“Sangre y Fuego en Tobruk” de David López Cabia

David López Cabia ya se ha convertido en un habitual novelista a reseñar en Eurasia1945. Todo empezó cuando hará cosa de dos años tuve ocasión de leer uno de sus libros, Indeseables; así como hace poco La Última Isla, este último desde mi punto de vista una obra maestra. Hecho este breve resumen sobre los trabajos anteriores del autor, ahora tengo el placer de recomendar Sangre y Fuego en Tobruk, que por el título ya dice mucho.

Sangre y Fuego en Tobruk como no es difícil de imaginar nos llevada a la guerra sobre las arenas en el Norte de África. En este caso y como en su anterior novela, los protagonistas serán unos comandos del SAS (Servicio Aéreo Especial) y del Long Range Desert Group (Grupo de Largo Alcance del Desierto) que vivirán una serie de peripecias sobre Libia y Egipto en un período comprendido entre Noviembre de 1941 y Septiembre de 1942, quizá uno de los momentos más decisivos en los que se decidía el futuro del Imperio Británico.

A remarcar que Sangre y Fuego en Tobruk no es una historia al estilo la película Comando en el Desierto del año 1971, aunque alguno de los escenarios tratados en este film aparezcan en el libro. A diferencia de la idealizada adaptación al cine con un Richard Burton como protagonista, donde se convierte una trágica derrota británica en una espectacular victoria, la obra de David sigue una fidelidad histórica estricta y rigurosa a lo largo de las tres misiones que nos narra la novela, en concreto la “Operación Flipper” para matar a Rommel, el asalto al Aeródromo de Sini Haneish y la “Operación Agreement” contra Tobruk, en las cuales queda patente que ha habido una documentación previa muy elaborada.

Entre los puntos fuertes de Sangre y Fuego en Tobruk podemos citar la originalidad de David para escoger escenarios dentro de una novela bélica de comandos, ya que como en su anterior publicación de Indeseables, una vez más tiene el acierto de elegir como centro de la historia una derrota del bando protagonista, en este caso de los ingleses, como es la “Operación Agreement” o en el otro libro fue la Batalla de Dieppe. A pesar de que esto muchos críticos lo considerarían un factor negativo, desde mi punto de vista es un factor positivo por lo revolucionario de la idea.

Otros de los aspectos a añadir de Sangre y Fuego en Tobruk, sería lo peculiares que son los personajes tratados, casi todos escoria, bebedores y pendencieros, así como un delincuente salido de prisión y mi favorito, Carroll, ¡un asesino con azada!. La palabra “granuja” que David emplea de manera repetitiva a lo largo del libro sería la mejor manera para definir a estos individuos. Incluso hay algún cameo con personajes de Indeseables durante una visita al famoso Oasis de Kufra. Respecto a los antagonistas, como es lógico están los alemanes del Afrika Korps, pero aquí también el autor se anota otro gol a favor porque de manera poco común añade a otros miembros del Eje, como por ejemplo los italianos y lo más sorprendente, a las tropas coloniales libias y sus socios árabes (la descripción de estas últimas magnífica, ya que yo personalmente, dentro de mis pasiones extrañas, me dediqué hace unos años a pintar miniaturas de estos soldados tan poco conocidos, lo que me hizo recordar aquellas largas tardes en que gasté mi tiempo coloreando de rojo sus feces y de verde arena sus guerreras para luego terminar jugando a batallitas).

Aquí unas miniaturas de las tropas coloniales libias del Ejército Italiana que pinté de mi propia mano hará cosa de unos cuantos años. Quién me iba a decirme que a esta “unidad rara” de la Segunda Guerra Mundial un autor español iba a otorgarles un papel en una novela.

Como única crítica negativa a Sangre y Fuego en Tobruk, sería lo excesivamente soeces que son todos los comandos, lo que no se ajustaría a la realidad, pues a pesar de que el número de “canallas” fue enorme, hubo gente de todos los estratos sociales y hasta con preparación universitaria y técnica. Con esto no quiero decir que el autor desconozca este dato, pues de sobra sé que es consciente, sino remarcar que tal vez no lo haya aclarado lo suficiente en la trama, dando a entender que el mundo de los comandos estaba reservado exclusivamente a la escoria de Inglaterra.

Para finalizar, recomendar Sangre y Fuego en Tobruk, una novela bélica imprescindible para los amantes de este género que desde mi más sincera opinión supera a Indeseables. Y por supuesto, a la espera impaciente de su siguiente trabajo.

Rubén Villamor.