Batalla de Bengasi

Entre finales de 1941 y principios de 1942 la situación del Eje se había complicado bastante en África tras la «Operación Crusader» lanzada por la Commonwealth que expulsó a las tropas ítalo-germanas de Egipto y Cirenaica, haciéndolas retroceder hasta la mitad de Libia en Tripolitania. Sin embargo y contra todo lo imaginado por los Aliados, muy pronto el Afrika Korps del general Erwin Rommel se repondría del golpe y contraatacaría para asestar una inesperada derrota al Ejército Británico en Bengasi.

Plan de los Aliados

El VIII Ejército Británico del general Neil Ritchie se había detenido junto a la demarcación de Tripolitania después del éxito en la «Operación Crusader» y de la liberación del cerco de Tobruk. A pesar de que con la victoria el general Claude Auchinlek, responsable del teatro bélico en el Norte África, era partidario directamente de proseguir hasta la capital de Trípoli para expulsar del continente a las tropas del Eje, lo cierto era que la situación de las fuerzas de la Commonwealth era lamentable por los siguientes motivos: en primer lugar, las bajas encajadas durante la campaña anterior habían sido altísimas y era necesario reponer las pérdidas; segundo, las líneas se habían estirado demasiado desde los puertos de El Cairo y Alejandría generando una escasez crítica de suministros y gasolina; y tercero, solo había operativos 150 tanques. Ante este panorama tan desolador las únicas unidades disponibles en caso de producirse un contraataque del Afrika Korps era el XIII Cuerpo Británico del general William Gott con la maltrecha 1ª División Blindada Británica del general Herbert Lumsden desplegada sobre Mersa El Brega y la 4ª División de Infantería India «Red Eagle» en los alrededores de Bengasi.

La confianza del general Claude Auchinleck en poder defender Libia era absoluta, hasta el punto de que ya estaba planeando avanzar hacia hacia Trípoli dentro del marco de la «Operación Acrobat». Lamentablemente la realidad era otra bien distinta, pues el despliegue estaba plagado de grandes deficiencias como por el ejemplo el hecho de que sus bases de suministros se habían estirado más de 650 kilómetros desde su punto de partida en Egipto; o que la logística del Afrika Korps había mejorado debido a que los barcos del Eje llegaban regularmente a Trípoli con motivo de los raids de la aviación ítalo-germana sobre la Isla de Malta y sobretodo tras la recientes derrotas de la Marina Real Británica en el Mar Mediterráneo, pues en dos meses había perdido su único portaaviones, el HMS Ark Royal, así como los tres acorazados disponibles, los HMS Barham, HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth. A esto había que añadir la pobre información disponible y la mala interpretación de los datos, pues tras colocar micrófonos en la celda del general cautivo Johann Von Ravestein, a quién escucharon que la tropa alemana estaba desmoralizada y al borde del amotinamiento contra Rommel, tomaron este dato por cierto sin tener en cuenta de que la fuente era al fin y al cabo un prisionero afectado por la propia depresión de estar privado de libertad. A raíz de tal distorsión de la realidad y a que el espionaje alemán en El Cairo sí gozaba de información veraz a través del denominado «Black Code» que aportó detalles exactos acerca de la situación de la Commonwealth, el VIII Ejército sin saberlo iba a ser víctima de una trampa mortal concienzudamente diseñada por el «Zorro del Desierto».

Aproximadamente el Eje concentró 80.000 soldados entre 50.000 alemanes y 30.000 italianos, así como 200 tanques (111 alemanes Panzer III y IV, más 89 italianos M13) y 23 autoametralladoras.

VIII Ejército Británico:
·XIII Cuerpo Británico
-1ª División Blindada Británica
-4ª División India «Red Eagle»

Plan del Eje

Contrariamente las potencias del Eje ya habían comenzado a recuperarse de la «Operación Crusader» reuniendo a una poderosa fuerza acorazada de 196 tanques (117alemanes y 79 italianos), a los que muy pronto se unirían otros 54 carros y 20 vehículos blindados desembarcados en Trípoli. La idea del general Erwin Rommel era no dar tiempo a sus oponentes a reaccionar para recuperar un trecho de Cirenaica ocupando el puerto de Bengasi, esencial para luego lanzarse a la reconquista del resto de Libia. De dicho plan se encargaría el Afrika Korps al frente del general Ludwig Cruewell con la siguiente maniobra: por el ala izquierda junto a la «Vía Balbia» que discurría paralela al Mar Mediterráneo se abalanzarían la 21ª División Panzer del general Georg Von Bismarck, la 90ª División Ligera del general Ulrich Kleeman y el XX Cuerpo Italiano del general Ettore Balsassare con la 101ª División Motorizada «Trieste» del general Francesco La Ferla y la 132ª División Blindada «Ariete» del general Giuseppe De Stefanis; mientras que por el ala derecha en pleno Desierto del Sáhara avanzaría la 15ª División Panzer del general Gustav Von Vaerst en dirección Wadi El Faregh.

Aproximadamente el Eje concentró 80.000 soldados entre 50.000 alemanes y 30.000 italianos, así como 200 tanques (111 alemanes Panzer III y IV, más 89 italianos M13) y 23 autoametralladoras.

Afrika Korps:
·Ejército Panzer Africano «Panzerarmee Afrika»
-90ª División Ligera Alemana
-15ª División Panzer
-21ª División Panzer
·XX Cuerpo Italiano
-101ª División Motorizada «Trieste»
-132ª División Blindada «Ariete»

Ofensiva sobre Cirenaica

Inesperadamente el 21 de Enero de 1942 las columnas del Afrika Korps empezaron a avanzar partiendo desde sus atrincheramientos en Mersa El Brega bajo el apoyo de los bombardeos de la aviación alemana e italiana que castigaron con dureza las posiciones de vanguardia del XIII Cuerpo Británico. Bastó solamente una jornada de avance sobre las cálidas arenas del Desierto del Sáhara y el asfalto de la Vía Balbia para que las fuerzas ítalo-germanas se situaran a escasa distancia de Agedebia y a la caída de la noche la 15ª División Panzer ocupara la localidad libia de Wadi El Fareght.

Hasta el 22 de Enero el XIII Cuerpo Británico no reaccionó al ataque del Afrika Korps, aunque para entonces fue demasiado tarde porque poco después del amanecer la 15ª División Panzer en el flanco derecho arrolló al Grupo de Apoyo de la 1ª División Blindada Británica; mientras que a las 11:00 horas de la mañana, los soldados alemanes de la 90ª División Ligera conquistaron la importante ciudad de Agedabia. Una vez obtenido este enclave estratégico, el general Erwin Rommel modificó su plan original suspendiendo temporalmente el avance contra Bengasi para efectuar en su lugar una maniobra de embolsamiento por Jebel que comenzó aquella misma tarde. Durante el progreso por la nueva ruta las tropas italianas y germanas tomaron las aldeas orientales de Saunu y Antelat destruyendo a los ingleses 11 tanques y 12 cañones; al mismo tiempo en que el XX Cuerpo Italiano arremetía contra los ingleses sobre la Vía Balbia y algo más arriba dicha carretera era cortada por los carros de la 21ª División Panzer.

Un tanque Panzer avanza lentamente seguido por un guía musulmán y su asno en el Desierto del Sáhara.

El cerco sobre la Vía Balbia pudo romperse el 23 de Enero después de sufrir las tropas del XIII Cuerpo una considerable cantidad de bajas, aunque al día siguiente, el 24, muchas de las unidades de la 1ª División Blindada Británica fueron emboscadas cerca de Msus por cañones Flak de 88 milímetros camuflados entre las dunas del desierto, poco antes de que los tanques Panzer se abalanzaran desde los flancos contra las columnas enemigas y causaran auténticos estragos, especialmente entre un pequeño grupo de autoametralladoras sudafricanas. A las veinticuatro horas de este desastre, a las 11:00 horas del 25, los soldados alemanes entraron en la ciudad de Msus y también en su aeródromo, capturando a los ingleses un total de 96 tanques, 20 aviones, 38 piezas de artillería y 190 camiones, además de un almacén repleto de cigarrillos, galletas, mermelada y whisky (con el que los vencedores se dieron un buen festín).

La velocidad de avance del Afrika Korps fue tan vertiginosa que el general Ugo Caballero desde el Estado Mayor Italiano en Roma rogó al general Erwin Rommel que paralizase la ofensiva en Cirenaica por miedo a un contraataque de flanco de las fuerzas de la Commonwealth. Afortunadamente para el «Zorro del Desierto», consiguió que tanto a Adolf Hitler como a Benito Mussolini respaldaran su criterio, por lo que pudo proseguir su carrera sobre Libia mientras el XIII Cuerpo Británico se batía en una caótica retirada. Gracias a esta ventaja, las fuerzas del Eje dividieron sus fuerzas en otras dos nuevas alas del siguiente modo: el 27 partió la primera con las 15ª y 21ª Divisiones Panzer hacia Mechili, mientras que el 28 partieron la 90ª División Ligera y el XX Cuerpo Italiano hacia Bengasi.

El progreso de las dos alas del Afrika Korps al principio se vio ralentizada porque a causa de las lluvias los ríos secos «wadis» se vieron desbordados y una de las vanguardias se vio forzada a encontrar una salida por Regima. No obstante salvo por este incidente, la rapidez fue de tal nivel que dos escuadrones de bombarderos británicos Wellington y norteamericanos B-24 Liberator despegaron por los pelos de la pista del Aeródromo de Benina cuando las vanguardias germanas tomaron la instalación, arrebatando con ello a los Aliados la única base aérea con la que tenían radio de acción sobre Trípoli.

El 29 de Enero de 1942, la 90ª División Ligera rompió las líneas defensivas de la 4ª División de Infantería India «Red Eagle», entrando triunfal en el puerto de Bengasi que cayó en sus manos tras hacer prisioneros a más de 1.000 prisioneros indios, capturar 1.300 camiones y apoderarse de un almacén de 7 millones de cigarrillos. Al cabo de una semana, el 6 de Febrero, las 15ª y 21ª Divisiones Panzer que avanzaban imparables sobre el Desierto del Sáhara, forzaron la retirada total de los restos del XIII Ejército Británico y conquistaron la ciudad de Mechili.

Consecuencias

La noticia de la exitosa ofensiva del Afrika Korps hacia Cirenaica dejó perplejos a los mandos del Eje en Berlín de Roma, ya que nadie les advirtió del lanzamiento de aquella improvisada campaña en el Norte de África con la que se avanzó nada menos que 610 kilómetros en 15 días. Por ejemplo en un principio los generales italianos Ettore Bastico y Ugo Cavallero se mostraron muy enfadados, exactamente igual que el mariscal del aire Albrecht Kesselring como responsable de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) en el Mar Mediterráneo. Sin embargo las reacciones fueron muy diferentes en las cancillerías, pues tanto Adolf Hitler como Benito Mussolini se sintieron alegres y optimistas, e incluso el Estado Mayor Alemán (OKW) condecoró al general Erwin Rommel por su audacia con las Espadas para las Hojas de Roble de la Cruz de Caballero.

El XIII Cuerpo Británico sufrió 2.400 bajas entre muertos y prisioneros (1.390 británicos y 1.000 indios), además de perder a nivel material 246 tanques, 123 cañones, 1.600 vehículos y 20 aviones.

El Afrika Korps sufrió unas bajas mínimas, no más que unos pocos centenares de hombres, así como 29 tanques.

Con la caída de Mechili y Bengasi, el general Claude Auchinlek ordenó a todo el grueso del VIII Ejército Británico refugiarse en la «Línea Gazala» para impedir un avance del enemigo sobre el puerto de Tobruk y sobretodo hacia la frontera con Egipto. Sin embargo aquel movimiento no salvaría a los ingleses de la que se les iba a venir encima, pues después de haber reconquistado el Afrika Korps unos 500 kilómetros de Cirenaica, todavía obtendría su mayor victoria en la Batalla de Tobruk de Junio de 1942 que decantaría la contienda sobre el Norte de África en favor de las potencias del Eje.

 

Bibliografía:

-Erwin Rommel, Memorias, «Capítulo VIII El contraataque», Altaya (2008), p.187-191
-Antonio Muñoz Lorente, Duelo en el Desierto, La Campaña del Norte de África por el control del Mediterráneo, Volumen 1, «Gazala» (Salamina, 2019), p.317-329
-David Fraser, Erwin Rommel el Zorro del Desierto, «Capítulo 14 Rommel an der Spitze!», Esfera de los Libros (2004), p.348
-http://afrikaaxisallied.blogspot.com/2008/12/rommel-recaptures-cyrenaica-january.html