“Nuremberg. Juicio al Nazismo” de Fernando Paz

¿Muchos pensábais que sobre Nuremberg ya estaba todo dicho?, ¿qué poco podía ya dar de sí un tema tan explotado como fue el proceso al nacionalsocialismo?. Afortunadamente no es así porque por primera vez un autor español, nos aporta una cascada de datos y anécdotas que hasta entonces la historiografía había ignorado o pasado muy por encima. Hablo de Nuremberg. Juicio al Nazismo, publicado por Esfera de los Libros y escrito por el historiador Fernando Paz.

Fernando Paz, para aquellos que no le conozcan, ya es un veterano autor de libros sobre la Segunda Guerra Mundial con títulos como Europa bajo los escombros o recientemente La neutralidad de Franco. También es contertulio de Intereconomía TV en debates de actualidad como “El Gato al Agua” y fue presentador de “Tiempos Modernos”, un magnífico programa de Historia en donde yo mismo he tenido ocasión de participar como invitado hasta en ocho episodios.

Quién lea el libro de Fernando, no encontrará la típica obra documental sobre los juicios de Nuremberg que estamos acostumbrados a leer. Tampoco contemplará una perspectiva del proceso desde el punto de vista habitual que nos muestran los programas de televisión, ni por supuesto la versión de escaso rigor que nos presentó la película protagonizada por Alec Baldwin en el año 2000.

En cuanto comenzamos a sumergirnos en sus páginas, nos damos cuenta de que estamos ante un juicio de Nuremberg que jamás nos habían contado. Lo primero que encontramos son las trabas legales que los futuros vencedores de la Segunda Guerra Mundial, ya desde el año 1942 en plena contienda, tuvieron que sortear para sentar a unos individuos en el banquillo, quienes pese a haber cometido los crímenes más abominables, no podían ser procesados debido a que previamente no existía ningún código jurídico que tipificase el delito. Ante imposibilidad de llevar a cabo el proceso según la norma de “no hay delito ni pena sin ley previa” (Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege), el autor nos detalla como tuvo que recurrirse a cuantiosas triquiñuelas legales como invocar la retroactividad, para llevar ante la justicia a Goering, Hess, Speer, Kaltenbrunner y demás camarilla.

Ya entrados en el proceso, Fernando explica muy profesionalmente como la mayoría de los acusados no pudieron disfrutar de muchas de las garantías actuales (y de esa misma época) debido a que no se les aportó toda la documentación a diferencia de los fiscales; o lo que fue más escandaloso, en ningún momento pudieron recurrir a presentar pruebas que pudiesen comprometer a los Aliados, las cuales comprendían los argumentos más decisivos en los cargos más graves. Precisamente esto último fue un escollo que dejó en indefensión total a algunos de los inquilinos del banquillo, como por ejemplo el caso de la agresión a Noruega que estuvo motivada para evitar que Gran Bretaña invadiese al país nórdico (de hecho los alemanes se adelantaron unas horas al ataque); o la guerra submarina desatada por el almirante Karl Doenitz, a quién no sólo se le culpó de incidentes como el del Laconia que provocaron los mismos aliados, sino que causó el malestar de ciertos almirantes norteamericanos a sabiendas de que la US Navy había aplicado el mismo método a la hora de torpedear cargueros enemigos.

A medida que vamos avanzando en la obra, llama bastante la atención la figura del fiscal estadounidense Robert Jackson. A pesar de que la historiografía más conservadora nos ha presentado a este personaje como el “héroe” del juicio frente al “villano” Goering, lo cierto es que su papel dejó mucho que desear y en algunos casos fue hasta negligente, tal y como nos muestra Fernando en su libro a partir de los documentos revisados del proceso. Ya desde el mismo inicio se lió en el orden de las pruebas y en asuntos que no venían a cuento, lo que permitió a Goering entablar una batalla dialéctica con mucha más ventaja que acabó por aplastar los planteamientos de Jackson, llegando incluso a humillarle cuando el Presidente del Tribunal tuvo que llamar al norteamericano al orden.

Anécdotas como las citadas anteriormente son las que iremos encontrando a lo largo de las más de 600 páginas de la obra de Fernando, ya sean en el apartado de los Crímenes contra la Paz, de los Crímenes de Guerra o de todo lo relacionado con el Holocausto en los llamados Crímenes contra la Humanidad. Lógicamente no voy a extenderme más para no desvelar más cosas de este magnífico libro, aunque como curiosidad me gustaría citar el nombre de la primera víctima mortal del Juicio de Nuremberg (algo que desconocía hasta la lectura de dicho trabajo). Me refiero al abogado soviético Nikolai Zoria, quién después de no impedir durante unas preguntas al Ministro de Exteriores Joachim Von Ribbentrop que un testigo revelase el protocolo secreto del Pacto Ribbentrop-Molotov entre Hitler y Stalin para repartirse Europa Oriental, agentes de la NKVD lo asesinaron aquella misma noche en su hotel.

En resumen, decir que el libro de Fernando Paz es una obra monumental que aporta grandes dosis de conocimientos, muchos ignorados o pasados por alto sobre los procesos al nacionalsocialismo entre 1945 y 1946, cuyo desarrollo y veredicto llevaron a condenar injustamente a algunos de los acusados que realmente eran inocentes y en cambio permitieron que otros jerarcas nazis con crímenes mucho más graves se “fueran de rositas”, como por ejemplo Albert Speer con la pena rebajada o Eichmann del que ni siquiera se sospechó hasta después de concluido el juicio. A este aprendizaje continuo con datos, anécdotas y testimonios de las propias sesiones, la originalidad a la hora de abordar un tema tan complicado como es la judicatura histórica, hace que la lectura de este trabajo sea fácil, comprensible y muy entretenida. Sin duda un libro obligatorio para todos los amantes de las rarezas de la Segunda Guerra Mundial.

Rubén Villamor.

Aquí una foto con Fernando Oaz en una de mis visitas a “Tiempos Modernos” de Intereconomía TV, cuyos episodios a los que acudí de invitado podéis ver en el apartado “Multimedia” dentro de esta misma web.