Raid a Burdeos

A finales de 1942 el Reino Unido protagonizó una de las acciones de comandos más audaces contra la Francia ocupada por el Tercer Reich en plena Segunda Guerra Mundial. La misión la llevaron a cabo un diminuto grupo de Marines Reales «Royal Marines» que remontando un río a bordo de simples canoas a remo, se infiltraron en el puerto de Burdeos y destruyeron con explosivos a numerosos barcos mercantes que tenían que alimentar el esfuerzo bélico de las potencias del Eje.

Preludio

El puerto de Burdeos se había convertido en un objetivo del Imperio Británico porque desde sus muelles las tropas del Ejército Alemán en Francia eran abastecidas desde mercantes con todo tipo de suministros como petróleo tungsteno, aceites vegetales y animales, e incluso 25.000 toneladas anuales de caucho, sin contar con que desde sus instalaciones se habían producido intercambios de material bélico entre el Tercer Reich y Japón. Obviamente un enclave de este calibre no pasó desapercibido al Almirantazgo Británico, por el que el 21 de Septiembre de 1942 el oficial Herbert Halser fijó un plan bautizado como «Operación Frankton» con la finalidad de dejar fuera de combate al mayor número posible de barcos en sus muelles, una misión de la que se encargaría el Destacamento de Patrulla de los Marines Reales (Royal Marine Boom Patrol Detachment o RMBDP) mediante el empleo de unas canoas denominadas «cascarones».

La canoa del Tipo II, también conocida como «cascarón», fueron las embarcaciones que se emplearon en el raid naval contra Burdeos. Se trataba de una canoa tripulada a remo por dos hombres en cuyo interior se guardaba un material comprendido en ocho cargas adhesivas de alto explosivo, dos bombas de energía, un bastón para colocar cargas, una bolsa de herramientas, instrumentos de navegación, dos bengalas, un avisador acústico, red mimética, manoplas, una llave inglesa, una lámpara portátil, cuatro cajas de primeros auxilios, víveres de comida, agua potable, ropa de repuesto, dos marmitas con jabón, un hornillo y cerillas.

A las 19:30 horas de la tarde-noche 7 de Diciembre de 1942, el submarino británico HMS Tuna emergió en el Golfo de Vizcaya a unos 4 kilómetros de distancia de las costas de Francia. Después de esquivar a un pesquero alemán que patrullaba la zona y situarse a 16 kilómetros de la Punta de Grave, el sumergible depositó en el agua a cinco canoas «cascarones» con el siguiente personal: el oficial Herbert Halser y el marine Bill Sparks en el «Catfish», el sargento Albert Laver y el marine William Mills en el «Crayfish», el sargento George Sheard y el marine David Moffat en el «Conger», el teniente John Mackinnon y el marine James Conway en el «Cuttlefish», y el sargento Samuel Wallace y el marine Robert Ewant en el «Coalfish».

Raid a Burdeos

La navegación sobre el Golfo de Vizcaya transcurrió con dificultad desde el principio de la misión la noche del 7 al 8 de Diciembre, pues a la altura de Blanc des Olives los «cascarones» tuvieron que soportar un violento oleaje con el agua mojando la cara del marine que remaba mientras su compañero achicaba la constante inundación de su embarcación. A esto hubo que añadirse la escasa visibilidad que obligó a los navegantes a orientarse por medio de la brújula o la luz de las estrellas, sin contar con que la canoa «Coalfish» fue tragada por una ola sobre los bajíos y se hundió, pereciendo ahogados el sargento Samuel Wallace y el marine Robert Ewant.

Sólo cuatro de los cinco «cascarones» alcanzaron la Punta de Grave, aunque nada más aproximarse al Estuario de Gironda una inesperada ola de un metro y medio volcó a la canoa «Conger» del sargento George Sheard y el marine David Moffat, quienes tuvieron que ser recogidos por las otras tres (con el consiguiente sobrepeso). Rescatados sus amigos, las embarcaciones entraron en el Río Gironda navegando a tan sólo un nudo y esquivando a los focos reflectores del vecino puerto de Royan. Lamentablemente como el siguiente obstáculo era un espigón que las canoas debían sortear con rapidez, los marines tuvieron que abandonar a George Sheard y David Moffat que se despidieron con la siguiente frase: «Gracias por habernos traídos hasta aquí». Por desgracia serían arrastrados poco después por la corriente y ambos fallecerían de hipotermia, siendo encontrados sus cadáveres al amanecer por una patrulla de soldados del Ejército Alemán. Mientras tanto el resto de las canoas consiguieron pasar el obstáculo cruzando en intervalos y sin ser vistos por los destructores germanos que permanecían anclados en Le Verdon-sur-Mer.

Comandos de los Marines Reales en las canoas conocidas como «cascarones».

En la mañana del 8 de Diciembre los tres «cascarones» se desplazaron hacia un arenal y sus tripulantes salieron del agua para ocultarse en el Promontorio de Pointe Aux Oiseaux. Como en las horas de luz no podían arriesgarse a ser vistos, ocultaron sus canoas con una red mimética entre unos arbustos y descansaron echándose una siesta. Aunque los alemanes no les localizaron, sí fueron vistos por unos pescadores franceses acompañados de sus mujeres que les alimentaron con pan y les proporcionaron información. Una vez cayó la noche, sobre las 23:30 horas, comenzó nuevamente la travesía, esta vez viéndose obligados los marines a arrastrar durante 1.200 metros sus «cascarones» sobre una superficie pegajosa de barro debido a la inesperada bajada de la marea. Así lo hicieron hasta que alcanzaron un nivel de profundidad considerable y comenzaron a remar para progresar otros 30 kilómetros antes de esconderse por segunda vez amanecer. El lugar en esta ocasión fue un discreto foso rodeado de setos, donde durmieron y fueron encontrado de casualidad por un campesino francés que les invitó a beber vino en su casa, oferta que por supuesto rechazaron.

La jornada del 9 de Diciembre transcurrió sin incidentes porque los «cascarones» navegaron sin ser vistos en ningún instante por las guarniciones alemanas en los pueblos de Paulliac y Blaye. Al día siguiente, el 10, las cosas se complicaron porque después de esquivar unos bancos de arena cerca de la desembocadura del Río Dordoña, la canoa «Cuttlefish» quedó varada en el Islote de Cazeau y fue capturada por tropas alemanas, siendo a continuación interrogados sus dos tripulantes y posteriormente fusilados el teniente John Mackinnon y el marine James Conway. Afortunadamente su sacrificio no fue en vano porque la «Catfish» y la «Crayfish» remontaron el Río Garona y a las 22:00 horas de la noche alcanzaron las inmediaciones de Burdeos, no sin antes ocultarse entre unos cañaverales junto a un arroyo, en cuya abundante vegetación permanecieron escondidos toda la noche y las horas de luz del día 11, desafiando con su presencia a las dotaciones de artillería antiaérea que estaban desplegadas a escasos metros en la localidad de Bassens.

A las 21:30 horas del 11 de Diciembre de 1942, la canoa «Catfish» entró en la rada de Burdeos y sin levantar sospechas pese a que todas las instalaciones estaban iluminadas por los trabajos nocturnos del puerto, se acercó a los amarraderos orientales y se detuvo en el costado de cuatro buques enemigos anclados, momento en que el marine Bill Sparks se aferró al casco mediante un manillar magnético mientras el oficial Herbert Halser adosaba las cargas con un bastón. Simultáneamente en los muelles de Bassens, los tripulantes de la canoa»Crayfish» repitieron el mismo proceso hasta que todos los explosivos estuvieron acoplados a otros dos navíos.

Completado el trabajo, las dos canoas «Catfish» y «Crayfish» se dejarían bajar suavemente por la corriente del Río Garona y posteriormente por la del Río Gironda hasta desembarcar los cuatro marines a las afueras de Blaye-les-Mines, donde la tripulación de cada «cascarón» se deshizo de su embarcación y se dividió para afrontar destinos muy distintos. En el caso del sargento Albert Laver y el marine William Mills, los dos fueron capturados por soldados alemanes en Montlieu y fusilados; mientras que en el caso del oficial Herbert Halser y el marine Bill Sparks, ambos consiguieron llegar a los Pirineos, entrar en la neutral España y alcanzar el suelo británico de Gibraltar.

Repentinamente a las 7:00 horas de la mañana del 12 de Diciembre de 1942, los puertos de Burdeos y Bassens fueron sacudidos por las violentas detonaciones de las cargas explosivas y una pirotecnia de fuego que acabó con el hundimiento o la destrucción de seis navíos alemanes, entre estos un petrolero, cuatro cargueros y un dragaminas, este último la única baja militar encajada por la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine). La acción de los «cascarones» que costó ocho vidas británicas entre los diez tripulantes que participaron y recorrieron en sus canoas nada menos que 146 kilómetros, cosechó un triunfo espectacular y escribió una de las hazañas bélicas más memorables en la Historia de los Marines Reales.

 

Bibliografía:

-Anthony Paice, La Incursión de los Cascarones, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 46, Noguer (1972), p.307-309
-https://www.davidlopezcabia.es/blog/147-operacion-frankton-los-comandos-atacan-en-canoa
-https://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Frankton