“La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945” de Alejandro Vilchés Alarcón

Normalmente cuando pensamos en el vencedor de un conflicto bélico nos imaginamos una gran batalla decisiva, o diversas batallas de entidad menor, en el que un bando se acaba imponiendo claramente sobre el otro por diferentes motivos, desde haber destruido al ejército rival o haber conquistado su espacio territorial. Este concepto fue válido en muchas ocasiones a lo largo de la Historia, pero quedó desfasado a partir del siglo XX cuando el factor más importante lo jugó fundamentalmente la economía de guerra, algo que intenta hacernos ver Alejandro Vilches Alarcón en su libro La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945.

Antes de La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945 publicada con la editorial HRM este año 2020, Alejandro Vilches Alarcón ya nos había deleitado con otra obra que tuve ocasión de leer en el 2017 titulada Operación Hannibal. El Canto de la Kriegsmarine, la cual versó sobre las diferentes campañas en el Mar Báltico que libraron la Unión Soviética, Alemania y Finlandia entre 1939 y 1945, haciendo especial hincapié en la evacuación de los militares y civiles germanos de los Países Bálticos, Prusia Oriental y el norte de Polonia durante los últimos meses de existencia del Tercer Reich. Sin embargo en esta ocasión, este ingeniero naval que es experto en cuestiones marítimas, nos cambia completamente el escenario para trasladarnos en la misma cronología a las aguas del Lejano Oriente.

Lo primero que ha de quedar claro con esta obra de La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945 es que el autor va a mostrarnos otra faceta bien distinta del Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, en el que va a dejar bien patente que este conflicto no lo ganaron ni las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ni mucho menos el hecho de haber vencido Estados Unidos al Ejército Japonés durante diferentes encuentros navales o terrestres como puedan ser Midway o Guadalcanal. De hecho mucho antes del apocalipsis nuclear o de la destrucción de las Fuerzas Armadas Imperiales a manos del poderío conjunto del bando de los Aliados, el Japón ya había sido aplastado a nivel económico e industrial gracias a una eficaz bloqueo marítimo de la metrópoli y sus dominios de ultramar que en su mayor parte ejercieron los submarinos de la Flota Estadounidense.

Le Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945, de manera muy similar a la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918, fue una guerra fundamentalmente económica que sólo la ganó el bando que logró acaparar más recursos y agotar los de su oponente. Así nos lo demuestra el autor de esta obra, especialmente durante el amplísimo primer capítulo que aborda la campaña submarina de los sumergibles norteamericanos contra el tráfico mercante nipón. Durante estas páginas son incuestionables los datos y cifras aportadas, ya que más o menos a mediados de 1944, el Imperio de Japón había perdido la contienda por una razón básicamente de escasez crónica e irreversible, para convertirse en poco menos que una especie de “toro mal matado” hasta el verano de 1945. El motivo fue que la relación de las toneladas echadas a pique en forma de cargueros (con su respectiva carga de alimentos, materias primas, petróleo u otros bienes), fueron inmensamente mayores que los barcos de repuesto que eran capaces de botar los astilleros, hasta el punto de que los japoneses no pudieron avituallar ni desplazar tropas por ninguno de los dominios del Imperio del Sol, ni tan siquiera abastecer a su propia población civil o guarniciones en el territorio insular, quedando condenadas a la inmovilidad y en muchos casos a perecer por inanición.

Pero la obra no sólo se centra en la campaña submarina de Estados Unidos contra Japón, sino también de la de los propios nipones contra el tráfico mercante de sus rivales, aunque en este caso los resultados fueron muy deficientes por no haber planteado una estrategia clara desde el principio, además de otros factores como desviar a sus unidades en inútiles misiones de apoyo a las flotas de superficie, en emplearlas como transportes para el suministro de las guarniciones diseminadas por todo el Lejano Oriente o en malgastarlas con los torpedos suicidas “kaiten” que tan inútiles demostraron ser. De igual manera el autor nos detalla a los submarinos de otras armadas como la de los Países Bajos en Indonesia, cuyo papel fue muy superior por ejemplo al de los sumergibles del Reino Unido que sólo actuaron muy testimonialmente en los años finales de la contienda. Incluso hay un extenso apartado dedicado a las por todos conocidas como “manadas de lobos” del Tercer Reich que articulados en el “Grupo Monzón” sembraron el terror sobre el Pacífico en compañía también de algunas unidades italianas, obteniendo mayores victorias contra los convoyes anglo-estadounidenses que no los propios japoneses.

En definitiva, La Guerra Submarina en el Pacífico, 1941-1945 es un libro muy recomendable para entender mucho mejor la Segunda Guerra Mundial y el por qué de la victoria tan contundente de los Aliados sobre el Japón en el Frente del Pacífico. Leyendo esta obra entendemos que donde Alemania fracasó a la hora de ahogar la economía del Imperio Británico utilizando masivamente al arma submarina en la Batalla del Atlántico, los sumergibles de Estados Unidos prácticamente sí lo consiguieron con la economía del Imperio Japonés durante la lucha en el Lejano Oriente.

Rubén Villamor.