Justo al mismo tiempo en que Alemania y la Unión Soviética pusieron en marcha la invasión de Polonia que desencadenó la Segunda Guerra Mundial sobre Europa, el Imperio Japonés en Asia redobló sus esfuerzos en la denominada Segunda Guerra Sino-Japonesa contra la China Nacionalista. El objetivo de Japón era propinar un guro golpe al Kuomintang mediante la invasión de la céntrica provincia de Hunan, aunque para sorpresa de los nipones las tropas del Ejército Chino se mostrarían mucho más aguerridas de lo esperado durante la épica Batalla de Changsha.
Gran Incendio de Changsha
La ciudad de Changsha, también conocida con el nombre de «Largo Banco de Arena», era la moderna capital de la provincia de Hunan y una de las urbes más importantes del país que justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial poseía un censo de 500.000 habitantes, de los cuales 200.000 eran refugiados que habían huido de Wuhan al poco de su conquista por el Imperio Japonés. La razón que llevó a los nipones a interesarse por aquel enclave era porque se erigía como uno de los principales centros exportadores agrícolas de Asia Oriental, pero también por ser un nudo de comunicaciones esencial debido a que su ferrocarril conectaba el norte con el sur de China, sin obviar con que la metrópoli controlaba el comercio fluvial del Río Xiang, el cual desaguaba en el Lago Dongting y este a su vez en el importante Río Yang-Tsé.
Inesperadamente la mala suerte se cebaría sobre Changsha durante la madrugada del 13 de Noviembre de 1938 cuando un error humano a la hora de redactar un mensaje criptográfico abrevió la palabra «Río Xin Quiang» con «Río Xin». Aquella modificación sin aparente importancia tendría unas repercusiones enormes porque el primer curso acuático representaba la posición real del enemigo que se hallaba a 125 kilómetros, mientras que el segundo era una información errónea que lo situaba a tan 6 kilómetros. A raíz de esta malinterpretación del contenido las autoridades pensaron equivocadamente que los japoneses estaban sobre la última ubicación cuando en verdad se acababan de desviar 273 kilómetros hacia Nanchang en la provincia de Jiangxi. Lamentablemente como por ese entonces nadie podía saberlo y encima se encendió por accidente una hoguera de advertencia en el Pabellón Tianxin, el jefe de la guarnición, el general Feng Ti, ordenó aplicar la política de «tierra quemada» que desde hacía tiempo defendía el Presidente Chiang Kai-Shek (sin contemplar la evacuación de los civiles a los que se pensaba sacrificar).
A las 2:00 horas de la madrugada del 13 de Noviembre de 1938 la Fuerza de Policía Municial al frente del comisario Wen Chongfu y los soldados del 2º Regimiento de Seguridad del oficial Xu Kun, muchos de ellos equipados con elementos pirotécnicos e inflamables, se desplegaron sobre puntos estratégicos de Changsha para comenzar a quemar casas de madera y a dinamitar arsenales que propagaron gigantescas llamas por las calles y provocaron la estampida de miles de hunaneses. A este despropósito se unieron los miembros del cuerpo de bomberos que tras vaciar los depósitos de agua de sus camiones y rellenarlos con gasolina, a continuación comenzaron a rociar las viviendas para alimentar todavía más el fuego. De nada sirvió el hecho de que muchos ciudadanos tratasen de alcanzar las orillas del Río Xiang, pues muchas embarcaciones y sampanes ardieron en sus amarraderos, abrasando vivas a docenas de personas.
El «Gran Incendio de Changsha» de 1938 dejó como resultado la muerte de 30.000 civiles chinos y la destrucción del 90% de la ciudad con 56.000 viviendas, 40 factorías, 178 almacenes de alimentos, 4 bancos, 31 escuelas y la prestigiosa de Universidad de Hunan, el equivalente a 1 billón de dólares en pérdidas materiales. Aquella devastación autoinfligida condujo al Presidente Chiang Kai-Shek a juzgar a los principales responsables ante un tribunal militar del Kuomintang, los cuales dictaminaron la condena a muerte del general Feng Ti y dos subalternos que fueron fusilados ante las estribaciones del Monte Zhaohoujiatang.
La catástrofe humanitaria del «Gran Incendio de Changsha» no sirvió para nada debido a que el Imperio Japonés reorientó su ofensiva hacia la vecina provincia de Jiangxi que culminaría en la Batalla de Nanchang, por lo menos hasta que a comienzos de 1939 el Estado Mayor Imperial de Tokyo no volvió a prestar atención a la provincia de Hunan. No obstante cuando los japoneses se dispusieron a lanzar su ofensiva definitiva sobre Changsha en Mayo, ese mismo mes estalló la Guerra del Khalkhin-Gol contra la Unión Soviética que obligó a las fuerzas niponas del continente a desviar su atención hacia las estepas de Manchukuo y la Mongolia Exterior, algo que provocó que todas las operaciones bélicas se paralizasen en el corazón de China, en especial al poco de que las tropas japonesas fueran aplastadas por el Ejército Rojo en la Batalla de Nomonhan.
El conflicto bélico en el Río Khakkhin-Gol condujo a Japón a evaluar la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz con China por miedo a una expansión de la URSS en el Lejano Oriente, algo que también temía el Kuomintang, por lo que se envió una delegación diplomática al Hong Kong Británico que encabezaron los generales Nagamoto Kayano y Heishiro Ogawa, quienes en secreto se reunieron con la Primera Dama Song Meiling, la esposa de Chiang Kai-Shek. A pesar de que las negociaciones fueron positivas el Pacto de No Agresión Germano-Soviético «Ribbentrop-Molotov» trastocó toda la política internacional de Asia, ya que cuando Alemania invadió Polonia el 1 de Septiembre de 1939 y desencadenó la Segunda Guerra Mundial con la entrada de Reino Unido y Francia el día 3, de repente Iósif Stalin optó por aparcar sus aspiraciones Manchuria y en su lugar prefirió repartirse el pastel de Europa Oriental con el Tercer Reich. Así fue el 16 de aquel mes la Unión Soviética firmó un alto el fuego con el Imperio Japonés, cuyos mandatarios vieron una ventana de oportunidad para continuar su guerra en China y poner en marcha la tan ansiada ofensiva hacia Changsha.
Plan de Japón
Al reanudarse el plan de invasión al norte de Hunan en Septiembre de 1939, el XI Ejército del general Yasuji Okamura emplearía como fuerza de choque principal en dirección a Changsha a los soldados de la 3ª División de Infantería del general Shinichi Fujita, la 6ª División de Infantería del general Shiro Inaba y la 33ª División de Infantería del general Jutaro Amagasu. Al mismo tiempo la 13ª División de Infantería del general Seiji Tanaka descendería en paralelo al Lago Dongting junto a al curso del Río Hsinchiang; mientras que las 101ª y 106ª Divisiones de Infantería de los generales Yaheta Saito y Ryotaro Nakai imitarían un recorrido similar desde Fengshin, Wuning y Chingan, aunque avanzando de costado a la provincia de Jiangxi.
El despliegue del XI Ejército Japonés se fue materializando poco a poco con divisiones transferidas desde otros teatros de China hacia Hunan, exactamente igual que hicieron diversas escuadrillas de aviación y embarcaciones procedentes del Río Yang-Tsé que navegaron por las canales para terminar amarrando y camuflándose en los afluentes del Lago Dongting. De hecho antes de comenzar la batalla ya se produjeron algunas pequeñas operaciones de infiltración, como hicieron algunos destacamentos cruzando un tramo sin vigilar del Río Chin por el sector de Huifu, sin obviar con que unos pocos escaramuceadores ocasionaron estragos en las comarcas de Hsienling y Hsiangfukuan.
El Imperio Japonés despleó a 120.000 efectivos, 100 aviones y 112 embarcaciones fluviales entre 12 cañoneros y 100 lanchas motoras.
Plan de China
La Guerra del Khalkhin-Gol entre Japón y la URSS concedió un respiro inmejorable al Kuomintang porque disfrutó de cinco meses de tregua para prepararse de la siguiente embestida nipona que con total seguridad sería contra la ciudad de Changsha. Así lo entendió el general Xue Yue, por ese entonces el gobernador de la provincia de Hunan, quién estando completamente seguro de que su región iba a ser atacada por el Imperio del Sol Naciente, intentó persuadir de ello al Presidente Chiang Kai-Shek, aunque sin éxito debido a que el «Generalísimo» estaba convencido de que el próximo movimiento nipón sería contra algún punto de la costa de China. Afortunadamente Xue Yue insistió ante la esposa del Jefe del Estado, en este caso la Primera Dama Song Meiling, a la que telefoneó para decir: Estoy determinado a luchar en Changsha. Me suicidaré y pediré disculpas a la patria si fracaso en este cometido. Si salgo ganador, ejecutadme por desobediencia. Aquellas palabras pronto llegaron a oídos de su marido, el cual finalmente dio su brazo a torcer y le autorizó a defender Changsha con las siguientes palabras: Te autorizo a luchar. No lo consideraré desobediencia.
El plan del general Xue Yue para defender Changsha se basó en una «defensa móvil» que se coordinaría entre el noreste de Hunan y el noreste Jiangxi mediante una serie de puestos fortificados, muchos conectados por trincheras, emplazamientos de artillería o elevaciones como la Cordillera de Mufu, los cuales se escalonaron del siguiente modo: el primer cinturón se situó a 120 kilómetros de Changsha entre el Río Hsinchiang y la aldea de Wangyachieh, el segundo cinturón a 72 kilómetros sobre el curso del Río Milo y el tercer cinturón muy cerca de la ciudad junto al Río Liuyang. También se anegaron grandes espacios de terreno desviando toneladas de agua del Lago Dongting, lo que redujo los escasos tramos transitables a peligrosos terrenos batidos por la artillería; sin obviar con que los ingenieros bloquearon muchos de los accesos acuáticos con la instalación de 710 minas en el fondo y el hundimiento en medio de los canales de cinco viejos buques de la Marina Republicana China, entre los que estuvieron el cañonero Shunsheng y los cuatro vapores Changping, Yu Tayu, Nº2 y Nº10.
La IX Zona de Guerra al mando del general Chen Cheng fue la responsable de defender Changsha con los 34.000 soldados del I Ejército del general Lu Han que poseía al LVIII Cuerpo con las 10 y 11ª Divisiones Nuevas, y al IX Cuerpo de las 183ª y 184ª Divisiones de Infantería; los 54.500 del XV Ejército del general Kuan Lincheng que tenía al XXXVII Cuerpo con las 60ª y 95ª Divisiones de Infantería, al LII Cuerpo con las 2ª, 25ª y 195ª Divisiones de Infantería, y al LXXIX Cuerpo con las 82ª, 98ª y 140ª Divisiones de Infantería; los 32.000 del XIX Ejército del general Luo Zhouying que estructuraba al XXII Cuerpo con las 139ª y 141ª Divisiones de Infantería, y al XLIX Cuerpo con la 9ª División de Reserva y la 105ª División de Infantería; los 50.000 del XX Ejército del general Shang Chen que organizaba al LIII Cuerpo con las 116ª y 130ª Divisiones de Infantería, al LIV Cuerpo con las 14ª, 23ª y 50ª Divisiones de Infantería, y al LXXXVII Cuerpo con las 43ª y 198ª Divisiones de Infantería; los 18.000 del XXVII Ejército del general Yang Sen que aglutinaba al XX Cuerpo con las 133ª y 134ª Divisiones de Infantería; y a los 55.000 del XXX Ejército del general Wang Lingchi que desplegaba al VIII Cuerpo con las 3ª y 197ª Divisiones de Infantería, al XXII Cuerpo con las 14ª y 15ª Divisiones Nuevas, y al XXVIII Cuerpo con las 13ª y 14ª Divisiones Nuevas, más las 1ª y 3ª Columnas de Avance. Al mismo tiempo se estacionaron otras 115.000 tropas en la reserva que se agruparon en el IV Cuerpo con las 59ª, 90ª y 102ª Divisiones de Infantería; el V Cuerpo con la 1ª División de Élite «Honor», la 200ª División Motorizada y la 12ª División Nueva; el VI Cuerpo Nuevo con las 5ª y 6ª Divisiones Temporales; el LXX Cuerpo con las 19ª y 107ª Divisiones de Infantería; el LXXIII Cuerpo con las 15ª y 77ª Divisiones de Infantería; el LXXIV Cuerpo con las 51ª, 57ª y 58ª Divisiones de Infantería; el IXC Cuerpo con las 11ª 76ª y 92ª Divisiones de Infantería; y los 42º y 45º Regimientos de Artillería Antiaérea con cinco baterías.
La China Nacionalista reunió a 365.000 y 250 piezas de artillería.
Batalla de Changsha
Oficialmente el 17 de Septiembre de 1939, exactamente el mismo día en que la Unión Soviética invadió Polonia tras cumplir lo acordado en el Pacto de No Agresión Germano-Soviético «Ribbentrop-Molotov», también Japón reanudó la Segunda Guerra Sino-Japonesa lanzando su ofensiva hacia Changsha. La operación se inició cuando elementos de la 106ª División de Infantería cruzaron a bordo de embarcaciones el Río Chin y chocaron contra los defensores de la 184ª División de Infantería cerca de Huifu y se adentraron unos 15 kilómetros hacia el sur de la provincia de Jiangxi.
A las veinticuatro horas del comienzo de la Batalla de Changha, el 18 de Septiembre, la 101ª División de Infantería Japonesa se unió a la ofensiva para colarse en el dispositivo sostenido por los XXII y LVIII Cuerpos Chinos, lo que permitió a sus vanguardias ocupar la ciudad de Kaoan y la vecina población de Hsiangfukuan. A escasa distancia la acompañó la 106ª División de Infantería, pero ambas formaciones encontraron grandes dificultades durante el avance por culpa de las defensas erigidas por los chinos en los meses anteriores, la mayoría situadas en trincheras ocultas, zanjas o cotas fortificadas que ralentizaron su marcha, a veces con parones totales como le sucedió a la 51ª División de Infantería en el pueblo de Tsunchienchieh.
La ofensiva fue perdiendo fuelle en Jiangxi tras la ocupación de Shangfu por los soldados de la 101ª División de Infantería y el establecimiento de una cabeza de puente en el Río Liao por parte de un destacamento de la 101ª División de Infantería, aunque a partir del 22 la resistencia de los chinos fue tan eficaz que el Kuomintang se permitió lanzar un contraataque con el que recuperó la ciudad de Kaoan y el pueblo de Hsiangfukuan. Algo mejor les fueron las cosas a las tropas niponas al norte de Hunan porque la 33ª División de Infantería rebasó los atrincheramientos de la 140ª División de Infantería China, cuyos defensores abandonaron sus posiciones y cedieron a los invasores las aldeas de Wangyachien y Maishih.
La noche del 22 al 23 de Septiembre los componentes de las 3ª y 6ª División de Infantería fueron transportados a bordo de 300 embarcaciones a motor y juncos que atravesaron las aguas del Lago Dongting y accedieron a la boca del Río Hsinchiang. Gracias al fuego preliminar de piezas de artillería, bombas de la aviación y gases químicos, los japoneses hundieron al dragaminas chino Yunsheng y a la patrullera Ping-Hai, algo que permitió desembarcar a las tropas en la orilla opuesta y apoderarse de los muelles de Luchiao y Yingtien. A la mañana siguiente, el 23, un segundo contingente formado por infantes navales tomó tierra en la confluencia con el Río Milo, aunque los defensores de la 95ª División de Infantería China y algunas unidades sueltas del LXX Cuerpo que poseían cañones y morteros camuflados en los bancos de arena, de repente descargaron una lluvia de proyectiles contra los intrusos y les hundieron veinte barcazas con la consiguiente muerte de numerosos tripulantes. Aquello sin embargo no impidió a los nipones desplegarse sobre la arena y el litoral, combatiendo cuerpo a cuerpo contra los chinos hasta expulsarles de sus posiciones e incluso arrebatarles a modo fugaz las poblaciones de Hsinchiang, Fuchaosun, Wangyachieh, Chiputang, Shuanghoyuan, Tuisantzu, Litoutzu y Tussingkang, por lo que a las 16:00 horas de la tarde terminaron por consolidar dos cabezas a tan sólo 77 kilómetros de Changsha.
Simultáneamente las demás alas de ofensiva sostenidas por el XI Ejército Japonés lograron éxitos locales como por ejemplo la 106ª División de Infantería Japonesa que expulsó a las 15ª y 183ª Divisiones de Infantería Chinas de la ciudad de Kanfang, la 6ª División de Infantería que ocupó la población de Kuei o la 13ª División de Infantería que se apropió de Miaowanli y Tzuchiang. Al día siguiente, el 26, un nuevo contingente de infantes navales desembarcaron en los muelles de Leishihshan sobre el Lago Dongting; mientras que los soldados de la 33ª División de Infantería conquistaron los pueblos de Nanlouling, Taoshukang y Fushihling.
Contraofensiva del Kuomintang
Hasta el 27 de Septiembre de 1939 el XI Ejército Japonés había gozado de la iniciativa en la Batalla de Changha, aunque a un coste muy elevado en bajas por culpa del magnífico sistema defensivo planteado por el general Xue Yue, sin obviar con que la destrucción previa de carreteras obligó a muchas tropas a abandonar sus vehículos y continuar la marcha a pie. Esto condujo al general Chen Cheng, por ese entonces el comandante de la IX Zona de Guerra, a contemplar la posibilidad de lanzar una contraofensiva orientada a expulsar a los japoneses del terreno ganado e incluso de embolsar al mayor número posible de ellos, algo que haría con un redespliegue de sus fuerzas del siguiente modo: las 10ª, 11ª, 14ª y 15ª Divisiones Nuevas, más las 51ª, 57ª y 184ª Divisiones de Infantería, se concentraron en el Río Hsui para caer sobre las 101ª y 106ª Divisiones de Infantería Japonesas; y los VIII y XX Cuerpos se reunieron en el área sostenida para hacer lo propio contra la 33ª División de Infantería Japonesa. Al mismo tiempo los LXXIII y LXXIX Cuerpos Chinos tendieron una gigantesca trampa sobre un arco de 56 kilómetros entre los canales de los Ríos Milo y Hsiang, cuyos soldados se escondieron dentro de campamentos móviles y emplazamientos camuflados para golpear a las 3ª y 6ª Divisiones de Infantería Japonesas.
La contraofensiva del Kuomintang comenzó en la mañana del 27 de Septiembre de 1937 cuando los soldados de la 27ª División de Infantería China cayeron de improviso sobre los flancos de la 106ª División de Infantería Japonesa, arrollando a los defensores y rodeando a una columna nipona que fue aniquilada al completo. A no mucha distancia la 57ª División de Infantería China asaltó y recuperó la localidad de Shangfu, en donde capturó la increíble cifra de 500 soldados japoneses que optaron por rendirse; mientras que al día siguiente, el 28, las 10ª y 15ª Divisiones Nuevas salieron de sus escondites en los arenales del Río Hsui y se abalanzaron contra unos desconcertados nipones que encajaron grandes pérdidas sobre la carretera hacia Chaochiao.
El ataque del Kuomintang en parte del frente sobre Hunan no hizo desistir a otras formaciones del XI Ejército Japonés que continuaron su avance hacia Changsha como si nada estuviese sucediendo, tal y como hicieron el 28 de Septiembre la 13ª División de Infantería que se apoderó de Pingchiang y la 33ª División de Infantería que ocupó las localidades de Chuhsichang, Lungmenchang, Chiai, Hsienchung y Sanyenchiao. De hecho al cabo de dos jornadas, el 30, las 3ª y 6ª Divisiones de Infantería Japonesas que acababan de recorrer 27 kilómetros desde el Lago Dongting, conquistaron los pueblos de Chinching, Fulinpu y Chiaotouyi, siendo aquel el mayor progreso de los nipones hasta la fecha debido a que sus vanguardias se quedaron a tan sólo 24 kilómetros de la ciudad Changsha.
La situación del XI Ejército Japonés cambió radicalmente el 1 de Octubre de 1939 porque los LII, LXXIII y LXXIX Cuerpos que acababan de rebasar a las 3ª y 6ª Divisiones de Infantería, cayeron desde los flancos y desde la retaguardia junto a los Ríos Milo y Hsiang. Los desconcertados japoneses fueron arrollados por miles de tropas chinas en Shangshanshih, Shangchehchiao y Yunganshih, además de verse obligados a abandonar a toda prisa las poblaciones de Chinching, Fulinpu y Chiaotouyi que los nacionalistas del Kuomintang recuperaron el día 2. Tampoco las cosas les fueron mejor a las 101ª y 106ª Divisiones de Infantería Japonesas porque retrocedieron ante las tropas de la 57ª División de Infantería China que retomaron el pueblo de Hengchiao y ante la 184ª División de Infantería China que liberó la ciudad de Kanfang, además de recuperar la aldea de Chaochiao. Respecto a la 33ª División de Infantería Japonesa también resultó desbordada por los los VIII, XX y LXXIX Cuerpos que liberaron las localidades de Sanyenchiao, Hsienlung y Chiai y Lungmenchang, aunque por lo menos los nipones contuvieron a los asaltantes en Chalu y Maao, en esta última con tan sólo 200 defensores que resistieron hasta el 3 de Octubre.
El general Yasuji Okamura no fue consciente de la gravedad de la situación hasta que el 4 de Octubre sus servicios de inteligencia le informaron de que los chinos estaban concentrando nuevas reservas en los alrededores del Monte Moumou y el Monte Jiuling, por lo que para evitar un embolsamiento de todo el XI Ejército Japonés, el comandante no tuvo más remedio que ordenar emprender la retirada hacia el norte. El repliegue comenzó la jornada del 5 con el abandono de Pingchiang, Nanchiangchiao y Shawoli, siendo emboscados en esta última numerosos japoneses que sufrieron 1.000 bajas entre 300 muertos y 700 heridos a manos de las 51ª y 57ª Divisiones de Infantería Chinas. A los pocos días los nacionalistas del Kuomintang recuperaron Shihmenolu y Hsiushui, sin obviar con que cientos de los miembros de una columna fueron cazados y aniquilados en las diferentes colinas que formaban los Montes Chiukung. A pesar de las dificultades y de que un segundo contingente fue parcialmente erradicado con 850 muertos y 2.700 heridos, el 14 de Octubre las diferentes formaciones consiguieron escapar de la trampa en sentido opuesto al Río Hsinchiang y al Río Chin para de una vez por todas resguardarse en sus posiciones originales al otro lado del Río Yang-Tsé.
Conclusión
Al concluir la Batalla de Changsha a mitad de Octubre de 1939, el Kuomintang consiguió una merecida victoria que el general Xue Yue había estado gestando desde Mayo de ese año gracias al respiro otorgado por la Guerra del Khalkhin-Gol y el inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa. El sistema defensivo planteado por el Ejército Chino demostró ser muy eficaz porque cada vez que los japoneses superaron un muro de trincheras, se vieron acosados desde sus flancos por pequeños destacamentos y artillería emplazada en posiciones ocultas, desgastando su avance y haciéndoles cada vez más vulnerables hasta que recibieron la esperada contraofensiva que con pérdidas enormes los expulsó a su punto de partida en el norte de Hunan.
China sufrió 44.000 bajas entre 40.000 muertos o heridos y 4.000 prisioneros.
Japón sufrió 40.000 bajas entre muertos, heridos o prisioneros.
La victoria del Kuomintang al norte de Hunan y al noroeste de Jiangxi no logró su objetivo de embolsar al XI Ejército Japonés, pero le infligió pérdidas tan graves que los nipones centraron su atención en el frente sur sobre la provincia de Guangxi, donde ese 1939 también serían derrotados en la Batalla de Kunlun y forzados a resguardarse en la Indochina Francesa a partir del verano de 1940, ya con el beneplácito de Alemania, algo que aceleraría las tensiones con Occidente y desembocaría en el ataque a Estados Unidos sobre Pearl Harbor que dio origen a la Guerra del Pacífico. De hecho los japoneses tardarían cinco años en apoderarse de la disputada ciudad, en cuyas inmediaciones se libraron la Segunda Batalla de Changsha en 1941, la Tercera Batalla de Changsha en 1942 y la Cuarta Batalla de Changsha en 1944, siendo precisamente en esta última cuando finalmente el Imperio del Sol Naciente conquistó la urbe dentro del marcho de la «Operación Ichi-Go».
El éxito de la Primera Batalla de Changsha demostró que el Ejército Chino del otoño de 1939 no era el mismo que había experimentando las pasadas derrotas de 1937 y 1938 al comienzo de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, pues había aprendido a realizar elaboradas maniobras, a gestionar mucho mejor sus recursos y a golpear a los invasores en el momento propicio para infligirles el mayor daño posible. Esta profesionalidad contrastó en aquellas mismas fechas con la aplastante derrota militar de Polonia ante Alemania y la URSS, así como en la fallida ofensiva del Sarre lanzada por Francia junto a la frontera del Tercer Reich, algo que sin duda convirtió a la Batalla de Changsha en la primera victoria militar de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Bibliografía:
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-Mao Min, The Revival of China, Volume 1, «Changsha Fire», The Revival of China Editions, (2017), p.444
-Jesús Hernández, Batallas Desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, «Changsha 1939-1945, la Stalingrado de China», Almuzara (2026), p.29-37
-Jay Taylor, The Generalissimo. Chiang Kai-Shek and the Struggle for Modern China, «The Long War Begins», Belknap, 2011, p.164



