Destacamento Voluntario Húngaro

 

Cuando estalló la Guerra de Invierno en 1939 tras la agresión de la Unión Soviética a Finlandia, más de 26 países neutrales enviaron voluntarios al Ejército Finlandés como parte de una “cruzada” que muchos consideraron se estaba realizando contra el comunismo. De todos estos Hungría fue la nación que más soldados aportó en lo que se conoció como Destacamento Voluntario Húngaro.

No fue de extrañar que Hungría fuese el país que más se comprometiera con Finlandia debido a que ambas eran naciones étnica y lingüísticamente hermanas por su origen magiar. De hecho, también las dos compartían una ideología anticomunista porque en el pasado el Almirante Miklós Horthy, que durante la Segunda Guerra Mundial lideraba el Gobierno del país, había sido testigo de la tragedia de la República Soviética de Hungría en 1919 y la guerra civil que había devastado su patria. Ante estos precedentes, Budapest decidió sumarse a la campaña finesa y enviar el Destacamento Voluntario Húngaro.

Inicialmente comenzó un reclutamiento a nivel nacional en el que se presentaron unos 25.000 voluntarios magiares a las embajadas y consulados fineses de Hungría. Sin embargo de tantos candidatos únicamente fueron elegidos 371 soldados entre edades de 18 y 30 años, quienes estando al mando del teniente Imre Kémery Nagy se distribuyeron en 18 oficiales, 10 suboficiales, 337 soldados, 2 pilotos, 2 médicos y 2 sacerdotes católicos.

Todos los seleccionados del Destacamento Voluntario Húngaro se asentaron en los cuarteles de Budapest, Debrecen y Nagykanisza a la espera de obtener los visados de los diversos países de Europa Occidental por donde iban a circular, ya que la ruta por la Alemania Nacionalsocialista fue bloqueada debido a que Berlín mantenía una alianza estratégica con la Unión Soviética y por tanto impidió el paso a los húngaros. Ante este inesperado inconveniente los voluntarios tuvieron que tomar un tren primero a Ljubliana en Yugoslavia, luego a Venecia y Torino en Italia, a continuación a París en Francia y finalmente al puerto de Dieppe para embarcabar en buque por el Canal de la Mancha hasta el Reino Unido. Una vez desembarcados en Newhaven, los húngaros siguieron por ferrocarril hacia Londres y posteriormente a Edimburgo en Escocia. Por último tomaron un barco al puerto de Bergen en Noruega y de allí el tren a Oslo, para atravesar Suecia hacia Estocolmo y concluir en Finlandia.

Soldados húngaros en formación saludan a los recibidores fineses.

Oficialmente el 3 de Marzo de 1940, el Destacamento Voluntario Húngaro llegó a Finlandia y se asentó en la región de Lapua como parte del Batallón “Sisu” que se componía por otras fuerzas internacionales extranjeras, como por ejemplo el Cuerpo Voluntario Británico (British Volunteer Corps). Sin embargo los primeros en recibir su bautismo de fuego fueron dos pilotos magiares encuadrados en la Fuerza Aérea Finesa (Iimavoimat) llamados Mátyás Pirityi y Vilmos Békássy, siendo este último derribado en el Golfo de Botnia, lo que le convirtió en la única víctima mortal húngara durante la Guerra de Invierno.

Mientras los soldados del Destacamento Voluntario Húngaro recibían instrucción militar en Lapua, el 13 de Marzo de 1940 se firmó la paz entre Finlandia y la URSS. Aquello supuso un auténtico fiasco moral para los magiares, quienes a pesar de no haberse estrenado en combate, sus efectivos fueron destinados a tareas de pacificación como fuerza de intervención rápida en los sectores militares de Carelia y Lappeeranta.

Hasta el 27 de Mayo de 1940, el Destacamento Voluntario Húngaro no fue disuelto tras una ceremonia presidida por el Mariscal Carl Emil Von Mannerheim, héroe del Ejército Finlandés, que agradeció sinceramente en su discurso de clausura la valentía de los magiares por haber viajado desde tan lejos. Terminado el acto, todos los voluntarios regresaron a su hogar vía Alemania, nación que esta vez sí concedió permiso de paso por su territorio. Únicamente permanecieron en Finlandia un grupo de cuatro soldados húngaros que como parte del Ejército Finlandés combatieron contra la URSS durante la Guerra de Continuación de 1941 a 1944.

A pesar de que los soldados del Destacamento Voluntario Húngaro se quedaron desilusionados por no haber podido luchar contra los soviéticos, tendrían oportunidad de hacerlo al año siguiente, en 1941, cuando estalló la guerra entre la Unión Soviética y Hungría tras la “Operación Barbarroja”. Por desgracia Hungría sería una de las naciones perdedoras y sería absorbida por la órbita comunista hasta la disolución de la URSS en 1991. Curiosamente ese mismo año, Finlandia concedió medallas a todos los antiguos veteranos y supervivientes del Destacamento Voluntario Húngaro que medio siglo antes habían viajado a Escandinavia.

 

Bibliografía:

Erik Norling, Sangre en la Nieve. “Capítulo VI. La Fuerza Voluntaria Multinacional 1939-1944”, García Hispán Editor (1996), p.201-215
http://www.axishistory.com/index.php?id=6299
http://en.wikipedia.org/wiki/Hungarian_Volunteers_in_the_Winter_War