Compañía Voluntaria Sueca

Suecia había apoyado a Finlandia con el Cuerpo Voluntario Sueco durante la Guerra de Invierno de 1939 a 1940 y con el Batallón Voluntario Sueco durante el inicio de la Guerra de Continuación en 1941. Sin embargo y en cuanto la Segunda Guerra Mundial se alargó más de lo previsto a partir de 1942, el Gobierno de Estocolmo optó por una actitud diplomática mucho más discreta, reduciendo su ayuda al Ejército Finlandés en forma de la Compañía Voluntaria Sueca.

Al ser anunciada la neutralidad estricta por parte del Gobierno del Primer Ministro Alex Pehrsson del Partido Social-Demócrata Sueco, el descontento entre muchos veteranos del Cuerpo Voluntario Sueco y del Batallón Voluntario Sueco fue tan grande, que un gran número decidió enrolarse por voluntad propia en el Ejército Finlandés. Estos soldados que mayoritariamente procedían del fascismo como la Unión Socialista Sueca de Sven Olov Lindholm o el Movimiento Neosueco (Nysvenkarörelsen), conformaron un total de 130 efectivos integrados en la Compañía Voluntaria Sueca al mando primero del comandante Arne Uggle y posteriormente del oficial danés William Planck.

El 30 de Enero de 1942 soldados de la Compañía Voluntaria Sueca cruzaron la frontera de Escandinavia con la Unión Soviética a través de Saimen (siendo esta la primera vez que se traspasaba la demarcación territorial con Rusia desde la Gran Guerra del Norte en el siglo XVII). Justo después de atravesar el Río Svir en Febrero e integrarse en el 13º Regimiento de Infantería Finlandés sobre una aldea situada a tan sólo 20 kilómetros del frente llamada Podporodzje, la unidad que hasta ese momento tuvo que desplazarse en esquís, fue desplegada junto al Río Jandeba para proteger el Istmo de Aunus.

Bajo una fuerte ventisca de -40º grados bajo cero que cubrió todo el Istmo de Aunus, la Compañía Voluntaria Sueca sufrió las primeras bajas el 4 de Marzo de 1942 cuando una patrulla liderada por el teniente Gösta Hallberg-Cuula se encontró a 500 metros de distancia con una ametralladora soviética que hirió a dos de los suecos, concretamente al sargento Fritz Petterson y al soldado Holger Holmgren. Dos semanas más tarde, el 25 de Marzo, los miembros de la Compañía Voluntaria Sueca se vengaron matando a cinco soldados soviéticos de una patrulla; aunque al día siguiente, el 26 de Marzo, se contabilizó la primera víctima mortal después de el alférez Otto Lagerfelt cayera abatido por un prisionero ruso que acababa de capturar y que en un acto de traición le disparó con la pistola que tenía escondida bajo el uniforme (a pesar de que Lagerdelt antes de fallecer tuvo tiempo de apretar el gatillo de su arma y matar también a su oponente).

El 11 de Abril de 1942 el Ejército Rojo desencadenó una ofensiva sobre el Río Jandeba mediante un bombardeo de artillería preliminar sobre la Compañía Voluntaria Sueca que costó la vida al militante nacionalsocialista Ulf Bojörck. Afortunadamente el ataque posterior ignoró a los suecos porque los rusos se centraron en un grupo de soldados finlandeses que embolsaron, lo que obligó a la Compañía Voluntaria Sueca a liberarlos tras un contraataque que el 14 de Abril rompió el cerco y liberó a las tropas finesas, aunque durante la acción fallecieron dos suecos, exactamente Nils Afvander y el teniente Gösta Hallberg-Cuula (este último que cayó por pisar una mina sería considerado héroe de guerra a título póstumo y en su honor se configuraría el Día del Caído en la unidad). Acto seguido los soldados de la Compañía Voluntaria Sueca fueron trasladados en camiones hasta Shemenski, donde combatieron hasta inicios de Mayo de 1942, perdiendo la vida el sargento danés Arne Madsen por culpa de dos balas explosivas y siendo heridos los sargentos Nils Hansson y Erik Eriksson.

Soldados de la Compañía Voluntaria Sueca.

Hasta Mayo de 1942 la Compañía Voluntaria Sueca combatió ininterrumpidamente, antes de ser retirada de primera línea del frente para disfrutar de un merecido descanso. Las pérdidas hasta entonces habían sido de 44 bajas entre 16 muertos y 28 heridos de un total de 130 voluntarios. Como compensación por este comportamiento heroico y sacrificado, los veteranos recibieron la visita del capellán Hans Akerhielm y del comandante finlandés Runo Wiberg que elogiaron su labor; además de otorgarse a los combatientes una serie de permisos por vacaciones a Suecia, de donde 26 se quedarían sin regresar a Finlandia, aunque su marcha no significó ningún contratiempo porque se alistaron otros 84 nuevos reclutas, lo que totalizó los efectivos de la Compañía Voluntaria Sueca en 143 hombres, su máximo hasta la fecha.
Carelia fue el nuevo teatro de operaciones de la Compañía Voluntaria Sueca en Julio de 1942 después de que sus tropas se atrincherasen sobre una línea defensiva conformada por seis fuertes bautizados como “Victor”, “Björken”, “Cuula”, “Marocko”, “Markus” y “Mexiko”. Sería precisamente en este sector cuando tras la muerte de un jefe nacionalsocialista llamado Gustaf Adolf Byström que pereció en una emboscada organizada por los soviéticos, sus compañeros con sed de venganza abandonaron su trinchera por la noche y se infiltraron en las posiciones enemigas matando a 20 soldados rusos. A pesar de este éxito y algunos otros, las pérdidas fueron considerables porque a finales de 1942 la Compañía Voluntaria Sueca había sufrido 15 bajas entre 7 muertos y 8 heridos, además de haber sido licenciados otros 76 rumbo a Suecia (y sólo haberse reclutado 62 nuevos soldados), lo que redujo la unidad a sólo 100 hombres.

A partir de 1943 la Compañía Voluntaria Sueca fue destinada a defender la vía de ferrocarril entre Podporodzje y Múrmansk sobre una línea de fortificaciones sobre el Río Jandeba bautizadas como “Martin”, “Odín” y “Oxen”. Las bajas sobre este sector y posteriormente en Lampero fueron menores que el año anterior, muchas causadas por los partisanos que operaban en retaguardia o ataques de la artillería y la aviación, lo que nuevamente volvió a disminuir a los efectivos de la Compañía Voluntaria Sueca de los 116 a los 84 hombres.

El 19 de Junio de 1944 la Compañía Voluntaria Sueca con 63 soldados (53 suecos, 10 mestizos sueco-fineses y 1 danés) procedentes de Mäkriä volvieron a Carelia desembarcando en la Estación de Kavantsaaris y continuando posteriormente a pie hasta llegar Kaipola y el día 20 a Näätälä. A la jornada siguiente, el 21 de Junio, el Ejército Rojo inició una gran ofensiva precedida por lanzacohetes Katyushas y dos cargas frontales entre Näätälä y Vierumáki que milagrosamente fueron repelidas por los suecos tras sufrir únicamente tres heridos y además capturar a un prisionero ruso. Veinticuatro horas después, a las 4:00 horas del 22, las tropas soviéticas volvieron a contraatacar y a causar 19 bajas a los suecos entre 6 muertos y 13 heridos. También los días 23 y 24 la presión del Ejército Rojo continuó hasta límites extremos que derivaron en combates cuerpo a cuerpo y en un infierno indescriptible para los dos bandos. Sin embargo no sería hasta el día 25 de 1944 cuando un grupo de 23 soldados suecos que defendían una línea de 300 metros sobre Tali, frenaron a todo el XXI Ejército Soviético e incluso contraatacaron mediante una carga a la bayoneta que terminó con la conquista de la Cota 34. A raíz de esta increíble hazaña los hombres de la Compañía Voluntaria Sueca pasaron a ser conocidos por los finlandeses como los “Tigres de Tali”.

La jornada del 26 de Junio de 1944 la Compañía Voluntaria Sueca abandonó Tali después de un ataque con tanques pesados Stalin IS-2. A pesar de que las bajas entre los suecos fueron enormes los días 27 y 28 de Junio con un total del 90% de sus efectivos (sólo hubo dieciséis supervivientes), los voluntarios consiguieron destruir un considerable número de carros enemigos. Gracias a ello los suecos se refugiaron en Juustila la jornada del 29 de Junio, por lo menos hasta que los soviéticos se presentaron en la ciudad y los miembros de la Compañía Voluntaria Sueca tuvieron nuevamente que huir encajando otras nueve bajas.

Al producirse la capitulación de Finlandia, solamente quedaban con vida siete soldados de la Compañía Voluntaria Sueca. Como reconocimiento a su valor, el 13 de Julio de 1944 los generales fineses Runo Wiberg y Jarl Gallen del Ejército Finlandés concedieron a todos los supervivientes las Medallas de la Libertad de Clase 1 y 2, además de otorgar la Cruz Finlandesa de la Libertad al comandante danés William Planck. También el 26 de Julio, el general finlandés Viljo Tuompo (en representación del mariscal Carl Emil Von Mannerheim que no pudo estar presente) agradeció profundamente los servicios prestados a los suecos en una emotiva ceremonia de despedida antes de su partida a Finlandia.

Finalizada la Guerra de Continuación en el verano de 1944, un total de 35 miembros de la Compañía Voluntaria Sueca regresaron a Suecia. A pesar de que inicialmente a la mayoría les fue difícil adaptarse a la vida civil en su patria porque como consecuencia de la victoria de los Aliados nadie reconoció sus méritos debido al predominio del odio difundido por la prensa izquierdista y a que los sindicatos les boicotearon a la hora de buscar empleo, al cabo de un tiempo su pasado se fue olvidando. Curiosamente sólo Finlandia reconoció con toda su plenitud el valor de los veteranos de la Compañía Voluntaria Sueca a los que no dudó en conceder la nacionalidad y elevarlos justamente a la categoría de “héroes por Escandinavia”.

 

Bibliografía:

-Erik Norling, Sangre en la Nieve. “Capítulo II El Movimiento Voluntario Sueco”, García Hispán Editor (1996), p.-80-99
-https://war2war.wordpress.com/2017/04/14/swedish-volunteer-company-in-finland-1941-1944/