Primera Batalla de Sirte

 

La Batalla de Sirte fue uno de los pocos enfrentamientos serios entre las flotas de supercfície italiana y británica durante la Segunda Guerra Mundial. El resultado de este encuento fue decisivo para decidir que país dominaría el Mar Mediterráneo en el próximo año 1942.

Flota Italiana

Una nueva ofensiva estaba prevista para el Norte de Africa en 1941. Erwin Rommel y su Afrika Korps se rearmaban tras formar una línea defensiva en torno a Tripolitania. Para recuperar el territorio perdido en la Operación Crusader, necesitaba tanques, armas, gasolina y municiones. Así es como el almirante Angelo Iachino, comandante en jefe de la flota italiana (Regia Marina), decidió organizar un convoy hacia Libia escoltado por un gran número de buques de guerra.

Acorazado italiano Caio Dulio.

El 16 de Diciembre de 1941 salió del puerto de Nápoles un convoy italiano destinado a Libia compuesto por cuatro barcos de transporte, tres italianos y uno alemán, y ocho destructores. Al llegar ese día al Estrecho de Messina se le asignó la escolta del acorazado Duilio, los cruceros pesados Aosta, Attendolo y Montecuccoli, y otros cuatro destructores más. Al girar la fuerza hacia el Sur a varias millas naúticas les seguía otro grupo naval con los tres acorazados Littorio, Cesare y Doria, los cruceros pesados Gorizia y Trento, más diez destructores. Se otorgó el nombre a toda aquella fuerza de Convoy M42, lo mismo que a la misión “Operación M42”. La exagerada escolta de los mercantes de provisiones y materiales al Norte de África era debido a los numerosos ataques ingleses a mercantes italianos, lo que posiblemente en este caso salvaría a los navíos italianos.

Durante la operación tendrían un papel crucial los campos de minas del área marítima de Trípoli, una de las zonas más protegidas del Mediterráneo. Los campos minados eran tan densos, que unas simples maniobras allí podían causar graves estragos en ambas flotas enemigas. Serían precisamente esas minas las que jugarían un papel clave en la Batalla de Sirte.

Real Marina Italiana (Regia Marina Italiana):
Acorazados: Caio Dulio, Littorio, Andrea Doria y Giulio Cesare.
Cruceros: Emanuele Filiberto Duca d’Aosta, Muzio Attendolo, Raimondo Montecuccoli, Gorizia y Trento.
Destructores: Ascari, Aivere, Camicie Nera, Vicenzo Gioberti, Alfredo Oriani, Maestrale, Carabineri, Bersagliere, Alpino, Fucilieri, Granatiere, Antoniotto Usodimare, Saetta, Antonio da Noli, Ugolino, Vivaldi, Lanzerotto, Nicolò Zeno y Emanuele Passagno.
Torpedero: Pegaso.
Cargueros: Pisami, Monteginervo y Napoli.

Marina Alemana (Kriegsmarine):
Cargueros: Ankara.

Buques:
Acorazados = 4
Cruceros  = 5
Destructores = 18
Torpederos = 1
Cargueros = 4
TOTAL = 32

Flota Aliada

Como era de costumbre, la flota británica (Royal Navy), localizó al Convoy M42 despachado hacia Libia. El almirante Andrew Cunningham, sabiendo de la importancia de cortar las líneas de suministros con África, ordenó a la Fuerza K echarse a la mar con tal de impedir abastecer a Rommel.

Al día siguiente, el 17 de Diciembre, un reconocimiento aéreo británico que venía de Sidi Barrani en Egipto, localizó al convoy italiano y avisó a Malta. Debido a un error de avistamiento en el reconocimiento, la fuerza que salió de Malta no fue muy grande debido a que los británicos pensaban que eran muchos menos barcos enemigos, sólo del tipo crucero y no acorazado. Entre los navíos estaban los cruceros pesados HMS Neptune, HMS Aurora y HMS Penélope; los ligeros HMS Naiad, HMS Euryalus y HMS Carlise; más 14 destructores; y el carguero SS Breconshire. Toda la Fuerza K quedó bajo el mando del almirante Philip Vian.

Flota Británica (Royal Navy):
Cruceros: HMS Neptune, HMS Aurora, HMS Penelope, HMS Naiad, HMS Euryalus y HMS Carlisle.
Destructores: HMS Jervis, HMS Kimerley, HMS Kingston, HMS Kipling, HMS Havock, HMS Hasty, HMS Decoy, HMS Jaguar, HMS Kandahar, HMS Lance, HMS Lively, HMS Sikh, HMS Maori y HMS Legion.
Mercante: SS Breconshire.

Flota Australiana (Royal Australian Navy):
Destructores: HMAS Nizam.

Flota Holandesa Libre:
Destructores: Isaac Sweers.

Buques:
Cruceros = 6
Destructores = 14
Mercantes = 1
TOTAL = 21

Batalla de Sirte

A las 17:40 horas del 17 de Diciembre de 1941, a 29.000 metros de distancia, cerca del Cabo Sirte en Libia, la flota italiana que marchaba a Trípoli fue la primera en descubrir a la flota británica, que precisamente tenía la misión de atacar a los italianos sin ser descubierta. Perdido el factor sorpresa, los acorazados Littorio, Caio Dulio, Andrea Doria y Giulio Cesare abrieron fuego contra los cruceros británicos.

Totalmente sorprendidos, los navíos británicos, australianos y holandeses cambiaron de rumbo a toda máquina, esquivando los proyectiles italianos que levantaban enormes columnas de agua sobre los barcos. Sólo una salva del acorazado italiano Goritza impactó en el destructor HMS Kipling matando a un marinero, mientras que el destructor Maestrale acertó y dañó al destructor australiano HMAS Nizam.

Acorazados italianos en acción.

Como resultado de aquel encuentro que duró 10 minutos, la flota británica escapó de la zona, dejando al Convoy M42 vía libre para llegar a Libia sin ser molestado. Pero al caer la noche, el almirante Vian se arrepintió y ordenó a sus buques dar media vuelta y regresar a intercpetar al convoy al que veían todavía en sus radares. Esta decisión fue inteligente, pues los italianos al no tener radar, estarían ciegos en la noche ante los británicos. Al hacer eso los ingleses cometerían uno de los mayores errores de la Campaña del Mar Mediterráneo, pues la ruta que habían seguido las italianos era el campo de minas de Trípoli, impasable para los navíos de la Royal Navy.

La noche del 17 al 18 de Diciembre de 1941, la flota británica se adentró en el campo de minas italiano de Trípoli. En medio del silencio de la noche, una ensordecedora detonación cubrió al crucero pesado HMS Neptune a causa del roce con una mina marina italiana. El crucero herido se detuvo, y para evitar introducirse más en el campo minado dió marcha atrás chocando la popa con otra segunda mina, y después con una tercera que lo condenó a la deriva. El crucero amigo HMS Aurora intentó extraerle de allí remolcándole, pero había tantas minas que tocó una de ellas, la cual le provocó 100 muertos. Mismo destino tuvo el otro crucero HMS Penélope. Entonces se decidió que lo sacara un barco más pequeño como el destructor HMS Kandahar, pero el resultado fue peor, pues una mina explotó en el navío incendiándolo y hundiéndole con 73 marineros a bordo que perecieron ahogados.

Viendo los resultados, los británicos comprendieron que el HMS Neptune era ya insalvable, estaba rodeado de minas por todas partes y una evacuación era imposible, pues cuando amaneciera los aviones italianos desde la costa los hundirían a bombazos. La Royal Navy aproó hacia Malta derrotada. Irremediablemente el HMS Neptune dió una voltereta y se hundió con 767 marineros. En el agua o en botes quedaron 30 supervivientes, de los cuales murieron ahogados o por hambre en un auténtico infierno 29 de ellos. Solo sobrevivió uno que fue hecho prisionero días después por un patrullero italiano.

Para el amanecer del 18 de Diciembre dos flotas entraban en los puertos: la británica humillada amarraba en Malta; y la italiana aparcaba en Trípoli victoriosa, sin pérdidas y llevando el vital material a Rommel.

Resultado

La Batalla de Sirte fue una de las más grandes victorias navales de Italia, en lo que respecta a los enfrentamientos de la flota de superfície.

A la Royal Navy británica le habían hundido el crucero pesado HMS Neptune y el destructor HMS Kandahar, además de resultar gravemente dañados los cruceros pesados HMS Aurora y HMS Penelope, más el destructor HMS Kipling. A Australia le resultó dañado el destructor HMNS Nizam. Los Aliados tuvieron 900 muertos en la batalla, mientras que Italia ninguno.

La flota italiana no perdió ningún barco en la acción y no tuvo daños, logrando llevar a Rommel en Libia todo el suministro intacto.

La Batalla de Sirte sabría en Italia muy bien con un gran triunfo naval que la población esperaba de su flota de superfície desde hacía mucho tiempo. Por otro lado Gran Bretaña entraba en una profunda crisis naval, pues en aquel final de año había perdido dos acorazados en Alejandría y otro cerca de Creta, un portaaviones y numerosos cruceros, además de ser la flota del Océano Índico y del Océano Pacífico neutralizadas por Japón. El resultado de la Batalla de Sirte condenó a los Aliados a pasar a la defensiva en el Mediterráneo, convirtiéndose ese mar en un lago italiano durante un largo año.

Pérdidas Aliadas:
1 Crucero hundido.
1 Destructor dañado.
2 Cruceros dañados.
2 Destructores dañados.
900 Marineros muertos.

 

Bibliografía:

Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo. “Primera Batalla de la Sirte”, Editorial Juventud (2005), p.337-343
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “La dura guerra de los convoyes y las dos batallas de Sirte”, S.A.R.P.E. (1978), p.722-725
http://en.wikipedia.org/wiki/First_Battle_of_Sirte