A principios de la primavera de 1943 tuvo lugar uno de los puentes aéreos más grandes de la Segunda Guerra Mundial que organizaron las flotas de transporte de Alemania e Italia con la finalidad de mantener abastecidas a sus tropas sitiadas en Túnez. Los Aliados conformados por las aviaciones de Estados Unidos y Gran Bretaña obviamente trataron de cortar este cordón umbilical procedente de Sicilia y Cerdeña mediante la denominada «Operación Flax» que concluiría en uno de los mayores desastres de la Fuerza Aérea Alemana (Lufwtaffe).
Preludio
Desde que las potencias del Eje habían invadido Túnez en Noviembre de 1942, miles de soldados y suministros habían sido enviados al Norte de África mediante un puente aéreo que operó de forma ininterrumpida hasta poder completar los efectivos totales del V Ejército Panzer y del I Ejército Italiano (en conjunción con las unidades traídas a bordo de buques o las evacuadas del Afrika Korps en Libia). La comodidad con que los ítalo-germanos volaron en sus aviones de transporte de repente se vería comprometida en cuando el peso industrial de los Aliados se dejó notar en el teatro del Mar Mediterráneo a partir de Abril de 1943.
El Comando Aéreo del Mediterráneo (Mediterranean Air Command) al mando del mariscal del aire Arthur Tedder se dedicó a reunir a lo largo de los tres primeros meses de 1943 a más de un millar de aviones que desde Abril tratarían de cortar la ruta enemiga entre el sur de Italia y Túnez, aprovechando que podían acosar a sus oponentes desde todos los flancos al disponer de aeródromos en Argelia, el sur de Túnez, Libia y la Isla de Malta. La misión bautizada con el nombre de «Operación Flax» contaría con dos grandes formaciones: la estadounidense conformada por la Fuerza Aérea Noroccidental Africana (Northwest African Air Force) del general Carl Spaatz; y la británica constituida por la Fuerza Aérea Táctica Noroccidental Africana (Northwest African Tactical Air Force) del general Arthur Conningham.
Las potencias del Eje ya habían perdido el casi total del dominio del cielo en el Mar Mediterráneo, por lo que insistir en mantener el puente aéreo hacia Túnez con la puesta en marcha de la «Operación Flax» era un suicido, tal y como hizo ver a Adolf Hitler el mariscal del aire Albrecht Kesselring sin éxito, pues el Ministro del Aire Hermann Goering convenció al Führer de seguir adelante (en un intento por desquitarse de su reciente fracaso en el puente aéreo al VI Ejército Alemán durante la Batalla de Stalingrado). Así fue continuaron con las misiones de abastecimiento al Norte de África, algo de lo que se encargaría fundamentalmente el II Cuerpo Aéreo (II Fliegerkorps) del general Martin Harlinghausen con base en Italia, así como Cuerpo Aéreo Tunecino (Fliegerkorps Tunis) del general Hans Seideman en la propia Túnez, el Ala Siciliana (Jagdfliegerführer Sizilien) del general Theo Osterkamp en Sicilia, el Ala Sarda (Jagdfliegerführer Sardinien) del general Wolfgang Von Wild en Cerdeña, y ciertos escuadrones de la Fuerza Aérea Real Italiana (Regia Aeronautica) del general Rino Corso Fougier.
Operación Flax
A las 6:30 horas del 6 de Abril de 1943 comenzó la «Operación Flax» cuando una escuadrilla de veintiséis cazas norteamericanos P-38 «Lightning» cayeron sobre una formación de noventa aviones entre Túnez y Sicilia, de los que sesenta eran transportes Junkers Ju 52 y treinta unidades de escolta Messerschmitt Bf 109, Focke Wulf Fw 190 y Stukas. Como los estadounidenses cayeron por sorpresa sobre sus enemigos y anularon el efecto de los cazas, en cuestión de minutos derribaron treinta aparatos enemigos sobre el agua sin apenas encajar pérdidas propias. Esta acción se llevó a cabo con un ataque aéreo simultáneo de dieciocho bombarderos B-17 sobre el Aeródromo de El Aounina en el propio Túnez, donde las bombas dejaron ardiendo sobre la pista a cinco transportes italianos, dos Junkers Ju 52 y dos gigantescos sextimotores Messerschmitt Me 323 «Gigant».
Hasta cuatro días más tarde, el 10 de Abril, no se renovó la «Operación Flax» con una emboscada de 75 cazas norteamericanos P-38 «Lightning» contra una formación de 25 aviones italianos entre cinco cazas Macchi MC.202 «Folgore» y veinte transportes Savoia SM-82, siendo diez de estos últimos abatidos cerca de la costa de Bizerta. Al mismo tiempo junto al Cabo Bon un grupo de 45 aviones estadounidenses entre veintisiete P-38 «Lightning» y dieciocho bombarderos B-25 «Mitchell» se enzarzaron con 52 aparatos alemanes entre treinta Junkers Ju 52, quince cazas Messerschmitt Bf 109, dos cazas bimotores Messerschmitt Bf 110, dos bombarderos en picado Stukas y tres bombarderos Junkers Ju 88. El resultado del encuentro fue de trece aparatos germanos derribados entre diez Junkers Ju 52, un Messerschmitt Bf 109, un Messerschmitt Bf 110 y un Junkers Ju 88, a costa de tan sólo tres norteamericanos entre dos P-38 «Lightning» y un B-25 «Mitchell» (uno de estos destruidos por una colisión accidental). De hecho antes de finalizar la jornada también se sumó a la acción la aviación británica con cazas Spitfire que acabaron con otros seis aparatos entre cuatro Junkers Ju 52, un Junkers Ju 88 y un bimotor cazatanques Henschel Hs 129.

Transportes alemanes Junkers Ju 52, en cuyas ventanillas los soldados emplazan ametralladoras para repeler a la Fuerza Aérea Alemana durante la «Operación Flax».
El 11 de Abril de 1943 fue igual de trágico para el Eje que la jornada anterior del 10 pues diecinueve aviones de transportes fueron derribados contando a dieciocho alemanes Junkers Ju 52 y un italiano Savoia SM-82, aunque los anglo-americanos perdieron cinco aviones entre dos Spitfire, un P-38 «Lightning» y dos bombarderos Wellington. Al cabo de dos días, el 13, la Fuerza Aérea Estadounidense extendió la «Operación Flax» a bombarderar la Isla de Sicilia, pues una formación de «fortalezas volantes» descargaron sus artefactos sobre los Aeródromos de Trapani y Castelvetrano, en cuyas pistas y hangares fueron destruidos once Savoia SM-82, ocho Junkers Ju 52 y un bombardero Junkers Ju 88, perdiéndose en la incursión tan sólo dos cuatrimotores estadounidenses B-17 a manos de los cañones antiaéreos del Ejército Italiano.
Inesperadamente el 16 de Abril, el II Cuerpo Aéreo efectuó el único contragolpe como respuesta a la «Operación Flax», atacando el Aeródromo de Souk El-Khemis en Argelia, donde veintiséis cazas entre dieciséis Messerschmitt Bf 109 y diez Focke Wulf Fw 190 pulverizaron sobre la pista a seis bombarderos A-20 Havoc. Aquello contrastó esa jornada con los siete transportes italianos Savoia SM-81 derribados por la aviación británica, aunque durante la emboscada un Spitfire cayó ardiendo al agua, en concreto el del «as» inglés Ian Gleed que perdió la vida a manos del «as» germano Ernst Reiner. Al día siguiente, el 17, fueron los norteamericanos los que enviaron a 47 aviones entre siete B-17 y cuarenta P-40 «Warhawk» contra el Aeródromo de Palermo en Sicilia, los cuales fueron interceptados por una treintena de Messerschmitt Bf 109 y Messerschmitt Bf 110 que abatieron a seis de los incursores, contando a un caza y cinco «fortalezas volantes».
La jornada del 18 de Abril de 1943 fue la más negra en la Historia de la Flota de Transporte de la Luftwaffe cuando más de un centenar de aviones fueron emboscados a una altura de 300 metros por 59 cazas enemigos entre 47 norteamericanos P-40 «Warhawk» y 12 británicos Spitfire. Al ver lo que se les venía encima, las soldados a bordo de los transportes abrieron las ventanillas y dispararon sus armas de mano para tratar de ahuyentar a los anglo-americanos sin éxito, pues sus pasadas y ráfagas resultaron mortíferas al caer decenas de trimotores en llamas sobre el Mar Meditarréano. El trágico saldo fue de 86 aviones alemanes derribados entre 65 Junkers Ju 52, dieciséis cazas de varios tipos y cinco bimotores Messerschmitt Bf 110 a cambio de perderse siete aparatos entre los incursores, incluyendo seis P-40 «Warhawk» y un Spitfire, una tragedia que pasaría a ser conocida como el «Tiro al Blanco del Domingo de Ramos».
A las veinticuatro horas del «Tiro al Blanco del Domingo de Ramos», el 19 de Abril, los cazas Spitfire de la Fuerza Aérea Sudafricana (South African Air Force) que se integraba dentro de la aviación del Reino Unido, abatieron entre África y Sicilia a dieciséis transportes italianos Savoia SM-82. Al mismo tiempo los bombarderos estadounidenses atacaron diversos aeródromos repartidos al noreste de Túnez, logrando destruir con sus artefactos a otros diez aviones alemanes y haciendo que se estrellasen cuatro más al aterrizar sobre las pistas repletas de cráteres.
Otra oscura jornada para el Eje fue la del 22 de Abril de 1943 cuando un grupo de cazas británicos Spitfire y P-40 «Warhawk» interceptaron a una formación de veintiún enormes Messerschmitt Me 323 «Gigant» de seis motores y 55 metros de envergadura que albergaban 10 toneladas de petróleo cada uno, siendo dieciséis de estos gigantescos sextimotores abatidos (pese a que los pasajeros se defendieron instalando ametralladoras en los ventanales), logrando los cinco supervivientes aterrizar en Túnez y entregar la tan necesitada gasolina a las tropas del Eje. Mientras tanto en otro punto del Estrecho de Sicilia, varias oleadas de cazas sudafricanos, australianos y polacos echaron abajo a veinticuatro aviones ítalo-germanos entre doce Junkers Ju 52, dos Savoia SM-79, cinco Messerschmitt Bf 109, dos Macchi MC.202 «Folgore», un Stuka y dos interceptores italianos Reggiane Re.2001, a costa de perder trece aparatos entre seis Spitfire y siete P-40 «Warhawk».
Hasta fecha del 22 de Abril en la «Operación Flax», las salidas diarias de la Fuerza Aérea Alemana y la Fuerza Aérea Real Italiana habían sido de 250, por lo menos hasta el Ministro del Aire Hermann Goering se sintió tan estupefacto por las astronómicas pérdidas encajadas, que no tuvo más remedio que ordenar suspender los vuelos diurnos y apostar tan sólo por los nocturnos. Aquello redujo las salidas a 70, una cifra insuficiente para atender las necesidades de las tropas del Eje en Túnez, pero al menos las bajas se redujeron al mínimo en la última etapa de Abril y la de inicios de Mayo.

Cuatro enormes Messerschmitt Me 323 Gigant de la Luftwaffe y un Savoia SM-81 de la Regia Aeronautica durante la «Operación Flax».
Ante la dificultad de alcanzar de día a las flotas de transporte de la Luftwaffe, se probó instalar radares nocturnos en bombarderos ingleses del modelo Bristol Beaufighter, los cuales no tuvieron mucho éxito pues solían extraviarse de su ruta o perderse sobre el Mar Mediterráneo. La única alternativa a este dilema fue triplicar los bombardeos de los cuatrimotores B-17 sobre los aeródromos en Sicilia, Cerdeña e incluso el sur de Italia, pero sobretodo contra las bases aéreas de Túnez como la de Bizerta o la de propia capital de Túnez, donde por error la mayor parte de las bombas cayeron en la ciudad matando a 752 civiles tunecinos.
Conclusión
Oficialmente la «Operación Flax» concluyó el 5 de Mayo de 1943 con un último vuelo efectuado por la Fuerza Aérea Real Italiana a Túnez que protagonizaron veinticinco aviones italianos que no tardaron en ser emboscados por una formación de cazas norteamericanos P-38 «Lightning», cuyos pilotos abatieron a cinco aviones latinos, entre estos dos cazas de escolta Macchi MC.202 «Folgore» y tres transportes Savoia SM-82. A partir de esa fecha el puente aéreo desde Sicilia se interrumpió para siempre, lo que dejó completamente incomunicadas y condenadas a las fuerzas del Eje en el Norte de África.
El Eje sufrió el derribo de 432 aviones derribados entre 350 alemanes y 82 italianos.
Los Aliados sufrieron el derribo de 51 aviones entre 35 cazas y 1 bombarderos.
El resultado de la «Operación Flax» fue una auténtica catástrofe para la aviación del Eje porque no sólo dejó desabastecidos a más de 300.000 soldados ítalo-germanos en la cabeza al noreste de Túnez, sino porque las pérdidas fueron tan altas que ya no habría aviones suficientes para ser enviados al Frente Oriental de la Unión Soviética y menos para defender la Isla de Sicilia ante la inminente «Operación Husky». A raíz de este descalabro que marcó para siempre el declive de la superioridad aérea de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, se sumó el hecho de saber que aquella derrota fue la mayor sufrida en el aire hasta la fecha, tan sólo superada por la Batalla de Inglaterra del año 1940.
Bibliografía:
-Antonio Muñoz Lorente, Duelo en el Desierto, la Campaña del Norte de África por el control del Mediterráneo, Volumen II, De El-Alamein a Túnez, «Operación Vulcan», Salamina (2021), p.347-348
-https://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Flax

