El hecho de ser miembro de las SS entre los años 1933 y 1945 implicaba a sus aspirantes poseer una firme capacidad física y psicológica tanto para ingresar como para ir escalando en los peldaños de la organización liderada por el Reichsführer Heinrichh Himmler. Gracias a los rigurosos procesos de selección y formación de los cadetes que aspiraban a formar parte de la élite del Tercer Reich, saldrían algunos de los funcionarios armados y combatientes más temidos de la Orden Negra.
Selección
Originalmente los antiguos «Cuerpos Libres» o «Freikorps» constituyeron el principal foco de los futuros voluntarios en las SS durante el período de la República de Weimar, aunque también hubo muchos ¡ veteranos de la Primera Guerra Mundial y abundantes miembros de la milicia de las SA. Al poco de fundarse las SS en Abril de 1925, la organización tan sólo quedó reservada al personal más elitista seleccionado por el mismo Adolf Hitler, por lo menos hasta que el Führer llegó al poder en 1933 y sus filas se nutrieron de policías de la Gendarmería y varones a punto de cumplir la mayoría de edad en las Juventudes Hitlerianas, sin obviar con que tras la purga de los Camisas Pardas en la Noche de los Cuchillos Largos de 1934, el caladero de aspirantes estuvo compuesto casi en exclusiva por los jóvenes de cualquier procedencia de Alemania.
Aproximadamente de cada cien candidatos a opositar a las SS tan sólo diez eran los elegidos como consecuencia de los estrictos requisitos exigidos por la organización, pues en cuanto un aspirante se presentaba en las oficinas debía presentar un historial limpio en los ficheros policiales, demostrar un correcto comportamiento político por parte de sus padres, no poseer enfermedades hereditarias y tener un árbol genealógico puramente ario hasta mediados del siglo XVIII. Una vez comprobadas estas cuatro exigencias, la Comisión Racial compuesta por expertos en medicina y eugenesia hacían unas pruebas médicas al sujeto que se realizaban de la siguiente manera: se valoraba la forma de la cabeza, el color de los ojos, una altura que debía superar 1’75 metros y una muy buena constitución física, dándose especial importancia a la adecuada proporción entre las piernas y el tronco, así como también entre las partes inferior y superior de ambas extremidades. El último examen consistía en una prueba de disciplina durante la cual se formulaban una serie de preguntas al candidato que debía responder con serenidad, sin ser demasiado servil y tampoco en exceso autoritario; hasta que una vez concluidos todos estos estudios se pasaba a evaluar el aspecto físico, la pureza racial y la ideología política para definitivamente determinar su incorporación o no a las SS.
Formación
Cuando un candidato a la Orden Negra era elegido en las filas de la organización se le otorgaba un uniforme negro sin insignias, ya que al aspirante todavía le quedaba realizar una instrucción muy severa a nivel físico y emocional que se prolongaba hasta todos los meses de Septiembre cuando finalmente le entregaban las insignias con runas, el carnet de afiliado y era nombrado cadete de las SS. A partir de ahí comenzaba un segundo proceso de aprendizaje que se extendía dos meses hasta el 9 de Noviembre, coincidiendo con el aniversario del «Putsch de Munich» de 1923, pues en dicha fecha todos los cadetes ascendían a soldados, hacían el juramento de fidelidad a Adolf Hitler y se convertían en miembros de pleno de derecho dentro de la Orden Negra.
Juramento de las SS:
«Juro lealtad y valor a Adolf Hitler, en calidad de Führer y Canciller del Reich, y le prometo a él y a quienes él designe para tener autoridad sobre mí obediencia hasta la muerte.»
Los soldados y miembros de las SS que entraban en la Orden Negra usualmente se dedicaban a desempeñar actividades de ocupación civil o de aprendizaje durante el día, mientras que por las noches o los fines de semana asistían a las reuniones y asambleas que organizaba la Allgemeine-SS o el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Básicamente su principal función consistía en prestar un servicio obligatorio de jornada completa en los programas de obras públicas que gestionaba el Servicio Nacional del Trabajo (Reichsarbeitsdienst o RAD); por lo menos hasta que una vez cumplida dicha labor con el Estado, los jóvenes SS se convertían en militares para servir durante un período de dos años en las Fuerzas Armadas Alemanas (Wehrmacht).
Simultáneamente al Servicio Nacional del Trabajo y antes de que los soldados de la Orden Negra fuesen transferidos al Ejército Alemán, los miembros eran formados a nivel militar, ya fuese aprendiendo a utilizar todo tipo de armas o en afrontando las situaciones más extremas que se pudieran dar un contexto bélico. De hecho cuando superaban su estancia en la Wehrmacht los miembros de las SS recibían una última instrucción consistente en el adoctrinamiento ideológico sobre la ley y otros conceptos referentes a la organización, además del código de honor, la disciplina y el matrimonio, por lo que una vez superada esta fase se les entregaba el puñal de las SS y se le otorgaba el título de veterano de la Orden Negra.
Escuelas «Mannchafthäuser»
Las Escuelas SS o «Mannchafthäuser» fueron creadas en 1935 para aquellos miembros de la Orden Negra que no quisieran dedicarse a profesiones civiles o en su lugar prefiriesen estudiar una carrera universitaria. Así fue como surgieron abundantes centros de estudios residenciales conocidos como «Junkerschulen», los cuales estaban compuestos por grupos de diez a quince estudiantes por vivienda cerca de las zonas de institutos o universidades, quienes no sólo se preparaban académicamente en sus respectivos campos intelectuales, sino que también era obligatorio participar en otra serie de actividades extra que incluían deportes de equipo y atletismo, además de un curso especial de dos semanas de invierno que los alumnos realizaban en la Escuela Militar de Bad Tölz. De hecho durante las vacaciones de verano se organizaban acampadas al aire libre y en plena naturaleza que incluían largas marchas al norte de Alemania o a la Cordillera de los Alpes, algo que sin duda contribuía a la formación de los futuros SS a la hora de adquirir conocimientos sobre supervivencia y trabajo en equipo.
A lo largo de toda la existencia del Tercer Reich se abrieron un total de veintitrés «Mannchafthäuser» que incluían carreras como medicina, derecho, administración pública, ingeniería, arte, ciencia, idiomas extranjeros, entre otras. Según su ubicación geográfica sobre Alemania o Austria fueron las siguientes: Berlin I, Berlin II, Braunschweig, Brno, Colonia, Danzig, Estrasburgo, Friburgo, Graz, Halle, Hamburgo, Heildelberg, Insbrück, Jena, Kiel, Köningsberg, Leiden, Lublin, Munich, Münster, Praga, Tublinga y Viena.
Razas
Cuando los miembros de las SS eran seleccionados, catalogados y clasificados según su herencia biológica, entonces los médicos y científicos de la Orden Negra ponían en práctica una serie de estudios físicos del sujeto y análisis de sus antepasados para establecer un patrón común que se adecuase a uno de los diversos troncos de la raza de aria. Según la procedencia geográfica o características anatómicas del seleccionado llegaron a clasificarse ocho ramas del pueblo ario que fueron las siguientes: nórdica, alpina, mediterránea, dinárica, báltica, armenoide, irano-afgana e índica, sin incluir los mestizajes.
Curiosamente en un principio las SS nacieron como una supuesta élite superior del pueblo ario y germánico que tan sólo incluía en sus filas a nórdicos y alpinos, aunque con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la internacionalización del conflicto la organización no tuvo más remedio que aceptar a las demás categorías como los bálticos, dináricos, mediterráneos, etcétera. De hecho cuando a mitad de la conflagración la cuestión racial de fue perdiendo cada vez mayor peso en favor de una «cruzada anticomunista», la Orden Negra acabó por convertirse en un ejército multirracial a través de las Waffen-SS que incluyó eslavos, árabes, indios, asiáticos orientales, turcomanos e incluso negros africanos (sólo tuvieron vetado el acceso judíos, polacos y gitanos).
Arios (categorías):
-Nórdicos: Cabello rubio, ojos azules, estatura elevada, dolicocéfalos y buen físico. Zonas: Alemania, Gran Bretaña, Escandinavia, Dinamarca, norte de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y la Normandía Francesa.
-Mediterráneos: Cabello moreno y espeso, ojos oscuros, estatura media, braquicéfalos y físico medio. Zonas: Italia, España, Francia, Grecia, Portugal, Rumanía, suroeste de Ucrania, Argentina, Chile, Uruguay y algunas zonas de Iberoamérica, Amércica Central y sur de Estados Unidos.
-Alpinos: Cabello moreno, ojos claros u oscuros con rasgos asiáticos, estatura baja, braquicéfalos y poco físico. Zonas: Suiza, sur de Alemania, norte de Italia, suroeste de Francia y oeste de Hungría.
-Bálticos: Cabello rubio, ojos azules y oblicuos, estatura media, braquicéfalos, físico macizo y pómulos salientes. Zonas: Lituania, Letonia, Estonia, Finlandia, Hungría, norte de Rusia y algunas zonas de Polonia.
-Dináricos: Cabello moreno, ojos claros u oscuros, estatura media, braquicéfalos y físico medio: Zonas: Balcanes, Rusia, Bielorrúsia, Ucrania y Bulgaria.
-Armenoides: Cabello moreno, ojos claros u oscuros, estatura media, braquicéfalos y físico escaso. Zonas: Siria, Armenia y Georgia.
-Irano-Afganos: Cabello moreno, ojos oscuros, estatura media y físico medio. Zonas: Turquía, Irak, Persia, Afganistán y Azerbayán.
-Índicos: Cabello moreno, ojos oscuros, estatura media, dolicocéfalos y piel negra. Zonas: India y Pakistán.
Bibliografía:
-Robin Lumsden, Historia Secreta de las SS, «Obligaciones y condiciones de servicio», la Esfera de los Libros (2005), p.96-135
-Editores de Time-Folio-Books, Hitler y el III Reich, las SS, «Capítulo 3 Planes de subversión y conquista», Time-Folio-Books (2008) p.132-141


