con la invasión de más de medio millón de soldados a la Unión Soviética. La contundencia de la ofensiva fue tal (y el Ejército Rojo además se encontraba distraído en los frentes principales de Ucrania, Bielorrusia y los Países Bálticos contra el Ejército Alemán) que durante las primeras veinticuatro horas los finlandeses tomaron Ahvenanmaa y la Isla de Péstamo en el Océano Glacial Ártico. Inmediatamente después, comenzó la reconquista de Carelia que los fineses retomaron el 26 de Junio; mientras que dos semanas más tarde, el 2 de Julio, el Ejército Finlandés llevó a cabo un ataque sobre la línea fortificada entre el Lago Ladoga y el Lago Onega que rebasó las posiciones del Ejército Rojo. Gracias a esta ruptura, el día 13 los finlandeses liberaron Laatokka e incluso el 26 de Julio rechazaron una incursión soviética sobre la Isla de Bengtskär en el Mar Báltico. Acto seguido, entre el 10 y 15 de Agosto, las tropas finesas desplegadas en el Lago Ladoga ocuparon Lahdenpoha y Sortevala, el 18 aniquilaron a un contingente ruso en la Batalla de Kairala y el 28 recuperaron el estratégico puerto de Viipuri. De hecho, el 29 de Agosto el Ejército Finlandés cruzó sus fronteras con Estonia y expulsó al Ejército Rojo de la capital de Tallin; al mismo tiempo en que un grupo finlandés acompañado del Batallón Voluntario Sueco tomaba la Base Naval de Hanko.

Sorprendentemente y contra todo pronóstico, a comienzos de 1942 el Gobierno de Heilsinki ordenó al Ejército Finlandés detenerse y replegarse hacia los territorios perdidos durante la Guerra de Invierno de 1939 a 1940. A partir de entonces, la única participación del Ejército Finlandés durante la Guerra de Continuación sería la de defender su propio territorio e incluso la de impartir cursos a soldados alemanes acerca de las misiones con esquís, quienes curiosamente acabaron por desconfiar demasiado en la mecanización para las operaciones sobre el Ártico y apoyarse más en su propia iniciativa. La única excepción del Ejército Finlandés acerca de su papel en el Frente Oriental sería en lo referente al asedio de la ciudad de Leningrado, donde las tropas finlandeses ejercieron como fuerza sitiadora entre la Meseta de Duderhof y la localidad de Uritsk a unos 48 kilómetros de distancia de la metrópoli los años 1943 y 1944.

Ofensiva de Viipuri

A mediados de 1944 la Unión Soviética había retomado completamente la iniciativa en el Frente Oriental y por dicha razón Iósif Stalin ordenó volver a invadir Finlandia. No obstante y pese a la que situación era totalmente favorable al Ejército Rojo, el Ejército Finlandés del mariscal Carl Mannerheim se encontraba en uno de los mejores momentos porque por aquel entonces desplegaba 268.000 soldados con 1.930 cañones y 110 tanques, entre estos nuevos modelos entre los que se contabilizaban 59 Stug III, 36 BA-20 y 15 Panzer IV. Precisamente, el reparto de tales fuerzas sólo en Carelia era el siguiente: el II Cuerpo con las 2ª y 15ª Divisiones de Infantería y la 19ª Brigada de Infantería; y el IV Cuerpo con las 3ª, 4ª, 6ª 10ª y 18ª Divisiones de Infantería, además de las 3ª, 17ª y 20ª Brigadas de Infantería y la División Blindada.

Ejército Finlandés (1944):
II Cuerpo
-2ª División de Infantería
-15ª División de Infantería
-19ª Brigada de Infantería
IV Cuerpo
-División Blindada
-3ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-6ª División de Infantería
-10ª División de Infantería
-18ª División de Infantería
-3ª Brigada de Infantería “Azul”
-17ª Brigada de Infantería
-20ª Brigada de Infantería

Tanque T-26 soviético capturado al Ejército Rojo y reconvertido para el Ejército Finlandés. Véase la esvástica finesa en la torreta.

Al amanecer del 9 de Junio de 1944, el Ejército Rojo con 451.000 soldados, 10.500 cañones y 800 tanques inició la ofensiva contra Finlandia. Precedida esta invasión por un fuego concentrado de 5.000 piezas de artillería en el Istmo de Carelia, las vanguardias de tanques T-34 y Stalin IS-2, seguidos por las masas de infantería, consiguieron romper el frente con facilidad arrebatando al Ejército Finlandés la localidad de Valseassari, al mismo tiempo en que otra agrupación de soldados soviéticos cruzaba el Río Sestra y vencía a las guarniciones finesas de Kuuterseka y Sahakylä la jornada del 13. Justo después de recorrer unos 100 kilómetros, las tropas soviéticas entraron en el puerto Viipuri el 20 de Junio, un suceso que elevó enormemente la moral a los rusos que al día siguiente, el 21, desalojaron al Ejército Finlandés del Río Svir (que conectaba el Lago Onega con el Lago Ladoga), además de hacerse el 22 con las ciudades de Medvesyegorsk y Lodeinoye Pole. Fue en este instante cuando la ofensiva se detuvo debido a que el Ejército Rojo necesitó recuperarse de las pérdidas sufridas como consecuencia de la férrea resistencia finesa que hasta la fecha les había causado un buen número de bajas, especialmente soldados equipados con las nuevas armas anticarro Panzerfaust.

El 22 de Junio de 1944 la situación cambió radicalmente cuando el Ejército Rojo desencadenó una ofensiva contra el enclave de Tienhaara que situado entre el Mar Báltico y la Bahía de Viipuri constituía la última llave para acceder a Finlandia. Defendido este estrecho pasillo por tan sólo 2.500 soldados del Ejército Finlandés al mando del coronel Alpo Marttinen, las tropas soviéticas fueron detenidas tras una firme determinación de los fineses que pelearon efectuando cargas a la bayoneta y combates cuerpo a cuerpo hasta hacer retroceder a sus oponentes. Tampoco más al norte, en la ofensiva lanzada sobre los alrededores del Lago Ladoga, el Ejército Rojo tuvo suerte porque tras avanzar 12 kilómetros de profundidad y 50 kilómetros de amplitud sobre las localidades de Olonez y Pilkyarante, así como los nudos ferroviarios de Kondopoga, Kudamaguba, Lyusvara, Yaglyayarvi, Suoyarvi, Suviyalti y Petrosavodsk, el Ejército Finlandés contuvo la avalancha enemiga en el margen del Río Stir tras causar innumerables bajas a los soviéticos. Ni siquiera en otras áreas como en el Canal de Saimaa situado entre Viipuri y el Río Vuoksi, las cosas le fueron mejor para el Ejército Rojo porque un total de 40.000 defensores del Ejército Finlandés pusieron en retirada a más de 84.000 tropas soviéticas. De hecho y gracias a estos triunfos, el Ejército Finlandés pudo llevar a cabo una contraofensiva hacia Talinmylly que aunque fracasó, al menos aportó tiempo suficiente para erigir una nueva línea fortificada entre Vakkila, Ihantalajärvi y Noskuanselkä.

Patrulla de tres soldados del Ejército Finlandés en un bosque próximo a Torninjaakarit.

A inicios de Julio de 1944, el XXI Ejército Soviético desencadenó una ofensiva contra Ihantala mediante quince divisiones de fusileros precedidas por un fuego de artillería de 4.000 cañones, que desde el comienzo tuvo problemas porque la solitaria 3ª Brigada de Infantería Finesa “Azul” rechazó a los rusos causándoles la destrucción de más de 300 tanques. Nuevamente el 4 de Julio, el Ejército Rojo lanzó a otros 60.000 hombres contra los 30.000 fineses atrincherados en el Río Voukse durante un enfrentamiento conocido como la Batalla de Äyräpää que se saldó con una derrota soviética que incluyó 15.050 bajas entre 3.050 muertos, 11.750 heridos y 250 desaparecidos, además de la destrucción de 60 tanques; a costa de sufrir los fineses 6.125 bajas entre 795 muertos, 4.976 heridos y 354 desaparecidos, así como 2 tanques. Similar tragedia le ocurrió al Ejército Rojo en la Batalla de Nietjärvi porque la 114ª División de Infantería Soviética fue destruida por la 5ª División de Infantería Finlandesa con un saldo de 6.200 bajas y la pérdida de 37 tanques, por tan sólo 1.300 bajas finesas entre 500 muertos y 700 heridos. Precisamente en el último encuentro registrado durante la Batalla de Iilomansti que se prolongó del 26 de Julio hasta el 30 de Agosto, un contingente de 14.500 soldados del Ejército Finlandés liderados por el general Erkki Raapana, vencieron al Ejército Rojo provocándole un total de 8.050 bajas entre 3.200 muertos, 3.450 heridos y 1.400 desaparecidos, por sólo 1.700 bajas finesas entre 400 muertos y 1.300 heridos.

Las pérdidas sufridas por el Ejército Rojo durante el período del verano de 1944 conocido como “Ofensiva de Viipuri”, mermaron considerablemente las plantillas de sus divisiones y redujeron sus carros de combate disponibles a un 75% de la cifra original. A raíz de esta incapacidad para prolongar por más tiempo la Guerra de Continuación por parte de ambos bandos, tanto la Unión Soviética como Finlandia firmaron el Tratado de Paz de Moscú que puso fin a las hostilidades. Curiosamente, hasta ese momento las pérdidas para el Ejército Finlandés habían sido de 66.000 bajas entre 18.000 muertos, 45.000 heridos y 3.000 prisioneros; a costa de haber provocado al Ejército Rojo un total de 164.375 bajas entre 38.674 muertos y 125.701 heridos, además de haberle destruido 600 de sus tanques.

Guerra de Laponia

Terminada la Guerra de Continuación contra la Unión Soviética en Septiembre de 1944, Finlandia se precipitó a un nuevo conflicto armado contra Alemania debido a que su antiguo socio en el Eje, en este caso el Tercer Reich, se negó a abandonar las zonas ocupadas en el norte del país como consecuencia de la existencia de minas de níquel que eran vitales para su economía. Así fue como con carácter de urgencia, el 7 de Octubre de 1944 el Ejército Finlandés movilizó a 70.000 tropas al mando del general Hjalmar Siilasvuo que integradas en la División Blindada y en las 3ª, 6ª y 11ª Divisiones de Infantería, se dirgieron a las provincias septentrionales para librar la Guerra de Laponia

Ejército de Laponia (1944-1945):
-División Blindada
-3ª División de Infantería
-6ª División de Infantería
-11ª División de Infantería

La Guerra de Laponia fue una persecución que el Ejército Finlandés efectuó contra el Ejército Alemán mientras este último intentaba evacuar todo su material pesado y de paso robar el mayor número de níquel posible hacia Noruega que por aquel entonces se hallaba ocupada por el Tercer Reich. Durante este repliegue acompañado de embocadas, tuvo lugar la Batalla de Tornio cuando una fuerza de 12.500 soldados finlandeses atacó a 7.000 alemanes, los cuales fueron fácilmente vencidos y huyeron tras haber sufrido 2.800 bajas entre 700 muertos, 1.600 heridos y 400 prisioneros (además de 4 tanques destruidos), por tan sólo 1.800 bajas finesas con 375 muertos, 1.400 heridos y 23 prisioneros. No obstante y pese a que fue de menor intensidad, el choque más decisivo por sus implicaciones estratégicas se produciría durante la Batalla de Rovaniemi librada el 13 de Octubre después de que los alemanes encajaran 224 bajas entre 52 muertos, 164 heridos y 9 desaparecidos (más un tanque) y el Ejército Finlandés un total de 141 bajas con 36 muertos, 101 heridos y 4 desaparecidos.

Izada de la bandera de Finlandia por unos esquiadores del Ejército Finlandés en la frontera con Noruega durante la Guerra de Laponia. Fotografía original coloreada digitalmente.

A finales de 1944 la mayor parte del Ejército Alemán consiguió completar su evacuación a Noruega gracias a que no fue molestado debido a que el Ejército Finlandés se detuvo en la frontera, ya que la mayor parte de sus tropas no deseaban pelear contra los soldados alemanes, a quienes hasta hacía poco habían considerado sus compañeros de trinchera. Sin embargo y a pesar de que el conflicto se prolongó varios meses con escaramuzas muy breves en la demarcación fino-noruega, oficialmente el 25 de Abril de 1945 se dio por finalizada la Guerra de Laponia después de haber encajado el Ejército Finlandés un total de 3.940 bajas entre 1.036 muertos y 2.904 heridos, y habiendo provocado al Ejército Alemán el doble de pérdidas con 4.300 bajas entre 1.000 muertos, 2.000 heridos y 1.300 prisioneros.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en Septiembre 1945, el Ejército Finlandés había sufrido un total de 95.000 muertos sumando la Guerra de Invierno, la Guerra de Continuación y la Guerra de Laponia. No obstante y a pesar de esta elevada cifra, las bajas causadas al enemigo superaron en cinco e incluso en más a las propias, lo que sin duda convirtió a las fuerzas armadas de Finlandia en unas de las más mortíferas del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Peter Abbott y Nigel Thomas, Aliados de Alemania en el Frente del Este 1941-1945, “Finlandia” Osprey Publishing (2010), p.8-12
-Erik Norling, Treinta días que salvaron a un pueblo, Revista Española de Historia Militar Nº61/62 (2005), p.35-42
-José Luis Muñoz Mora, La Guerra Civil Finlandesa, el laberinto del Báltico, Revista Serga Nº77 (2012), p.44-52