Operación Agreement

La “Operación Agreement” que tuvo lugar sobre el famoso puerto de Tobruk al norte de Libia, fue una de las misiones de comandos más conocidas de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente pensada para causar un daño irreparable a la logística de las fuerzas ítalo-germanas del Eje que por aquel entonces invadían Egipto, el resultado de la campaña terminaría en un completo desastre para el Comando Británico que sufrió unos pérdidas altísimas, sin contar el elevado número de buques hundidos sobre el Mar Mediterráneo, algo que sin duda asestó un duro golpe moral a las tropas de la Commonwealth sobre el Norte de África.

Preludio

En el verano de 1942 la situación bélica en el Norte de África había quedado en situación de “tablas” tras la victoria del Afrika Korps del mariscal Erwin Rommel en la Primera Batalla de El-Alamein y el haber asegurado el VIII Ejército Británico del general Bernard Montgomery sus posiciones defensivas sobre Egipto en la Batalla de Alam Halfa. A partir de aquellos instantes, mientras la Segunda Batalla de El-Alamein estaba en su fase de gestación en los despachos del Estado Mayor en El Cairo, se optó por intentar neutralizar una de las principales bases logísticas del Eje en Libia, concretamente el puerto de Tobruk, con la esperanza de que tal acción mermase drásticamente la cadena de avituallamiento de las fuerzas ítalo-germanas antes de la siguiente ofensiva prevista para finales de Octubre.

Bajo el nombre de “Operación Agreement”, el Comando “Middle East Force” del Servicio Aéreo Especial (SAS) con 150 voluntarios procedentes de Reino Unido, Nueza Zelanda y Rhodesia atravesarían las peligrosas arenas del Desierto del Sáhara torciendo a la altura del Oasis de Kufra y aproximándose a la Tobruk a bordo vehículos camuflados de origen ítalo-alemán que pertenecían al Grupo de Largo Alcance del Desierto “Long Range Desert Group” y el Grupo Judío Especial de Interrogatorios (SIG), con los que sin ser vistos accederían a la muralla exterior y entrarían en la ciudad. Al mismo tiempo desde el Mar Mediterráneo, una escuadra con destructores y lanchas de desembarco depositarían en la costa a 400 infantes navales de los Marines Reales “Royal Marines”, 180 soldados del Regimiento de Infantería Escocés “Argyll and Sutherland Highlanders” y unos pocos miembros de los Fusileros Reales “Royal Fusiliers Northumberland”. Según el plan diseñado por el teniente coronal David Stirling, la idea era incendiar los depósitos de combustible del Afrika Korps que con su destrucción harían insostenible la defensa de Egipto, aunque pronto se añadieron misiones secundarias como hundir a los cargueros en la rada, destrozar los talleres de reparaciones para tanques y liberar un campo de prisioneros, algo que obligaría a los asaltantes a dispersarse demasiado y sin saberlo los condenaría al fracaso.

Simultáneamente a la “Operación Agreement” que recaería en el coronel John Haselden, tendría lugar la “Operación Nicety” con una misión similar a la de Tobruk, pero proyectada para boicotear el todavía más lejano puerto militar de Bengasi y el Aeródromo de Barca. El objetivo en esta ocasión consistía en vivir un auténtica aventura atravesando un inmenso trecho del Desierto del Sáhara, básicamente circulando sobre las arenas del Sudán Anglo-Egipcio y luego sobre la tórrida provincia de Fezzan en Libia, para acceder sin ser detectados a la Cirenaica y causar estragos en las líneas logísticas y bases aéreas del Eje. De tal proeza se encargarían tres columnas del Grupo de Largo Alcance del Desierto, una neozelandesa, otra rhodesia y otra británica bajo el mando del oficial Jake Easonmith, las cuales contarían con la escolta de los indígenas negros de la Fuerza Defensiva Sudanesa (Sudan Defence Force) hasta el Oasis de Kufra.

Aproximadamente los Aliados reunieron un total de 2.000 efectivos entre 1.500 ingleses, 200 sudaneses, 180 escoceses, 50 neozelandeses o rhodesios, así como un número menor de judíos. A estos combatientes hubo que añadir un parque motorizado de 40 jeeps, 67 camiones y 120 vehículos ligeros, más una escuadra naval de 25 navíos que incluía al crucero HMS Coventry, a los destructores HMS Sikh y HMS Zulú, al submarino HMS Taku, a las ocho lanchas torpederas HMS MTB-263, HMS MTB-308, HMS MTB-310, HMS MTB-312, HMS MTB-314, HMS ML-349, HMS ML-352 y HMS ML-353, tres barcazas y dieciocho lanchas de desembarco.

Contrariamente el Eje disponía en Tobruk de una guarnición compuesta por 330 efectivos entre 300 soldados italianos y 30 soldados alemanes al mando del almirante Giuseppe Lombardi. Respecto a las defensas de la base eran muy sólidas pues sobre la costa y la muralla había 78 piezas de artillería de varios calibres (48 italianas y 30 germanas), así como una reducida flotilla consistente en los tres dragaminas alemanes R-9, R-10 y R-11, los tres torpederos italianos Castore, Montanari y Cascino, y ocho lanchas torpederas (cuatro alemanas y cuatro italianas).

Misión en Tobruk

A finales de Agosto de 1942 comenzaron los primeros movimientos de la “Operación Agreement” y la “Operación Nicety” cuando las tres columnas del Grupo de Largo Alcance del Desierto lideradas por el oficial Jake Easonmith, que ya habían efectuado una larga marcha remontando el Río Nilo desde Asyut al Oasis de Dakhla, protagonizar una marcha de 1.600 kilómetros sobre arena y rocas que concluyó en la demarcación fronteriza libia del Oasis de Kufra, por aquel entonces en manos de un diminuto contingente de la Francia Libre. Simultáneamente desde otro punto de Egipto, concretamente de El-Fayum, el 2 de Septiembre salió una segunda patrulla del Grupo de Largo Alcance del Desierto y el Comando “Middle East Force” con 22 camiones que atravesaron el “Gran Mar de Arena” y el “Gran Túmulo” hasta reunirse con sus compañeros en Kufra y también con la Fuerza Defensiva Sudanesa que cubriría la retaguardia en caso de necesidad.

La jornada del 6 de Septiembre salieron del Oasis de Kufra el grupo del oficial Jake Easonmith destinado a poner en marcha la “Operación Nicety” contra Bengasi, dejando atrás a la columna rhodesia que se unió al Comando “Middle East Force” de las SS para asaltar Tobruk. El contingente consistía en 45 hombres a bordo de cinco jeeps y doce camiones Chevrolet que avanzaron por las zonas desérticas del Fezzan con la ayuda de dos guías libios de la Tribu Sanussi hasta alcanzar a las 18:15 horas del 11 de Septiembre la región de Cirenaica, situándose a tan sólo 24 kilómetros del Aeródromo de Barca. Como la guarnición de Sidi Rawi se interponía por delante de su objetivo, se envió a una patrulla de soldados neozelandeses al mando del oficial Nick Wilder, quienes cortaron los cables telefónicos y después de aporrear la puerta de la plaza sin éxito, la volaron con una granada y entraron en el interior para no encontrar a nadie, por lo que simplemente se limitaron a incendiar un depósito de carburante. Gracias a este negligencia por parte de los guardias italianos, los incursores volvieron a subir a sus vehículos e irrumpieron en el Aeródromo de Barca, en donde ametrallaron a placer y destruyeron a 16 de los 30 aviones aparcados de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

Comando “Middle East Force” de las SAS en el camino del Oasis de Kufra.

La noche del 11 al 12 de Septiembre, un segundo grupo de la “Operación Nicety” que estaba al mando del teniente coronel David Stirling, el mismo que había diseñado la “Operación Agreement”, se dirigió con 200 comandos a bordo de 40 jeeps y 40 camiones hacia el puerto de Bengasi después de saber que los hombres del oficial Jake Easonmith acababan de dejar fuera de combate el Aeródromo de Barca. Aunque la columna se camufló en una zona cargada de matorrales a 40 kilómetros de la ciudad y entabló contacto con espía belga Bob Melot, quién les aseguró que los italianos tenían bajada la guardia, lo cierto era que empezaban a circular rumores de una incursión y las autoridades habían decretado el estado de “máxima alerta”. Así fue como nada más aproximarse al objetivo, fueron recibidos por el fuego de un fortín que pudo ser silenciado a costa de muchas bajas, entre estas la de Bob Melot que recibió heridas de gravedad. Tampoco más adelante las cosas fueron mejor, pues justo después de que el oficial Bill Cumper levantase la barrera de un puesto de vigilancia supuestamente abandonado, en cuanto los vehículos pasaron al otro lado cayeron en una trampa porque los soldados italianos escondidos entre las dunas les recibieron con fuego de mortero y ametralladoras, destruyendo a dos de los jeeps. A raíz de este fracaso, el teniente coronel David Stirling ordenó cancelar la operación contra Bengasi y decretó la retirada hacia el Oasis de Kufra, comenzando desde instante una verdadera pesadilla sobre los desiertos del Fezzan porque los británicos serían perseguidos y acosados por aviones latinos y las patrullas libias del Ejército Italiano.

El 12 de Septiembre de 1942, el Comando “Middle East Force” de las SAS que como los demás grupos había partido del Oasis de Kufra hacía casi una semana el 6 de Septiembre, protagonizó una discreta travesía sobre las calurosas arenas del Desierto del Sáhara. Durante el trayecto nunca fueron vistos por la aviación enemiga e incluso desorientaron a sus oponentes, pues como sus jeeps y camiones tenían los colores del Afrika Korps, una columna italiana les confundió y les dejó pasar más allá del puesto de Hatiet El-Etla, mientras que un grupo de alemanes también fueron engañados por los judíos del Grupo Especial de Interrogatorios que hablaban un alemán perfecto. Cuando por fin llegaron a su objetivo, tres camiones Chevrolet entre los que estaba el coronel John Haselden haciendo el papel de prisionero, se presentaron ante las puertas del muro Tobruk. Contra todo pronóstico los guardias admitieron los documentos falsos y les dejaron pasar, antes de que los tres vehículos se detuvieran ante un segundo control custodiado por un sólo centinela, el cual fue abordado y apuñalado (siendo a continuación el cuerpo escondido para no levantar sospechas). Una vez dentro de la plaza, los comandos apenas tuvieron tiempo de nada porque a las 21:30 horas de la noche comenzó la “Operación Agreement” cuando 60 bombarderos Wellington de la Fuerza Aérea Real Británica soltaron sus bombas sobre el centro urbano de Tobruk.

El bombardeo nocturno sobre Tobruk sirvió a la escuadra de la Marina Real Británica para guiarse con la luz de los fuegos hacia la costa, tal y como hizo el submarino HMS Taku señalizando los principales puntos de desembarco, aunque con tan mala suerte que confundió el objetivo inicial de la Cala de Marsa Mresia, por la otra mucho más alejada y protegida de Marsa Auda. Así fue como cuando los destructores HMS Sikh y HMS Zulú que transportaban a bordo a 500 efectivos entre 150 soldados escoceses y 350 infantes de marina se aproximaron a una velocidad de 30 nudos al litoral para echar el ancla a 5 kilómetros del puerto, a las 3:00 horas de la madrugada del 13 de Septiembre, los focos reflectores iluminaron a la escuadra y descubrieron a los invasores. Con efecto inmediato las piezas italianas de la Batería Tordo y la Batería Dándolo dispararon los primeros proyectiles contra el destructor HMS Sikh, antes de que otros cañones menores y las ametralladoras se cebaran sobre las barcazas de desembarco, muchas de las cuales resultaron hundidas por las salvas o encalladas en las rocas sumergidas, incluyendo una lancha torpedera. Milagrosamente la mayoría de los anglo-escoceses alcanzaron la orilla, aunque en seguida se encontraron con decenas de soldados alemanes e italianos que les estaban esperando, siendo víctimas de una emboscada a base de tiros y granadas hasta que todos fueron reducidos, salvo por la excepción de 17 individuos que lograron abrirse a paso hasta la ciudad de Tobruk, donde finalmente terminaron acorralados y se rindieron a las fuerzas del Eje.

Paralelamente el Comando “Middle East Force” de las SAS que ya se encontraba dentro de Tobruk, se movió por el interior de la ciudad bombardeada y ocupó la Cala de Marsa Sciasuc. Lamentablemente los comandos fracasaron a la hora de neutralizar la Batería Grasso de 152 milímetros, pues a raíz del desastroso desembarco que había puesto en alerta a la guarnición, los soldados italianos del Batallón de Infantería Naval “San Marco” se presentaron en la zona y rodearon a los británicos, aniquilando hasta el último de sus hombres y haciendo prisioneros a los supervivientes, contabilizándose entre las víctimas mortales el coronel John Haselden. Ni siquiera la ayuda recibida por cinco lanchas torpederas de refuerzo que intentaron forzar la entrada a la rada de Tobruk alivió la ya de por sí crítica situación, pues el dragaminas alemán R-10 y los torpederos italianos Castore, Montanari y Cascino les emboscaron a cañonazos, hundiendo a cuatro de las embarcaciones, mientras que la última se rindió tras ser ametrallada desde el aire por un caza Macchi Mc.202 Folgore de la Fuerza Aérea Real Italiana.

Pintura del ataque de los bombarderos en picado Stukas sobre los dos destructores británicos HMS Sikh y HMS Zulú que resultarán hundidos durante la “Operación Agreement”.

Al amanecer del 12 de Septiembre la Marina Real Británica ordenó la retirada, aunque no sin antes ser acosada desde Tobruk, pues una de las baterías de costa del Ejército Italiano alcanzó con varios proyectiles y hundió al destructor HMS Sikh que desapareció bajo el agua con 115 marineros fallecidos. También fue dañado e inutilizado el destructor HMS Zulú, por lo que el crucero HMS Coventry acudió en su ayuda y lo remolcó, justo en el instante en que aparecieron desde el cielo bombarderos en picado Stuka de la Fuerza Aérea Alemana. Durante la primera oleada los aparatos impactaron y hundieron al crucero HMS Coventry que se sumergió con 63 tripulantes muertos, mientras que en la segunda oleada los Stukas echaron a pique al destructor HMS Zulú con otras 36 víctimas mortales.

A mitad de la jornada del 12 de Septiembre de 1942, las escasas embarcaciones supervivientes de la Marina Real Británica que acababan de suspender la misión contra Tobruk, se adentraron a toda máquina en el Mar Mediterráneo y pusieron rumbo al puerto de Alejandría en Egipto. Con este fatídico final el resultado de la “Operación Agreement” fue un completo desastre militar, pues no solamente se cumplió ninguno de los muchos objetivos asignados, sino que prácticamente la totalidad de los comandos perdieron la vida o fueron capturados, sin contar con que fueron hundidos importantes navíos que eran muy necesarios para la Commonwealth.

Mientras tanto las otras dos unidades del Grupo de Largo Alcance del Desierto que habían participado en la “Operación Nicety” y se retiraban penosamente sobre la provincia del Fezzan, sufrieron el 13 de Septiembre numerosas bajas a manos de una docena de aparatos de la Fuerza Aérea Real Italiana que les ametrallaron y arrojaron bombas a la altura del Oasis de Jalo, pulverizando algunos de los vehículos tanto del contingente del teniente coronel David Stirling como del oficial Jake Easonmith. Al día siguiente, el 14, los anglo-neozelandesas circularon en medio de un cauce rocoso “uadi” en medio del Desierto del Sáhara, para volver a ser víctimas de un raid de aviones italianos que les destruyeron otros tantos camiones, un bidón de gasolina, la radio y su único depósito de agua, dejándoles de este modo en una situación crítica y obligándoles a detener su marcha en el Paso de El-Zhingen, donde establecieron una posición defensiva a la que denominaron “Middle Lift”.

El 14 de Septiembre de 1942 la Fuerza Defensiva Sudanesa que aguardaba en el Oasis de Kufra, partió del enclave con una expedición de socorro compuesta por 200 indígenas africanos y dos obuses 94 milímetros para rescatar a los sitiados en “Middle Lift”, aunque a los pocos kilómetros de avanzar las tropas sudanesas fueron ametralladas y repelidas por los defensores italianos del Fuerte de Gialo. De forma milagrosa y pese a la peligrosidad de abandonar sus posiciones, los comandos de “Middle Lift” estaban tan desesperados que en la tarde del 15 volvieron a marchar sobre el Desierto del Sáhara, esquivando nuevos ataques aéreos sobre la árida región de Serir de Kalansho. Sorprendentemente los anglo-neozelandeses recorrieron casi 800 kilómetros hasta alcanzar el norte del Fuerte de Gialo, cuyas tropas defensoras a escasos 100 metros estaban en plena batalla contra los africanos de la Fuerza Defensiva Sudanesa, intercambiándose ambos bandos disparos de artillería. Aunque los sudaneses no pudieron tomar la fortifiación, consiguieron distraer la atención de los italianos para recoger con vida a los últimos veinticinco comandos supervivientes la jornada del 17, los cuales fueron trasladados sanos y salvos al Oasis de Kufra el 18.

Conclusión

El fracaso de la “Operación Agreement” aquel 1942 fue el mayor fiasco cosechado por las unidades de comandos especiales en la Segunda Guerra Mundial y probablemente de toda la Historia. El propio mariscal Erwin Rommel que en aquellos instantes se encontraba en Egipto inspeccionando los atrincheramientos en El-Alamein, en cuanto se enteró de lo ocurrido en Cirenaica manifestó lo siguiente: “El ataque británico nos alarmó bastante, pues Tobruk era una de nuestras posiciones más vulnerables”.

Los Aliados sufrieron 1.376 bajas entre 800 muertos y 576 prisioneros, así como el hundimiento de 27 navíos entre los que se contabilizaron el crucero HMS Conventry, los dos destructores HMS Sikh y HMS Zulú, seis lanchas torpederas y dieciocho lanchas de desembarco.

El Eje sufrió 66 bajas entre 16 muertos (15 italianos y 1 alemán) y 50 heridos (43 italianos y 7 alemanes), así como la destrucción de 30 aviones.

Como consecuencia del fatal desenlace de la “Operación Agreement”, no solamente la cadena logística del Afrika Korps quedó intacta en Egipto, sino que encima las futuras misiones del Comando Británico se verían limitadas durante el resto de la Segunda Guerra Mundial. De hecho a raíz de esta derrota, a la que hubo que sumar el catastrófico desembarco de Dieppe sobre Francia aquel 1942, significó el final para las operaciones de comandos a gran escala, optándose en su lugar por grupos mucho más reducidos que en esta ocasión obtendrían mayores éxitos tanto en dicha contienda como en otros conflictos futuros del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “<<Comandos>> Ingleses en Tobruk”, Editorial Juventud (2005), p.421-424
-R.P.Livingstone, Las Grandes Incursiones en el Desierto, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 43, Noguer (1972), p.229-231
-http://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Agreement