“La Última Isla” de David López Cabia

A lo largo de mi vida he leído numerosas novelas históricas basadas en diferentes épocas, desde la Antigüedad a la Segunda Guerra Mundial, y pasando por autores nacionales y extranjeros de diversa índole como Ken Follet, Santiago Posteguillo, Valerio Manfredi, etcétera. Sin embargo mucho hacía tiempo, por no decir bastantes años, que no leía un libro que me ha aportado tanta felicidad como La Última Isla de David López Cabia y Afronta Editorial.

Como se habrán dado cuenta los lectores, me he referido al trabajo de David como “novela histórica” y no como “novela bélica”, aunque bien podría entrar en este género y seguro que así lo había previsto el autor cuando lo escribió. No obstante y pese a que con toda seguridad ésa fue su intención, el caso es que por accidente le ha salido algo más que la típica historieta bélica que todos tenemos en mente, ya que estamos ante un trabajo de alto nivel.

Cuando hace algún tiempo ya reseñé su libro de Indeseables que David publicó después de la La Última Isla, mis críticas fueron positivas, aunque siempre partiendo de un análisis de aquel que examina lo que toda novela bélica debe tener sin ir más allá del género. No me extenderé en repetir lo que ya dije en un artículo de esta misma página web que se encuentra al acceso del público. Lo que quiero remarcar, es que Indeseables es una novela bélica con unos personajes que tienen que cumplir una determinada misión dentro de un conflicto armado con posibilidades de éxito o de fracaso, tal y como suele ser habitual en este tipo de género. No obstante, ese no es el caso de la La Última Isla porque a diferencia de cualquier otra novela bélica, ésta carece de una misión o de unos objetivos militares concretos, discurriendo la trama por otros cauces que van desde lo psicológico-personal a la simple aventura de adentrarse en un mundo exótico, pero sin salirse de la Segunda Guerra Mundial y por supuesto sin perder la historicidad del momento que es abordado de una forma inmejorable. Por todo lo dicho, prefiero clasificar a La Última Isla de novela histórica y no bélica.

Para que los lectores se hagan una idea y sin entrar en el desarrollo de la obra para evitar desvelar lo mínimo, simplemente decir que desde el principio el libro te engancha por la originalidad. Tenemos un pesimista marine estadounidense cansado de todo y un optimista prisionero japonés que le acompaña, lo cual de por sí ya es extraño si tenemos en cuenta que los nipones jamás se rendían, y más tratándose de que están en plena Batalla de Okinawa. Entonces la historia da un vuelco atrás en el tiempo y ambos personajes comienzan su aventura, el norteamericano entrando en acción en la pesadilla de coral de Peleliu y el nipón en su Hiroshima natal mientras se adiestra en el tiro al arco con sus hermanos y su padre, este último un devoto seguidor del código ético de los samuráis. A partir de entonces, los dos protagonistas inician una serie de andaduras por la Guerra del Pacífico, cada uno con sus preocupaciones, anhelos y amores hasta que el destino los cruce en la fatídica isla.

Nuevamente y como en Indesables ya reseñé, La Última Isla hace teletransportarse a uno a los oscuros años de 1944 y 1945. Se nota que la documentación del autor para recrear el ambiente ha sido exhaustiva, desde la geología coralina de Peleliu, a la vegetación de Okinawa, sin obviar la botánica y la fauna de Pavuvu (a veces se tiene la sensación de estar leyendo un libro de viajes). La psicología de los personajes es igualmente impecable, ya sea en sus sentimientos personales, en su reacción a la hora de afrontar el peligro e incluso en las descripciones clínicas cuando alguno de los protagonistas llega a estar al borde de la locura. También destacar las escenas de batalla que te sumergen en medio de la acción, así como otros detalles basados en hechos reales de gran curiosidad.

Como ya he venido indicando al principio de este artículo, hacía mucho tiempo que un libro de novela histórica no me causaba tan buenas sensaciones. Una lástima que de no ser la dificultad de publicación y difusión en el mundo literario y editorial español, algo completamente ajeno a este magnífico trabajo, la novela no pueda estar entre “las grandes de las grandes” acerca de la Segunda Guerra Mundial. Por eso recomiendo hacerse con La Última Isla, un delicia no solamente para los amantes de lo bélico, sino para todos los gustos, pero sobretodo animar al autor a seguir en la línea de ésta que ha sido su primera obra, y sin duda la mejor.

Rubén Villamor.